Reverón en el mar Caribe, foto del documental de Margot Benacerraf "Reveron". Somos una hemeroteca de textos y otras cosas hermosas, de ayer y de hoy y de mañana también.

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Cancelación del homenaje "CARLOS GIMÉNEZ 30 AÑOS DE AUSENTE PRESENCIA" por Viviana Marcela Iriart, 18 de enero de 2023.

 

Es el rito del horror. 

¿Por qué tanto odio?pregunta.

Sus enemigos  lo perseguirán después de muerto. 

Ya vendrán los libelos y los epitafios. 

Nosotros recogemos al padre jesuita Bouhours:

'Moliere, nada a tu gloria faltaría,

si entre los defectos que tan bien descubriste, 

hubieras incluido

tan negra ingratitud'.” 

Carlos Giménez

MoliereCaracas, 1984 




Con mucha tristeza comunico a toda la gente que ama y admira a Carlos Giménez en todo el mundo, que hemos tenido que cancelar el Homenaje que le estábamos preparando para el día de su cumpleaños, 13 de abril, para celebrar su vida y su obra a 30 años de su partida, en el Teatro Real de Córdoba, en la sala que lleva su nombre.

El motivo es que no encontramos reemplazo para el director al que habíamos convocado para que dirigiera el homenaje, el Sr. Ángel Fernández Mateu, a quien agradecemos profundamente que nos haya conseguido el Teatro Real y haya aceptado trabajar sin cobrar honorarios, quien renunció "por motivos personales".

Agradecemos también al director del Teatro Real, el Sr. Raúl Sansica.

Agradecemos a todas las personas que aceptaron participar del homenaje costeando sus propios gastos:  Juan Carlos Núñez Carlos Pérez Ariza , Francis Rueda  y  Cecilia Bellorín , por Venezuela; Ángel Ancona  por México; Margarita Irún  por Paraguay; por Argentina: Jorge Arán , Juan Pagés , Cristina Morini, Rafael Reyeros,  Betty Angelotti , Alvin Astorga , Diego Balaguer , Luis BeresovskyRoberto Magurno ,  Amelia Almada; Mariana y    Gabriela Llanos   y Ana Lía Cassina, sobrinas de Carlos.

Agradecemos todo el apoyo del Comité Asesor integrado por: Rolando Peña, José Pulido, Rubén MonasteriosNabor Zambrano, Giorgio Ursini Ursic, Ángel Acosta, Ángela Zago, Carmen Carmona, Marta Candia, Teresa Selma, Rodolfo Molina Candiales, José Augusto Paradisi Rangel, María Cristina Lozada, Francisco José, Myriam Pareja, Armando Africano y todas las personas participantes del homenaje.                 

El homenaje, que no contaba con ningún apoyo económico del estado ni privado, y en el que trabajamos más de un año, estaba organizado por Roberto Magurno (quien tuvo la idea) y Amelia Almada, amigo y amiga respectivamente de Carlos e integrantes del grupo teatral que Carlos creó en su infancia: El Club de los Corazones Unidos. Y por mí, autora del libro ¡Bravo, Carlos Giménez! y creadora del canal de you tube  Carlos Giménez Creador Teatral, de la página de Facebook  con el mismo nombre y del blog  Carlos Giménez dedicados a rescatar el legado de Carlos.       







El Homenaje "CARLOS GIMÉNEZ 30 AÑOS DE AUSENTE PRESENCIA" iba a ser muy sencillo:    


             Maestro de Ceremonias:  Luis Beresvosky

1)    Vídeo  homenaje a Carlos

2)    Video de García Márquez elogiando el montaje de El Coronel con escenas de El Coronel actuadas por José Tejera y Ángel Fernández Mateu.   

3)    Video (a realizado) con frases impactantes de las críticas de diarios mundiales como The New York Times , Le Monde , etc.   

4)    Roberto Magurno  y Amelia Almada: anécdotas sobre la infancia de Carlos y su primer grupo teatral El Club de los Corazones Unidos.

5)    Vídeo Carlos Giménez la paz y la libertad   

6)    Jorge Arán : anécdotas. El Juglar, giras Europas, años 60.

7)    Video (a realizar) sobre El Juglar . 

8)    Juan Pagés : anécdotas. Gira latinoamericana, llegada a Venezuela, Tu país está feliz.

9)     Vídeo Señor Presidente . 

10)  Diego Balaguer : anécdotas. Caracas. Giras.

11) Francis Rueda : anécdotas. Tu País está feliz, El Campo.

12)  Foto-vídeo El Campo de Griselda Gambaro.  

13)  Cecilia Bellorín : anécdotas. Bolívar. Giras internacionales.

14)  Foto-Video The Tempest (montaje en Nueva York producido por Joseph Papp)  

15)  Mariana y Gabriela Llanos y Ana Lía Cassina: anécdotas. Carlos como tío.  

dieciséis)  Vídeo (a enviar) de Ángel Acosta . 

17) Rafael Reyeros y Cristina Morini: anécdotas. El Coronel no tiene quien le escribe.

18)  Vídeo (a enviar) de José Pulido. 

19)  Carlos Pérez Ariza : anécdotas. Carlos visto por la crítica.

20) Video  Memoria del FITC (máximo 5 minutos) 

21) Betty Angelotti : anécdotas. El Reñidero en Nueva York.

22)  Vídeo  Carlos Giménez por María Teresa Castillo.

23)  Alvin Astorga : anécdotas. El Reñidero en Nueva York.

24)  Juan Carlos Núñez : anécdotas. Cómo fue componer la música para Bolívar, Peer Gynt y La Tempestad.

25)  Video (a enviar) de   Nabor Zambrano  y   Angela Zago .

26)   Ángel Ancona : anécdotas. Mozart, Despertar de Primavera.

27)  Foto-Video  Despertar de Primavera .

28)  Margarita Irún : anécdotas. La Muerte de García Lorca en inglés y en Nueva York.

29)  Vídeo (a enviar) de Rubén Monasterios. 

30)  Ángel Fernández Mateu : anécdotas. El Coronel no tiene quien le escribe. ElCampo. El Juglaro.

31)  Texto El Caballo de Troya , de Carlos Giménez, leído por todas las personas participantes del homenaje. 

32)  Coro cantando, a capela, Te quiero , la canción favorita de Carlos. Se le dará la letra al público para que cante junto con el coro. 



 En el hall del teatro, si se acaba la pandemia del COVID, se proyectarán los siguientes videos durante todo el día y de ser posible, desde el 28 de marzo, día de la muerte de Carlos, hasta el 13 de abril.


   1)  Carlos Giménez entrevistado por José Antonio Rial .

   2)  Carlos Giménez:La Máscara frente al Espejo (video en 3 partes)  

2.1 Parte 1 

2.2. Parte 2 

2.3. Parte 3

  3) Memoria del FITC .

    4) Carlos Giménez y el TNT .

  5)  zapatos viejos . Televisión unitaria.

  6) Jorge Luis Morales en La Máscara Frente al Espejo .

 7)   Alma Ingianni en La Máscara Frente al Espejo



Ese era todo el homenaje.  

Perdón, Carlitos.


©  Viviana Marcela Iriart

18 de enero de 2023



V


Retrospectiva Prohibida de León Ferrari en Argentina / artículo de Viviana Marcela Iriart, Caracas febrero 2005



La última cena ©León Ferrari






Reconozco mi ignorancia en materia de artes plásticas: hasta que un grupo de vándalos católicos destruyeran algunas de sus obras y una asociación católica argentina pidiera a la justicia la prohibición de su Retrospectiva, yo no sabía nada sobre el artista plástico argentino León Ferrari. Gracias muchachas y muchachos católicos por presentarme a tan maravilloso artista.


Yo acababa de llegar a Argentina (diciembre 2004) justo cuando una jueza se presentó en el Centro Cultural Recoleta, lugar donde se exhibía la Retrospectiva, y después de recorrerla determinó que la misma hería la sensibilidad católica… y la prohibió.

Semanas antes, el Arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Jorge Bergoglio, había escrito una carta donde  decía, entre otras cosas: "Hoy me dirijo a ustedes muy dolido por la blasfemia que es perpetrada en el Centro Cultural Recoleta con motivo de una exposición plástica. También me apena que este evento sea realizado en un Centro Cultural que se sostiene con el dinero que el pueblo cristiano y personas de buena voluntad aportan con sus impuestos".  Toda una declaración de principios sobre la libertad, la tolerancia y los derechos humanos.


Yo, que a veces pienso, pensé: ¿y dónde estaba la sensibilidad católica cuando sus representantes bendecían los “vuelos de la muerte”? ¿Aquellos en los que los genocidas argentinos arrojaban vivas a sus víctimas al Río de La Plata a partir de 1976? De vacaciones en Miami, seguramente. O en Roma, que era más chic.

Y como ya se sabe que no hay nada más tentador que lo prohibido, yo me moría de ganas de conocer la obra de León Ferrari.

Rápidamente las autoridades del Centro Cultural Recoleta y del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, organizadores de la muestra, recurrieron a su vez a la justicia.

Estaba en la estación del subte con mi hermana cuando, días más tarde, vimos en la televisión que la justicia había dictaminado que se reabriera la Retrospectiva prohibida.

- ¡Corramos a verla! –le dije a mi hermana mientras nos zambullíamos en el vagón del subte-. Porque dentro de unas horas puede estar prohibida de nuevo.

Así que corrimos. Y junto con nosotras, centenares de personas que parecían tener nuestro mismo temor. Porque la cola para entrar a la exposición era de casi una cuadra… bajo el rayo inclemente del sol veraniego.

¡Oh sorpresa! Las puertas de la sala estaban cerradas y custodiadas por vigilantes privados que no dejaban entrar a nadie. Los minutos pasaban, la cola seguía creciendo y las puertas continuaban cerradas.

Mi indignación estaba empezando a crecer cuando de repente vi que salían 4 personas de la sala y entonces los vigilantes dejaron entrar a 4 personas de la cola. Ya adentro, sus bolsos eran revisados minuciosamente y los muy grandes iban a parar al guardabolsos de la sala. La verdad: me sentí en una dictadura.

Pero cuando finalmente logramos entrar entendí que todas esas medidas de seguridad eran para protegernos y no para intimidarnos, porque cuando los vándalos habían atacado las obras del Sr. Ferrari, leí en un mural de la sala, tampoco habían sido muy amables con el público que allí se encontraba. Pobrecitos los vándalos católicos, son muy sensibles pero les falta un poquito de educación y buenos modales. Humildemente les pido que vayan un poco menos a la Iglesia y un poco más a la escuela. Dios y la Patria se lo agradecerán. Amén.

Al ingresar a la sala sentí una inmensa alegría al ver que estaba repleta de gente, tanta que hacían cola frente a las obras para poder verlas, y al mismo tiempo algo de temor. Me pregunté si detrás de esas aparentes pacíficas personas no habría un vándalo escondido, dispuesto a partirme una obra en la cabeza.

Y entonces allí, enfrente mío, colgado del techo, imponente, enorme, conmovedor, estaba Jesús crucificado sobre un avión de guerra.

Era impresionante. Un desgarrador llamado a la paz.


©León Ferrari


El silencio era sepulcral. Como si las cientos de personas que estaban allí sintieran que en cualquier momento el avión iba a comenzar a descargar sus bombas sobre nosotros.

Era un silencio que daba miedo.

Pero no era el Jesús crucificado en el avión lo que asustaba, sino no saber cuál sería la siguiente acción bélica de los vándalos católicos y compañía. Porque no nos engañemos: los vándalos católicos y los militares torturadores siempre han andado codo a codo, como una tierna parejita enamorada del terror.

Vimos cientos de obras, la Retrospectiva abarcaba 50 años de la trayectoria del Sr. Ferrari, y mi hermana y yo nos mirábamos interrogándonos, porque aquello que tanto había herido la sensibilidad de… aquello no aparecía. Miramos, miramos y miramos hasta que… ¡por fin! dimos con el fruto prohibido.

¡Ah, cómo me hizo reír el Sr. Ferrari! Porque sus obras tienen un gran humor, acido, dulce, mordaz y crítico a la vez. Y lleno de sensibilidad.

Sí, fue muy divertido ver una botella llena de condones con una pequeña foto del Papa pegada por delante. Pero no es divertido la cantidad de gente que muere de SIDA porque el Papa prohíbe los condones. Fue gracioso ver una sartén llena de santos; una Ultima Cena en donde Jesús y los Apóstoles están acompañados de un orangután y ratas (en Argentina a los militares torturadores se les llama gorilas; pobrecitos los gorilas, qué culpa tienen ellos para que los asocien con semejantes bestias); famosos cuadros sobre el Infierno, realizados por pedido de la Iglesia Católica, en donde los seres humanos torturados en el asador fueron reemplazados por santos.

Oh, esto último hirió muchísimo la sensibilidad de…

Y el Sr. Ferrari, con una lógica irrebatible, preguntó: ¿por qué la tortura es buena para los humanos y mala para los santos?

Quiero aclarar algo: la mayoría de la Retrospectiva no hacía ninguna alusión al catolicismo. Y muchas de las obras que sí lo hacían no eran creación del Sr. Ferrari sino de la propia Iglesia Católica Argentina: su apoyo a los genocidas de la última dictadura militar (1976-1983) mostradas en recortes de prensa de aquella época; las “carnales” relaciones actuales entre el Vaticano y aquellos genocidas. Lo que hizo el Sr. Ferrari, simplemente, fue exhibir lo que los diarios de aquí y de allá publicaron sin ningún pudor.

El Sr. Ferrari, que con ese material podría haber hecho un panfleto político, hizo en cambio una obra artística que nos convoca a No Olvidar.

No hay resentimiento ni odio en su obra. Y el Sr. Ferrari tiene sobrados motivos para tener ambos sentimientos: tiene un hijo desaparecido y él fue condenado al exilio durante varios años. Pero a sus 84 años el Sr. Ferrari lo que tiene para ofrecernos es Amor. Un amor cargado de verdad, memoria y humor. Un amor redentor más no perdonador. Porque se puede perdonar, quizá, a quien pide perdón, pero ni la Iglesia Católica ni los genocidas argentinos lo han hecho todavía.




El dictador Videla y el arzobispo de Buenos Aires, Aramburo.
©León Ferrari




EL DIA EN QUE LOS VÁNDALOS Y COMPAÑÍA ATACARON DE NUEVO


No fue un día. Fueron muchos los días y las noches en que el Sr. Ferrari, igual que en una dictadura, recibió amenazas telefónicas de muerte. Anónimas, por supuesto. Porque los vándalos y compañía siempre son cobardes.

Y el Sr. Ferrari, para no exponer al público a futuras agresiones, decidió adelantar la clausura de su Retrospectiva.

Ese último día fue una fiesta y un duelo.

Una fiesta porque más de 70.000 personas fueron a darle su apoyo al Sr. Ferrari.

Un duelo porque ese día la democracia argentina perdió una batalla frente al terrorismo católico y compañía.

En las fotos del día después, el Sr. Ferrari sonreía feliz rodeado de una multitud que, decía el diario, coreaba su nombre como si fuera un cantante de rock: “¡León, León, León!”

Esa sonrisa fue la derrota de los vándalos.

La Retrospectiva, la más visitada en toda la historia del Centro Cultural Recoleta, la victoria de una parte del pueblo argentino que se niega a perder la memoria.

Porque sabe que perder la memoria es quedar en la oscuridad, sin un farol que nos indique el camino de salida.


O peor.


Quedar con un farol que unos vándalos y compañía patean desde  la oscuridad para que nos quedemos perdidas para siempre.



© Viviana Marcela Iriart
Caracas, febrero 2005



Nota del 17 de marzo de 2023 : El 6 de enero de 1979, perseguida por ser pacifista por la dictadura militar argentina, fui al convento de San Miguel de la   Compañía de Jesús cuya máxima autoridad era Jorge Bergoglio, el actual Papa Franciscoa pedir refugio por unas noches. Iba recomendada.  Me atendió un jesuita cuyo apellido lamentablemente no recuerdo que, después de escuchar mi historia, me dijo, textualmente:


             -    Si te están siguiendo y te agarran acá, nos llevan a todos, ¿entendés?

 

-        ¿Entonces no pueden darme refugio? ­

 

-        Si sos inocente, entregate, no te va a pasar nada.


 Sin poder creer en lo que oía le respondí:


Pero, ¿en qué país vive usted? ¿Acaso no sabe lo que hacen con la gente inocente cuando la detienen? ¿No sabe de las personas desaparecidas y de las asesinadas? ¡El cementerio está lleno de gente inocente! ¿Usted no lo sabe?


-    ­No respondió. Y con ese silencio me lanzó a la calle, a la oscuridad de la noche, a las fauces de la dictadura. Yo tenía 20 años.


Por suerte yo no era católica, así que para mí él no representaba nada y no le hice caso.  Pero siempre me he preguntado  a cuantas personas católicas que fueron a pedir refugio les dijo lo mismo, cuántas se entregaron creyendo en la palabra de su autoridad, cuántas de ellas están desaparecidas.  Me temo que nunca lo sabré porque la iglesia católica, como siempre, sigue escondiendo sus crímenes debajo de sus sotanas. Y después dan lecciones de moral.

 








LEON FERRARI

Artista plástico, escultor, escritor, nació en Buenos Aires en 1920. Vivió en Brasil desde 1976 hasta 1991. Hace escultura desde 1955, dibujo y grafismos desde 1962, collage y objetos desde 1964. Muestras colectivas: Di Tella (1965), Homenaje al Che (1967), Tucumán Arde (1968), Malvenido Rockefeller (1969), Bienal de La Habana (1986, 1994, 2001), Veinte Años (1996), Re-aligning vision (1977), Identidad (1998), Cantos Paralelos y Global Conceptualism: Points of Origin (1999), Heterotopías Reina Sofía (2000).
Publicó: Palabras Ajenas (1966-67), Nosotros no sabíamos (1976), Parahereges (1986), Cuadro Escrito y Hombres (1984), Biblia (1989), Exégesis (1993) entre otros libros.
Participó en congresos en Argentina y en el exterior. Algunas de sus ponencias: Conquista y religión, Jesús y el antisemitismo cristiano, Arte y Poder, Sexo y violencia en la iconografía cristiana.

Algunos premios: Konex (2012), Beca Guggenheim (1995), Medalla de las Abuelas de Plaza de Mayo (1977), Salón Belgrano (1998), Premio Costantini (2000), Premio Clamor Brzeska (2003).

Es socio honorario del Centro Argentino de Investigadores de Artes (CAIA) y miembro fundador del CIHABAPAI: Club de impíos herejes apóstatas blasfemos ateos paganos agnósticos e infieles, en formación; club que en 1997 y 2001 envío cartas al Papa pidiendo la anulación del Juicio Final, de la inmortalidad y el desalojo y demolición del Infierno. Cartas que, por supuesto, no fueron respondidas por Su Santidad.




Carta del Cardenal Bergoglio en contra de la exposición de León Ferrari

La Iglesia advirtió que la muestra de Ferrari "es una blasfemia"

El cardenal primado convocó para el martes a un día de ayuno como acto de reparación
Por Loreley Gaffoglio  | LA NACION


Iglesia criticó fuertemente ayer la muestra retrospectiva del artista plástico León Ferrari, que se exhibe en el Centro Cultural Recoleta, a la que calificó como "una blasfemia que avergüenza a nuestra ciudad". Además, convocó para el martes próximo a "una jornada de ayuno y oración" para que "el Señor perdone nuestros pecados y los de la ciudad", en referencia al gobierno porteño, que propicia la polémica exhibición.
El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, fue la voz de la fe católica que se levantó en contra de la muestra, en cuyas obras se combinan símbolos religiosos con imágenes eróticas, mientras que Cristos, vírgenes y santos "arden" en la representación que Ferrari hace del infierno. 

"Desde hace algún tiempo se vienen dando en la Ciudad algunas expresiones públicas de burla y ofensas a las personas de nuestro Señor Jesucristo y de la Santísima Virgen María; así como también a diversas manifestaciones contra los valores religiosos y morales que profesamos", dijo Bergoglio en una carta pastoral, dirigida a los sacerdotes, consagrados fieles de la arquidiócesis, difundida a los medios. 

"Hoy me dirijo a ustedes muy dolido por la blasfemia que es perpetrada en el Centro Cultural Recoleta con motivo de una exposición plástica. También me apena que este evento sea realizado en un Centro Cultural que se sostiene con el dinero que el pueblo cristiano y personas de buena voluntad aportan con sus impuestos", añadió el purpurado. Y exhortó a que "frente a esta blasfemia que avergüenza a nuestra ciudad, todos unidos hagamos un acto de reparación y petición de perdón el próximo 7 de diciembre", vísperas del Día de la Inmaculada Concepción. 

Bergoglio invitó, así, a los creyentes a "un día de ayuno y oración" como desagravio a lo que entiende es una ofensa a los símbolos religiosos más sagrados.
Con estas palabras el arzobispo quiso poner punto final a las tensiones y controversias entre la Iglesia y el Centro Cultural Recoleta, que se habían iniciado con el reclamo del párroco de Nuestra Señora del Pilar, Rómulo Puiggari. 

Alertado por los artesanos de la feria de Recoleta y por una empleada del propio centro cultural que entre sollozos le rogó que "hiciera algo para detener esta ofensa", el párroco -según contó a LA NACION- había objetado a las autoridades que muchas de las obras agraviaban la fe católica. Como no obtuvo respuesta, aconsejó a los fieles que enviaran e-mails reclamando la suspensión de la muestra. 

Ante los cuestionamientos de la Iglesia, Gustavo López, secretario de Cultura porteño, señaló que "la muestra no expresa la opinión del gobierno de la ciudad y que debe entenderse sólo como un hecho artístico". 

"En ningún momento pensamos que se tratara de un ataque al cristianismo o que violara alguna ley", señaló López, en relación con los reclamos ante el Inadi que iniciarían individualmente los laicos católicos por consejo del Arzobispado. 

"La retrospectiva de Ferrari tiene una parte provocadora, que es propia del arte de hoy", agregó López y pidió que "la muestra pueda exhibirse en un clima de libertad y tolerancia". Sin embargo, se dispuso un refuerzo del personal de seguridad ante los incidentes de anteanoche, cuando el visitante Agustín Durañona y Vedia, abogado, intentó romper un objeto de una instalación de Ferrari. 

Si bien Durañona y Vedia fue retenido una hora y media por personal de seguridad, ni el artista Ferrari ni el Centro Recoleta levantaron cargos contra él.

Lamento del artista

En diálogo con LA NACION, Ferrari respondió al arzobispo: "Más lamento yo que la religión que Bergoglio profesa castigue a los que piensan diferente", disparó el artista, que debió exiliarse en San Pablo en 1976 y que en 1991 volvió al país. "Si algo avergüenza a nuestra ciudad no es esta muestra, sino que se sostenga que hay que torturar a los otros en el infierno", dijo. 

Consultado el curador en jefe del Malba, que coprodujo el libro-catálogo de Ferrari y que negoció sin éxito para que la muestra se realizara en el museo de Palermo Chico, Marcelo Pacheco calificó los dichos de Bergoglio como "una discusión bizantina y absurda".
"Bergoglio opina desde su fe; que los feligreses católicos no vayan a ver la muestra. Pero la discusión es otra: Ferrari es un referente del arte local e internacional. Su calidad artística está fuera de discusión", sentenció Pacheco, que el jueves de la semana próxima mostrará en la terraza del Malba cuatro esculturas que Ferrari hizo a fines del 70 durante su exilio en San Pablo

Fuente: La Nación, Argentina













EL REÑIDERO, ELECTRA DE ARGENTINA, crítica de D. J. R. Bruckner, 4 de agosto de 1987, The New York Times

 



“Y la dirección de Carlos Giménez hace que la complicada trama sea admirablemente clara
a medida que la historia se mueve dentro y fuera de los recuerdos de los diferentes personajes.”




ELECTRA puede haber seducido a más escritores que cualquier otra heroína literaria. La figura de la mitología griega que pone a prueba el destino de los seres humanos aplastados entre el deber inexorable y la ley inamovible ha aparecido en historias, poemas y obras de teatro en muchas formas en todas las lenguas europeas repetidamente durante más de dos milenios.

En "El Reñidero" del dramaturgo argentino Sergio De Cecco, ella es Elena, la hija de un insignificante matón político en un barrio pobre de Buenos Aires a principios de siglo. Su padre, Pancho Morales, ha sido asesinado en un duelo por su amigo Santiago Soriano, quien es el amante de su madre. Elena está convencida de que Soriano simplemente lo asesinó y decide inspirar a su hermano, Orestes, a vengarse.

Pero De Cecco está explorando el destino en un mundo político lejos de la antigua Grecia, un barrio donde los gauchos desplazados del campo en un país industrializado son víctimas de políticos despiadados y de su propia ética rígida y machista. En la actuación oscuramente espectacular que ofrece la obra de La Comedia Cordobesa, una compañía de la provincia argentina de Córdoba, como parte del Festival Latino en el Teatro Público, la sangrienta realidad de ese mundo retuerce la vieja historia en formas fascinantes. De hecho, en general, la actuación supera a la obra.

Contra decorados blancos, grises y negros magníficamente iluminados que mezclan madera, metal, espejos y arena en una serie de imágenes impresionistas abstractas, los personajes se mueven como figuras en una danza. Su discurso (la actuación es en español con traducción simultánea proporcionada a través de auriculares infrarrojos), la música de guitarra y bandoneón, las canciones elevadas de una rica soprano cuyas letras contraponen el diálogo, todos atraen al espectador tan profundamente en este barrio que comparte la creencia de los personajes de que es el único mundo, ineludible e inmutable.

Y la dirección de Carlos Giménez hace que la complicada trama sea admirablemente clara a medida que la historia entra y sale de los recuerdos de diferentes personajes. La prueba de su éxito es que cuando Pancho, que ha sido solo un recuerdo en todo momento, se convierte en el catalizador irresistible de la tragedia final, triunfa sobre la cordura y la esperanza porque es más real que cualquiera de los vivos. Para la audiencia, el viaje de la realidad sofocante a la ilusión asesina ha sido directo y rápido.

Los dones poéticos del Sr. De Cecco a veces lo traicionan; él arroja una luz mítica sobre cada incidente, a pesar de que algunos de sus incidentes no pueden soportar tal iluminación. Madre e hijo, y padre e hija, llegan a conocerse a sí mismos y entre sí de maneras escalofriantes y alarmantes que serían verdaderamente trágicas, excepto que con demasiada frecuencia su conocimiento tiene poco efecto en sus acciones. Y sus coqueteos con el melodrama a veces son demasiado tentadores para que los actores se resistan. En esta actuación hay momentos de grandeza y grandilocuencia que piden un poco de risa, que es todo lo que se necesitaría para destruir esta obra.


 

EL REÑIDERO, de Sergio De Cecco; dirigida por Carlos Giménez; asistente dirección: Roberto Stoppello; traducción:  Jack Agüeros; iluminación: Francisco Sarmiento; decorados y vestuario: Rafael Reyeros; música: Daniel López. 


Presentado por Joseph Papp. En The Public Theater/LuEsther.


Beatriz Angelotti, Alvin Astorga, Adelina Costantini Arístides Manira, Enrique Introini, Azucena Carmona, Ángel Fernández Mateu, Jorge Arán, Osvaldo Hueghes, Edith Rivero, Elena Dura, Liliana Rodríguez.

 

Fuente y traducción: The New York Times

 



Carlos Giménez, Fantoche y su deportación de México en 1973, por Teresa Selma, Ciudad de México, 11 de mayo de 2022

 





Aparte del problema político, jugó también la envidia que despertó con su éxito, es mi impresión.


Carlos llegó con su entusiasmo de siempre. Imagínatelo joven, y trabajando con universitarios y músicos como el talentoso Enrique Ballesté que eran la vanguardia en ese momento. Montó una obra que trataba de la represión portuguesa en Angola, pero claro, actualizada y con referencias a México. La matanza del 2 de Octubre del 68 en Tlatelolco era una herida abierta, pero nadie se había atrevido a tocarla en el teatro. Únicamente en el primer aniversario hubo un programa en Radio Universidad y una exposición con un recital en una galería de pintura, en ambos me siento orgullosa de haber tomado parte.


En la obra Fantoche que montó Carlos había una escena donde un actor daba vueltas a una cruz en posición horizontal simulando la hélice de un helicóptero, luego esa cruz  era cubierta con una tela debajo de donde salían los cuerpos de los actores como muertos, al mismo tiempo un actor parado dentro del público decía un fragmento del famoso poema náhuatl sobre la batalla de Tlatelolco entre Hernán Cortés y Cuauhtémoc, donde describe la ferocidad de la matanza y termina diciendo “nuestra herencia será una red de agujeros”.


Aparte de que la escena teatralmente era un hallazgo era una clara referencia al 2 de Octubre, porque cuando la plaza estaba llena de manifestantes fueron unos helicópteros los que dieron la señal con luces de bengala para que el ejército entrara y empezara a disparar.


No te imaginas el éxito, la cola de la taquilla se extendía por la acera. Era un éxito teatral además de atrevimiento de tocar el tema por primera vez.


Por supuesto al gobierno no le gustó, pero el local estaba amparado por la autonomía universitaria. Los estudiantes hacían guardia durante las 24 horas para que el teatro estuviese siempre ocupado.  También había otros espectáculos, por ejemplo de danza moderna. Gloria Contreras, en ese entonces directora de Danza de la UNAM, colaboró mucho.


Y fue así que nació CLETA: Centro Libre de Experimentación Teatral y Artística. Claro que el nombre de Carlos no podía aparecer, pero él era el promotor. Fue algo muy interesante y lo apoyamos mucha gente. Mi nombre tampoco podía aparecer porque yo tengo la nacionalidad mexicana a partir de 2005, pero firmaba los remitidos en la prensa con mi nombre artístico: Teresa Selma. Lamentablemente al pasar los años CLETA creó  graves problemas dentro de la Universidad. La decepción fue grande. Cuando Carlos venía a México ni quería saber nada de Cleta, como cuando el que te decepciona es un hijo.


Volviendo a Fantoche,  un grupo de actores nos solidarizamos y comenzamos a ensayar Torquemada, dirigida por Carlos.


A todas estas surgió un conflicto con Héctor Azar, director del Teatro Universitario, para mí que se sintió incómodo  con el  poder de convocatoria de Carlos con los estudiantes, y la Universidad en vez de apoyarlo  le negó el contrato prometido y lo hizo aparecer como un extranjero que estaba trabajando ilegalmente.


Una tarde que teníamos ensayo Carlos no llegaba, llamábamos a su casa y nadie contestaba. No nos íbamos, todos preocupados. Cuando en eso suena el teléfono. Era Carlos llamando desde el aeropuerto de Guatemala aprovechando una escala del avión en donde se lo llevaban deportado a Argentina.


La policía llegó de sorpresa a su apartamento y se los llevó a él y a su compañero Héctor Clotet al aeropuerto, sin equipaje, con lo que tenían puesto.


Seguimos apoderados del teatro y con los ensayos siguiendo la línea de Carlos. Alejandro Luna, el escenógrafo, se encargó de llevar al final el proyecto. Estrenamos con entrada libre y donativo voluntario, el mismo éxito de Fantoche y las mismas colas. No cobrábamos, el dinero recaudado era para los pasajes. Fuimos al Festival de Manizales, a Bogotá y a otras ciudades colombianas y la emoción más grande, al Primer Festival Internacional de Teatro de Caracas y dimos función con Carlos en el público. También actuamos en Mérida y Maracaibo.


La primera vez que Carlos vino a México, en 1972,  fue con el grupo Rajatabla y con las primeras obras que montó Tu país está feliz, Venezuela Tuya y una obra infantil, El Elefante Volador. Sabes que en Tu país está feliz había un desnudo colectivo. En esa época teníamos de Alcalde en la Ciudad de México a un puritano que cuidaba nuestra moral, por ejemplo ordenaba cerrar los cabarets, bares, etc. a la una de la madrugada, y él se quedaba adentro con sus amigotes hasta las tres con el show para él sólo. También antes del estreno de todas las obras había un ensayo para los censores y por supuesto estaban prohibidos los desnudos. Un grupo de actores nos solidarizamos con Rajatabla pero de nada sirvió. Se perdió un tiempo precioso. Prohibido el estreno, salvo que aceptaran ponerse una especie de calzones que ellos facilitarían y además sostenes para las actrices.


Carlos aceptó ante la imposibilidad de montar la obra. Pero ocurrió que antes del estreno, cuando ya el público iba a entrar, le dijo a los actores “esos trapos se ven horribles, háganlo igual que en Caracas”.  Imagínate el escándalo. Uruchurtu, así se llamaba el alcalde, ni siquiera se enteró, no tuvo tiempo, todo fue muy rápido. Las pocas funciones que se dieron siguieron igual y el público que sí se enteró hacía cola para poder entrar. La atracción de lo prohibido. Cuando las autoridades quisieron actuar ya era tarde, era el momento de regresar. Las otras obras ya se habían presentado. Eso le dio a Carlos popularidad entre los jóvenes y sólo la UNAM podía traerlo de nuevo.


Pasados los años México se convirtió en uno de los lugares más frecuentado en las giras de Rajatabla y donde siempre tuvo éxito.


La primera vez que vino éxito y problemas con la censura.

La segunda vez éxito y deportación.

Después sólo éxitos.

 


Teresa Selma

Actriz venezolana-mexicana de teatro, cine y televisión, pedagoga, ex Rajatabla.

México, 11 de mayo de  2022.

 

Fragmento de la entrevista a Teresa Selma de la serie ¡Bravo, Carlos Giménez!, realizada por Viviana Marcela Iriart, publicada en el blog Carlos Giménez.

 

Fuente: Carlos Giménez Creador Teatral






"Il delirio di Celestina" (de Carlos Giménez), Emilia Costantini, Corriere della sera, Italia, 31/08/1989


                      Fuente: Carlos Giménez Creador Teatral. El artículo puede leerse en Corriere della Sera. Esta publicación fue hecha para que quede testimonio del trabajo de Carlos Giménez.