Reverón en el mar Caribe, foto del documental de Margot Benacerraf "Reveron".
Somos una hemeroteca de textos y otras cosas hermosas, de ayer y de hoy y de mañana también.
Un amor apasionado, erótico, misterioso, entre dos mujeres, acechado por la sombra de los crímenes de la pasada dictadura.
Verano de los '80. Paola, corresponsal de guerra, viaja a una Argentina atravesada por las heridas de la última dictadura a visitar a su abuela, mecenas de Puerto de Caracoles, un encantador pueblito a orillas del mar fundado por sobrevivientes de las guerras europeas.
Allí se reencontrará con su amigo Fabián, actor, quien la invitará a una fiesta en una casa muy especial: La Casa Lila, habitada por la ceramista Luz y su marido Gabriel, arquitecto. Esa noche, sin que nadie lo imagine, surgirá un amor que atravesará todos los tabúes y prejuicios .
Fragmento: "Esta historia que voy a contarles sucedió hace mucho. En una época en que hombres y mujeres se desvivían, desolaban, revivían y morían, simbólicamente, por pasiones tan primitivas y lejanas como el amor. Una época en que el amor se hacía cuerpo a cuerpo, sudor contra sudor, gemido sobre gemido. Después llegó Internet. Y la paz a los corazones. Y el aburrimiento. Será por eso que mis jóvenes amigas disfrutan tanto con esta historia y me piden una y otra vez que se las cuente".
Esta nueva edición de LA CASA LILA de Viviana Marcela Iriart, publicada anteriormente en Amazon con gran suceso, surge de la necesidad de hacer más accesibles nuestros libros en América Latina y por eso la publicamos en autoreseditores.com, una plataforma colombiana que nos permite tener precios más económicos.
Viviana Marcela Iriart (1958) es una escritora y entrevistadora argentina-venezolana. Ha publicado los libros "Entrevistas" (a grandes personalidades de la cultura latinoamericana), "¡Bravo Carlos Giménez!" (rescate del legado del gran creador teatral), "Puerta Abierta al Mar" (teatro) y "María Teresa Castillo-Carlos Giménez-Festival Internacional de Teatro de Caracas 1973-1992" (de lectura gratuita).
"Mi
hermana y yo, que vivíamos en la
Villa desde pequeñas (porque nuestra madre había muerto),
fuimos perdonadas por las SS porque no nos llamábamos Einstein sino Mazzetti.
De modo que durante años compartimos las alegrías de la vida y recibimos su
cariño, pero en el momento de la muerte nos separaron de ellos. Esta vida me
fue regalada sólo porque yo era «de otra raza». Todos los supervivientes portan
consigo el peso de este «privilegio» y la necesidad de dar testimonio. Este
libro quiere describir la alegría y el gozo que aquella familia me proporcionó en mi infancia, acogiéndome como una «igual»;
aunque fui «igual» a ellos en la
dicha y «diferente» en el momento de la muerte.»
Esta
novela es, en realidad, la autobiografía de la infancia de la autora, que nació
con su gemela Paola en Florencia en 1928 y pronto, huérfanas de madre, fueron
acogidas por su familia judía, que habitaba una maravillosa mansión en la Toscana. Sus tíos,
Nina y Robert Einstein, eran primos del famoso Albert Einstein, por lo que la
familia fue masacrada por los nazis en agosto de 1944, con las dos gemelas por
testigo.
Un
tutor legal se hizo cargo de la herencia de las niñas, y las desposeyó a través
de un turbio amaño financiero. Con el tiempo, Lorenza viajó a Londres para
estudiar cine y allí filmó sus primeras películas, fundando el movimiento free cinema con Karel Reisz, Tony
Richardson y Lindsay Anderson.
El cielo se caese publicó
en 1961 y recibió el Premio Viareggio en 1962 y se traduce ahora al castellano
por primera vez. Por su contenido y por sus propósitos, la novela se relaciona
con obras como El jardín de los Finzi
Contini(la persecución de las familias judías italianas), Amarcord(la infancia y la juventud bajo
el fascismo) o El diario de Anna Frank,
con la que comparte la técnica de relatar un mundo abyecto desde una mirada
infantil.
Penny,
la niña narradora, vive en un entorno idílico, con su hermana y sus primas,
protagonizando pequeñas travesuras en la escuela y en casa, jugando en el campo
con los hijos de los campesinos, seducida por el mundo que la rodea. En la
escuela, como otros niños, la narradora ha sido engullida por una educación
convertida en adoctrinamiento lleno de consignas y dogmas fascistas, que la llevan
a adorar a Mussolini y a Hitler. La
Iglesia, por su parte, penetrará en la escuela con una
religiosidad de intimidaciones y amenazas terroríficas que se traduce en un
amplio repertorio de supersticiones infantiles.
Los
niños viven en un mundo reglado, sumidos en sus problemas cotidianos (juegos,
roces, travesuras, primeras manifestaciones eróticas...), sorprendidos
únicamente por la distancia y displicencia con que los tíos, Wilhem y Katchen,
tratan a las autoridades políticas y religiosas.
Las
escasas referencias históricas permiten, sin embargo, informar al lector de que
Mussolini ha sido destituido (julio de 1943), Italia es invadida por el
ejército alemán y el cielo está a punto de caer sobre todos ellos.
De
esta novela existe una versión cinematográfica del año 2000, dirigida por los
hermanos Antonio y Andrea Frazzi y protagonizada por Isabella Rossellini.
Lorenza Mazzetti narró en esta novela, publicada por primera vez en 1961 y
rescatada años después con gran éxito de crítica y público por la prestigiosa
editorial Sellerio, su propia infancia. El punto de vista de Penny, la
jovencísima narradora de la historia, es el punto de vista de Lorenza: la
realidad a través de los ojos de una niña soñadora y traviesa que crece
fascinada por la personalidad de su tío Robert, primo del conocido científico
Albert Einstein y cabeza de una acomodada familia de origen judío que, en el
verano de 1944, recibiría la trágica visita de las SS por orden personal del
mismísimo Adolf Hitler, quien deseaba dejar sin parientes al padre de la física
moderna.
Lorenza
Mazzetti nació en Florencia, Italia,
en 1928, y vive en Roma actualmente. A principios de los años 50 se instaló en
Londres, donde estudió en la
Slade School of Art. Comenzó su
breve pero interesante carrera como directora de cine vinculada al movimiento Free Cinema,
junto a sus amigos Karen Reisz, Tony Richardson y Lindsay Anderson.
En
1959 regresó a Italia, donde trabajó para la Rai, colaboró con Cersare Zavattini, el conocido
guionista de Ladrón de bicicletas o El jardín de los Finzi Contini, y creó el
grupo teatral PuppettTheatr. Mazzetti es autora de libros como Con
rabbia (1963) y Uccidi il padre e la madre (1969).
De El cielo se cae (1961) existe una versión cinematográfica del año 2000
dirigida por los hermanos Antonio y Andrea Frazzi y protagonizada por Isabella
Rossellini.
Album di famiglia,
exposición de Lorenza Mazzetti
Roma 2010
Scrittrice e regista nata a
Roma dove attualmente vive e gestisce il PuppettTheatre: teatro per bambini a
Campo de' Fiori.
Nel 1956 a Londra ha contribuito
alla nascita del movimento del Free Cinema firmandone insieme a Lindsay
Anderson, Tony Richardson e Karel Reitz il manifesto, scritto come documento di
presentazione della prima rassegna promossa dal gruppo:
"Gli autori dei film
preferiscono chiamare il loro lavoro "free" piuttosto che "experimental".
Infatti non è autocontemplativo né esoterico. E la sua preoccupazione
principale non è la tecnica.
Questi filmsono liberi nel
senso che le loro asserzioni sono del tutto personali. Anche se i loro umori e
i loro soggetti sono diversi, ognuno è interessato a un qualche aspetto della
vita, come è vissuta oggi, in questo paese. Un jazz club nell'area
settentrionale di Londra, la strada principale della zona portuale dell' East
End; un parco di divertimenti in un luogo di villeggiatura della costa meridionale…
queste ambientazioni possono essere apparse già nel cinema britannico. Ma qui
c'è lo sforzo di vederle e sentirle in una maniera nuova, con amore o con
rabbia, ma mai freddamente, asetticamente, convenzionalmente. In realtà gli
autori di questi film li pongono come una sfida all'ortodossia".
Dal programma del National
Film Theatre, Londra, 1956
in Emanuela Martini. Storia del Cinema Inglese: 1930-1990. Marsilio ed.'91
"Indipendente,
personale e poetico... il free cinema assunse rapidamente e volutamente il
significato di un nuovo modo di fare film"
L. Anderson. Il free cinema
vent'anni dopo.
in Alan Lovell, DavideFerrario: Free Cinema. Bergamo, Modena '81
Togetherè il mediometraggio
di Lorenza Mazzetti, allora studentessa italiana di Belle arti allo Slade di
Londra, presentato nel programma che diede avvio al movimento del Free Cinema
Inglese: dal 3 all'8 febbraio '56 presso il National Film Theatre.
Il film seguiva due giovani sordomuti nelle strade povere nel quartiere del
porto. Finanziato dal British Film Institut e montato con la collaborazione
dello stesso Anderson, fu premiato al festival di Cannes dello stesso anno. Le
storie del cinema convergono nel sottolinearne il valore e la peculiarità,
anche nel confronto con le altre opere del movimento.
Tornata in Italia Lorenza
Mazzetti ha collaborato con Cesare Zavattini con cui condivideva la teoria
"del pedinamento" (secondo lo sguardo già utilizzato nella
realizzazione di Togheter) ed ha partecipato alla realizzazione di alcuni
episodi nei film collettivi Le italiane e l'amore (1961) e I Misteri di Roma
(1962).
Nel '62, a restituzione della sua
storia d'infanzia, scrive in pochi mesi il romanzo autobiografico "Il
cielo Cade" che vinse il premio Viareggio: raccontava la sua esperienza di
bambina orfana accolta in una casa amata e messa di fronte all'insensato
dell'orrore nazista/razzista.
Leggiamo nel risvolto di
copertina, edizione Sellerio 2000
"Dedico questo libro a
mio zio Robert Einstein, cugino di Albert, a mia zia Nina Mazzetti Einstein,
alle mie cugine Annamaria (Cicci) e Luce Einstein. Tutti dormono nel cimitero
della Badiuzza sopra Firenze.
Sulla loro tomba c'è scritto "trucidate dai tedesci il 3 agosto 1944"
"Io e mia sorella che stavamo alla villa fin da piccole (perché la nostra
mamma era morta) siamo state risparmiate dalle SS perché non ci chiamavamo
Einstein ma Mazzetti. Così abbiamo diviso le gioie della vita e ricevuto il
loro affetto per anni ma al momento della morte siamo state separate da loro.
Questa vita mi è stata regalata solo perché ero di un'altra razza.
Tutti i sopravvissuti portano il peso di questo privilegio e il bisogno di
testimoniare.
Questo libro vuole descrivere la gioia e l'allegria che quella famiglia mi ha
dato nella mia infanzia, accogliendomi come uguale, mentre sono stata uguale a
loro nella gioia e diversa al momento della morte.
Loro dormono lì sulla collina e io li ricordo. Se qualcuno passa di lì lasci un
fiore"
Penny e Baby - le due
bambine dal cui punto di vista e con le cui parole è narrato l'ultimo tempo del
fascismo, con la guerra vicina alla grande villa e l'irrompere brutale della
persecuzione antisemita contro lo zio che le ha adottate (o meglio che loro
hanno adottato come padre ), non hanno una spiegazione generale del mondo.
Posseggono però una mitologia, ricca di una miriade di figure prese dal
catechismo, dalla propaganda fascista a scuola, dai giochi con i contadini,
dalla vita con gli zii e gli ospiti …
Il Cielo cade contiene
un'idea da raccogliere ancora: che sia bandito dall'agire umano tutto quello
che una bambina o un bambino non può spiegare entro la sua mitologia. Vale per
la civile Toscana del '45, e per i Balcani di turno, per l' Afganistan, la Palestina e le strade
sotto casa!
Il romanzo pubblicato in Europa,
Usa, America Latina e persino in Giappone è stato appena pubblicato in
Germania, e amorevolmente tradotto peraltro da Victoria von Schirach (nipote di
Baldur von Schirach, creatore della Hitler Jugend e tra i più zelanti esecutori
delle idee naziste).
Il cielo cade
Ispirato al romanzo è il
film omonimo dei fratelli Frazzi, sceneggiato dalla grande Suso Cecchi d'Amico,
che entusiasta del libro ebbe l'idea di adattarlo per lo schermo subito dopo la
sua prima uscita, ma il progetto non è andato in porto che ora
Regia: Andrea e Antonio
Frazzi.
Sceneggiatura: Suso Cecchi d'Amico
Fotografia: Franco Di Giacomo
Scenografia: Mario Garbuglia
Musica: Luis Enriquez Bacalov
Interpreti: Isabella Rossellini (Katchen Einstein)
Elena Sofonova (Maya) Jeroen Krabbé (Wilhelm Einstein) Paul Brooke (Mr Pit)
Veronica Niccolai (Penny) Lara Campoli ( Baby)
Produzione: Silvia d'Amico Bendicò per Paris Film/Viva; Cinematografica;
Istituto Luce; Rai.
Italia 2000. 102' Distribuzione: Istituto Luce
Miglior Opera prima Globo d'Oro 2000 - Premio Giffoni 2000
Presentato al Festival di Berlino 2001
L'intera vicenda è
raccontata attraverso lo sguardo di una bambina orfana, Penny, ospite con la
sorella minore nella bella villa degli zii nella campagna Toscana, tra il '43 e
l'estate del '44.
La sceneggiatura recupera
del romanzo la poesia delle immagini ed il teatro degli affetti e della
memoria; l'infanzia presaga e insieme ignara in cui il cielo cade trascinato
giù dagli angeli del male: guerra e nazismo. Penny cerca di dare un senso agli
eventi, a partire dalle sue fantasticherie sul Duce buono (come impara a
scuola) e il diavolo cattivo, trovando occasione di gioco nelle circostanze
anche le più gravi e dando forma al suo teatro umano.
Andrea e Antonio Frazzi,
fratelli nati a Firenze nel 44 e laureati in Filosofia, esordiscono come
registi teatrali nel '72. Hanno realizzato numerosi documentari e dal 1975
hanno lavorato per la Rai/Tv,
fino allo sceneggiato su Don Milani Il priore di Barbiana del '97.
Il Cielo cade è il loro
primo film per grande schermo
"E' bello ogni tanto
ritrovarsi sulla strada maestra del neorealismo", Tullio Kezic/Corriere
27-5-00
"E' un film dove si
ride e ci si commuove, Il cielo cade, e già questo lo rende piuttosto raro nel
panorama del cinema italiano. E' la fiaba di una famiglia ritrovata che volge
in disperazione proprio alla vigilia della liberazione. Una storia forte,
crudelissima che nessuno scrittore avrebbe avuto il coraggio di inventare. Ed è
infatti vera, vissuta e raccontata in uno straordinario libro di Lorenza
Mazzetti, una sorta di Diario di Anna Franck italiano scritto con gli occhi di
una bambina non ebrea e per questo sopravvissuta, ma con lo stesso peso morale
dei reduci dei lager: dover testimoniare a futura memoria l'orrore dell'Olocausto.
Monicelli avrebbe voluto farne un film tanti anni fa, oggi il progetto, firmato
da Suso Cecchi D'Amico, è stato realizzato dai fratelli Frazzi, artigiani della
miglior fiction tv al debutto sullo schermo. Un film giustamente ambizioso,
rispetto al minimalismo di altri e alla voglia di dimenticare di quasi tutti,
ed è un peccato che arrivi nelle sale tardi e male. Sorprende l'interpretazione
di Isabella Rossellini in una parte di parte di madre, che forse sente più
delle precedenti di donna fatale, colpisce ed emoziona la rassomiglianza e
forse l'omaggio a sua madre, Ingrid Bergman. Non sorprende invece la bravura di
Jeroen Krabbe, nella parte dell'orgoglioso e tragico zio Wilhem. I bambini
protagonisti, scelti fra mille, hanno miracolosamente facce antiche di chi non
ha visto nemmeno uno spot. La storia è vissuta attraverso i loro occhi, lo
sguardo di un'innocenza violata, allora come oggi, nell'Italia del '45 come nel
Kosovo o nell'Eritrea del Duemila"
1954 K B/N 40' 1954 Metamorphosis 1956 Together B/N 60' 1961 L'educazione sessuale dei figli (episodio nel film collettivo Le italiane
e l'amore organizzato da C. Zavattini dal libro di Gabriella Parca "Le
italiane si confessano") 1962 I misteri di Roma (episodio nel film collettivo omonimo organizzato da C.
Zavattini )
Indicazioni bibliografiche
Giorgio Betti,"
L'italiana che inventò il Free cinema inglese. Vita cinematografica di Lorenza
Mazzetti", Vicolo del Pavone, 2002
La justicia alemana busca a los miembros de un
comando nazi que los mató en Italia.
EXILIO. EINSTEIN ERA ALEMAN,
PERO SE FUE A EE.UU. POR ADOLF HITLER.
Debieron pasar 66 años para que la
Oficina de Investigación Criminal (LKA) del estado alemán de
Baden-Württemberg, por fin, abriera una investigación para identificar a los
asesinos de la familia del Nobel de Física Albert Einstein.
Los asesinatos
ocurrieron nueve meses antes del final de la Segunda Guerra
Mundial y cuando las tropas alemanas se retiraban de Italia. Fue en ese momento
en que un comando exterminador de la Wehrmacht, el ejército alemán, asaltó la vivienda
de Robert Einstein, primo hermano del científico, y asesinó a su esposa y sus
dos hijas.
El diario alemán Bild
reveló ayer que la LKA
en Stuttgart ha reabierto el caso para tratar de aclarar y, si es posible,
detener a los militares alemanes que participaron en el crimen en la pequeña
localidad de Rignano sull’ Arno, junto a la ciudad italiana de Florencia.
Al parecer, los
nazis identificaron por su apellido como judío a Robert Einstein y decidieron
su exterminio y el de su familia bajo la acusación de espionaje.
En ausencia del
primo de Einstein, que se había escondido, el comando exterminador asaltó el 3
de agosto de 1944 la villa “Il Focardo” y asesinó a la esposa de éste, Nina, de
57 años, y sus hijas Luce y Anna Maria, de 26 y 17 años, respectivamente.
Robert Einstein
no pudo superar el trauma y se suicidó casi un año después de perder a su
familia , el 13 de julio de 1945, poco después del final de la Segunda Guerra
Mundial. La historia fue un pesado trauma para su primo científico.
Bild destaca que la investigación es dirigida por el
comisario superior Martin Länge, quien ya en 2007 visitó el lugar del crimen y que
ha recurrido al programa de la televisión alemana “Aktenzeichen XY” de
colaboración ciudadana con la policía para tratar de localizar a un testigo del
triple asesinato.
Se trata al
parecer de un soldado alemán de entre 18 a 20 años que acompañaba al comando
exterminador, pero que se negó a participar en el múltiple crimen de la familia
del padre de la Teoría
de la Relatividad.
Verano de los '80. Paola, corresponsal de guerra, viaja a una Argentina atravesada por las heridas de la última dictadura a visitar a su abuela, mecenas de Puerto de Caracoles, un encantador pueblito a orillas del mar fundado por sobrevivientes de las guerras europeas. Allí se reencontrará con su amigo Fabián, actor, quien la invitará a una fiesta en una casa muy especial: la casa lila, habitada por la ceramista Luz y su marido Gabriel, arquitecto. Esa noche, sin que nadie lo imaginara, surgirá un amor que atravesará todos los tabúes y prejuicios.
"Esta historia que voy a contarles sucedió hace mucho. En una época en que hombres y mujeres se desvivían, desolaban, revivían y morían, simbólicamente, por pasiones tan primitivas y lejanas como el amor. Una época en que el amor se hacía cuerpo a cuerpo, sudor contra sudor, gemido sobre gemido.
Después llegó Internet.
Y la paz a los corazones.
Y el aburrimiento.
Será por eso que mis jóvenes amigas disfrutan tanto con esta historia y me piden una y otra vez que se las cuente". (fragmento)
LA CASA LILA, de Viviana Marcela Iriart, con diseño de Jairo Carthy, publicada por Ediciones CHORONÍ, está a la venta en Amazon: https://www.amazon.com/dp/B0FP2P1SB7
Ha publicado los libros ¡Bravo Carlos Giménez!, recopilando a través de entrevistas el legado del genial creador teatral, fundador del Festival Internacional de Teatro de Caracas y el libro Entrevistas: Julio Cortázar, Nava Semel, Rolando Peña, José Pulido, Susy Dembo, Mariana Rondón, Elisa Lerner, Carlos Giménez, Esther Dita Kohn de Cohén, Beatriz Iriart, Dinapiera Di Donato, Sonia Zilzer, Julio Emilio Moliné, Roland Streuli, Luisa Richter, María Lamadrid.
Ambos libros fueron publicados por la ex Escritoras Unidas & Cía. Editoras, fundada por la escritora, que cambió su nombre recientemente a Ediciones CHORONÍal asociarse con el artista y diseñador gráfico Jairo Carthy.
Ediciones CHORONÍ publica libros para la venta en Amazon y libros de lectura gratuita, entre estos últimos Bajo el Bombardeo Hanoi 1972, de la cantautora y pacifista Joan Baez, un potente alegato en contra de las guerras publicado con la autorización de su autora.
“Me gustaría que
la lucha termine pronto. Por el bien de
toda la gente
inocente: tanto israelíes como palestinos”
Estoy conmocionada. Es la primera vez que entrevisto a
una persona mientras su país es atacado por cientos de misiles terroristas y el
mundo no dice nada porque los misiles sólo buscan asesinar a personas
judías.Una persona cuyo país está en
guerra.
Pero Nava nunca se quejó, ni una sola condena ni un solo
lamento salió de sus labios. Nava respondía cordialmente mis correos
electrónicossin hacer menciónala
terrible situación que estaba viviendo.
No me atreví a preguntarle cómo estaba hasta que un misil
cayó en Tel Aviv, su ciudad.Y entonces
Nava respondió con la misma entereza y calidez de sus correos anteriores (y me
conmovió y me hizo admirarla): “Estamos bien, muchas gracias por tu
preocupación”.
Ni siquiera cuando me contó, porque le pregunté,que su hijo había sido convocado como
reservista al día siguiente, Nava
condenó a sus agresores: agradeció que a su hijo no le tocara ir al frente de batalla.
Y no sé por qué imaginaba que después de escribirme esas
cartas tan tranquilizadoras, casi siempre de noche, Nava buscaba un rincón
solitario, apoyaba apenas su frente contra la pared y dándole la espalda a la
guerra, dos o tres lágrimas rodaban por su rostro, en silencio,en el único silencio que los misiles
atravesando su cielo le permitían: un silencio interior.
Y es de noche aquí mientras escribo, el cielo está
estrellado, la luna crece y las ranas croan pidiendo lluvia porque el verano se
acerca y hace calor. Sólo un avión de pasajeros surca el aire y es uno en toda
la noche.Aquí es el campo. Aquí
haysilencio y hay paz.
Y entonces pienso en el
cielo de Nava violado por cientos de misiles terroristas. Pienso en la noche de
Nava aterrorizada por el sonido de las sirenas. Pienso en las estrellas
de Nava desesperadas por el fuego. Pienso en la luna de Nava escondida por el miedo.
Y pienso en Nava que es todas las mujeres y todos los hombres, todas las
infancias y todas las juventudes, encerrada en un refugio
antiaéreo, con los ojos muy abiertos porque no se puede dormir cuando desde el
cielo cae la muerte, y lloro.
Nava Semel con su madreMimi Artzi, sobreviviente de Auschwitz
“Tuvimos que convertirnos en los protectores de nuestros padres
contra los peligros de la memoria.”
Nava, Jane Fonda quedó tan impactada por tu novela que mientras la leía, cuenta el periodista Daniel Weizmann: “ella miró al techo y con su voz característica y suplicante expresó “¿Cómo
contar la historia?”
¿Como te sientes con este reconocimiento? ¡Es Jane Fonda! ¿Y cómo te
sientes con el hecho de que tu novela fuera elegida para clausurar este
histórico evento?
Yo estoy muy
emocionada y honrada. Siento que un ciclo se ha cerrado finalmente. En junio de
1980 Jane Fonda visitó Israel como huésped del Teatro Haifa. Fue invitada para
relanzar un programa educativo teatral en un barrio pobre. Mi esposo Noam Semel
era el director general del Teatro Haifa en esa época y fue su anfitrión
durante su estadía en Israel. Un día el me preguntó si podía acompañar a Ms. Fonda
en un viaje en auto desde Tel Aviv a Haifa. Yo era joven en ese entonces y muy
tímida; al principio me excusé pero mi esposo insistió. En el trayecto Ms.
Fonda me empezó a preguntar sobre la cicatriz del Holocausto en mi familia. Era
como si ella, de alguna manera, lo hubiera presentido. Ella me habló acerca de
su amiga de Los Ángeles cuyas memorias de repente recordó. De repente mi corazón
se abrió. Estaba maravillada porque nunca había hablado sobre mi triste
infancia y el término “Segunda generación” no existía aún.
Yo me abrí a
Ms. Fonda como nunca antes lo había hecho y fue la primera vez en mi vida que
las palabras “Soy la hija de una sobreviviente del Holocausto” vinieron a mis
labios. Esta experiencia fue tan profunda que 4 años después escribí la
historia “Un paseo con Fonda”, publicada en 1985 en mi colección de relatos Hat of Glass, el primer libro israelí en prosa que se ocupaba del tema de la Segunda Generación.
Siempre sentí
que Jane Fonda encontró la llave misteriosa oculta en mi cicatriz y me ayudó a abrir ese pozo oscuro.
Ahora, 25 años
después, nuestros pasos se volvieron a encontrar.
¿Estuviste allí?
Yo lamento muchísimo
haberme perdido el evento. Pero acababa de regresar unos días antes de un tour
de libros por Italia durante 10 días y estaba tan agotada que no podía viajar
otra vez.
¿Qué estabas haciendo en Italia?
And the Rat Laughedsalió en enero 2012 así que
fui invitada como huésped conferencista en la Universidad de Milán.
Como recién había publicado un nuevo libro en hebreo que transcurre durante la ocupación nazi en Italia,
también fui invitada a hablar sobre ello en Turín. Mi última parada fue en la Universidad de
Calabria, al sur de Italia, donde participé en una conferencia de dos días
donde hablé sobre el Holocausto.
Cuál es la historia deAnd the Rat Laughedque impactó tanto a Jane Fonda como a la audiencia? Quizás porque And the Rat Laughedes un libro único. A diferencia de otros
libros relacionados con el Holocausto que se enfocan sobre los horrendos hechos
históricos, esta novela trata sobre el acto de recordarlos. Se parece a una
carrera de relevo donde los personajes se transfieren la memoria unos a otros. La novela fue aclamada por el
uso de recursos literarios originales y se convirtió en un hito en la
exploración del acto mismo de la memoria. Ojalá pudiera oír la bella voz de Jane
Fonda. Cómo ella seplantea lapregunta en nombre demiprotagonista: ¿Cómo
contar la historia?
¿Es que la
historia cambia mientras la recordamos? ¿Cómo recordará nuestro próximo destinatario
la historia vista desde su propio camino individual? ¿Es el arte la única vía
para transferir la memoria emocional?
Yo estoypreocupadapor estaspreguntas, buscandorespuestas enmis libros. And the Rat Laughedtrata sobre la influencia de uno de los más horrendos
capítulos en la historia de la humanidad y de la relación del hombre con Dios y
la comprensión de la naturaleza humana, sobre
la necesidad de olvidar para sobrevivir y en la necesidad de recordar, a pesar
de todo.
El personaje
de tu novela es una niña de 5 años, víctima de los nazis y de la violación de un
hombre católico. ¿Es una historia verdadera?
No, es pura
ficción. A pesar de que siempre asumí que casos similares ocurrieron en esos
oscuros días. El libro comienza el último día de 1999 en Tel Aviv, cuando una
abuela sobreviviente comparte con su nieta la trágica historia de su vida cuando era una
niña escondida en un foso con sólo una rata como compañía. Esta rata le enseñó
a reír y a mantener la cordura. El día después – el año 2000-la nieta cuenta la leyenda de “La niña y la
rata” a su maestra y en 2009 aquellos que la oyeron por sus compañeros de clase
crean un sitio web en Internet con sus poemas. De ahí en adelante su memoria se
expande por el mundo y se convierte en un mito famoso. En 2099, la futura
antropóloga Y-Mee Prana trata de
descubrir sus raíces misteriosas. En su investigación ella revela al primer
hombre que creó este mito en el pasado: el padre Stanislaw, un sacerdote
católico que salvó a la pequeña niña judía (y que más tarde se volvió abuela en
Tel Aviv).En su diario personal, él
documentó todo para asegurarse que el mundo nunca olvidara. Esta cadena de
recuerdos se mueve del presente al futuro y vuelve al pasado.
La novela está
escrita en 5 géneros: historia, leyenda, poemas, ciencia ficción y un diario,
creando un ciclo de 150 años.
¿Cuándo y cómo
nació la historia?
La novela es
la experiencia más profunda y extraña en toda mi vida. Me tomó 2 años
escribirla, sin embargo 10 años antes las semillas ya estaba plantadas.
Mientras vivía
en Nueva York en 1989, asistí a la primera reunión de los niños escondidos(N.del blog: niñas y niños que tuvieron que vivir
ocultos, separados de sus padres que generalmente fueron asesinados).
Al principio eran la imagen del éxito y la Shoá no podía estar unida a ellos.
Luego detecté al niño congelado en su interior, luchando con su memoria y
desgarrado entre un dilema vicioso. Por un lado, su ansia por recordar,
queriendo agarrar el hilo de su identidad perdida. Por el otro, el miedo enorme
de recordarel momento más impactante de
su vida: la separación del seno de sus padres.
Cuando dejé la
conferencia, caminando por Park Avenue en una bella tarde de otoño, oí una voz
que me susurraba en la cabeza “alguien debe de dar voz a estos “niños mudos”.
Nunca pensé que sería yo. Durante 10 años coleccioné testimonios de niñas y niños escondidos. Eran pequeños, lacónicos,
como si no sólo la memoria les hubiera sido suprimida, todo su ser estaba
codificado en pequeñasy formales frases.
El último
disparo para escribir fue una reunión con un sobreviviente que compartió sus
memorias.Durante una conversación en un
café en Tel Aviv, en una noche de invierno en 1998, la puerta se abría y se
cerraba constantemente y me percaté que su cuerpo se sobresaltaba. Su cara se
volvió la de un niño. Entonces me dijo que todavía estaba esperando que su
madre viniera y lo llevara de regreso, como se lo había prometido muchos años atrás.
El golpeteo de la puerta comenzó el libro. Oí
la voz de la abuela en mi cabeza.
¿Qué pasó en
Israel cuando la novela fue publicada?
Me siento
bendecida porque la novela fue recibida con mucho entusiasmo tanto por el
público como por la crítica israelí. Incluso se convirtió en un best seller.
Luego se adaptó para el teatro. Yo escribí el guión de teatro para una ópera
compuesta por la compositora israelí Ella Milch-Sheriff.
Fue
representada por el Teatro de Cameri de
Tel Aviv y por la Orquesta de Cámara de Israel desde 2005 a 2009. La ópera representó a Israel en el Festival de Teatro en
Varsovia, Polonia; en Sibiu, Rumania y en el Teatro Nacional de Bucarest. En
2009 una nueva producción, en hebreo, se presentó en Toronto, Canadá, por la Opera York.
¿Podemos esperar una película basada en tu libro?
Los derechos
del filme fueron comprados por un productor de filmes israelíy acabo de terminar de escribir el guión
cinematográfico. Pero hacer películas en
Israel es un largo proceso para conseguir los fondos necesarios. Aún así soy
optimista.
Tú eres hija de sobrevivientes. ¿Cómo te sientes cuando escribes sobre
los horrores que los nazis le hicieron a personas como tu madre y tu padre?
Mi madre, Mimi
Artz, que sobrevivió a Auschwitz, nunca habló
sobre su horrendo pasado. Aún durante el Día de Recuerdo del Holocausto ella apagaba la radio y la televisión y se convertía en una barricada detrás
de muros de silencio. La única historia que contó fue sobre Clarissa, su Kapo en su último campo de concentración en
Alemania, que la salvó de la muerte. Mamá la llamó “mi ángel”.
Años después
Clarissa me inspiró para mi libro “Hat of Glass” que fue el primer intento en prosa contemporánea israelí en discutir
públicamente el tema de la segunda generación de sobrevivientes del Holocausto.
Ella también inspiró el personaje del padre Stanislaw, el sacerdote católico
que salva a una niña judía en And the Rat Laughed, escrito dos décadas
después.
El “pacto de silencio”entre padres sobrevivientes y sus hijos - “tú
no preguntes y nosotros no contamos”- no se limitó exclusivamente a mi familia.
El Holocausto privado de los sobrevivientes estaba escondido en lo más profundo
de sus almas y sólo la punta del iceberg continuaba emergiendo a través de
pesadillas o de la vida cotidiana israelí; pelando una papa, un perro ladrando,
un vestido desgarrado, un pie descalzo, un viaje escolar, una pista de tren, cualquier
detalle marginal o evento azaroso podía abrir un punto en la memoria guardada detrás
del frágil defensivo muro y derrumbar la casa.
Una generación
entera de niños nacidos en Israel tuvo el mismo mensaje nunca dicho. “Tú no
preguntes y yo no cuento”. Tuvimos que convertirnos en los protectores de
nuestros padres contra los peligros de la memoria. Era nuestro trabajo proteger
a los sobrevivientes de sufrir el trauma del recuerdo. Yo era parte de ello
hasta que me convertí en escritora y los textos me enseñaron a ser diferente.
Escribir me forzó a mirar directamente al borde mismo del foso negro.
“¿Quizás todas
las historias ya han sido contadas?dicen los escépticos”. En mi última novela
“Screwed on backwards”(Kinneret-Zmora-Bitan,
Israel 2012), conté otra vezuna
historia del Holocausto. La novela es la historia de un músicojudío italiano
que es rescatado por su amante cristiana en un pequeño pueblo del Piamonte bajo
la ocupación nazi. El texto en la novela responde a todos esos escépticos: “La
memoria debe de ser monitoreada hacia sus bordes más alejados a fin de que ésta no se desvanezca”.
¿Por qué tu
infancia fue triste?
Siempre había
una sombra persistente por arriba. La mía fue una infancia típica dentro de una
familia de sobrevivientes. Los padres estaban dedicados a sus hijos y
construyeron una buena y protegida vida para nosotros, pero no había risa.
Ninguna “Joie de Vivre” (alegría de vivir)
como dice la expresión francesa. Siempre sentí que había fantasmas en la casa y
yo era una niña muy miedosa.
Nava Semel con la actriz ganadora del Oscar, Olympya Dukakis
Foto Itzik Biran
¿Cuándo
leeremos tus libros en español?
Un libro mío fue publicado en España: “Clases deVuelo”. Siempre espero que otros sean traducidos también, en especial And the
Rat Laughed.
“A
veces
me despierto en las noches de lluvia, cuando las gotas golpean contra
los
cristales, tanteo buscando mis zapatillas y meto los dos pies a la vez
en
ellas. Abro la ventana, aspiro profundamente el aire limpio y miro hacia
el taller de zapatería. El taller está en la oscuridad, envuelto como
en
una manta y espera a que, por fin, se haga de día. Pero sobre él, muy
pegado a
la copa de los árboles, vuela el señor Maurice Havivel, con una fila de
puntas
en la boca y, en cada mano, un zapato blanco como la nieve. La historia
de
Hadara, una chica que quiere huir de la estrechez.”
¿Cuándo y
porqué comenzaste a escribir?
Comencé a
escribir antes de saber cómo leer y escribir. Me contaba historias todo el
tiempo. Las historias eran mi refugio seguro cuando me sentía sola y con miedo.
Cuando estaba en la oscuridad y no podía comprender las circunstancias de mi
niñez. Siempre encontraba refugio en mis personajes imaginarios. Ellos lograron
hacerme feliz cuando la vida no lo era.
¿Estás
escribiendo ahora?
Acabo de
terminar un drama para la televisión acerca de los nuevos inmigrantes que
vinieron a Israel en 1949, cuando el joven Estado fue establecido y tuvieron
que enfrentar una nueva y dura realidad. El drama ya ha sido filmado y saldrá
al aire en la primavera del 2013 en el canal público de la TV de Israel.
Una nueva
pieza mía se está escenificando en el teatro: “Gong Girl” que es un comedia musical para niños, y para
toda la familia, sobre una niña israelí que descubre un viejo cuento folclórico
chino. Tuvo críticas fantásticas, así que estoy feliz. También estoy ocupada
escribiendo una nueva novela de fantasía para jóvenes adultos.
¿Crees en
Dios?
Creo que existe un poder superior más allá de nuestra
comprensión. Cada persona puede encontrar su propio camino para conectarse con
este gran y desconocido poder.
¿Tú crees que
el mundo es ahora un mejor lugar que en 1940?
Desafortunadamente,
no. La gente todavía sigue matando a otra gente. El odio y el genocidio siguen
envenenando a nuestro mundo. Estas son enfermedades malignas en muchas
sociedades. Personas inocentes son asesinadas en todo el mundo cada día. No
estoy tan segura que la lección del Holocausto haya sido aprendida.
Mientras
hablamos los misiles caen sobre Israel, los misiles terroristas de Hamás. ¿Tienes
miedo?
Me siento protegida
por elIron Dome (Escudo de Hierro), una genial invención israelí. Me gustaría que
la lucha termine pronto. Por el bien de toda la gente inocente: tanto israelíes
como palestinos.
¿No estás cansada de que el mundo sea tan injusto con Israel y con el
pueblo judío?
La doble morales frustrantey exasperante. Algunas veces el anti-Israel cubre al viejo demonio
del antisemitismo.
Nava, si
pudieras pedir un deseo, solamente uno, ¿cuál sería ese deseo?
Yo ruego no
perder a nadie ni nada de lo que tengo ahora. Solamente déjenme
conservar lo que tengo y estaré agradecida por siempre.
Quiero agradecer a mi amigo Luis Sedgwick Báez por la
traducción de esta entrevista, del texto de Nava Semel “Un paseo con Fonda” y por su entrañable
amistad.
El
día que cumplí 26 años me encontré por pura casualidad en la parte trasera de una
limusina negra, en Tel Aviv, sentada al lado de Jane Fonda.
Fonda
hablaba. No acerca de Sinatra o de Bogart, de Dietrich o de Gable, no sobre sus
propios éxitos que a pesar suyo flotaban alrededor de ella como un aura. Fonda
hablaba acerca de alguien llamado Rukhana Sasson pero como le era difícil
pronunciar el gutural “rk”, el nombre de la mujer salía “Ruhana”. Mientras
hablaba, su rostro público parecía agrietarse en delgadas y finas líneas.
Bueno,
dijo Fonda, Rukhana Sasson era una mujer de 60 o algo más -Fonda la había
conocido en su país. Rukhana fue liberada en Dachau cuando tenía 20 años. Un
año después se casó y ella junto con su marido emigraron a Israel. Durante los 40 años subsiguientes su
vida parecía deslizarse sin problemas: educó a sus 4 hijos, puso la casa en
orden, sus hijos tuvieron hijos. El pasado parecía haber caído en el olvido. Un
final feliz. Una historia de ensueño.
El
marido de Rukhana hizo mucho dinero, continuó Fonda y los Sasson se fueron a
los Estados Unidos como emisarios del Estado que ellos ayudaron a construir.
Sus hijos e hijas y 3 nietos quedaron atrás. Finalmente Rukhana se sintió libre
de los reclamos de la vida de todos los días. Era una mujer acomodada, presta a
descubrir el fin del mundo. Pero fue precisamente aquí que las imágenes que
ella había sellado hacía mucho comenzaron a burbujear hacia la superficie.
Las pesadillas comenzaron.
En
realidad ella no había recordado. No
había visto ninguno de los filmes. En ciertos días del año, en Israel, había
rechazado prender la televisión o la radio. Cuando sus hijos le preguntaban por
qué, ella respondía “Eso ya se acabó”
Pero
ahora, viviendo en un país foráneo, sus noches se volvieron tal tormento que
ella buscó un sanador para recobrar el sueño.
“Ella
estaba demasiado aterrorizada para cerrar los ojos”, decía Fonda. Yo sentí una
corriente subterráneainescapable que le
invadía su voz.
“¿Cómo
pueden estos recuerdos tan viejos y pesados aflorar después de tantos años?”
preguntó.
Me
dirigí a ella, una mujer elegante y meticulosa, totalmente extraña para mí y
finalmente abrí la boca. “Rukhana Sasson podría ser mi madre”, dije suavemente.
“Mi
madre también apagaba la televisión y la radio ciertos días del año en
Israel…pero su dolor nunca se fue, nunca desapareció. Su dolor había flotado en
su líquido amniótico. Nosotros, sus hijos, bebimos su dolor en su leche. Hasta el
día de hoy aún escucho su lamento: “Quizá nunca debí traerte a este mundo. Quizás pequé al darte a luz”.
Peromientras
hablabaahora, me sentí como si
estuvieraabrazando a mimadre,
comosi ahora,por fin, tuviera la edadsuficiente como paraabrazarla.
Mamá,
me oí decir en silencio, heredé de ti el olorde
la muerte, quizás en tu leche, quizás en tu sangre, quizás en un
sueño, quizás en tus gritos en medio de la nochea
lo largo deladécada de
1950.Como fibras que se encuentran suspendidas en el aire
empujando y retorciéndose.
“Mi
madre nunca habló de su niñez”, proseguí. “Es como si su vida antes de la
guerra le perteneciera a otra persona, como si estuviera partida por la mitad
por un abismo infranqueable”.
Fonda
escuchaba como una cuerda tensa.
“Israel
está llena de Rukhama Sassons que ruegan por perdón porque sus manchas de
sangre y el olor de las cenizas de sus pasados tormentosos se han adherido a
sus hijos e hijas.”
Fonda
cerró la ventana de la limusina negra y miró hacia fuera. Ella se quedó en
silencio y yo también. Y entonces, de repente, recordé que la madre de Fonda se
había cortado las venas.
Fonda
apretó sus manos secas. Con la mancha de sangre y el olor a cenizas que flotaba
en el aire, no nos miramos nunca más.
No me
bendigas, Padre, porque he pecado. No me absuelvas. Fui tu siervo fiel durante
toda mi vida. Pero en este momento te abandono para entregarme al pecado de la
desesperación. Siento cómo el pecado se extiende sobre mí, se asienta en mis
órganos y hasta la salida del sol, habitará todo mi cuerpo. No me absuelvas,
Padre. No podré cumplir la misión, ya la fe me ha abandonado. Pero absuelve a
esta niña que no tiene nombre, porque, sin saberlo, ella es la fuente de mi
desesperación. Abrázala y sálvala.
Ella
está enrollada en sí misma, en la trastienda de la iglesia, muda como una
piedra, mientras yo rezo en vano para que nos envuelva el sueño y nos trague a
ambos. Solamente la mano del sueño puede luchar contra la memoria ultrajada y
demorar por un rato lo que merece ser olvidado, para que el ser humano logre
prepararse para enfrentar un nuevo día.
¿Qué
nuevo día le espera a una niña que es toda noche?
Tú me
has elegido. Entregaste en mis manos a una niña que es fuente de desesperación.
Cuando la vi por primera vez en el confesionario, me pregunté si este ser
formaba parte de la creación. No me absuelvas, Padre, porque he pecado. Dudé de
su humanidad. Me paralicé. Los negros muros me aprisionaban y mi pie comenzó a
moverse sobre el umbral. Quería huir de ese cuerpo desconocido que no emitía
sonido, olía a excremento y cuyos órganos goteaban. Busqué una plegaria, pero
no la encontré. Solo oí el grito que desgajaba mi interior.
Padre,
¿a qué prueba me sometes? Azotado por la impresión me santigüé una y otra vez.
La campesina me amonestaba y yo no podía escucharla. Sin embargo, me vi
empujado a espiarla, contra mi voluntad. Un par de ojos ardían más allá del
tabique enrejado. Como si yo estuviese parado debajo de la cruz, en el Gólgota,
y observase a ese hombre que se desangra, entre dos ladrones.
Ojalá
pudiese romper la red y llegar a ella. Esta noche no me arrodillo ante Ti, sino
ante la niña. No me absuelvas, porque negué el alma que se agita en el interior
de la carne hedionda.
La
cargué en mis brazos hasta mi alcoba, pero ni el movimiento logró hacerle
brotar un sonido. Tiene cinco o seis años. Está arrugada, desgreñada, los
harapos se le adhieren al cuerpo. No logro delinear sus facciones.
Una
niña.
Nunca
antes había sostenido una niña en mis brazos.
Temo
quebrarla.
Estoy
sentado en la oscuridad mientras las palabras brotan. El ser humano llega
iluminado a tu mundo, sin embargo, otros seres humanos arrojan oscuridad dentro
de él. Eso prediqué toda mi vida. Hasta yo mismo sé qué órganos desgarraron a
la niña. También en mi cuerpo hay un órgano así.
No sé
cómo atenderla. Hubiese sido mejor que…
No.
Debo
extraer los clavos y limpiar la sangre.
Lo
que me exiges está más allá de mis fuerzas.
Trato
de hacerla descansar. Su cuerpo sin peso se agita. Con los restos de fuerza que
le quedan se opone, me patea. Por un momento creo que estoy bajando a tu hijo
de la cruz.
“Padre
nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre. Venga a nosotros tu
reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro
pan de cada día y perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que
nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén”.
Miles
de veces recé esta plegaria, pero esta noche las palabras se han convertido en
un balbuceo sin sentido.
Nuestra
Señora de la aflicción, así llamamos a este día. En vez de recordar el pesar de
la Madre, me
sumerjo en la desesperación de la hija.
La
campesina se opuso, rehusaba entregarla. Para ella, la niña era un bien, una
fuente de ingresos fija. Su voz se tornó complaciente cuando dijo:
-
Padre Stanislav, ella profanará la casa de Dios.
-
Pagaré – respondí.
-
Nosotros no degollamos a la gallina de los huevos de oro – agregó – Dentro de
poco no quedará en el mundo ni el recuerdo de los asesinos de Cristo. Si no
hubiese sido por Stefan, la hubiésemos entregado hace tiempo. Stefan es un buen
chico. Sabe valorar. Pero ahora los alemanes ofrecen 10.000 marcos a cambio de
un judío. Colgaron un anuncio en el centro comunitario. ¿Lo ha visto, Padre
Stanislav? Esa ya es unasuma honorable.
Se podría arreglar el tejado de la iglesia, para que no se filtre el agua en el
invierno.
Para
ablandar su corazón, llamé a la campesina “hija mía”. Extraje de un estante
escondido un candelabro de oro, cuya base tenía cruces grabadas. Le dije:
“Entrega a la niña y te recompensaré”. Hace unos años, un hombre me había dicho
en la ciudad que el rescate de prisioneros es un precepto para los judíos.
También los postergados, los no queridos, son tus hijos. Pero me tragué estas palabras.
Con voz suplicante reiteré el pedido: “Dame la niña. Ya sabré qué hacer con
ella”.
La
campesina vaciló, pero finalmente la extendió hacia mí.
-
Degüelle a esta pequeña judía con sus propias manos y así vengará la sangre del
Salvador. Pero cuando sostenga el cuchillo, Padre Stanislav, tenga cuidado que
no lo contagie. Pronto, realizaremos una misa festiva en honor a un mundo
limpio de judíos.
Su
risa aún retumbaba cuando encendió otra vela junto al altar.
Su
único hijo también estaba presente en la iglesia. Un muchacho de gran tamaño,
con manos también grandes. No es de mucho hablar, pero sus ojos corretean de
acá para allá. Siempre besa mi mano con una actitud de sumisión, mientras
constata que su madre lo esté mirando. Lo bauticé el día de San Stefan. Cuando
se arrodilla frente a la estatua crucificada, su rostro adopta una expresión de
devoción. Cada domingo, es el primero en la fila del confesionario. Al escuchar
“que Dios habite tu corazón y te permita confesar tus pecados con verdadero
arrepentimiento”, susurra acerca de pequeños robos. Transgresiones sin
importancia. Una semana atrás, bebió hasta emborracharse y se involucró en una
pelea en la aldea vecina. Siempre admite que alguna plegaria se le olvidó, yo
lo absuelvo y lo dejo ir.
Una
niña.
Nunca
mencionó.
Lo
que le hizo en la oscuridad. Con el conocimiento de su padre y su madre. Quizás
haya comprado su silencio. Padre, no me perdones por mis pensamientos impuros.
Reniego de Ti por mi sometimiento a la desesperación, pero no puedo alzar la vista
hacia el futuro sin ver más que muerte. Empujaron a la niña, por la senda,
hacia su muerte. Arrancaron de su camino a la madre, al padre y a toda persona
que la haya amado. No podré luchar contra la desesperación. Esta noche soy yo
el que anuncia: “En vista de la maldad absoluta, no hay salida para la
desesperación”.
Y
antes de que el pecado me conquiste totalmente, te propongo una transacción. Si
produces un milagro y borras todo el horror de su recuerdo, yo purgaré el
pecado.
Dame
una señal.
Espero
en vano.
Parece
que es más factible hacer una transacción con el anticristo que contigo.
16 de septiembre
de 1943
Intento todo. Agua, pan, frazada,
pero ella no permite que me acerque. La observo durante toda la noche,
acurrucada en su rara posición, entre sentada y tendida sobre el vientre,
enrollada para que no sientan su existencia. Cuando me acerco a ella, se encoge
en un pequeño nicho que hay en la pared, junto a mi dormitorio. Quisiera
decirle a esta alma doblada: “Tienes un lugar en este mundo”. Ojalá pudiese
prometerle un lugar también en el más allá.
Me arrodillo ante una niña que fue
violada en la oscuridad. ¿Acaso viste la profanación bajo la tierra o giraste
la cabeza?
Te he dedicado toda mi vida. Lo hice
desde la profunda creencia de que hay piedad en Ti y que la bondad que predico,
la absorbo de Ti. Habría sido mejor que no hubieses distinguido entre la luz y
la oscuridad, que hubieses dejado en pie el desorden, porque el orden que
creaste es solo una ilusión que nos seduce a pensar que hay una ley y que será
aplicada en otro lugar. Pero si no amas a tus criaturas, ¿cómo pretendes que
nos amemos los unos a los otros? El verdadero infierno del que hablo desde el
púlpito, no se encuentra en otro mundo fuera de este, ni empezará el día del juicio
final. Está acá, sobre la faz de la tierra.
El infierno es una leyenda con la
cual negocio, para que podamos sobrellevar el abismo que creamos con nuestras
propias manos. Palabras vacías. Escupo sobre el papel. Si tuviese valor,
destruiría esta iglesia que se encuentra en el corazón de nuestra hermosa
aldea. Luego me pararía sobre las ruinas y declararía a viva voz: “¡Padre, has
fracasado! Y por tu culpa, tampoco nosotros tenemos arreglo”. Sabes que toda mi
vida fui un instrumento lleno de veneración, me anulé a mí mismo frente a Ti, y
acepté tu autoridad sin cuestionamientos. La distancia entre el temor a Dios y
el temor a los seres humanos no es grande. Sosegarte a Ti, sosegarlos a ellos,
era la misma cosa. Quizás pretendí aplacarlos a ellos más que a Ti. Ahora la
desesperación está agotando los restos de veneración que me quedaban y el
pecado me libera. Esta noche y en las próximas, cerraré cuentas contigo.
Dame una señal, Padre. También en
las profundidades de la desesperación no cuento con otro Padre fuera de Ti.
Te demoras. La noche avanza en su
camino, arrastrando vagones de oscuridad, mientras la niña está echada,
dudosamente muerta, dudosamente viva.
18 de septiembre
de 1943
La aldea duerme. Desde mi ventana se
ve la colina, cuyos pies habitamos. Cabañas con techos de tejas y matorrales de
paja. Las paredes pintadas de blanco y los bordes de las ventanas de rojo, como
los colores de nuestra bandera. Alrededor se extienden campos de centeno y
remolacha, parcelas de avena y papa. Mi iglesia se levanta en medio de la
aldea, con el campanario, en cuyo extremo anidan las cigüeñas en primavera. A
la sombra del peral escribo mis sermones. Pasé horas observando el follaje
cambiante, mientras me llenaba de veneración ante el ciclo de las estaciones y
los canteros de capuchinas[1] que planté en el
patio, el día en que llegué para servir en este lugar, hace muchos años. El
centro comunitario y la escuela están ubicados a ambos lados de la iglesia y en
el extremo de la aldea, en el cruce de caminos, está la pequeña capilla.
Viajeros se detienen, rezan y cuelgan ramas verdes y ramos de flores de la
estatua de “Cristo preocupado”.
Un pequeño lugar. Hay muchos como
este. Quién sabrá su nombre. Quién lo recordará. Aquí la vida transcurre como
si la guerra no tuviese lugar. Ellos engordaron los cerdos, ordeñaron las
vacas, recogieron los huevos del gallinero. Comieron sus bocadillos. Pero, ¿qué
esconden en sus sótanos y pozos? ¿Y detrás de sus “Ave María”? Su rutina me fue
impuesta, yo me dejé arrastrar por mis obligaciones y no hice nada para frenar
la peste que se extendía.
Cuando llegaron los tanques
alemanes, salí a recibirlos junto a la capilla. Me subí al primer tanque y
viajé con ellos hasta la plaza principal, en el centro de la aldea. Allí se
detuvieron. Estreché la mano del comandante alemán. Lo bendije, le di la
bienvenida y toda la aldea aplaudió. Tuvimos conquistadores, tendremos
conquistadores, ¿en qué se diferenciaban estos de sus predecesores? Deposité mi
seguridad en la iglesia y creí que si yo predicaba piedad y compasión, cumplía
con la esencia de tu doctrina. Simulé que el horror no ocurría, solo para
evitar el pecado de la desesperación.
Y en este momento la desesperación
me entierra.
Si estas son las personas que
escucharon mis palabras, y al parecer me siguieron, yo soy el merecedor de la
excomunión, porque no tomaron nada de lo que prediqué. Cada domingo viene la
pareja de campesinos, yo pongo sobre sus lenguas la hostia, levanto la copa de
vino y ellos se unen a tu hijo. Pero todo ese tiempo comían la carne de la niña
y succionaban su sangre. Y yo sin saberlo.
Nava Semel:
la galardonadaautora israelí, novelista y dramaturga,
nació en Jaffa-Tel Avivy tiene unamaestría en Historiadel Arte de laUniversidad de TelAviv.
Premios: “Prime Minister's Award
for Literature” (Israel, 1996); “Women Writers of the Mediterranean” (Francia,
1994); "Women of the Year in Literature of the City of Tel Aviv" (Tel
Aviv, 2007.)
Es miembro de la Junta Directiva
deMassuah -the Institute for
Holocaust Studies yThe
Foundation for the Benefit of Holocaust Victims enIsrael.
Durante muchos años fue miembro de la Junta de
GobernadoresdeYad Vashem .
Ha
escrito 17libros de ficción, obras de
teatro, guiones de televisióny libretos
de ópera.
And the Rat Laughed (2001),suaclamada
novela,fue publicada enIsrael
por primera vez e convirtiéndose inmediatamente en best-seller;
publicada enAlemania (2007), Australia
(2008), Estados Unidos (2009)e Italia (2012).
En 2005 se hizo
una versión para la ópera,dirigida por
EllaMilch-Sheriff y producida porel TeatroCameride
TelAviv y laOrquesta de Cámarade Israel. En 2009 está ópera se estrenó en Canadá.Actualmente está en preparación la versión
cinematográfica.
Flying Lessons (Lecciones de vuelo) publicada porSimon &Schuster (1995) adaptadapara la televisiónisraelí,fue traducida al alemán, checo, italiano, español,
holandés, serbio y albanés.Una versión
en ópera fue estrenada en 2009 por la compositora Ella Milch-Sheriff.
Becoming Gershona, ganadoradel National Jewish
Book Award(EE.UU.1990),
publicada por Viking Penguin.Traducida al italiano,
alemán, rumano, holandés.Adaptadapara la televisiónisraelí.
Hat
of Glass (1985), es el primer libro israelí enprosa que trata el tema de la Segunda Generación –hijas e
hijos de sobrevivientes del Holocausto. Fue traducida al italiano, alemán y
rumano.
Sneaking
into the Bible – un espectaculo de canciones compuesta porElla Milch-Sheriff basado en su novela fue
premiado en Abu Gosh Music Festival en 2005.
IsraIsland (2005) tuvo excelentes críticas y fue adaptada para
teatro.
Beginner's
Love (2006) fue publicada en Italia (2007), República Checa (2008), Alemania
(2010) y Eslovaquia (2001). .Losderechos de la películafueron compradosbajo losauspicios del Fondode Cine deJerusalén.
Australian
Wedding,una biografía ficcionada, se publicó en
2009 y rápidamente se convirtió en best-seller.
Screwed
on Backwards (2011), la historia de un joven músico salvado por su
amante Cristiana en la Italia ocupada por el nazismo, recibió excelentes
críticas.
The Backpack
Fairy (2011), libro infantil,
Gong
Girl, su última obra de teatro musical infantil, está en cartelera actualmente
en los teatros Beit Lessin yMediatheque
Youth Theatre.
Su obra de teatro The Child
behind the Eyes, estrenada en 1986, estuvo en
escena en Israeldurante 11 años.
Ha sido adaptada para la radio
por la BBC de Londres, Radio France, Radio Bélgica, Radio España, Radio
Irlanda; seis estaciones de radio en Alemania; Radio Austria y RadioRumania.
Ganó el Premio “Mejor
Drama de Radio” (Austria 1996) y fue grabada en CD. Fue representada en
los teatros deRoma (1990), Nueva York
(1991), Los Ángeles (1996), Praga (1997); en elFestival de Teatro de Sibiu (2004), Resita Teatro en Rumania (2005),
Teatro del Estado de Ankara, Turquía (2005); Lodz Teatro, Polonia (2006 yTeatro de Bucarest (2007).
En 2006 se estrenó en Israel la
versión en idioma árabe. Actualmente está en escenaen Amsterdam, Holanda.
Who Stole the Show?, libro
infantil publicado en 1997, ganó
el premio Illustrated Book of the Year Award(1998)
y fue nominado al
premio
"Ze'ev Award" (1999).Publicado en Italia (2003). Una
versión bilingüe inglés-rumano fue publicada en Rumania
(2008). Unaserie de televisiónbasada en el librofue producida en 1999
por el canal israelí Second Channel.
Nava Semel ha
trabajado como periodista, crítico de arte, productora de televisión, radio y
música.Está casada y tiene tres hijos.