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´DETALLES METAFÍSICOS´ de JOSÉ PULIDO, por Alberto Hernández, 27 de diciembre de 2025

 


 

Ed. Choroní, diciembre 2025


Gabriela Pulido Simne



**´Metafísica: Parte de la filosofía que trata del ser en cuanto tal, y de sus propiedades, principios y causas primeras. Modo de discurrir con demasiada sutileza en cualquiera materia. Lo que sí se discurre´**
**Diccionario RAE**
**En ´Detalles Metafísicos´ los grandiosos espacios de la memoria se reducen hasta alcanzar el prodigio de una sensible verdad de sentimientos (…) la palabra poética al trascenderse a sí misma roza el rostro de la eternidad y convierte lo metafísico en un destello de luz**
**Rodolfo Izaguirre**
1.-
Mirar lo imposible, lo inasible, lo que está más allá de lo físico, lo invisible al ojo común, lo que es posible advertir desde la memoria o desde ese ´destello de luz´ que la poesía le imprime a la existencia. ´El ser en cuanto ser´ o ´el ser y el no ser´ como un cuestionamiento, como el instante ontológico, el que se asoma al espíritu y allí respira: la metafísica, ese más allá de todo, detallada por la curiosidad de quien sabe que ese más allá es parte del instante, del momento en que las palabras se materializan, en el instante en que la voz que estaba apagada resuena para alentar el tiempo y el espacio. Modo de discurrir, como río material, líquido y metafísico de Heráclito, como la corriente que nos inunda y nos ahoga. O como los pensamientos traídos por los sentimientos y añadidos a lo invisible
En este poemario de José Pulido encaramos ambos espacios, ambas inmaterialidades: el ser y el no ser, ese fenómeno que ilustra lo interior, lo que no vemos y puede convertirse en forma, en nombre, en sujeto que respira, en hombre, en mujer, en ese ´prodigio´ que es nacer, el que se consagra a la fe, a ese asunto tan delicado, tan sutil como es soñar desde una existencia intocada.
La poesía será siempre metafísica: un detalle que se aborda desde el vacío y transforma el espíritu, lo renueva o lo borra, porque la poesía –para algunos pensadores- puede ser peligrosa. En nuestro caso, en el que concierne al ser, el poeta recurre al equilibrio o se asoma al abismo. Pero también puede deshacerse de lo sombrío y revelarse iluminada, abierta a todos los sentidos, al alma y al cuerpo. Entonces es Ser. La poesía es un Ser que nos habita, razón por la cual José Pulido, ese incansable constructor de imágenes, de historias y de afectos, se nos muestra con este hermoso detalle donde cabe toda la belleza que lo sostiene, que lo habita sin descanso, porque el poeta no deja de decir, no deja de cantar, de escribir como si conversara con el lector o como si hilara un fraseo diario, cotidiano, extraído de su condición de hombre de la calle, de su casa memorial, de su niñez y su creencia en todo lo que significa la fe en lo eterno, en lo que algún día podremos ver de otra manera, convertidos en polvo metafísico.
Sólo un poeta puede mirar más allá. Sólo un poeta hace visible lo invisible, pero también hace invisible lo visible. Un poeta es capaz de oscurecer o iluminar. Y de ese oscurecimiento emerge la sabiduría, la voz que clama desde la página en blanco y se revela en quien se le aproxima. Vivimos en un mundo extremadamente físico, vulgar muchas veces. Si retomáramos la sombra que nos sigue, seríamos capaces de cantar o contar lo que nos precede. En estos poemas de José Pulido está todo su ser: aquel que lo advierte en plena calle, bajo el sol genovés, pero también bajo la sombra de un árbol de su ciudad natal. Es universal y local. Es detallista de lo que siente y metafísico de lo que sabe ver y decir.
2.-
Soplos cotidianos, poesía coloquial, poesía conversada. El autor es atajado por la vida de todos los días en la que lo metafísico está en las palabras anónimas, en quienes son parte de la audición del autor. Por eso dice: ´Los problemas de la casa/ son los mismos que sufre/ el universo´. He allí ese todo que parte de los familiar hasta convertirse en un aforismo, en una máxima que cabe en la boca de cualquiera que pasee por la plaza Miranda de Villa de Cura o se oiga en un café de Roma. Y mucho más allá de esa expresión, una terrible que también forma del diario devenir: ´…hemos estado fabricando infiernos´, una crítica que no soslaya la realidad de todos los siglos, pero muchos más los actuales donde el averno tiene múltiples caras.
Nuestro autor revisa el ánima de un ser que sueña con un ´negro triste en otoño no es lo mismo/ que despertarse llorando en primavera´. Suerte de giro circadiano verbal en el que la metáfora se desliza hasta ´la zona en donde nada conocemos/ es mejor no pensarla porque existe…´. No se esfuerza la duda en aparecer, como en toda poesía, como en todo intento por encuadrar el mundo.
Su yo interviene y se pluraliza: dos maneras de detallar lo que fue invisible, lo inmaterial. De esta manera Pulido nos avisa en estos versos entrecortados: ´Me he quedado agotando lo profundo (…) lo imaginado ya está en el lugar de llegada (…) La forma del vacío puede ser tan triste (…) hoy tampoco saldremos si te duelen las alas´.
(Como un descanso, el libro nos ofrece en grafemas mucho más grandes una ironía y humor que en algunos poemas se enlaza con el resto de los textos. Dice así: ´Una oración en pleno camino de la lectura donde las galletas María y la Madre de Dios ruegan por nosotros en medio de un bolero en la radio.)
Aquí lo demuestra: ´¿De qué hablas con tu esposa cuando beben café´.
3.-
Instantes simbólicos en esta revisión humana desde la intuición aérea: ´Vi pájaros volando con angustia´, y dice como para él mismo: ´…las voces que hablan de toda materia inverosímil´.
De pronto, aparece el autor de ´La metamorfosis´, quien, de acuerdo con el ensayo de Karl Krispin Kafka paseaba en bicicleta por toda Praga. Aquí Pulido lo convierte en ´Kafka de la guarda´, ángel que se tropieza con Rilke en la puerta de un baño y allí ‘siguieron aguantando las ganas de orinar´. Verso crudo, abierto a cualquier interpretación.
José Pulido no olvida su fe, su creencia cristiana, pero lo hace desde la desnudez de las palabras, desde lo que ya hemos advertido, desde la verdad desnuda de lo diario.
En este segmento de un texto del venezolano podemos leer: ´La mujer ciega va llorando por toda la sala/ desvinculada de la hora del día/ su propia familia ha prohibido/ que se acerque donde hacen los milagros´. La imagen de Jesús es parte de esta breve historia incluida en un poema.
Insiste en esa profusa inclinación bíblica cuando exclama: ´…abundan los mensajes/ en las piedras más calladas´, aquella piedra que era Cristo, como tituló una vez Miguel Otero Silva. Jesús, personaje poético, inmaterial e inmortal, por tanto metafísico, parido por María, de carne y hueso.
4.-
Este es un libro la reencarnación. Un libro que nace y renace. Un libro renacido de las cenizas del silencio. Por eso dice: ´Ninguna pasión es infinita´. No obstante se pregunta: ´¿Qué hacer con el útero?´: la matriz de donde emerge la santidad o el portador del infiero. Y vuelve a ese ´él´ personal que envuelve al lector: ´…los huesos de la nostalgia (…) Estaba lleno de palabras´.
Y para remarcar lo anterior regresa a la infancia, allá en su pueblo donde están los afectos, la memoria y algunos olvidos: ´Los sábados nos escapábamos de la tristeza´, y en una transferencia anímica nos dice: ´Encierro el huracán en un poema/ encierro el dolor en un poema´.
Estos son ´los grandes espacios de la memoria´, como señala Rodolfo Izaguirre. Estos son los detalles metafísicos que José Pulido ha visto, ha descubierto desde la sencillez de los profundo, desde ese precipicio que aparece de pronto y se transforma en palabras.






 

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"ABRAZO DE PALABRAS" de José Pulido: "Este es un libro de la amistad recorrida... un libro de abrazos con palabras, con la memoria intacta del afecto", Alberto Hernández, 8 de febrero de 2026

 





Ediciones Choroní, enero 2026


 

 


1.-

Poemas para varios homenajes. Este es un libro de la amistad recorrida a través de los tantos nombres que estuvieron y están cerca de la sintaxis afectiva del poeta José Pulido. Este, en verdad, es un libro de abrazos con palabras, con la memoria intacta del afecto. El país cultural, el país humano, el país de la poesía, el del teatro, el del canto y la danza, el país recogido en el silencio de un monólogo dialogado, en la conversación poética de quien escribe como si estuviera hablando con el cosmos, con el mundo entero, a través de una habitual sinceridad que atraviesa el tiempo.

Libro de personajes, de nuestros personajes, de los más sensibles e íntimos afectos. Libro donde el abrazo es el sentido más visible de la creación. José Pulido, una vez más, escribe conversando con ese alguien visible e invisible que la poesía crea para hacernos más humanos, más próximos al calor de la existencia. La sencillez, la metaforización del espíritu, el canto de ese hombre que ha conocido la amistad, la existencia de tantos nombres notables por su condición de periodista y de escritor que tiene en la poesía y en la narrativa el poder de decir, de no olvidar, de estar siempre presente en el acento de aquéllos que ya no están pero siguen estando en la imaginación del creador. Esta es una poesía celebratoria. Este es un libro que reconoce, brinda con el nombrado en los versos, suscita una emoción por una vez más estar al lado de quienes una vez fueron amigos, de aquéllos que siguen siendo activos en sus libros, en sus pinturas en sus cantos grabados, en sus fotografías, en sus silencios tan profundos, en la ciudad que indagan en nuestro vivir, en nuestro estar para que ellos continúen siendo el país que no queremos olvidar.

José Pulido es de los pocos poetas que habla de sus más íntimos países, porque cada nombre que menciona, que traza en sus versos, es la multiplicación de las voces que nos representan, de los teatros abiertos a la emoción inteligente, a la invención, al imaginario sagrado de una nación que debe recuperarse desde esos hombres y mujeres que se entregaron por entero a estudiarlo, a construirlo, a hacerlo más sensible, más humano, poético si se quiere, más allá de los dolores, afrentas y discordias.

2.-

En José Pulido tanto la prosa como la poesía encuentran un espacio para celebrar, para conjugar las voces que le darán forma a ese imaginario que no lo abandona: el autor habla, versifica desde lo cotidiano, ahonda en la personalidad del sujeto tratado, como es en este caso que hoy tocamos. Cada personaje homenajeado es un poema de una épica íntima, apegada a la amistad, a un relato que dibuja tanto al ser humano como a la obra que éste ha construido. Pulido escribe desde el arte del otro, desde ese arte que es de todos, porque ser escritor, pintor, figura de la danza, cantor, ensayista, director de teatro, dramaturgo convierte al creador en un todo que ya no se pertenece. Es ya no es él, es quien lo crea desde el poema. Y ese él es el otro que lo celebra, que se celebra desde él mismo. Las palabras son sensaciones, como las que expresan las creaciones artísticas. Por supuesto, José Pulido le escribe a sus cercanos, a quienes se lo merecen, no puede hacerlo para celebrar la fealdad, los malabarismos de la perversión de algunos que se dicen artistas.

3.-

En este ´Abrazo de palabras´ están, entre otros, que aparecen como referentes, María Teresa Castillo (quien es celebrada desde un corto reportaje, crónica poética que la describe desde su labor como propulsora del arte de otros); William Niño Araque, Bárbaro Rivas y su Petare, Abilio Padrón (en un soneto), Morella Muñoz, Sadel, Ana Enrique Terán, Manuel Puig, Cabrujas, Viviana Marcela Iriart, Caupolicán Ovalles y José Ramón Medina, María Kodama, Elizabeth Schön, Sonia Sanoja, Luis Brito, Hanni Ossott, Harry Almela, Alberto Hernández, Marilyn Monroe, María Félix, Arthur Miller, Miguel von Dangel, Rafael Cadenas en varios poemas, Salvador Garmendia, Manuel Caballero, Lyl Barceló Sifontes, Armando Rojas Guardia, la ciudad de Caracas, Rodolfo Izaguirre, Asdrúbal Colmenárez, Palomares, Isaac Abraham López, Luis Pastori, Eugenio Montejo también en varios poemas, Ramón Ordaz, Juan Liscano, Rafael José Muñoz, César Dávila Andrade, Frida, Reverón, Carlos Ayesta, Elisa Lerner, Carlos Giménez, el Ávila, Cabré. Es decir, aquí está parte del país sensible. Aquí esta ese abrazo que las palabras de José Pulido se han convertido en poesía.

(Este poemario fue publicado por la editorial Choroní, en enero de 2026).

 

©Alberto Hernández





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