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Jairo Carthy, actor para siempre: hacer teatro por el gusto de hacerlo, entrevista de José Pulido, Letralia, domingo 25 de enero de 2026

 

 

Jairo Carthy: “Durante más de treinta años estuve activo como actor, teniendo el privilegio de ser dirigido por los más prestigiosos creadores de esa época”.

El palo mayor de la balandra Isabel marca sobre el cielo el tardo vaivén del puerto adormilándose en la penumbra del atardecer.

Un marinero, cansado y alegre, se apoya en la barandilla mohosa, rota por las olas, y silba una canción que oyó hace mucho tiempo.

Ese es un fragmento del cuento “La balandra Isabel llegó esta tarde”, que escribió Guillermo Meneses, autor venezolano siempre vigente. A partir de ese cuento se generó una nueva y gran vivencia para el teatro venezolano, aunque quizás nunca se supo con certeza y Guillermo Meneses apenas lo habrá pensado.

En ese cuento se interesó Bolívar Films para hacer una película y logró captar para una coproducción a los cineastas argentinos Carlos Hugo Christensen y Enrique Faustin, cuya empresa se llamaba Chrisfa. La película se rodó en 1949 y se estrenó en 1950.

Fue dirigida por Carlos Hugo Christensen, cuyo asistente de dirección era el joven actor Horacio Peterson. Se rodó con guion de Aquiles Nazoa, música de Eduardo Serrano y protagonizada por Arturo de Córdova, Virginia Luque, América Barrio, Juana Sujo, Tomás Henríquez, Néstor Zavarce y María Gámez.

El joven Horacio Peterson fue alumno del pionero del teatro moderno en Chile, Pedro de la Barra. Su nombre era Horacio Collao, pero en el arte se consideraba hijo de don Pedro de la Barra y por eso escogió Peterson como apellido.

La balandra Isabel llegó esta tarde y trajo a Horacio Peterson: esa es la síntesis de un inicio que transformó el teatro venezolano.

 

Horacio Peterson encontró a Jairo Carthy

Horacio Peterson era un hombre teatro, un prodigio de la actuación, un maestro de la escena. Cuando llegó a Venezuela desde Chile, ya había protagonizado películas y había estado en varias obras de teatro. Actuó, dirigió, escribió y enseñó. Su vida fue una entrega al arte de la actuación. Él llevó a Carlos Giménez a Venezuela. Es obvio que el teatro venezolano contiene en su carisma esencial la exigente genética artística de Horacio Peterson.

Jairo Carthy dice algo que define muy bien lo que fue Horacio Peterson: “A Peterson había que reconocerle que te sacaba temperamento, volumen en la voz y fuerza interpretativa como fuera, gracias a esas técnicas vencí mi timidez e incluso llegué a hacer trabajos que nunca pensé que pudiera hacer y que nadie se atrevía a hacer”.

Jairo Carthy fue uno de los alumnos de Horacio Peterson. Es decir: fue uno de los seres elegidos y seleccionados para apasionarse eternamente por el teatro y dedicar su vida a la escena. Jairo ha cumplido al pie de la letra con ese designio.

La belleza como inspiración, la búsqueda de una expresión bien acabada y muy elevada en la actuación, han sido acompañantes de Jairo en su pasión por la actuación, en su alma vertida hacia el escenario.


Su devoción por la actuación y su entrega a esa existencia en la escena definieron su vida. Actualmente se dedica a escribir y a continuar su trabajo como diseñador. Ha publicado un libro que es memoria preciosa: Cómo soportar la vida con humor: las confidencias de un actor, una visión de lo que ha sido el arte de la actuación en Venezuela, una muestra de lo que se ha hecho y al mismo tiempo una narración fluida y optimista de todo lo que ha debido resolver para convertirse en actor y realizar una vida profesional en ese sentido.


Ediciones Choroní, 2025.
De venta en Amazon y en autoreseditores.com




Ese libro es una obra escrita con desenfado, precisión y hondura. El libro lo ha publicado la agrupación Escritoras Unidas & Cía. Editoras. Esa editorial generó el nacimiento de Ediciones Choroní, donde Jairo realiza diseños que reflejan su talento y dedicación.

Leer ese libro es enterarse de muchas intimidades importantes para conocer en profundidad el cuerpo y el alma del teatro venezolano. Para que se tome en cuenta la vida de un actor que lo ha dado todo por la escena y el arte, he aquí la entrevista con Jairo Carthy.

 

El dramaturgo y director José Ignacio Cabrujas junto con Jairo Carthy, durante un ensayo de la obra teatral Fiero amor, de 1989.



Trabajar con Palacios y Cabrujas

¿Puedes contar un poco tu experiencia con la ópera y el teatro?

Mi experiencia en el teatro ha sido lo mejor de mi vida. Fui alumno de Horacio Peterson, debuté con él y durante más de treinta años estuve activo como actor, teniendo el privilegio de ser dirigido por los más prestigiosos creadores de esa época. Es lo más importante que he realizado: tener una trayectoria en teatro y también en cine.

Comencé a trabajar en la Fundación Mito Juan Promúsica, destinada a la promoción de artistas de música clásica y a llevar sus carreras a un plano internacional. Fue creada y desarrollada por Mariangelina Celis, quien estuvo al frente durante muchos años, y yo a su lado apoyándola y aprendiendo, logrando que artistas de la talla de Abraham Abreu, José Francisco del Castillo, Harriet Serr, Antonio Bujanda e Isabel Palacios, entre otros, lograran su internacionalización.

En ese entonces conocí a Isabel Palacios, y como las actividades de Mito Juan finalizarían, me ofreció un cargo importante para trabajar con ella y con José Ignacio Cabrujas en la recién creada Ópera de Caracas. Acepté de inmediato; sentía que trabajando con ellos estaría un poco más ligado al teatro, y así fue.

Durante los años que duró la compañía aprendí muchas cosas: no sólo a entender y valorar cada título y compositor, sino lo difícil que era cantar de acuerdo a la tesitura que exigía cada partitura. Eso lo vivía a diario, pues teníamos el Taller Permanente de la Ópera de Caracas, donde se formaron muchos cantantes que luego hicieron una carrera profesional.

La ópera, sin duda, fue una gran escuela, y lamentamos mucho cuando se terminó. De la misma manera que un día Fundarte la creó, de un día para otro se terminó. Lo más triste es que el último montaje, que fue Don Giovanni de Mozart, tuvo un éxito sin precedentes. La puesta en escena de Cabrujas, la escenografía de José Salas y todos los que participaron en esa superproducción —cantantes, actores, coros, figurantes—, hicieron de ese montaje algo grandioso. Nunca nos imaginamos que, al caer el telón de la última función, sería el final de varios años de trabajo constante y superación.

 

¿Puedes hablar de tu colaboración y amistad con Cabrujas?

A José Ignacio Cabrujas lo conocía de lejos por mi trayectoria como actor. Lo admiraba no sólo como dramaturgo, sino como actor; verlo en La revolución junto a Rafael Briceño fue algo increíble. Estar presente en la noche del estreno mundial de El día que me quieras, de su autoría, interpretando el personaje de Pío Miranda, fue un privilegio que sólo pocos pudimos tener, pues el personaje era de Fausto Verdial y él retomó la temporada luego de recuperar su salud. Esa interpretación, y otras tantas, marcaron una admiración y respeto por él, sin imaginar que el destino me tenía preparada la sorpresa de conocerlo, convivir y hacer muchas cosas juntos.

Al trabajar en la Ópera de Caracas hicimos una amistad. Él había visto varios trabajos míos como actor y, por supuesto, para mí era muy importante trabajar con él. Allí, en la ópera, yo siempre estaba atento a lo que necesitaba, iba a los ensayos y aprendía.

Él tenía una relación con Isabel Palacios y, cuando se terminó la ópera, me fui a trabajar con ella en la Camerata de Caracas. Isabel y yo trabajamos juntos por más de cuarenta años, pero en la primera etapa de la Camerata no teníamos sede y por ello funcionábamos en la casa de Isabel. Los ensayos se hacían en una de las salas del Teatro Teresa Carreño. Ya José Ignacio e Isabel se habían casado y él tenía su estudio en esa casa. Gracias a ese trato diario y a la convivencia en esa casa, fui conociendo a un José Ignacio muy distinto al que se paraba a dirigir una ópera o una obra de teatro. Era muy tímido, muy genial y a veces muy torpe para muchas cosas; allí estaba yo dispuesto a ayudarlo y tenía una ternura increíble que contrastaba con esa voz de bajo profundo que tenía.

Nos llevábamos muy bien. A veces recibía personas en la sala y echaba cuentos y anécdotas, y yo me quedaba embelesado oyéndolas, aun teniendo cosas importantes por atender. Era increíble oír sus historias. Llegamos a tener una amistad tan grande que hasta su luna de miel con Isabel la dejó en mis manos; yo planifiqué todo para que fuera un viaje inolvidable desde que salieran de la recepción de la boda. Conocí al Cabrujas cocinero: era su verdadera pasión, siempre me lo decía: “Para mí es lo más importante y lo que más disfruto de la vida”. A veces me invitaba a almorzar, nos servíamos un whisky y, mientras cocinaba, hablábamos de muchas cosas, nunca de teatro. Por supuesto, los platos que hacía eran de un nivel sorprendente, muy elaborados; tenía una sazón exquisita. Era todo un chef que cuidaba al máximo los ingredientes; todo tenía que ser de primera calidad. Era todo un ritual sentarse a comer lo que había preparado.

Hicimos muchos planes juntos, unos se concretaron y otros no. Su muerte fue tan inesperada; tenía tanto que dar y estaba en su mejor momento como escritor de telenovelas, había muchos países que deseaban trabajar con él. Dejó un vacío enorme en muchos aspectos: como escritor (tenía varias columnas en la prensa y yo lo ayudaba en la logística del envío, etc., eran otros tiempos), como dramaturgo, como director, como amigo y como padre. En fin, era todo un artista. Qué bueno que lo pude conocer, disfrutar y aprender.

 

Escribir y diseñar

¿Estás escribiendo teatro aparte de los artículos?

No todavía, pero me encantaría hacerlo. Te confieso que siempre quise escribir, pero siempre me ha parecido que la literatura es un arte y una disciplina la cual respeto mucho. Pero he tenido tan buenos comentarios con mi libro Cómo soportar la vida con humor: confidencias de un actor, y ahora con la columna todos los domingos, que creo que me atrevería a escribir teatro. Podría ser fácil pues conozco, por mi experiencia como actor, los ingredientes que debería tener para que guste al público: las pausas, el ritmo, la duración... muchos detalles que pudieran serme útiles.

 

¿Dónde estás viviendo?

En Caracas. Aquí sigo a pesar de tantas cosas. No es fácil por toda la situación que se vive. La hiperinflación es tremenda y no es fácil para los que llegamos a la tercera edad; no tenemos oportunidades, parece que una trayectoria no es un buen aval para conseguir un empleo. Menos mal que las cosas a las que me dedico las hago por mi cuenta y así no dependo de nadie.

 

En estos inicios del nuevo siglo, ¿qué ha cambiado en tu modo de ver y hacer arte y cultura?

Definitivamente el concepto de hacer las cosas por el solo deseo de hacerlas. La entrega con que hace muchos años hacíamos todo ya no existe, ni la mística para enfrentar un trabajo en cualquier disciplina artística. Es cierto que la situación económica no ayuda, pero por ejemplo, yo trabajé en el diseño gráfico y allí sí cobraba lo justo; en cambio, hacer teatro era diferente, nunca estaba pendiente de cuánto me pagarían o si me pagarían. El amor al arte cubría todo y no sólo como actor: colaboré en muchas actividades teatrales y lo hacía sólo por el gusto de hacerlo. Pero ahora no es así; la gente que comienza quiere cobrar unos honorarios altísimos. No lo critico, pero a veces esa actitud hace que muchos proyectos no se lleven a cabo por los elevados costos en contrataciones.

 

¿Qué te entristece?

La falta de oportunidades que tienen los jóvenes actualmente en Venezuela. La falta de educación y los valores que se han ido perdiendo. A veces, cuando estoy con jóvenes y les cuento (yo hablo mucho) anécdotas o relatos, no lo pueden creer; creen que estoy exagerando y son las mismas cosas que yo viví cuando fui adolescente y que era lo normal para esos tiempos.

 

¿Cuáles palabras usas más?

“Excelente”, “muy bien”, “qué bueno”..., frases o palabras que conllevan algo positivo. Tampoco soy de las personas que les preguntas “¿Cómo estás?” y te contestan “¡Excelente! ¡Superbién!”, y te lo recalcan cuando tú sabes que no es así. Simplemente las empleo para dar énfasis a algo si se presta la ocasión. La verdad no me había dado cuenta sino hasta ahora que me preguntas.

 

¿Qué añoras?

Hacer teatro, volver a actuar, a crear un personaje, transformarme de nuevo en alguien más. Y tener presente que será la última vez; entonces sentiré que se cerró un ciclo que, como todo, tiene un final.

La escritura me llena totalmente; me da gusto escribir y que a la gente le guste o se entretenga y conmueva con mis relatos. Es algo que no esperaba, es un regalo con el que la vida me está premiando.

"A punto de despegar", un capítulo del libro "COMO SOPORTAR LA VIDA CON HUMOR", confidencias de un actor de, Jairo Carthy C, Ed. Choroní 2025

 






"A PUNTO DE DESPEGAR…

 

Durante el rodaje de la primera película en la cual tuve el placer de participar, me sucedió un episodio muy pero, muy inverosímil, pero les aseguro que es verdad.

 

Estábamos filmando en las afueras de la ciudad de Maracaibo, era un miércoles y en Caracas me estaba presentando en una obra de teatro y esa era la semana final de la temporada.  En las cláusulas de mi contrato decía que yo podía filmar hasta el mediodía de ese día, pues debía volar a Caracas para hacer la función de esa noche, y que, a partir del siguiente lunes podían disponer de mi tiempo como mejor les convenía, pues ya no tenía funciones de teatro. 

 

Hasta ahí todo iba muy bien. El detalle estaba en que eran casi las 3 de la tarde, el último vuelo a Caracas salía a las 4 y estábamos en las afueras de la capital. Y para completar, la escena que estábamos filmando era nada más y nada menos que la de la muerte de mi personaje, un terrible asesino a sueldo, al que para beneplácito de la audiencia de los cines matarían con muchos tiros y correría mucha sangre.  Bueno en realidad la sangre corrió durante toda la película,  pues mataban a todo el elenco, no en balde se llamaba “La Matanza de Santa Bárbara”.

 

Pues bien, un maquillador español de efectos especiales tuvo a su cargo mi aspecto terrible, entre todas las cosas que me hizo, cuidadosamente introdujo dentro de mi cuero cabelludo un producto parecido a un gel, era más como un chicle negro el cual se derretiría con el calor y daría un aspecto de sangre muy natural que correría por mis sienes, mis ojos, mi cuello etc. etc.  Por fin filmamos la escena, ya estaban los asistentes con toallas, agua, y mi ropa dispuestos a quitar y limpiar cualquier vestigio de mi personaje.  Pues bien,  allí en medio de la calle y con la rapidez que era capaz, me desmaquille y me monte en el taxi rumbo al aeropuerto “La Chinita” a tomar mi vuelo de regreso a Caracas.

 

Íbamos a más de 120 km. por esos caminos, parecía que nunca llegaríamos, parecía la Cenicienta camino a su casa apurada de llegar antes de que den las 12 y se acaba el encanto.

 

Al fin llegamos, salgo corriendo del taxi y me dirijo al mostrador de la línea aérea, allí me encuentro con un empleado que me mira aterrado y me informa que el vuelo está a punto de despegar. 

 

Yo me preguntaba: ¿y a este tipo qué le pasa? Me quería morir, ¡yo debía tomar ese vuelo como sea! Le pregunto que por dónde se va a la pista y me señala unas rampas.  Yo parecía un patinador de hielo,  iba por esas rampas volando y ya al final me encuentro con unos guardias nacionales, obviamente me detienen, me miran aterrados y yo les digo:

- Disculpen, pero tengo que tomar ese vuelo, es de vida o muerte…. 

El guardia ve a su compañero, este asiente y por una radio se comunica con la torre de control para que detengan el avión.  De nuevo ambos me miraban casi con lástima.  Yo pensaba: aquí todos están locos.  Me dice el funcionario:  ¡Corra! ¡Corra que el avión lo está esperando! 

 

No sé si ustedes saben que esos aviones pequeños tienen una salida o entrada por detrás, sí como por el culito del avión, pues mientras corría veo que se va abriendo una compuerta, pero no baja ninguna escalera, cuando llego y veo hacia arriba la aeromoza aterrada me dice:

- Suba, suba… y yo me preguntaba: ¿Y por dónde pendeja? Por fin bajo la escalera como de 2 peldaños, y quedaba muy arriba. Cual primate me trepé por las escaleras y subí me senté en un puesto cualquiera y la aeromoza me dijo:  no se mueva que vamos a despegar.  Por supuesto las miradas de TODOS los pasajeros caían sobre mí y yo pensaba, ¿pero por qué me miran aterrados?  Por fin el avión despegó y la aeromoza muy amable me dice:

- ¿Quiere algo, un calmante? … se ve muy mal, y yo le respondo:

- Bueno agua o algo de tomar si es tan amable.

 

Me asignan mi puesto y el tipo que está sentado a mi lado mete casi un grito y me dice:

- ¡Señor que le pasó, por Dios!!!

Yo no entendía nada. Pero cuando me voy a limpiar el sudor de mi cara, lo que me limpio es “sangre”.  El famoso producto hizo su efecto y por supuesto no me habían quitado todo el que me habían puesto en el cuero cabelludo y entonces hizo su función.  Yo sangraba de manera muy natural

 

Lo increíble de esta historia y que siempre me he preguntado, es ¿cómo dejaron subir así a un avión a una persona que supuestamente estaba herida? Y nunca me preguntaron ni mi nombre, ni me pidieron el boleto… nada.  Lo importante es que pude llegar a tiempo a hacer mi función… ¡Ah! Y esa escena que tanto trabajo dio no sirvió.  La repetimos unas semanas después en Calabozo y con toda la calma y tranquilidad disfruté de la muerte de mi personaje.

 

Por cierto, el muchacho que viajó a mi lado… sí, el del grito, era nada más y nada menos que Amílcar Boscán solista del conocido grupo “Guaco”."



De venta en papel y e-book en AMAZON

 


Un cuento del libro AVENTURAS CON LAS REDES SOCIALES de Jairo Carthy, ilustraciones de Lisardo Rico: "BLANCANIEVES Y LOS SIETE ENANOS EN LA RED"

 



 

Había una vez…

Una joven muy bonita llamada Blancanieves. Aunque su nombre hacía referencia a su piel tan pálida como la nieve, su verdadera belleza radicaba en su bondad y su curiosidad por el mundo. Blancanieves vivía en una gran ciudad, donde las redes sociales eran el pan de cada día y todos estaban conectados a través de sus dispositivos.

 

Un día, mientras navegaba en su celular, Blancanieves se topó con un grupo de siete amigos que compartían su vida a través de un canal de videos llamado “Los Enanos Digitales”.

 

Estos siete amigos eran muy diferentes entre sí, pero todos compartían una pasión por la tecnología y la creatividad. Se la pasaban cantando y subiendo muchas cosas en las redes sociales.  Tal era su pasión que asumieron unos nombres muy originales. Estos eran  “ROMY”, por Memoria Rom, siempre estaba tomando selfis y compartiendo consejos de fotografía; “SOFTY” por software, un experto en programación que siempre tenía un gadget nuevo que mostrar; “DATA” por los datos que se utilizan, hacía videos de comedia y siempre lograba sacar sonrisas; “HARDY” por el disco duro, siempre tenía sueño, pero le gustaba grabar relajantes sonidos de la naturaleza; “BLOGY” por los blogs que se publican en las redes sociales, siempre de mal humor, daba reseñas de videojuegos; “GADGY” por el uso de gadget, el más tierno de todos, hacía manualidades; y “NET” obviamente por la red, se dedicaba a enseñar como sacar mejor provecho a las redes sociales.

  

Blancanieves comenzó a seguirlos y se sintió inmediatamente atraída por su contenido y las bellas y contagiosas canciones y videos que subian, y pronto se convirtió en una de sus seguidoras más leales, a través de sus videos aprendió sobre la importancia de la amistad, la creatividad y, sobre todo, la autenticidad. Sin embargo, no todo era color de rosa.

  

Había una famosa influencer, llamada la Malvada Reina, que era hermosa y talentosa, pero también muy celosa. Cada día, revisaba sus estadísticas y se ponía furiosa si alguien lograba más “me gusta” o “seguidores” que ella. Cuando vio que Blancanieves comenzaba a ganar popularidad por sus interacciones con los siete enanos, se llenó de envidia, por lo que decidió usar su magia para deshacerse de Blancanieves. Así que, un día, publicó un video viral lleno de rumores maliciosos sobre ella, asegurando que Blancanieves estaba robando ideas y seguidores de otros. El video se volvió viral, y pronto, la reputación de Blancanieves estaba en peligro. La gente comenzó a dejar de seguirla y a criticarla sin conocer la verdad.

 

 

Desesperada y triste, Blancanieves decidió alejarse de las redes sociales. Se encerró en su habitación, sintiéndose sola y perdida. Fue entonces, que recibió un mensaje inesperado de los Siete Enanos. Ellos le recordaron lo especial que era y le ofrecieron su apoyo incondicional.

—No dejes que la Malvada Reina te afecte —dijo RE—. La autenticidad siempre brillará más que cualquier rumor.

—Podemos ayudar a que la verdad salga a la luz —propuso SOL— . ¡Vamos a hacer un video juntos!

 

Blancanieves, con el apoyo de sus amigos, decidió regresar a las redes sociales y todos juntos crearon un video sincero donde compartieron su experiencia, hablaron sobre la importancia de la amistad y la verdad, y expusieron la manipulación detrás del video de la Malvada Reina. Con su carisma y autenticidad, el video se volvió viral por las razones correctas y rápidamente, sus seguidores comenzaron a regresar.

  

La Malvada Reina, al ver que su plan había fracasado, se sintió aún más celosa y frustrada, por lo que decidió en un intento de derribar a Blancanieves, que tenía que actuar de manera más astuta y creó un perfil falso tratando de sembrar la discordia entre ellos y comenzó a acosar a sus seguidores,

 

Pero, Blancanieves y los Siete Enanos no se dejaron intimidar. Utilizaron su plataforma para hablar sobre el acoso en línea y cómo enfrentarlo. Con cada publicación, su comunidad se hizo más fuerte y unida.

 

Compartieron historias de apoyo y amistad, y comenzaron a recibir mensajes de agradecimiento de personas que habían pasado por experiencias similares.

  

Al final, la Malvada Reina se dio cuenta de que su magia no podía competir con la autenticidad y la bondad. Un día, mientras revisaba los comentarios de su último video, se dio cuenta de que la comunidad de Blancanieves había crecido tanto que se sentía parte de algo especial.

 

Por primera vez en mucho tiempo, la Malvada Reina, sintió un destello de esperanza y deseos de cambiar,  por lo que decidió hacer un video en el que se disculpaba con Blancanieves y reconocía que había estado equivocada. Al principio, los seguidores de Blancanieves estaban escépticos, pero Blancanieves, con su gran corazón, aceptó la disculpa y extendió una mano amiga.

—Todos cometemos errores —dijo Blancanieves en su video—. Lo importante es aprender de ellos y crecer juntos.

 

La comunidad se unió para apoyar a la Malvada Reina en su camino hacia la redención. Así, de la unión y la comprensión, surgió una nueva amistad. Con el tiempo, la Malvada Reina también se convirtió en una aliada y comenzó a trabajar junto a Blancanieves y los Siete Enanos en proyectos que promovían en línea ideas para mejorar la comunidad.

 

Y así, en un mundo donde las redes sociales podían ser un campo de batalla, Blancanieves y los Siete Enanos Digitales demostraron que la verdadera magia reside en la amistad, la autenticidad y el apoyo mutuo.

(...)



Del libro AVENTURAS CON LAS REDES SOCIALES de Jairo Carthy, ilustraciones de Lisardo Rico.


El escritor y actor venezolano Jairo Cathy, que recientemente nos sorprendió con un divertidísimo libro de humor contando sus anécdotas como actor de teatro y cine, Cómo soportar la vida con Humor, nos sorprende ahora con un inteligente y entretenido libro infantil para las niñas y niños del siglo XXI: Aventuras con las Redes Sociales, con ilustraciones maravillosas a todo color de Lisardo Rico.


Este libro, además de presentar cuentos originales del autor, nos sorprende con una original versión de cuentos clásicos de la literatura infantil, como Blancanieves La Cenicienta, ambientados en la época actual.


Un libro inteligente, divertido, educativo, lleno de dibujos para colorear con los personajes del mismo, que enseña valores positivos sin por ello evitar la risa, la picardía, el humor.


 

Un libro para las niñas y los niños de hoy,  en versión papel y e-book,  de venta en AMAZON

 


 

PUERTA ABIERTA AL MAR, obra de teatro de Viviana Marcela Iriart, de venta en Amazon


 

Obra de teatro. Argentina, principio años ´90. Sandra y Dunia, amigas desde la infancia que fueron detenidas-desaparecidas por la dictadura en un campo de concentración, por ser pacifistas, se reencuentran después de varios años de exilio de Sandra.
Del emocionante reencuentro pasan a la sorpresa descubrir cómo la dictadura logró separarlas y crear dos pueblos: el de las personas que se quedaron y el de las personas que fueron condenadas al exilio.
De repente, un abismo se abre ante sus ojos, dejándolas en orillas separadas.
¿Podrán crear un puente que las una?

Dra. Susana D. Castillo, Universidad de San Diego, California: "...la obra explora el desarraigo de sus dos personajes en diferentes planos. En un primer nivel, la obra versa sobre el re-encuentro ansioso de dos mujeres separadas durante diez años…
Acertadamente el encuentro inicial está coreografiado en una danza lenta en la que las dos mujeres tratan de hallarse
–como en una neblina – al mismo tiempo que reprimen la exteriorización de sus conflictivas emociones... Así ellas pasarán -con cautela y mesura- de la evocación a la risa, del canto a la nostalgia, de la distancia….al tango!...
(...)
Es oportuno añadir que Viviana Marcela Iriart –novelista y periodista – estuvo refugiada en la Embajada de Venezuela a los 21 años, etapa en la que empezó su exilio que la llevaría a varias latitudes hasta ubicarse en Venezuela…”.


Viviana Marcela Iriart (1958)- Escritora, dramaturga y entrevistadora argentina- venezolana.
Ha publicado “La Casa Lila” (novela), “Entrevistas” (a personalidades de la cultura), “¡Bravo, Carlos Giménez” (biografía). Ha compilado el libro de lectura gratuita "María Teresa Castillo-Carlos Giménez-Festival Internacional de Teatro de Caracas 1973-1992", realizado junto con José Pulido, Rolando Peña, Karla Gómez, Carmen Carmona y Roland Streuli.
"Puerta Abierta al Mar", así como su novela "Lejos de Casa", de próxima publicación, está basada en su experiencia con la dictadura argentina y el exilio.


En e-book y libro pasta blanda se vende en Amazon

Artista plástica argentina Claudia Patricia Lopez Osornio publica libro con sus obras: “SI…IF”, en edición bilingüe español-inglés, con diseño de Jairo Carthy, de venta en Amazon

 


Interfaz de usuario gráfica

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El director teatral y coleccionista de arte venezolano Rodolfo Molina dice en el prólogo de este libro: “Hay un trasfondo de sensaciones líquidas a la distancia que abruma la visión… En esas imágenes borrosas hay, también, todo lo que quieras ver”.

 

Y la poeta argentina y coleccionista de arte Beatriz Iriart opina: “…obras en las cuales percibimos destellos y umbrías de un pasado reciente y un presente onírico. Le agradecemos su legado que nos permite saltar dos trazos de Rayuela y llegar al  Cielo”.

 

Claudia Patricia Lopez Osornio estudió escenografía en la Escuela de Teatro de La Plata y pintura con las artistas Mirta Rosetti y Cristina Manganiello Ha realizado exposiciones individuales y colectivas en Argentina, Canadá y Venezuela, país en donde también dictó talleres de iluminación para títeres en Caracas y el interior del país invitada por el prestigioso titiritero Eduardo Di Mauro.

 

Claudia Patricia Lopez Osornio es miembro de Amigos del Macla (Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano de La Plata),  lugar en donde próximamente se bautizará el libro y estará a la venta. 


El diseño de "SI....IF" es del artista y diseñador gráfico Jairo Carthy y es una obra de arte más que enriquece visualmente el trabajo de la artista plástica. Es la comunión de dos grandes talentos que da como resultado un libro de colección.


Publicado por Escritoras Unidas & Cía. Editoras en versión bilingüe español-inglés, está a la venta  en Amazon



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Julio Cortázar en el libro ENTREVISTAS (2025) de Viviana Marcela Iriart: "En mi corazón América Latina existe como una unidad"





DEBEMOS LUCHAR CONTRA EL CHOVINISMO


Su voz grave, de acento particular, atiende el teléfono, sin intermediarios, simplemente él levantando el tubo. Cortázar. Su voz suena seria, como la imagen que tengo de él, una imagen de que siempre tiene 40 años: imposible imaginarle más (y sus biografías dicen que nació en 1914). Explica que quiere ver la revista antes de concedernos una entrevista, y ni él ni nosotras sabemos qué pasó, pero las revistas que dejamos en el hotel jamás llegaron a sus manos. Igualmente sugiere vernos en Parque Central, en la inauguración de la Primera Conferencia Internacional sobre el Exilio y la Solidaridad Latinoamericana en los años 70, en la que él participó. 

Y allí estaba, llamando la atención aún sin quererlo: era el más alto de todos los presentes. Y allí estaba, con la barba y bigotes cobrizos que lleva desde hace tanto, con la seriedad con que aparece en diarios y revistas, con una simpatía que no le imaginaba. Allí estaba, era Cortázar. Un ser humano como usted y como yo, sí, con dos ojos, una boca, dos manos, virtudes, defectos, deseos, nostalgias. 

La entrevista fue en un rincón del Hotel Anauco Hilton, junto con el Asesor de Semana, Jorge Madrazo, el fotógrafo Eduardo Gamondés y cuatro o cinco admiradores y admiradoras del escritor, inmersos disimuladamente –o no- en la conversación. 

Él habló despacio, cálidamente y sus ojos claros recorrían los nuestros mientras sus palabras se abrían en el centro de nuestras mentes, quedando allí mucho tiempo después de haber sido pronunciadas. 

Y él se quedó en nosotras cuando la noche llegó y nos encontró en sitios distintos. Como una presencia invisible, deseada, siempre presente a partir del primer encuentro.



ACERCA DE LA LITERATURA Y LA POLITICA

“Bueno, claro que me molesta ser requerido más para dar opiniones políticas que literarias, porque soy un animal literario. Así como los franceses suelen referirse al hombre como un animal pensante o un animal filosófico, yo soy un animal literario. Nací para la literatura y si fui asumiendo lentamente este compromiso de tipo ideológico que ustedes me conocen, eso fue al término de un proceso muy lento, muy complicado y a veces muy penoso. Porque como mi vocación profunda es la literatura, hay momentos en los que las circunstancias de tipo político –el tener que venir a esta Conferencia, escribir artículos de contenido político, atacar a la Junta chilena o argentina, ocuparme de casos de desaparecidos, muertos, torturados, contestar alguna de la enorme correspondencia que me llega, porque la gente piensa que yo siempre puedo decir algo y ayudar- bueno, hay momentos en lo que, lo confieso porque es verdad, tengo un gran desánimo. Porque me digo: “bueno, ¿alguna vez voy a poder escribir una novela?” Mi ideal sería tener un año o dos de tranquilidad, para escribir una novela que me da vueltas en la cabeza hace mucho tiempo. Por eso es que cada vez más me convierto en un cuentista, porque los cuentos los escribes en el avión, en tu casa, en la calle...”

(....)


©Viviana Marcela Iriart
Caracas, septiembre de 1979.
Publicada en noviembre de 1979
Revista Semana, Caracas 
© Fotografías   Eduardo Gamondés

Fragmento  del libro ENTREVISTAS (2025) de venta en Amazon




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