la rebelión consiste en mirar una rosa

hasta pulverizarse los ojos


Alejandra Pizarnik


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Carlos Giménez, el último rapsoda en un fractal desorbitado del Paradisi: Rapsodia III / por José Augusto Paradisi Rangel, Ciudad de México, 3 de septiembre de 2021

 


Rapsodia III

Saulo tenía que caerse del caballo otra vez…

La inestable geografía de mis juveniles años procuraba cataclismos cotidianos en los grados más altos de la escala Richter de mis asombros. El mundo era cofre de sortilegios y, aunque suene cursi, estudiar siempre fue una aventura para mi en todos los ámbitos que alcanzaba a descubrir. Estallé al mundo del dibujo y la pintura con gran precocidad; después, en mi adolescencia, los estros armónicos, el olor de las librerías, los libros la eterna aventura. Todos esos asombros construyeron una sólida cámara negra de la memoria que considero mi mayor bendición. De acuerdo totalmente con Jorge Luis Borges que no se vanagloriaba de su literatura sino de lo que había leído. Todavía mis alumnos de la Universidad de la Comunicación de la Ciudad de México se ríen de mi aserto en una clase de Estética:


¡Si te vas a meter una línea que sea de poesía!


Toda esa pasión devino en crisis vocacional de un laureado bachiller en ciencias. Todos apostaron que terminaría en la NASA. En primera intención entré a la Universidad Simón Bolívar para estudiar Química. Cambié para Arquitectura. La facultad estaba muy cerca de uno de sus teatros provisionales. Casi pierdo un examen de Geometría Descriptiva en una representación de Acto Cultural de José Ignacio Cabrujas con el Nuevo Grupo de Caracas. Cátedra del mejor teatro venezolano donde me convencí del exactísimo concepto de nuestro crítico y científico del drama Leonardo Azparren Giménez: EL TEATRO, ESA PALABRA VISUAL.


En paralelo mis estudios musicales en el Conservatorio Juan José Landaeta a donde me escapaba con regla T, escalímetro y planos en desarrollo. Era inminente después de 4 años de estudios universitarios un nuevo cataclismo.


Siempre el aire límpido de Caracas rezumaba en medios impresos, audiovisuales y chismes de Radio Bemba los triunfos y hazañas estéticas de Carlos Giménez y su más bella proeza: la consolidación de la Compañía de Teatro adscrita al Ateneo de Caracas: Rajatabla, la del nombre atronador de aplausos y ovaciones de pie. La itinerancia de Carlos Giménez y Rajatabla por Venezuela, nos recuerda La Barraca de García Lorca y su meteórica carrera de éxitos teatrales desde la precocidad nos transportan de la vida musical del niño austríaco llamado Wolfgang Amadeus Mozart a la de este niño cordobés de nacimiento. El tsunami de representaciones se expandió rápidamente al continente y su fama en Venezuela eclipsaba la Beatlemanía.


Que Tu país está feliz  de Antonio Miranda causó un cataclismo que comenzó la construcción de un público voraz y de enormes amplitudes mentales;  La Orgía de Enrique Buenaventura  fue prohibida por la testa coronada de la decencia venezolana : el Presidente Rafael Caldera, quien al perdonar a Chávez y traicionar a su partido fundacional COPEI nos metió el caballo de Troya del comunismo habanorréico causante de la destrucción de mi país; Venezuela Tuya de Luis Britto García Ortiz también está en pico´e zamuro y peor Jesucristo astronauta del mismo Antonio Miranda; que toca el turno a Fiebre de Miguel Otero Silva y Las Lanzas Coloradas de Arturo Uslar Pietri; que Valle Inclán dirigido por Carlos presenta sus Divinas Palabras, ahora viene Miguel Ángel Asturias y su Señor Presidente escatología de los tiranos del continente ¡qué arrecho Carlos Giménez ya en el Espacio Cardin de Paris extendida su gira por quince días de ovaciones en principio de tres!; que la sátira de Enrique Buenaventura El Candidato nos restregará en la cara nuestra realidad de repúblicas bananeras eternas y como colofón inevitable La Muerte de García Lorca de José Antonio Rial dónde todavía lloramos la pérdida del bardo universal  y de toda la furia poética del duende gitano  nacido en Fuentevaqueros para gloria del universo. ¡Todos esos registros llegaban a mis oídos producidos y dirigidos por un cuasi adolescente argentino prodigiosamente incrustado en nuestra cultura nacional!


El nuevo cataclismo se produjo a los 4 años. Espantosa crisis vocacional. Abandoné los estudios, me enrumbé con beca de estudios del gobierno de la entonces República Popular de Polonia. Nuevo binomio de intereses: música y cultura cinematográfica. Mi memoria de asombros me facilitó el aprendizaje del idioma haciéndome orgánico y cotidiano con la cultura y el gentilicio del país. Iba tarde, mal y nunca a clases al Instituto de Lengua Polaca para Extranjeros en Lódz. La vida crepitaba en las calles lejos de cualquier guetto de nostálgicos latinoamericanos. Me incrusté en todo y más aún en teatros, cines, salas de concierto, operas. Voracidad inaudita con 20 años. Mi organicidad fue laureada con las más altas calificaciones y ramos de claveles rojos en los exámenes finales de una lengua con nueve casos de declinaciones. Y hasta allá el rumor egeo de los triunfos de Carlos Giménez, su Rajatabla en Wroclaw, Varsovia, Cracovia. Tales noticias encendían mi orgullo y trocaban el rudo invierno en la eterna primavera de Caracas, lejana y más presente todavía.


Durante mi residencia polaca se sucedieron el colosal repiqueteo de campanas en toda la nación anunciando: ¡Mamy Papiezem, on jezst polakiem y Karol Wojtyła al trono de Roma; los funerales del Cardenal Wiszynski en la Plaza del Triunfo de Varsovia; visitas a Oswiencin (Auschwitz) y otros “campos”, Encuentros Internacionales de Ballet donde vivencié la compañía principal del Bolshoi con todo su convoy de 500 personas: ¡250 gentes de la KGB!; el surgimiento de Solidaridad, Lech Walesa, la hambruna hasta la triste ley marcial del tirano Wojiech Jaruzelski.


El día que Saulo se volvió a caer del caballo sigue muy presente en mi vida. Salía del Conservatorio de soplar un oboe. Hambre y frío me acompañaban. Los adoquines azules húmedos. Súbito, los tanques rusos apostados frente a un KINO (cine). Diatriba: si llamo a mi madre a Venezuela todo cagado y con 22 años le da un infarto. ¿Qué hago? ¿Para donde apuntan los tanques? Respuesta: al KINO. Y como en “Balada para un loco” de Astor Piazzolla me dije: ¡Coraje, Che, volá que duro el oficio de vivir! ¡Si voy a morir que sea de un solo coñazo nojoda! Entré a la gélida sala de sillas rudísimas de madera. En la pantalla: Stalker de Andrei Tarkovsky. Versión íntegra de 4 horas. Al develarse la joya cinematográfica mi hambre y terrores mermaron. Los tanques jamás dispararon. ¡Tarkovsky sí, una bazooka a mi corazón! Encontré finalmente el sentido de mis afanes estéticos en su depuradísima mística: ¡me caí del caballo! Fui Saulo enceguecido por tan portentosa luz. Lo que siguió es apostolado, evangelios que busco en los poetas del mundo desde ese día.

 

José Augusto Paradisi Rangel

Ciudad de México, 3 de septiembre de 2021.

 

"Los Espacios del Adiós y otros poemas", antología virtual de José Pulido, prólogo y selección Milagros Mata Gil, Ed. Itaca, Caracas 2020


 A mi madre, Victoria, que me hizo como soy. Y a Petra, mi amada, que me

enseñó a querer lo que ella y mi madre han sido






Prólogo de Milagros Mata Gil

(...)

VI.

Dividí la Antología en dos partes: Los espacios del adiós y De amores será. En la primera de las mencionadas, incluí poemas que se refieren a los aconteceres de nuestra vida. En la segunda, los poemas de amor que reflejan toda una vida consagrada a ser uno con otros: esposa, hijos. Ignoro si los poemas escogidos son los mejores, o no, de los 100 que he recogido. Ya mencioné las limitaciones de mi competencia. Sólo diré que esos fueron los que más me agradaron, los que más me hablaron en esas horas matinales en que acostumbro leer a Pulido. Leer poesía para, como dice el grafiti, parar de sufrir.


LOS ESPACIOS DEL ADIÓS


ORACIONES

Gracias Señor

por este nuevo día

que le das a todos los seres humanos,

a todos los seres creados por ti

en este planeta y en todos los planetas

de todos los universos.

Y gracias por el amor

que nos has enseñado.

Gracias Señor,

suspiro del cosmos,

por la transida noche

aunque traiga desmanes y artilugios.

Gracias por borrar el cerro hasta el amanecer

para que tengamos añoranzas

y por llenarnos de sabores que cantan

la breve estancia del cuerpo en su niñez.

Gracias Señor por dejarnos la intensidad del recuerdo

al arrancarnos cada paraíso.

Gracias por enseñarle amor

a seres desesperados tan distintos

que te dibujan con sus sombras de feroz melancolía

buscando la reconciliación

como si no sintieran este miedo.


EL UNO Y EL OTRO

Con su lengua de seda y telaraña

Dios procede a soñar

Con su lengua de brisa que penetra

el abismo de una corola

Dios prueba la poesía

Con su lengua de pez a punto de ser tragado

Dios habita en las palabras del poeta

Con su niñez entre pecho y espalda

el poeta compone un oído para escuchar

los pasos de la luz

La espera del destino

es una flor de sal en el desierto

y Dios saca su lengua de sombra de camello

Bajo el peso de tantas veces

que pasó la luna

el poeta sufre un ala rota

Dios jamás ha usado sus pies para correr

los poetas no pueden huir a ras de ejidos

aunque vayan dejando

un alpiste de amores por la senda

El poeta le asigna un verso a los ángeles

y establece la soledad

los ángeles sólo se posan

en el centro mismo del amor.

El poeta con su voz de sueño anegado

tendrá que cantar

Dios le ha dado el dolor

para que sufra en las alturas

Con sus ojos de poeta enfermo

Dios mira la alegría y se alegra



PARA QUE DESPUÉS NO TE QUEJES

Desconozco la ubicación del porvenir

todo el que llegue lo sabrá

creyendo que no ha llegado

será como la sombra del celaje

de una huidiza maravilla

oro escapado en el agua de las manos

inconformidad en el momento de estremecerse

con cualquier divino placer que se presente

Espero que después no tengas que aferrarte

a los recuerdos del porvenir

que inevitablemente serán los mejores

los tormentosos

los que hieren con su orgasmo fantasmagórico

-alegóricolos

que contienen el desnudo espíritu

de Dios ejerciendo pasiones en el cuerpo de uno

porque él siempre ha querido conocer

a través de estas carnes

cómo es querer, cómo es morir,

cómo es lanzar plegarias al abismo

Solo tu cuerpo ha sido mejor que una playa

agua de coco en el aire azul

curando el vértigo de las ninfas saladas

Solo tu alma ha sido mejor que una madre

amamantando con ilusiones asesinas

todo lo recién nacido de nosotros

Solo tu comportamiento ha sido peor que el diablo

me has dejado soñando para siempre



DE AMORES SERÁ


AQUÍ ENTRE NOS

Tenía un beso guardado desde 1975

te lo quise entregar en la cocina

y se deshizo en el aire como algo egipcio

al saber lo ocurrido me dijiste

déjalo que se pierda


El día que amanecí recordándolo todo

me alegré con un sueño del año antepasado

que había olvidado en un instante griego

-morir flechado sin conocer a Helenaquise

contarlo porque estuviste en sus entrañas

pero un hollín nubló mi cielo pensador

y un tanto maternal me aconsejaste

déjalo que se pierda


las islas del pensar visito en nuestro cuarto

el cuarto es un océano

donde algo de Jonás se está moviendo


ahora no me atrevo a revelar

la enormidad de amor

que he estado descubriendo



ÓPTICA DE PECHO ABIERTO

No se puede tener la bienaventuranza,

el gran bien, la felicidad de larga duración

es menester ensanchar el alma, atrapar lo que puedas

y saborear lo breve


La beatitud se funda en el acto de ver,

y no en el amor a Dios, que viene después.

decía Beatriz


Guardo los ojos mientras van pasando

injertos de cantares en bandadas

vientos rotundos que no reconocen

el andar de las piedras

ni el callar de los lobos


Cierro los ojos

para que no sufran desmoronamiento

las habitaciones


(en el silencio abundan

respiraciones de otros seres,

hierbas de fuego,

música durmiendo debajo de los pisos)

apago la mirada

para que se extravíen mis pecados

que se la pasan inventando selvas

y fabricando aguardiente propio

con flores nacidas

en las entrepiernas de las inspiraciones

y ahora esta sensación carnívora

más vieja que una iglesia

copia tus facciones mientras me devora


Por eso no despejo las pupilas

para que no se quiebren

las botellas de ajenjo de lord Byron

y no se desparramen

las rumas de tantas bibliotecas

¡ay, tus libros!

-Cada nueva emoción es una tumba

donde lord Byron se levanta


no quiero abrir los ojos

mi cara ha sido tapiada por la tuya

de tanto detallarte


(mirarte fijamente la frente, la nariz,

entre ruidos y espuma,

desde el Polifemo de la lavadora,

-como clavos calientes los ojos en la bruma-

¿Por qué tanto mi rostro te enamora

que no ves el jardín? dijo Beatriz)


Las pestañas extrañas sospechan un delirio

no me atrevo a mover tus poderosos labios

mis huesos creen que cantan porque tu piel los toca

flautas miserables


Estoy orbitando en el silencio de una fotografía

la caseta callejera toma retratos sin sonrisa

mientras indicas como por encanto

que hunda el botón cuando se ponga verde

no sé calcular la seriedad que exige este momento

y la cámara invisible es una potestad que nos rodea


Cierro los ojos para no distraerme

con la inmensa pizarra, tu pizarra

líneas de tiza marcando

las huellas de quienes se fueron por los aires


Para decirlo de una vez y sin adornos:

sé que si abro los ojos

estarás ubicada detrás de una cortina

y tienes que ser tú, porque si no lo fueras

significaría que no he llegado todavía al purgatorio



LA VAGANCIA DE ESTAR SOÑANDO

Muéstrame dónde vivías,

le ruego, le suplico, le solicito en sueños

y él ni siquiera parece descubrirme

igual que si una tarde oyeras a alguien aporreando un metal

sin interesarte lo que está por suceder

¿latonería y pintura? ¿espadas? ¿campanadas?

a veces mi voz es como una sombra en la garganta


he estado tan pendiente de elucubrar

las palabras tejidas como suéter para no morirme de frío

de la tejedora amada en mis delirios y en mis momentos de

alcurnia dolida

ella, Wislawa Szymborska, con sus agujas de vuelo de picargo,

de Haliaeetus albicilla, de mujer sometida a esta soledad de lanas

que se

cruzan

un suéter partido en dos por el pecho, pero escondiendo el alma


Me ha tenido tan absorto indico:

que he olvidado otro sueño, uno emocionante en cuyas tramas

sumidas en volutas

conocí a una reina y entonces nos vimos y entonces le dije

muéstrame a una princesa

también he imaginado que la reina se enredó con Plotino

y el muy zamarro le susurró soy uno porque te quiero


Nunca se sabe qué puedes conseguir en la relación con un poema

no sería extraño saborear un corazón en medio de las palabras

a una amiga le advertí por esta vía “No te retrates más.

He visto en tus ojos a unos ángeles que se asomaban

y eso me surgió porque había estado soñando con divinidades

y luego presencié otras muy concertadas ellas en la vida real

divinidades como la ilusión de mis viejas amistades

ahora con la precipitación de los nietos

y luego una especie de canario extranjero que vino y se posó en

mi hombro

y arrancó su canto en lengua totalmente local

como si yo fuera exactamente un árbol arrasado


Muéstrame dónde vivías antes de someterte a estos trances

repito para no olvidar que había estado soñando sin estribos

y juro que ni se dignó dirigir sus ojos hacia este lado:

el padre Adán se quedó como si no fuera con él

Con las manos heridas por las espinas de los naranjos

está llora que llora frente a la Plaza Pilsudski

que ni en sueños he visitado

y pregunto quién es esa belleza que llora sin parar

y viene la reina y me dice

Te presento a Wislawa Szymborska








LA ANTOLOGISTA



MILAGROS MATA GIL

Caracas, 1951.

Narradora, periodista y docente investigadora en el campo de la Literatura Venezolana contemporánea. Es egresada del Instituto Pedagógico de Caracas en la especialidad de Castellano, Literatura y Latín. Miembro correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua desde 2011. 

Ha publicado varios libros de narrativa:

“Estación y otros relatos” (1986), “La casa en llamas” (Premio FUNDARTE de Novela, 1987), “Memorias de una antigua primavera” (Premio Planeta Venezolana de Novela “Miguel Otero
Silva, 1989), “Mata El Caracol” (1991), “El diario íntimo de Francisca Malabar” (Premio Mariano Picón Salas de Novela, Univ. De Los Andes, 1993) Ensayos: “Balza, el cuerpo fluvial” (1985), “Los Signos de la Trama” (1991), “Tiempo y muerte en Alfredo Armas Alfonzo y José Balza” (1993), “El pregón Mercadero” (1997) entre otros. 

Desde muy joven ha escrito y publicado artículos de opinión, reportajes y entrevistas en diversos diarios regionales y nacionales. En los últimos años, ha publicado varios ensayos y relatos en grupos de Facebook y se ha dedicado a entrevistar personas que proyecten
la cultura venezolana actual. Además, es una intensa activista social, defensora de los derechos de los artistas, de las mascotas y del ambiente, así como de los logros vecinales.

La foto es de Juan Raydán, 2019


Foto de portada: Golcar Rojas
Diseño gráfico y diagramación: Milagros Mata Gil y Eréndira Maita

Todos los derechos reservados José Pulido y Ed. Itaca

Contacto: editorial.itaca.56@gmail.com





Rolando Peña in "This Must Be the Place: Latin American Artists in New York, 1965–1975": September 22, 2021 through May 15, 2022

 


By AS/COAS


Americas Society presents This Must Be the Place: Latin American Artists in New York, 1965–1975, a two-part group exhibition exploring the work of a generation of migrants who created and exhibited in New York City between 1965 and 1975. The production of these artists—some of whom showed their work at this institution for the first time during the 1960s and 1970s—explores migration, identity, politics, exile, and nostalgia. The works presented in this exhibition are central to understanding the social and political landscape in the Americas and the tensions and bridges between north and south. Additionally, the exhibition highlights the important contributions and solidarity initiatives of groups and collectives such as CHARAS, Taller Boricua, Latin American Fair of Opinion, An Evening with Salvador Allende Concert, Brigada Ramona Parra, Contrabienal, Cha/Cha/Cha, Young Filmmakers Foundation, Young Lords, and El Museo del Barrio.

Featuring installation, photography, video works, painting, and archival material, the exhibition brings together a generation that actively participated in experimental artistic movements pushing forward their own languages and ideas. The artists largely contributed to the decade’s transformation of art from the Americas and around the world.

This exhibition is curated by Aimé Iglesias Lukin, director and chief curator of Visual Arts at Americas Society.

Gallery and visitors information


View a slideshow of selected works from the exhibition.
Rolando Peña, Aggression = Death, 1966.
Rolando Peña, Aggression = Death, 1966.


Carlos Giménez, el último rapsoda en un fractal desorbitado del Paradisi: Rapsodia II / por José Augusto Paradisi Rangel, Ciudad de México, 3 de septiembre de 2021

 




 

Rapsodia II

In illo tempore

Como oleaje del Piélago Egeo de los histriones del mundo llegó al recién inaugurado Teatro de la Opera Maracay, mi escenario de la adolescencia, una extensión del Primer Festival Internacional de Teatro de Caracas, cerca de 1973. Tenía 13 años número cabalístico perfecto para cualquier acto iniciático. La oferta era muy seductora para un agreste casi niño de los Valles de Aragua. Me atreví. Crucé el umbral de nuestro novedoso teatro Arte Decó de las artes multidisciplinarias. La obra que representaba a la Argentina: “El Campo”. No era un campo florido como el de nuestros redimidos paisajes en la canícula voraz del trópico. Era un campo de concentración a que nos invitaban los artistas de Teatro San Martín. Al centro del proscenio, escasas sillas y un círculo de tiza caucasiano. La noche triste de los milicos borraba en pesadilla jamás perentoria el brillo consubstancial de las márgenes del Plata, como ahora, aquí las márgenes de nuestro Orinoco. Comprendí licuados mis ojos, mi aliento acelerado, que el teatro era el más bello ritual. Las plegarias, los holocaustos emergían de una diminuta vestal de la dramaturgia continental: Griselda Gambaro. Descubrí en sus parlamentos que la más elevada virtud de la raza humana es la compasión.

Al terminar la función salido como de una gaveta a propulsión, me abracé de los histriones si mal no recuerdo, y si es imprecisión me permito la fábula, el adorado Rubén Szuchmacher me presentó ante la Gambaro, con mis abiertísimos ojos azules iridiscentes de asombro y agua. Comprendí la letra del tango “A un semejante”, mientras la abrazaba susurraba: “es un asombro tener tu hombro y es un milagro la ternura…”

Por primera vez escuché el nombre del arquitecto de nuestros festivales mundiales de teatro: Carlos Giménez. Todavía no leía La IlíadaLa Odisea, no sabía que era un rapsoda ni mucho menos el nombre de Homero, el poeta, sólo sabía del Homero aquel de Los Locos Adams y su amor desenfrenado por Morticia, cada vez que pronunciaba una frase en perfecto francés.

Carlos Giménez iniciaba el órgano barroco de mis asombros; una Tocata y Fuga en efervescencia constante de un Bach sin polvereada peluca. Todavía el volcán de mis contradicciones vocacionales estaba en franca erupción como la tenebrosa mano del acné que desgarraba mi rostro. No estaba preparado para leer la partitura de un genio.


José Augusto Paradisi Rangel

Ciudad de México, 3 de septiembre de 2021.

 Foto: Miguel Gracia

 

 

 

Carlos Giménez, el último rapsoda en un fractal desorbitado del Paradisi

 



 

Rapsodia I


De cómo el éter cibernético rescató a Mnemósine en un like


Ya no apuesto a las redes sociales como foro para mis denuncias libertarias sobre el sudario en que la geopolítica y las guerras ideológicas han trocado mi país: Venezuela, en Tierra de Desgracia. Sexalescente como soy, mi país conserva el esplendor primigenio de su gente y geografías exultantes, aquí irrenunciable en el músculo gestor de todas mis sístoles y diástoles. A cada instante paso revista a los protagonistas indelebles de mi querencia, aquellos otros, en la otredad de Octavio Paz que me dan plena existencia. Los busco y rebusco a cada instante tanto presentes como transfigurados de tantas luces que pueblan mi recuerdo, y más aún, mis pasos en este medioevo apocalíptico del Siglo XXI. A esa exploración constante ha concurrido como brújula, o más actual, como GPS incuestionable, la invención de Facebook de Mark Zuckerberg.

 

Hace unos días en mi rígida cuarentena de Coyoacán, revisando las redes sociales me encuentro en Facebook con una tablilla cuneiforme de mensajes de antiguas fisiones nucleares de mi adolescencia: ¿CARLOS GÍMENEZ, PREGUNTA QUÉ TE GUSTA DE SU PÁGINA? Y yo que vengo a este exilio renovado mexicano tras tantas marchas, contramarchas, bombas lacrimógenas, crímenes de lesa humanidad, asesinatos violentos que rebasan ya las 300 mil víctimas y toda clase de invasiones y felonías totalitarias de rojo tinte bermellón: ¡Sangre vertida no sólo en las calles sino en la vasta geografía  deVenezuela!

 

¿CARLOS GÍMENEZ PREGUNTA QUÉ TE GUSTA DE SU PÁGINA? El túnel del tiempo y regreso súbito a la mejor memoria de mi país: la Venezuela República Democrática de futuro luminoso y sistema político en perfeccionamiento federativo descentralizado. País inocente y alegre donde fuimos los más felices del continente y gozamos un imperio: el de la alegría.

 

¿CARLOS GÍMENEZ PREGUNTA QUÉ TE GUSTA DE SU PÁGINA? ¿Orfeo triunfó, durmió a los cancerberos de mi memoria, rescató a Eurídice de las fauces del Hades? Mi respuesta tajante y súbita: ¡TODO DE PIE A CABEZA!


¿Pero, quién trae a  mis encanecidas sienes al punto de ebullición más egregio de mi juventud pletórica de asombros? ¿Quién trae de nueva cuenta la accidentada geografía de mis contradicciones de un acné incisivo, canino, molar y galopante?


Seguí dándole likes a esta página hasta que un día luego de publicar una nota sobre la hija hidrocefálica del bardo comunista Pablo Neruda surgió la respuesta: Viviana Marcela Iriart de Escritoras Unidas desde Argentina.


El placer cibernético, geográficamente extremista, fue mutuo en la memoria de quien para mi fue el último rapsoda del teatro del Siglo XX: Carlos Giménez. Mi Maestro regresaba como Odiseo a la Ítaca ferviente de mi querencia. Ese carajito inquieto: carbón de Rosario, sometido a altísimas presiones en la Córdoba argentina para convertirse en cristalino diamante de la cultura de Venezuela; encendedor de faroles lo llamaría Rómulo Gallegos en su primera novela jamás editada y más aún único venezolano en justicia por decreto presidencial de Carlos Andrés Pérez.


Entramos en diálogo ferviente. Aquí tenés Viviana querida mi WhatsApp. Che, José Augusto, te propongo escribás algo para la página de Carlos. Mi respuesta súbita: Che, querida, vos desataste una tormenta cuya intensidad me sheva en éxtasis, sin referencias a drogas duras, sino orgánicas: las más saludables y pletóricas de endorfinas, serotoninas y dopaminas a escribir un nuevo y más vasto episodio de mi saga autobiográfica: Fractales del Paradisi. Vos, en venezolano radical hija ilustre de Choroní y mis selvas nubladas del Pittier, me contestaste con el desparpajo de un delincuente actual venezolano:


-¡Dale plomo, que el plomo me nutre!


Amanuense hoy por el sensible fallecimiento de mi laptop vintage HP, Sha no soy más amanuense: tengo laptop nueva pero la frase me gusta, ¿Viste? en delirio e insomnio intento este fractal de quien como mancebo núbil órfico cambió el destino del desarrollo cultural de Venezuela y más aún con corajes reforzados desempolva la memoria, troca al daguerrotipo de “instrumento de la muerte” como lo llamara mi maestro Tadeusz Kantor en un instrumento para celebrar la vida cuyo periplo fantástico palpita inherente por nuestras venas.

 

Viviana, gracias por este insomnio, por estas bienaventuranzas luego de un año trágico de murciélagos coronados chinos, Atilas espantosos contra Occidente, con batallones de nuevas cepas fermentadas en pandemias que niegan las ternezas, abrazos, besos y todas las cercanías que como seres gregarios nos son indispensables. Aspiro que mi pluma sea capaz del enorme reto. Gracias porque en esta apuesta he vuelto a Jaime Sabines, a su poemario Doña Luz, elegía a su madre y por permitirme parafrasearlo en el recuerdo de Carlos Giménez:


“Acabo de desenterrar a nuestro Carlos Muerto hace tiempo. Y lo que desenterré fue una caja de rosas frescas, fragantes como si hubiesen estado en un invernadero. ¡Qué raro es todo esto!”


(Continuará...)


José Augusto Paradisi Rangel

Ciudad de México, 3 de septiembre de 2021.





"El viaje del diapasón" de Roma Rappa, teatro: video (Caracas, 2021)


"A 45 años de un dolor infinito cuando la tragedia de Las Azores intentó ahogar el canto del canto del Orfeón Universitario de la UCV.

Aquí ofrecemos la lectura dramatizada de la obra de teatro de la dramaturga Roma Rappa como un homenaje a ese orfeón y al canto coral de Venezuela". Fuente: You Tube





La actriz Betty Angelotti estrena espectáculo de poesía y música el próximo 2 de septiembre en Córdoba

 





Betty Angelotti, la protagonista de la espectacular obra de la Comedia Cordobesa "El Reñidero" de Sergio De Cecco, dirigida por Carlos Giménez,  que actuó con gran éxito en Nueva York y mereció críticas muy elogiosas, entre ellas las del New York Times que puso la foto de Betty encabezando la crítica; la gran actriz cordobesa, premio Trinidad Guevara, que ha actuado en más de 90 obras de teatro y ha trabajado en televisión y radio, además de ser docente, estrena un espectáculo de poesía y música  el próximo 2 de septiembre en el Espacio Máscaras: "Mis pasos y las lunas - Cartas de Venecia" de Gabriel Femopase, dirigida por Julieta Juárez y coordinación de Nestor Rosso.

Beatriz Angelotti estará acompañada por la chelista Charo Marini y las funciones serán todos los jueves de septiembre  a las 21 hs., con protocolo Covid, en el Espacio Máscara de Córdoba. La reserva de entradas se puede hacer al teléfono 351-7055498..

No se pierdan esta oportunidad de ver a una de las grandes actrices del teatro argentino.








4 poemas de José Pulido, de su poemario "HERIDAS ESPACIALES Y MERMELADAS CASERAS", Barralibro.editores, España, 2021

 



NADA SE SALVA DE LO ELEMENTAL


Viento afiebrado 

que las selvas y los hielos refresquen tu talante 

no me hagas ir hacia ti, mi peso es polvo 


El sol calienta el aire que respiran y que han respirado 

los de arriba y los de abajo 


el sol convierte las aguas en placenta 

hubo una vez de suma catalepsia en que los rayos se volvieron peces y 

reptiles 


Hubo millones de mujeres adoloridas y esperanzadas,

nacidas para dar a luz a multitudes

que respiran


El sol calienta la tierra donde todos los seres se convierten en harina 

de huesos, en flujo de piedras, en raíces; 

hombres, mujeres, niños, animales veloces y lentos, voladores y 

nadadores, corredores y saltarines. 

Todos respiraron y dejaron el aire aquí mismo


El sol calienta mis labios y sabe que voy a decir algo y 

entonces me pega sus barcos por el pecho 

como sacudiendo un paño mojado y me empuja hacia unas indeseadas

 lejanías de islas, de azulejos y de rocas 

el lavamanos que te asusta con su emboscada en el espejo 

el sol, andando afuera, 

me lanza el sucio lamparón del humano descuido, de las paredes agri-

etadas por el bélico paseo y la muerte de la artesanía 

-solo Dios podría ser albañil en esta calle-

El sol repite un latigazo de nubes y chillidos

inunda con mariposas incendiarias el bosque interminable de las olas 

y me hace parpadear


¿Qué es lo que quieres que yo haga? 

jamás he podido establecer comunicación con esas heridas espaciales 

supurando 

entre un bostezo nulo, un anuncio optimista y un horizonte indefinido 

no sé qué efecto tienen las carreteras sumidas en distancia 

y las voces que chocan murmurando en su ámbito de tenis 

mis otras cercanías, 

donde las cortinas cumplen una función de sicoanálisis


Nunca quise entablar comunicación 

con el cielo y el muelle en un solo y compacto momento

la orilla evocando una pescadería 

la pudrición de las neveras 

el basurero inmóvil, las algas arrumadas que de pronto 

retornan 

al útero del génesis 

esos olores para vomitar 

venidos de las profundidades sin estrellas 

deben ser como una advertencia 




El ángel William Shakespeare interrumpe lo que hace Kafka 

y le dice sin muchos miramientos “un día desaparecerán todos los

 lapiceros y los papeles en blanco y tendrás que escribir en las paredes 

de un castillo”





EL DÍA COMO VESTIMENTA 


Si haces el bien y alejas los pecados 

acumularás días que servirán en el otro mundo 

para engalanar el alma 

porque los días se convierten en prendas de vestir 

he leído eso con mucho interés 

Lunes de amor sin exigir ni un beso: camisa y pantalón 

Vestido nebuloso de amplia falda, blusa de seda, blusa


Desinteresada generosidad cada semana

te ha de vestir después cuando no tengas 

que estar contando las horas y los meses 

Nadie soportaría la desnudez del alma 

ante tantos ancestros que no se han conocido


Cuando mueras te contarán los días en que hiciste el bien 

Y esos días serán un gran ropaje 

Si llegas al otro mundo sin días buenos

 no tendrás nada qué ponerte


Los quince olores del Edén ¿cómo serán? 

dicen que a veces llegan en la ropa de alguien 

pero no es propiamente la tela lo que huele 

a quince fragancias imponentes 

es que alguien puede cargar el Paraíso sin saberlo




Esta cacerola con que voy a cocinar la harina de garbanzos 

sabe lo que es desear 

que Dios me perdone, 

dice Magdalena hablando sola




PERFIL DE UN ANTIGUO LUGAR


La intrahistoria, esa intimidad con que en mi casa 

ponían a Simón Bolívar y Lucho Gatica en la misma pared 

cuajada de recortes de figurines con la impronta de Coco Chanel


El único esfuerzo que hacía 

era sentarme en una silla a contemplar el azar 

los timadores se cuelan por todas las rendijas

las desilusiones chorrean como heridas de árbol 

anunciando la dejadez maluca de las dictaduras


había quien tenía, cómo no, su camioneta ranchera de dos tonos 

amargo de Angostura en sus veladas 

esa clase de gente sin beisbol


ah, me tengo que marchar hacia la tarde 

decía mi comadre fastidiada de tangos 

solo bastaba mirar aquel vestido y era pura rumba


yo me comprometía a soñar con unas idas a Caracas 

esta voz de cosa ajena, de poesía en peligro y de boleros 

esta complexión anatómica de perseguir los muslos que alumbraban


te vas a bailar, empolvado de trasnocho y sucios los 

zapatos 

eres nadie en un autobús que sube como alucinado

olisqueando a esa maja hacia los primeros ranchos disponibles 

a veces el cielo queda bajando las escalinatas 

las navajas ansiaban degollarte de madrugada y su boca también 

¿qué más podía proceder? Y esa es la historia, la 

intrahistoria 

que no sabré contar ni que me paguen 

porque es algo que solo yo amaré 



La ciega va llorando por toda la sala desvinculada 

de la hora del día 

porque le han prohibido en su propia familia 

que se acerque al lugar donde hacen los milagros




LETREROS EN LA PARED


 ¿Para qué resumir de otra manera? a estas alturas 

soy todas las cervezas y los cafés que he conversado 


Ya no ahondo en consejos 

solo adjunto recomendaciones 

soy como un letrero en la pared 

hable en voz baja, no tire la puerta, no asuste a los tigres 

Apenas se pierde la sonrisa de los quince años 

uno se cree la voz que clama en el desierto: pues no. 


Es mejor que no te atravieses en el camino de un anciano 

habiendo bibliotecas de papel y de vidrio 

todo ha sido concentrado en los libros: desde el origen más chocante

si quieres saber algo importante abre unas páginas

y suda como si estuvieses arando sobre lápidas


¿Han visto cómo renacen en giros bulliciosos 

los seres suspendidos en otra dimensión? 

Digamos, por ejemplo, el cosmos del sol y de las frutas 

el manantial de flores y espigas 

el temblor de las aguas y el reflejo de plumas


El uso que se le ha dado a las pasiones 

suele dejar escombros, frases de porcelana tiradas en el suelo mental 

el eco adormilado de unas voces transita las callejas

cuyas húmedas sombras se vacían más allá 

en el siguiente océano de esta última semana


Nuestras conversaciones por computadora 

suelen ser prodigiosas, nos vemos y hablamos 

de continente a continente sin transmitirnos gripes 

ni molestias 

pero la fantasía se envilece 

cuando la realidad le quita asombros


Este presente que me cansa tanto 

se convertirá en el recuerdo más bello de tu vida

tu relación con la fugaz epifanía derrochada 

luego envejecerás como periclitar en el siglo dieciocho 

arrugadísimo y serio estilo medioevo 

o robóticamente en siglos venideros


Cuando lleguen tus años de mirar hacia atrás 

serán tan arqueológicos los móviles 

que usarán sus negruras para empedrar las calles


lo regio es que no cedas a la mediocridad 

¿cómo no ser mediocre si eso es lo natural 

predominante?


Te cambiaré consejos por recomendaciones 

deja de repetir arcaicamente “no soy escaparate de nadie” 

porque lo somos: juntamos perchas para lo más querido y luego


Búscate a Søren Kierkegaard, 

Y encuentra también a la masturbadora solitaria de Anne Sexton


A Guillaume Apollinaire escribiendo

“Pastora oh torre Eiffel el rebaño de los puentes bala esta mañana”


Invoca a la dolorosa Sylvia Plath:

“¿Y si dos vidas fluyeran de mis muslos?”


y ama el poema perfecto que sustituye todo: 

Duineser Elegien, de Rainer Maria Rilke 

Pon atención al Bolero de Maurice Ravel, 

que no es un bolero, como los que cantaba Olga Guillot,

pero en su persistencia turbadora repica el alma de 

Al-Ándalus


Escucha La boda de Luis Alonso trepidando en guitarra, aunque

Gerónimo Jiménez solo creyó componer una zarzuela


El Capricho número 5 de Paganini o cualquiera de sus benditos capri-

chos


Lee a John Ashbery con su civilizada ferocidad: descubre a John Ash-

bery


Arróbate con Ana Ajmátova invocando a Hamlet 

o diciendo

“Cuando escuches el trueno me recordarás /y tal vez pienses que

amaba la tormenta"


Bueno, sí: lee a Hamlet. Shakespeare es comparable a la creación


Busca esto: Segunda consideración intempestiva

 Unzeitgemässe Betrachtungen . Vom Nutzen und Nachteil der Historie 

für das Leben. Friedrich Nietzsche, 1874 


Conéctate con Job. No te despegues de Job sin entenderlo


Lee con gripe, anhelante, bostezando, llorando, en 

perverso abandono, en compañía de sudores amorosos


Y así sucesivamente, hasta que encuentres la verdadera luz humana. 

Tal vez no combatas la mediocridad con todo eso 

-yo, por ejemplo, no he podido-

Pero habrás viajado por los cielos inverosímiles de una belleza 

que se queda guardada como ropa de espíritu



Nadie debería creer que María 

no le enseñó a Jesús cómo iniciar su camino 

ella lo tuvo, lo amamantó y le enseñó sus primeras palabras 

ella lo bañó y lo limpió 

Hubo un tiempo en que él le pertenecía, la admiraba 

y la necesitaba 

¿qué cosas heredó de su madre? ¿una mirada? ¿alguna 

sonrisa?


©José Pulido

"HERIDAS ESPACIALES Y MERMELADAS CASERAS"

Barralibro.editores


José Pulido
Poeta, escritor, periodista venezolano

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