la rebelión consiste en mirar una rosa

hasta pulverizarse los ojos


Alejandra Pizarnik


ETIQUETAS

TERESA SELMA POR AUGUSTO PARADISI RANGEL, México, 20 de febrero de 2023

Teresa Selma y José Augusto Paradisi Rangel



 Teresa Selma amada Maestra del Teatro Más Sublime, Madre Coraje de todos los devotos del arte dramático del universo, recibo en dolor mayor tu partida; árbol inmenso te fuiste de pie como la ovación que te brinda mi alma . Tus ojos como de tortuga milenaria amarillos se tatuaron en mi alma cada vez que me regalabas una anécdota cuyo destino era siempre asombro, sabiduría y carcajada. 


¿ Quién de la psiquiatría abandonó la cuadratura racional de reelecturas y alfabetos del dolor humano para inscrustarse en la magía y los sueños; para convertirse en leyenda de 70 años de carrera artística de altísimo nivel emergiendo de las piernas más hermosas del mundo, coqueta modelo de medias de seda van Raalte?


Nunca un monólogo de Doña Rosita la Soltera de Lorca cambió mi vida sino en tus labios; nunca nadie preguntará al Coronel ¿ y qué vamos a comer plena de toda la tragedia de América Latina?


Carlos Giménez, Rajatabla de mis amores te recibe yo te vitoréo en estruendo de lágrimas risas. ¡MÉXICO Y VENEZUELA TE APLAUDEN!


©José Augusto Paradisi Rangel

Artista multimedia



"MARÍA TERESA CASTILLO-CARLOS GIMÉNEZ- FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO DE CARACAS 1973-1992": un libro para recordar su obra con testimonios, catálogos, fotos... editado por Escritoras Unidas & Cía. Editoras (2023)

 



©Rolando Peña-Karla Gómez



El libro "María Teresa Castillo-Carlos Giménez-Festival Internacional de Teatro de Caracas 1973-1992",  homenaje a los 50 años del primer FITC, a los 30 años de la muerte de Carlos Giménez y a los 11 años de la desaparición de María Teresa Castillo, esos seres mágicos que fueron quienes lo inventaron y lo dirigieron durante 20 años, es el resultado de la unión de un equipo de personas maravillosas que se unieron para hacerlo posible, donando su arte, su tiempo y su dinero.

“Este es el libro del amor. Un acto de amor de esos seres maravillosos,  llenos de generosidad y talento  que son el poeta José Pulido (prólogo), el artista multimedia Rolando Peña y  la directora de arte Karla Gómez (portada);  la gerente cultural  Carmen Carmona (producción general) y  el fotógrafo  Roland Streuli (fotografías), que acudieron en mi ayuda sin pensarlo dos veces y poniendo amorosamente su arte y dinero de sus bolsillos,  lo hicieron posible.  No tengo palabras, queridas amigas y amigos,  para decirles GRACIAS. Sólo puedo decirles que sin ustedes este libro no existiría”, dice la escritora y editora Viviana Marcela Iriart, quien tuvo la idea de hacer el libro y se encargó de las entrevistas,  textos y producción general.

El poeta José Pulido, en una parte de su magnífico prólogo, nos cuenta:

“María Teresa parecía un terremoto de entusiasmos. Nada era imposible para su voluntad de generar actividades que semejaran siempre una siembra fundamental. Ella se desvivía por demostrar la espiritualidad del país, la inteligencia del país, la fertilidad intelectual del país.

 Es de imaginar lo que ocurrió cuando ella y Carlos Giménez se conocieron y se juntaron en torno a un objetivo, amando el destino del arte.

 Porque Carlos Giménez era un terremoto de entusiasmos: nada era imposible para su voluntad de generar actividades. Él la miró y le dijo: “Hagamos buen teatro, señora María Teresa”. Y ella también lo miró y de una vez le dijo: “hagamos eso, muchacho querido”.

 


“Ephémere”, Ko Murobushi Company, Japón, 1992. ©Roland Streuli

 

 

Este libro es posible también gracias a los testimonios y aportes  invalorables de Armando Africano, Ángel Acosta,  Ángel Ancona, Alvin Astorga, Juan José Bartolomeo, Marcos Belisario, Gerardo Blanco, Juan Marcos Blanco, Roberto Calvarese, Bernadette Chaudé, José Domínguez-Bueno, José Simón Escalona, Alberto Ferreras, Aníbal Grunn, Esmeiro “Bobure” Herrera, Karl Hoffmann,  Elaiza Irizarri, Rodolfo Izaguirre, José Jiménez, Vito Leonardo, Elisa Lerner, María Magdalena Leseur Maldonado,  William Lopez, Gerardo Luongo Zoppi,  Rodolfo Molina, Roberto Moll,  José Luis Montero Conde, José Gabriel Núñez,  Miguel Henrique Otero, Indira Páez, Juan Pagés,  Elio Palencia, José Augusto Paradisi Rangel, Nicola Rocco,  Francis Rueda, Marta Queralt Vila, Alfonso Rey, Teresa Selma, Daniel Uribe, Norka Valladares, Manuel Villalba.


“María Teresa Castillo-Carlos Giménez-FITC 1973-1992” no contó con subsidios gubernamentales ni aportes de fundaciones ni empresas privadas. Es publicado por la editorial online Escritoras Unidas & Cía. Editoras,  en cuya página web se puede leer gratuitamente. 


LEE GRATIS EL LIBRO HACIENDO CLIK ABAJO

MARÍA TERESA-CARLOS-FITC 





EL TEATRO ES UN CORAZÓN ESPIRITUAL, prólogo de JOSÉ PULIDO del libro "María Teresa Castillo-Carlos Giménez-FITC 1973-1992", edición Escritoras Unidas & Cía. Editoras, diciembre 2023

 



 

José Pulido y Lindsay Kemp en el FITC

  

©Rolando Peña-Karla Gómez




Desde 1908 hasta 1935 Venezuela fue gobernada por el dictador Juan Vicente Gómez. Pero en sus últimos años de mandato hubo otro Vicente generando el nacimiento de un país más civilizado:  Vicente Emilio Sojo.  El maestro Sojo creó en 1930 la Orquesta Sinfónica de Venezuela y en ese mismo año fundó el Orfeón José Ángel Lamas junto con Juan Bautista Plaza, Eduardo Calcaño, José Antonio Calcaño y Moisés Moleiro.


También nació en 1930 la primera estación de radio: Broadcasting Caracas, que posteriormente se llamaría Radio Caracas Radio.


Todo eso parecía un anuncio de futuro, de creación, la búsqueda de un destino más acorde con los tiempos modernos. Otras voces. Músicos alborotados que además se la pasaban reunidos en la casa de la pianista y compositora María Luisa Escobar.


Músicos alborotados, poetas alborotados, pintores alborotados, bailarines alborotados, escritores alborotados. Por todas partes salían artistas, voces, cantos, formas, interpretaciones del momento.


Un año después, en 1931, se fundó el Ateneo de Caracas que dio origen a todos los ateneos de Venezuela. Así comenzó la cultura a tomar forma de país y el país a tomar forma de expresión cultural. Los venezolanos iniciaron la observación de sus virtudes, sus oficios, sus mejores expresiones.


El concepto de Ateneo fue la gran respuesta femenina a la dictadura de la ignorancia.


La primera presidenta del Ateneo de Caracas fue, precisamente, la pianista María Luisa Escobar y entre las asistentes a esos inicios se hallaba una joven de 23 años de edad llamada María Teresa Castillo. En el año 1958, cuando cayó la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, fue nombrada presidenta del Ateneo de Caracas la señora María Teresa Castillo. Ella estuvo siempre a la altura de aquella pasión transformadora que hizo nacer los ateneos en Venezuela.


María Teresa parecía un terremoto de entusiasmos. Nada era imposible para su voluntad de generar actividades que semejaran siempre una siembra fundamental. Ella se desvivía por demostrar la espiritualidad del país, la inteligencia del país, la fertilidad intelectual del país.


Es de imaginar lo que ocurrió cuando ella y Carlos Giménez se conocieron y se juntaron en torno a un objetivo, amando el destino del arte.


Porque Carlos Giménez era un terremoto de entusiasmos: nada era imposible para su voluntad de generar actividades. Él la miró y le dijo: “Hagamos buen teatro, señora María Teresa”. Y ella también lo miró y de una vez le dijo: “hagamos eso, muchacho querido”. Se podría decir que de un breve diálogo así, entre esos dos seres, era natural que surgiera un gran proyecto. Una grandiosidad inolvidable. El Festival Internacional de Teatro de Caracas nació de esa manera.

 

LA EXPRESIÓN TEATRAL


Muy importante: la certeza de que Carlos Giménez pertenecía a la más encumbrada expresión teatral hizo que los mejores creadores del teatro, los sublimes y estremecedores teatreros del mundo, sintieran deseos de estar en América Latina mostrando sus creaciones, sus ideas, sus conceptos, su arte. Querían estar cerca de Carlos y de su grupo.


El grupo de Carlos no fue constituido solamente por el hermoso lazo fraterno denominado Rajatabla: también lo integraron todos los creadores que le acompañaron en diversos momentos y fortalecieron aún más su quehacer teatral. Este libro contiene esa realidad, esa experiencia que probablemente representa un momento histórico del teatro internacional.


En este libro las voces más sinceras expresan una temporada imborrable. Y alumbran con más claridad las figuras de Carlos Giménez y de María Teresa Castillo, dos personas que dedicaron sus existencias a otorgarle importancia a la actividad cultural, al trabajo del espíritu, al arte como medio para encontrar caminos perdurables y auténticos.


He ahí una razón para hacer un libro y juntar todos los detalles de esa gesta que mantiene su eco en los oídos del amor teatral. He ahí una razón de continente, de establecer una memoria para que en algún otro momento de la historia las nuevas generaciones sepan que hubo una grandeza de expresión artística, intelectual, digna de ser registrada y por lo tanto memorizada.


Afortunadamente, en beneficio de todos los conglomerados, siempre hay seres humanos especiales haciendo y rehaciendo la grandeza. Y cuando desaparecen se siente la necesidad histórica de decir que los queríamos y que los admirábamos porque parte de nuestra vida espiritual se formó, se alegró y se emocionó con lo que ellos soñaron y realizaron.


El teatro es uno de los corazones que palpitan en el ser humano, que mantiene la vida más allá de lo físico porque el teatro es un corazón espiritual hecho con las más antiguas expresiones de la música, del lenguaje, del cuerpo y del sentir. Carlos Giménez lo entendió así y desde el primer instante en que se dedicó al teatro fue un servidor de la escena, un duende de la escena, un trabajador de pasiones.


María Teresa Castillo era el refugio de los corazones, de las voluntades y los quehaceres en función del arte: ella era el espacio humano donde ocurría todo.


Ella era un sonriente Ateneo, un irreductible Ateneo. Madre cultural de tantos y tantos hijos. De tantos y tantos sueños.


 

JOSÉ PULIDO

Genova, noviembre 2023

Prólogo del libro "María Teresa Castillo-Carlos Giménez-FITC 1973-1992" 

Edición de  Escritoras Unidas & Cía. Editoras (diciembre 2023)





JOSÉ PULIDO

1945.  Nace el día 1 de noviembre en Villa de Cura, estado Aragua, en plena sabana del sector denominado los Tanques, que posteriormente se transforma en zona industrial. Hijo de  Eliseo Zapata y Victoria Pulido.

 

1965. Comienza a colaborar en periódicos humorísticos de Villa de Cura.


1971. Redactor del Diario El Sol, Valencia, estado Carabobo.


1972. Publica dos poemarios: Esto, y Paralelo lelo,  editados por García e hijos. Caracas.

 

1975. Jefe de Redacción de El Diario Católico. San Cristóbal, estado Táchira, donde también se desempeñó como director encargado por varios períodos. Publica poemas en distintas publicaciones del estado, y en Zaranda,  Ediciones de la Red de Bibliotecas Públicas del Estado Táchira. San Cristóbal. 1980.

 

1976. Le otorgan el Premio Regional de Periodismo. Gobernación del Estado Táchira.

 

1978. Jefe de Redacción del diario Última Hora. Acarigua, estado Portuguesa. Recibe el Premio Municipal de Periodismo. Concejo Municipal de Acarigua- Acarigua- Estado Portuguesa.

 

1979. Corresponsal de guerra en Nicaragua, durante los conflictos tras el derrocamiento de Anastasio Somoza, desde marzo hasta julio.

 

1982. Es elegido para el cargo de Secretario de Comunicación del Colegio Nacional de Periodistas (CNP), Nivel Nacional,  Agosto 1982-Agosto 1983. Y Secretario de Comunicación del Colegio Nacional de Periodistas (CNP), Nivel Nacional, Agosto 1982-Agosto 1983.

 

1984. Redactor de las Páginas de Arte del diario El Nacional. Su experiencia como escritor aparece referida en el libro: Confidencias literarias de 35 escritores latinoamericanos, Ed. Rafael Cartay, Colección Ensayo,  Dirección General de Cultura y Extensión Universitaria de Los Andes. Mérida.  Recibe el Premio “Henrique Otero Vizcarrondo” que otorga El Nacional al mejor redactor; y recibe la Orden Andrés Bello, en su Segunda Clase. Invitado al Festival de Poesía de Bagdad. “Merbed”. Octubre- Noviembre.

 

1985. Jefe de las Páginas de Arte del diario El Nacional. Publica el libro con sus mejores entrevistas, titulado: Muro de confesiones, editado por la  Academia de la Historia. Colección El Libro Menor. Caracas. Recibe la Orden Francisco de Miranda. Segunda Clase.

 

1986. Invitado al Festival de Poesía de Bagdad. “Merbed”. Octubre-Noviembre.

 

1987. Aparece su primera novela, Pelo blanco,  Editorial Planeta, que relata parte de la historia de la Colonia Tovar.

 

1988. Miembro fundador del Festival de Música de Cámara de la Colonia Tovar. Y asesor de Prensa en la Semana Cultural Venezolana del Consulado de Venezuela en Brasil, Río de Janeiro. Sus cuentos aparecen en la antología: Detrás de esa columna de humo. Muestra de la narrativa en Caricuao, Editorial La Espada Rota. Redactor Especial y fundador del Departamento de Investigación de El Diario de Caracas.

 

1989. Aparece su segunda novela Una mazurkita en la mayor, Editorial Planeta, Finalista Premio Miguel Otero Silva de Novela, que cuenta la vida de Augusto C. Sandino y la guerra en Nicaragua. Es electo para el cargo de Secretario de Finanzas del Colegio Nacional de Periodistas, Seccional Distrito Federal, Agosto 1989 -Agosto 1990.

 

1990. Corresponsal Internacional de la Agencia Venezolana de Noticias (Venpres). Lima, Perú. Miembro del Directorio de la Agencia Nacional de Derechos de Autor del Trabajador de la Prensa (ADAP), Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP)- Caracas. Octubre 1989-Marzo 1990.

 

1991. Jefe de Información de Arte y Espectáculos. Diario de Caracas.

 

1992. Miembro del Comité editorial, fundador del suplemento cultural Bajo Palabra, editado por El Diario de Caracas. Jefe de Información y fundador del suplemento humorístico El Diablo de Caracas, editado por El Diario de Caracas.

 

1993. Sus entrevistas son objeto de estudio en el libro: Para desnudarte mejor. Realidad y ficción en la entrevista, de Nelson Hippolyte Ortega, Editorial Monte Ávila Editores Latinoamericana, Colección Documentos, 1993. Es nombrado Director (encargado) de El Diario de Caracas.

 

1994. Publica sus poemas junto a Rafael Arráiz Lucca, Joaquín Marta Sosa y Enrique Viloria Vera, en la antología Linajes,  Ediciones Pavilo, Caracas 1994. Nombrado por Salvador Garmendia como Jefe de Redacción de la  Revista Imagen Latinoamericana.

 

1995. Nuevamente publica sus poemas en la antología: Cortejos, Ediciones Pavilo. Caracas 1995.  En Italia incluyen sus cuentos en:

Narrativa venezolana attuale. (Consiglio Nazionale delle ricerche), A cura di Judit Gerendas e José Balza. Ulzoni Editore-Roma.

Una selección de sus poemas se incluye en: Antología de la poesía amorosa venezolana,  Selección de Jesús Salazar, Editorial La espada rota. 1995. Viaja a Chile donde dicta una Conferencia en la Biblioteca Nacional de Santiago de Chile. Octubre. Foro en la Zona Histórica de México, en representación de Venezuela. Anfitriones: Juan Villoro y Carmen Boullosa.  Septiembre: Conferencia “Integración y Literatura”, Universidad  de Los Andes. Bogotá. Colombia. Agosto: Conferencia sobre Literatura, Universidad Javeriana. Bogotá. Colombia. Agosto: Conferencia “Periodismo y Literatura”. Universidad Nacional de Bogotá. Colombia.

 

1996. Director-creador de El Otro Cuerpo, suplemento de El Ateneo de Caracas, encartado en El Nacional. Es invitado a participar en el libro: Fichero Presidencial. Presidentes y presidencias de Venezuela, de Manuel Caballero, Elías Pino Iturrieta y Diego Bautista Urbaneja. Ed. Contraloría General de la República. 1938-1996. 1996.  (Ensayo).

Sale a la calle la antología: Vecindarios, que reúne a Rafael Arráiz Lucca, Joaquín Marta Sosa,  Enrique Viloria Vera y José Pulido, Ediciones Pavilo. Caracas 1996. Asesor del Museo de Arte Contemporáneo Sofía Imber.

 

1997. Jefe de las Páginas de Arte y  Tendencias. Diario El Universal. Publica la cuarta antología junto con Rafael Arráiz Lucca, Joaquín Marta Sosa y Enrique Viloria Vera: Invocaciones,  Ediciones Pavilo. Caracas.

 

1998. Se publica el libro de cuentos Vuelve al lugar que se te ha señalado, por el Fondo Editorial Contraloría General de la República.  Y el ensayo: El deporte y sus cunas, Fondo Editorial 60 años,  Contraloría General de la República. III Olimpíadas de la Contraloría General de la República. Olimpíadas de los 60 años. 1938-1998. Crónicas suyas aparecen en El libro del béisbol. Cien años de pelota en la literatura venezolana,  Selección y notas de Federico Pacanins,  Colección Quirón, Editorial Los libros de El Nacional.

Asistente Editorial de la Revista BCV Cultural, publicación del Banco Central de Venezuela.

 

1999. Publica Los mágicos,  Editorial Monte Ávila Latinoamericana,  finalista en la Bienal Internacional Francisco Herrera Luque. Participa en el libro de crónicas sobre artes plásticas: 25 Lecturas para 25 años, MACCSI,  Contraloría General de la República. Caracas.

Publica el poemario Los poseídos, Editorial Pavilo, que recibió el  Premio Municipal de Poesía del Distrito Federal en el año 2000, que otorga la Alcaldía de Caracas.

 

2000. Editor de la revista Circunvalación del Sur. Coautor del libro: El Mural de Zapata, Soledad Mendoza Editores. Sus crónicas aparecen en: Confines del Placer, Selección y Notas. Yolanda Pantin y Federico Pacanins. Federico Pacanins, Yolanda Pantin, Joanna Vegas Editores.

 

2001. Publica el poemario Peregrino de vidriera, Editorial Pavilo. Entrevistas suyas aparecen en el libro: Nueve Miradas,  Bigott en sus 80 años, Ed. Bigott.  Participa con sus entrevistas en el libro BCV 60 años 28 testimonios, 60 Aniversario del Banco Central de Venezuela. 

 

Guionista de la telenovela A calzón quitao, trasmitida por Radio Caracas TV.

 

2004. Publica Duermevela (poesía), Editorial Pavilo. La canción del ciempiés (novela),   La sal de la tierra, entrevistas y retratos de Vasco Szinetar,  Colección Ediciones Especiales, Banco Central de Venezuela, Caracas.

 

2007.  Publica la novela El bululú de las ninfas, Editorial Alfa, Colección Orinoco.

 

2011. Publica Gustavo Dudamel, la sinfonía del barrio (biografía), en la colección Libros de El Nacional.

 

2012. Publica la novela El requetemuerto, en la Colección Vértigo, Ediciones B. Forma parte de la Antología en homenaje a Miguel de Unamuno, que se publica como parte de la programación del XV Encuentro de Poetas Iberoamericanos en Salamanca, España.

 

2013. Los héroes son villanos tímidos, una recopilación de sus cuentos aparece publicada por Otero Ediciones.

 

2013-2106: Sigue publicando sus poemas y narrativa en diferentes medios digitales. Continúa realizando reportajes.

 

2017: Se radica en Génova, Italia.

 

2019: Recibe en Milán, Italia,  el  Premio Orchidea d´Argento alla carriera.

 

2017-2023: Realiza lectura de sus poemas y conferencias sobre la poesía venezolana en diferentes ciudades europeas. Sigue realizando reportajes y escribiendo.

 

2023: Es nombrado Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua.

 

 

LEE GRATIS EL LIBRO HACIENDO CLICK ABAJO

MARÍA TERESA-CARLOS-FITC 1973-1992




 

 

María Teresa Castillo, una vida para el Teatro, por Miguel Henrique Otero, Madrid, 13 de octubre de 2023 / del libro "María Teresa Castillo-Carlos Giménez-FITC 1973-1992" (2023)

 







©Rolando Peña-Karla Gómez






María Teresa Castillo -mi madre- nació en 1908. Habrían de transcurrir cinco décadas hasta el momento, sin duda afortunado, en que fue designada Presidenta del Ateneo de Caracas en 1958, primer paso en su camino hacia la creación del Festival Internacional de Teatro en 1973.

 

Desde muy joven tuvo una vida de extraordinaria intensidad. Siendo una adolescente se vinculó a la política, a las luchas sociales, a la actividad cultural y al periodismo. Su corazón fue siempre el de una justiciera. Estuvo próxima a la generación de 1928; se hizo parte del movimiento comunista; repartía propaganda en contra de la dictadura gomecista; vivió un año en New York trabajando como costurera; estuvo detenida, en tiempos de López Contreras, casi todo un año, por participar en actividades políticas de calle; trabajó como reportera en el diario Últimas Noticias, bajo la dirección de Kotepa Delgado; en la primera etapa de Radio Caracas Radio fue conductora de un programa de temas misceláneos. En 1946 se casó con el escritor y periodista Miguel Otero Silva. De ese matrimonio venimos mi hermana Mariana y yo.

 

En 1931, la iniciativa de un grupo de artistas, escritores e intelectuales que frecuentemente organizaban pequeños eventos culturales, se materializó en la fundación del Ateneo de Caracas. En una primera etapa, estuvo bajo la dirección de la compositora y pianista, María Luisa Escobar. En 1958, tras el fin de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, María Teresa Castillo, que había estado vinculada al Ateneo desde su fundación, fue designada presidenta, lo que da inicio a una etapa, de cinco décadas, de excepcional florecimiento y proyección.

 

Bajo su liderazgo inspirador, el Ateneo de Caracas se convirtió en la institución cultural privada más importante de Venezuela y América Latina, y en un modelo de gestión e interacción cultural. El Ateneo logró crear una editorial; fundó una revista, Papeles, que se constituyó en un hito entre las revistas culturales y de ideas en el continente; estableció una galería de arte; una librería; una escuela de cine; estimuló la fundación de grupos de teatro; puso en movimiento una permanente programación de espectáculos musicales -de lo popular a lo clásico- teatrales, dancísticos; promovió miles de debates intelectuales y artísticos de diversa índole.

 

Todo lo que se pueda recapitular hoy, resultará insuficiente para ofrecer una idea de lo que esa institución significó para los caraqueños y para el movimiento cultural venezolano. El Ateneo se expandió y se profesionalizó, no sólo para atender al crecimiento del público cultural, sino bajo el estímulo de las instituciones democráticas del país, que asumieron, con amplio criterio, el beneficio para la sociedad venezolana que significaba -y significa siempre- una actividad cultural amplia, constante, diversa y abierta a lo nuevo: justo los valores a los que respondía el activismo del Ateneo de Caracas. El resultado de este enorme activismo es bien conocido: la sede del Ateneo y sus alrededores -la Plaza Morelos, la plaza de los Museos, el Teatro Teresa Carreño- se convirtieron, por decisión de los caraqueños y los visitantes, en el centro cultural de la ciudad.

 

 

La irrupción del Festival Internacional de Teatro


El Nacional, 1974



 











El interés del Ateneo de Caracas por el teatro se remonta hasta su fundación. En biografías y memorias se cuenta cómo, en los hogares y la propia sede, aunque los espacios no fuesen los más adecuados, se realizaban con sorprendente frecuencia, espectáculos en escala reducida.

 

En 1951, el actor y director de teatro chileno Horacio Peterson, que había emigrado a Venezuela, comenzó a dirigir la escuela de teatro del Ateneo de Caracas. Esa fue una, entre numerosas otras iniciativas, que el Ateneo desarrolló como parte de sus programas a favor del teatro. A lo largo de todo el año, el público podía encontrar espectáculos de calidad, algunos provenientes de América Latina, de las universidades y de las regiones venezolanas.

 

Con la llegada de María Teresa Castillo a la dirección de la institución, la actividad teatral recibió un enorme empuje. El fundamental Grupo Rajatabla, creado en 1971 por el director argentino Carlos Giménez -quizá la compañía teatral venezolana que ha alcanzado la mayor proyección internacional-, se fundó bajo el estímulo del Ateneo y de María Teresa Castillo. Desde mediados de los años sesenta, los espectáculos teatrales tenían un estatuto central en la programación del Ateneo. 

 

Carlos Giménez, que había nacido en Argentina, en 1946, era un multifacético hombre del teatro. Además de director, dramaturgo, luminista, escenógrafo y productor, se desempeñó en la televisión como guionista y director. También, tan relevante como lo anterior, es que fue un eficaz gerente cultural y un creador de instituciones como grupos teatrales, festivales, premios, escuelas y más. Era una maquinaria de hacer cosas que, en alianza con mi madre, hicieron posible la idea y la materialización del Festival Internacional de Teatro, sin duda alguna, el más importante evento cultural venezolano producido en nuestro tiempo, que surgió en un país en el que la programación cultural vivía un momento de apogeo en los ámbitos más diversos.

 

Quiero recordar que cuando María Teresa Castillo y Carlos Giménez comenzaron a soñar con un festival, y hablaban de posibles invitados, logística y demás asuntos que demanda una empresa de semejante envergadura, no tenían ni un peso, ni las relaciones internacionales necesarias, ni estaban a la mano los profesionales que podrían constituir los equipos de producción, ni tampoco estaba claro si las salas de teatro disponibles en Caracas contaban con los recursos técnicos para afrontar las necesidades de los grupos extranjeros, ni sabían cómo reaccionarían los grupos internacionales ante una invitación proveniente de una ciudad que, hasta ese momento, no tenía una reputación consolidada como capital cultural (como sí la tenían Buenos Aires o Ciudad de México).

 

¿Qué hicieron María Teresa Castillo y Carlos Giménez ante aquellas descarnadas realidades? Emprendieron la organización del Festival Internacional de Teatro de Caracas, inseparables, decididos, incansables, activos, convencidos de los grandes beneficios que traería al país y al teatro, la causa que habían emprendido juntos. Lo organizaron una primera vez y lo continuaron haciendo mientras tuvieron fuerzas para hacerlo. Lo que comenzaron, hay que reconocerlo, casi sin planificación, aglutinó apoyos de toda índole, generó los equipos necesarios, ensambló las piezas necesarias para que, desde la primera edición, el Festival representase un acontecimiento para el público, la comunidad teatral, las empresas y las instituciones que dieron su apoyo, a pesar de que no había antecedentes.

 

Visto en retrospectiva, cabe formular la pregunta, ¿cuál podría ser un balance cualitativo, una vez que aquella iniciativa de dos emprendedores ha cumplido cincuenta años? Quiero proponer el siguiente:

 

Uno: Para el público representó un salto cualitativo, tener la oportunidad de ver las representaciones en salas de teatro, calles, plazas, canchas deportivas y en otros espacios, propuestas dramatúrgicas, escénicas y estéticas de una extraordinaria diversidad, a menudo en otras lenguas, por parte de agrupaciones teatrales provenientes de una impresionante cantidad de países.

 

Dos: Para la comunidad teatral venezolana, cada espectáculo y cada edición del festival se constituyó en una oportunidad de intercambio creativo, de visualización de propuestas distintas, de asistir a talleres o tertulias con grandes figuras de la escena, de categoría mundial, al tiempo que, para las agrupaciones venezolanas que se incluían en cada edición, fue la inestimable ocasión de mostrar sus montajes, sus capacidades y proyectos.

 

Tres: Una cuestión muy importante, a la que no siempre se le otorga la consideración que merece: lo que el Festival le trajo a Caracas como marca cultural. Caracas se convirtió en una referencia de categoría mundial en el mundo del teatro. Haber sido invitado al gran encuentro teatral de Caracas era una medalla, una forma de reconocimiento, un hecho que generaba prestigio.

 

Cuatro: El festival de Caracas se constituyó en una plataforma  de proyección del teatro internacional hacia América Latina. No me refiero al muy conocido ejemplo del Festival Internacional de Teatro de Colombia, sino al hecho menos conocido, de cómo, luego de las presentaciones en Caracas, los grupos visitantes aprovechaban y organizaban giras por otras ciudades de América Latina: Lima, Guayaquil, Buenos Aires, Santiago de Chile, Montevideo y otras. Caracas era el primer paso de giras teatrales cada vez más ambiciosas.

 

Cinco: Aunque no es posible tener una cuantificación exacta de la cantidad de público que disfrutaba de cada festival, entre otras razones porque el número de espectáculos de calle eran numerosos, tanto en Caracas como en otras ciudades. Recuerdo que en una entrevista que concedió a El Nacional, en 1990 o 1991, Carlos Giménez estimaba que, en las 8 primeras ediciones del Festival Internacional de Teatro, el público superaba los 3 millones de personas.

 

Seis: Una de las preocupaciones fundamentales de los organizadores del festival era que fuese lo más accesible y democrático posible. Se distribuían miles y miles de boletos sin ningún costo, había espectáculos gratuitos y de calle. Ese fue un factor democratizador de mucho peso. María Teresa Castillo repetía, que el festival no debía abandonar nunca su objetivo social y su objetivo educativo.

 

Siete: Durante los días que duraba el festival, en Caracas se establecía un ambiente muy especial, que tenía de orgullo, de júbilo, de encuentro, de nuevas experiencias visuales y estéticas, de despliegue cívico y artístico. En la medida en que el festival se proyectó hacia otras ciudades, el fenómeno comenzó a reproducirse en otras ciudades. El Festival Internacional de Teatro demostró, de forma categórica, que las disciplinas artísticas alientan la convivencia.

 

Cuando se revisa, con el cuidado necesario, los programas de cada edición, la lista de invitados, la cantidad y calidad de eventos realizados; cuando se leen los nombres de los directores y las agrupaciones que estuvieron en Venezuela; cuando se reflexiona sobre la diversidad dramatúrgica, escénica, lingüística, musical y discursiva que se expresó en Caracas; cuando se piensa en todos los esfuerzos profesionales, organizativos, logísticos, empresariales e institucionales que participaron con entrega y generosidad; cuando uno pone todas estas cosas, una al lado de la otra, no cabe sino asombrarse, preguntarse cómo fue posible, y decir, gracias a Carlos Giménez y gracias a María Teresa Castillo, dos héroes cívicos del siglo XX venezolano.




 

MIGUEL HENRIQUE OTERO

(CaracasVenezuela3 de marzo de 1947) es un periodista venezolano, presidente y director del periódico El Nacional. Fue vicepresidente del Bloque de Prensa, la asociación de prensa principal de Venezuela. Henrique Otero es reconocido como pionero en el uso de nuevas tecnologías en el periodismo y en la gestión de empresas de medio de comunicación. También fue presidente del Grupo de Diarios América, miembro de la directiva de la Sociedad Interamericana de Prensa y de la Asociación Mundial de Periódicos y Editores de Noticias (WAN-IFRA). Es hijo del escritor Miguel Otero Silva.

Otero se graduó con un título Matemáticas de la Universidad Central de Venezuela. Después de realizar estudios de posgrado en administración empresarial, viaja a Europa para estudiar economía en Churchill CollegeCambridge, y sociología en la Universidad de Sorbonne. Después de regresar a Venezuela empieza una extensa actividad cultural, política y empresarial que continúa hoy en día.

Actividad pública

En 1977 fue nombrado como secretario general del Ateneo de Caracas. Fundó la Editorial Ateneo de Caracas, donde más de 600 obras han sido publicadas. En 1983 es electo como diputado independiente para el Congreso Nacional representando al estado Anzoátegui, nombrado por Democracia Cristiana. En 1988 es reelecto y en 1993 repite otro periodo, pero con una base uninominal. 

A finales de 2007 Otero fundó el movimiento de oposición Movimiento 2D que apoyó a la coalición de partidos políticos opositores de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en las elecciones parlamentarias de 2010. En abril de 2015, la juez María Eugenia Núñez ordenó la prohibición de salida de Venezuela a 22 directores de El NacionalLa Patilla y Tal Cual, incluyendo a Miguel Henrique Otero, acusados de difamación agravada del presidente de la Asamblea NacionalDiosdado Cabello. A raíz de amenazas y medidas legales, Henrique Otero huyó de Venezuela y se ha visto obligado a dirigir su periódico desde Madrid. El gobierno venezolano ha llevado a cabo varias demandas de naturaleza política y lo ha amenazado públicamente con arrestarlo de regresar a Venezuela.

Premios

  • El 23 de noviembre de 2010 recibió el Premio Internacional de Periodismo presentado por el diario El Mundo de España.
  • En 2015 recibió el Premio Luca De Tena, otorgado por el diario ABC de España. La nominación de Miguel Henrique Otero fue propuesta por el expresidente español José María Aznar y el expresidente colombiano Andrés Pastrana.
  • El 12 de julio de 2017 obtuvo el premio Libertad otorgado el Club Liberal de España.

 

LEE GRATIS EL LIBRO HACIENDO CLICK ABAJO

MARÍA TERESA-CARLOS-FITC 1973-1992