la rebelión consiste en mirar una rosa

hasta pulverizarse los ojos


Alejandra Pizarnik


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DILUVIO, poema de Natasha Hernández, La Habana, 1988

 



I 

El tremendo diluvio nos obligo 

A cerrarnos a cal y canto 

Y a refugiarnos a la luz mortecina  

De una vela   

 

II 

Los vecinos se sientan en los balcones 

Al fresco 

Y comienzan las conversaciones voladeras 

De balcón a balcón 

Y se puede oír los relatos  

más disparatados 

Te enteras de la vida y milagros 

De las personas  

 

III 

La oscuridad crea una sensación de seguridad 

O de impunidad en la gente 

Como si estuviéramos solos en el universo    

 

IV 

Cuando estamos a oscuras  

Y no llueve 

La oscuridad es más llevadera 

 

 

 

Natasha Hernández

 Escritora y productora teatral cubana

1998 La Habana



Fuente: Armando Africano 

Foto: Internet





Caracas: terror en un teatro a oscuras / por Ibsen Martínez, El País, España, 8 de abril de 2019

 




A mediados de los años 70 del siglo pasado, el boom de precios que siguió al embargo de petróleo que los miembros árabes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) impusieron a las naciones de Occidente que apoyaron a Israel durante la llamada Guerra del Yom Kippur, tuvo como consecuencia no prevista que Caracas dejase de ser un campamento petrolero de mediano tamaño y se convirtiese al fin en una compleja capital latinoamericana que, bien o mal, entró al fin en conversación con el mundo.

Por el mismo tiempo, las bárbaras dictaduras militares que ensombrecieron por completo el cono sur de nuestro continente, aventaron al mundo a decenas de miles de perseguidos políticos. No exagero al decir que muchos de quienes vinieron a la Venezuela incipientemente democrática de entonces, armados de talento, experiencia y visión, cambiaron para siempre nuestras vidas.

La expresión que mejor describe el impacto cultural de recibir y acoger, masivamente y de golpe, a gente como Tomás Eloy Martínez, Isabel Allende, Juan Carlos Genéo, Ángel Rama, es espabilar. Los sureños nos espabilaron. Uno de ellos fue un visionario, un avasallante actor y director teatral que vino de Córdoba: Carlos Giménez, el hombre que logró que el teatro se convirtiese en alimento primordial de los venezolanos, y en especial, de los caraqueños. Giménez supo convertirse en un bienhechor cazador de renta petrolera al lograr que el Estado subvencionara generosamente un inteligentísimo festival internacional de teatro.

Cada año, en abril,y a partir de 1973, Caracas se veía visitada por grupos como el Piccolo Teatro di Milano, La Fura dels Baus, La Zaranda, el Odin Teatret de Copenhague, La Cuadra de Sevilla, la compañía de Tadeuz Kantor, figuras como Lindsay Kemp, Peter Brook, o Kazu Ohno.

En menos de una década, la confluencia que vengo comentando hizo masa crítica y moldeó la masiva adicción al teatro en todas sus formas que hoy define a los caraqueños y sorprende a los corresponsales de guerra que nos visitan.

Nuestra ciudad no ha renunciado al teatro. Actividad nocturna por excelencia, ni el toque de queda decretado desde hace años por el hampa y, últimamente, tampoco el apagón universal que la dictadura militar corrupta e inepta pretende imponer al país en todos los órdenes, han hecho decaer la afluencia del público a los teatros. 

(...)

Seguir leyendo en El País

Fuente: El País

Nota: la foto de Carlos Giménez, los textos en negritas y los links son un agregado de este blog. 







LA MAÑANA DE MAÑANA, cuento de Armando Africano, Caracas, 1982

 



A la niñita le dijeron que al día siguiente nacía la mañana,  


ella se quedó pensando y pensando… 


 y al recapacitar se dijo: Yo conozco la mañana, pero nunca la he visto nacer…

  

¿Cómo nacerá la mañana?  


Y de inmediato sin que nadie lo supiera, comenzó a pensar en las formas que podría nacer, la mañana de mañana  


y se dijo: Vendrá un pajarito con un leño encendido, y ¿Dónde lo encenderá para que dure tanto tiempo?  


o será, que un ángel barre todas las nubes que salen de noche, para que no oculten la claridad del sol…  


o será, que como todo cuando es nuevo, brilla y cómo la mañana, al comenzar es nueva… por eso brilla,  


y así, siguió pensando en cómo nacerá la mañana de mañana, hasta que se despertó, cuando ya era de mañana,  


y decidió: Tengo que seguir pensando cómo nace la mañana de mañana


porque esta mañana en que me desperté, es la mañana de hoy… 


 

©Armando Africano

Caracas, 1982







ARMANDO AFRICANO. Escritor venezolano. Dramaturgo. Guionista. Productor de teatro, música, televisión, danza, festivales de música y teatro, congresos. 

Ha trabajado con las principales compañías teatrales, de danza y música de Venezuela. Fue productor general del "Festival Latinoamericano de Música" y productor del "Festival Internacional de Teatro de Caracas (FITC)". Productor del "Congreso Intercontinental de la Música Africana en la Música Latinoamericana y del Caribe" y del "Foro Compositores del Caribe".

Vive en Caracas. Contacto: armando.africano@gmail.com

Marlene Dietrich en las Tablas del Paradisi , exposición virtual de José Augusto Paradisi Rangel/ Argentina-México-El Mundo, 3 de octubre de 2021

 













José Augusto Paradisi Rangel
Contacto
 jparadsir@gmail.com






JOSÉ AUGUSTO PARADISI RANGEL


Querida Viviana te presento algunas de mis Marlenes en las Tablas del Paradisi,  óleos sobre madera de pequeños formatos, producción realizada en la alborada del vuelo de un maldito murciélago chino en los estómagos salvajes del bárbaro y totalitario pueblo de Mao Tse Tung. Exposición que fue pospuesta para mediados de este año.

 

Desde mis años 20 promisorios el drama de El Ángel Azul deslumbrando a Emil Jannings como el profesor Unrat , encarnado por una legendaria Marlene Dietrich es marca indeleble en mi asombro y mi querencia. Ese prodigioso ejemplo de aplastante seguridad femenina ha sido vestal del templo de mis investigaciones estéticas y anímicas sobre el hondo misterio femenino inmarcesible a la constreñida masculinidad, como diría mi Maestra de Canto, la genial María Luisa Tamez, de órganos externos que no sangran ni reproducen en sus entrañas la especie humana a la que pertenecemos. 

El Rostro del Misterio femenino encarnado en la mirada de Marlene Dietrich ha sido visitado y revisitado por mi pincel y mi silencio múltiples veces mientras escucho Lili Marlene y pienso en las desgracias de los autoritarismos y los enloquecidos hijos de Marte.

 

Por otra parte, me pides un breve currículum. Sólo te digo que con casi 40 años de trayectoria artística  en la aurora de mis 64 giros al sol: Nací Niño Gerber 1957 Special Edition en mi pueblo: Villa de Cura, para asombrarme del mundo y los seres que lo habitan. Comprendo que  como Jorge Luis Borges, a quien conocí en su única visita a Caracas en la extinta Librería Lectura, cuando degustó de la mano de Maria Kodama su primer zumo de papaya, que nosotros llamamos lechosa, y abrió sus inmensos y desorbitados ojos azules exclamando ¡Qué cosa linda que es este jugo!, no me enorgullezco de lo creado por mi angustia expresiva, sino del asombro constante y firme de la obra de los otros amanuenses de Dios rebasando geografías, idiomas e ideologías y repitiendo en mi memoria a Susana Rinaldi cantando: A un semejanteEs un asombro tener tu hombro y es un milagro la ternura. Y así, cantando con medio melón en la cabeza, así, hasta el último suspiro quiero seguir reflejado en los otros, como diría Octavio Paz, que me dan plena existencia.

 

Un enorme beso de aquí a las pampas argentinas de este nacido en las puertas de los llanos venezolanos,


José Augusto Paradisi Rangel.


 Ciudad de México, 27 de septiembre de 2021

 


Un cuento y un poema de Natasha Hernández



 






CIERTO QUE...

Mi amigo recogió las cáscaras del plátano que habíamos comido, en el improvisado desayuno, las envolvió en un nylon, camino hacia el frízer y las guardó, en el fondo, bajo mi sorprendida mirada

No me atreví a decir nada para no pecar de indiscreta, pero me alarmaba su conducta. Aquello no tenía sentido, a menos que mi amigo estuviera perdiendo la razón

Cierto que a veces la comida no alcanzaba para saciar el hambre, pero, no era para tanto

Mientras nos tomábamos una taza de café recién colado y conversábamos sobre el vivir diario, mi cerebro buscaba una lógica para aquella actitud: ¿Tendría un pajarito? Miré con disimulo buscando una jaula, agucé el oído esperando algún trino, pero nada

Seguimos charlando y yo observaba buscando alguna anomalía en su forma de comportarse, pero el tiempo transcurría como siempre, sin nada que alterara la cotidianidad. Quise convencerme de lo que había descubierto y con la mayor naturalidad, le dije: ¡Que rico estaba el plátano Jhonso! ¿Me regalas uno? Claro, contestó mi amigo y me puso delante otro, le quité la cáscara con premeditación y alevosía como los asesinos y observé su reacción

Y se repitió el fenómeno: mi amigo con toda parsimonia recogió las cáscaras, se dirigió al frízer y abriendo el nylon las juntó con las otras

Yo no pude más, y le dije: ¿Vas a hacer una sopa de cáscaras de plátano? Mi amigo me miró sorprendido, miró las sobras y soltó una carcajada –No mujer, son para mi suegra. ¡Pero…! ¿No vive en el campo?

Sí por eso le voy a congelando las sobras y una vez al mes se las mando. Me quedé consternada, guardar sobras, congelar... Para enviarlas tan lejos, ¿por qué? Mi angustia comenzó a crecer, mi amigo no podía estar bien, detrás de su normalidad, había un desequilibrio. Claro, no era saludable tener un frízer en la casa, vacío y esto unido a lo demás, había minado la resistencia psíquica del pobre hombre

Discúlpame, Pepe. ¿Pero allá no hay sobras, esa gente no come? ¿Esa gente la está pasando peor que nosotros? Y ¿tu suegra come cáscaras?

¡Claro que no! Son para el puerco que están criando, eso es una ayuda. Respiré más aliviada y levantando la mano, juré que cuanta cascarita me caiga en las manos, la depositaré como gesto de solidaridad en tu frízer.



La Habana, Julio de 1998






DILUVIO

I 

El tremendo diluvio nos obligo 

A cerrarnos a cal y canto 

Y a refugiarnos a la luz mortecina  

De una vela   

 

II 

Los vecinos se sientan en los balcones 

Al fresco 

Y comienzan las conversaciones voladeras 

De balcón a balcón 

Y se puede oír los relatos  

más disparatados 

Te enteras de la vida y milagros 

De las personas  

 

III 

La oscuridad crea una sensación de seguridad 

O de impunidad en la gente 

Como si estuviéramos solos en el universo    

 

IV 

Cuando estamos a oscuras  

Y no llueve 

La oscuridad es más llevadera 

 

 

 

Natasha Hernández

 Escritora y productora teatral cubana

1998 La Habana



Fuente: Armando Africano

















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Carlos Giménez, el último rapsoda en un fractal desorbitado del Paradisi: Rapsodia IV / por José Augusto Paradisi Rangel, Ciudad de México, 3 de septiembre de 2021

 



 

Rapsodia IV


Déjala bailar en paz o Caracas escenario del mundo


La hambruna, la efervescencia política de Polonia, la realidad de aquel país negada en la hegemonía roja de los medios de comunicación erigió en mi memoria los versos de nuestro poeta Francisco Lazo Martí:


“Es tiempo de que vuelvas,

es tiempo de que tornes…

Que tu pecho varonil exornes…”


Un día en medio de una propuesta cerca del Palacio de la Cultura y la Ciencia de contestatarias remeras azul cobalto con las siglas E y A por la espalda, y por delante a nivel del corazón la leyenda: Element Antikomunisticzny tomé la dolorosa decisión de dejar mi amada por siempre Polonia. La multitud de corifeos de un teatro libertario rodeando la horrenda copia stalinista del Empire State Building me envalentonó.


Aeropuerto Okencie de Varsovia vuelo a Frankfurt, de ahí a Nueva York, a Caracas en las extintas alas de Pan American. Nuevo parto. La letra del himno nacional polaco como salmo y renunciable en el corazón cuya posible traducción sería ¡Todavía Polonia no muere mientras estemos vivos! (Misma que me aplico cotidianamente como dosis de opio soñando la reconstrucción de Venezuela después de la pesadilla roja que nos troco en judíos errantes y diáspora hidrocefálica.


Muy delgado, exuberante melena, sandalias, overol malos olores desdibujando al niño de residencia universitaria del Opus Dei que, increíble pero cierto, fui,  un tesoro en el pecho forjado por mis viajes por Europa; y aquella procesión de verano a Grecia, descubrimiento de nuestra naturaleza cósmica mas allá del mal y del bien y la revelación, una noche báquica observando la grandilocuencia marmórea del Partenón desde el Ágora de Atenas, en palabras de Armando Rojas Guardia: de quién era yo al fondo de mí mismo.


Aterrizo en Caracas con un nido de cuervos desordenados en la cabeza, melena más escandalosa que la del actual Dudamel, medusa de mil sierpes sin oficios, beneficios ni proyectos. En el aire una gran expectación. Muy pronto se realizaría el V Festival Mundial de teatro de Caracas. Olimpíada de histriones del mundo entero. Era inevitable, la inclinada pendiente de mis asombros me empinaba finalmente al encuentro con el rapsoda para solicitarle empleo como traductor y guía en lengua polaca. El último rapsoda del teatro del siglo XX era mi destino; el oráculo de Delfos habló en el recuerdo del abrazo de la Gambaro en Maracay y su Teatro de la Ópera. Me esperaba en las oficinas de Rajatabla.


Quizás la encendida pasión que revelaron mis ojos más abiertos que nunca por la cultura polaca y mi periplo lo asombró. Lo cierto es que el bello rapsoda me tomó de inmediato para guía, traductor, asistente y cicerón del portento de Cracovia: Tadeus Kantor. Quizá vio en mi un San Jorge con lanza y armadura para vencer al dragón cuyos requerimientos y fama de difícil eran bocanadas de fuego en las orejas de los productores y realizadores de festivales de teatro del planeta.


Caracas, nuestra amada Caracas en democracia y libertad era una fiesta descomunal y Carlos visionario, con enorme justicia lo repito, la transformó en EL ESCENARIO DEL MUNDO.


El Decano de los rotativos de Venezuela: EL NACIONAL, nos bombardeaba con el arribo de los atlantes del teatro mundial. ¡Maravilla, a diferencia de otros festivales del mundo, todos alojados en hoteles contiguos: El Caracas y el Anauco Hilton cerca del novísimo Ateneo de Caracas, frente a nuestro Teatro Teresa Carreño en construcción! ¡63 teatros en activo en toda la ciudad en extensiones al interior de la República! Al finalizar las funciones cada jornada la gran rumba para festejarlos en el Teatro Permanente también muy cercano, en la antigua sede de la Cervecería Caracas: ¡un night club felliniano y tropical donde la alegría era Alka Seltzer de inextinguible efervescencia!


El soundtrack de ese festival fue sin duda la icónica producción de un auténtico “trabuco” musical en la triada de Chico Buarque de Holanda de Brasil, Willie Colón de Puerto Rico y la cereza del pastel en la voz de nuestra Soledad Bravo. Producción discográfica que produjo el milagro de romperles las férulas que ataban las caderas de cualquier histrión del mundo no nacido en nuestra desorbitada zona tórrida de las síncopas caribeñas.


No es por estar en presencia tuya, mi querido rapaz, pero tú estás mal, estás de lo peor. ¡Son las 10 y el baile está caliente y sigue llegando la gente y tú no la quieres dejar bailar…!


El Ateneo un geiser hiperactivo en pleno corazón de Caracas. Las noticias a todas horas y a deshoras: ¡Ovación de 45 minutos al Piccolo Teatro de Milano por su bellísima producción en comedia del arte de Arlecchino servitore di due padroni, dirigida por Giorgio Strehler, Goldoni soberbio en el Teatro Nacional; Katzuo Oono de Japón a sus 80 baila en la lentitud minimal de la danza Buhto su homenaje a Antonia Mercé en “Admirando a la Argentina” en el Teatro CANTV;  cuarenta y pico de brasileños desnudos estremecieron sambando cuatro horas Macunaíma bajo la batuta de Antunes Filho; que Wozzeck será afeitado en medio del público en la Sala Rajatabla con el Studio K de Budapest con el galanazo de Csaba Oszkay de soldado decepcionado de la Primera Guerra; que Argentina presenta del polaco Tadeusz Rózewicz Boda Blanca con Marilina Ross y Rubén Szuchmacher dirigidos por Laura Yussem ; que Inglaterra presenta una obra sobre los amores de Vaclav Nijinsky y Serguéi Diáguilev llamada “Chinchilla” sobre una cama de arenas de los Médanos de Coro; que llegan de invitados Clive Barnes del New York Times, que Hellen Steward de la Mamma de Nueva York, Skármeta de Chile; que Manuel Puig muy bahiano de gasas y sandalias griegas metedeo y para colmo en el Poliedro va a estar Sting y POLICE, y El Teatro La Candelaria de Colombia con todo y Enrique Buenaventura, Andrzej Wajda y su versión del Príncipe idiota de Fiódor Dostoyevski con Jerzy Radziwiłowicz y Jan Nowicki, y pronto, muy pronto, el ogro mayor Tadeusz Kantor, CRICOT 2 en coproducción con el Teatro Toscano de Firenze.


Después de cada premier una rumba y va de nuez  Soledad Bravo:


Detrás de un hombre triste hay siempre una mujer feliz y tras esa mujer hombres gentiles siempre hay mil…


Y yo desorbitado esperando a Kantor que ya había hecho de las suyas intentando detener un vuelo en el Aeropuerto Internacional de Milán produciendo un cataclismo en el departamento de logística que dirigía Giorgio Ursini Ursic. Carlos preocupado me veía, pero, con fe de que yo podría capotear el toro miura polaco. Faltaba poco para ese thriller que protagonizaría. Mientras me iba al Teatro Permanente a desestresar, mucho ron y Coca Cola y al centro de la sala cantando:


Son las seis y el baile revienta deja a esa negra contenta ¡déjala bailar en paz!


 

José Augusto Paradisi Rangel

Ciudad de México, 3 de septiembre de 2021.



 

Carlos Giménez, el último rapsoda en un fractal desorbitado del Paradisi: Rapsodia III / por José Augusto Paradisi Rangel, Ciudad de México, 3 de septiembre de 2021

 


Rapsodia III

Saulo tenía que caerse del caballo otra vez…

La inestable geografía de mis juveniles años procuraba cataclismos cotidianos en los grados más altos de la escala Richter de mis asombros. El mundo era cofre de sortilegios y, aunque suene cursi, estudiar siempre fue una aventura para mi en todos los ámbitos que alcanzaba a descubrir. Estallé al mundo del dibujo y la pintura con gran precocidad; después, en mi adolescencia, los estros armónicos, el olor de las librerías, los libros la eterna aventura. Todos esos asombros construyeron una sólida cámara negra de la memoria que considero mi mayor bendición. De acuerdo totalmente con Jorge Luis Borges que no se vanagloriaba de su literatura sino de lo que había leído. Todavía mis alumnos de la Universidad de la Comunicación de la Ciudad de México se ríen de mi aserto en una clase de Estética:


¡Si te vas a meter una línea que sea de poesía!


Toda esa pasión devino en crisis vocacional de un laureado bachiller en ciencias. Todos apostaron que terminaría en la NASA. En primera intención entré a la Universidad Simón Bolívar para estudiar Química. Cambié para Arquitectura. La facultad estaba muy cerca de uno de sus teatros provisionales. Casi pierdo un examen de Geometría Descriptiva en una representación de Acto Cultural de José Ignacio Cabrujas con el Nuevo Grupo de Caracas. Cátedra del mejor teatro venezolano donde me convencí del exactísimo concepto de nuestro crítico y científico del drama Leonardo Azparren Giménez: EL TEATRO, ESA PALABRA VISUAL.


En paralelo mis estudios musicales en el Conservatorio Juan José Landaeta a donde me escapaba con regla T, escalímetro y planos en desarrollo. Era inminente después de 4 años de estudios universitarios un nuevo cataclismo.


Siempre el aire límpido de Caracas rezumaba en medios impresos, audiovisuales y chismes de Radio Bemba los triunfos y hazañas estéticas de Carlos Giménez y su más bella proeza: la consolidación de la Compañía de Teatro adscrita al Ateneo de Caracas: Rajatabla, la del nombre atronador de aplausos y ovaciones de pie. La itinerancia de Carlos Giménez y Rajatabla por Venezuela, nos recuerda La Barraca de García Lorca y su meteórica carrera de éxitos teatrales desde la precocidad nos transportan de la vida musical del niño austríaco llamado Wolfgang Amadeus Mozart a la de este niño cordobés de nacimiento. El tsunami de representaciones se expandió rápidamente al continente y su fama en Venezuela eclipsaba la Beatlemanía.


Que Tu país está feliz  de Antonio Miranda causó un cataclismo que comenzó la construcción de un público voraz y de enormes amplitudes mentales;  La Orgía de Enrique Buenaventura  fue prohibida por la testa coronada de la decencia venezolana : el Presidente Rafael Caldera, quien al perdonar a Chávez y traicionar a su partido fundacional COPEI nos metió el caballo de Troya del comunismo habanorréico causante de la destrucción de mi país; Venezuela Tuya de Luis Britto García Ortiz también está en pico´e zamuro y peor Jesucristo astronauta del mismo Antonio Miranda; que toca el turno a Fiebre de Miguel Otero Silva y Las Lanzas Coloradas de Arturo Uslar Pietri; que Valle Inclán dirigido por Carlos presenta sus Divinas Palabras, ahora viene Miguel Ángel Asturias y su Señor Presidente escatología de los tiranos del continente ¡qué arrecho Carlos Giménez ya en el Espacio Cardin de Paris extendida su gira por quince días de ovaciones en principio de tres!; que la sátira de Enrique Buenaventura El Candidato nos restregará en la cara nuestra realidad de repúblicas bananeras eternas y como colofón inevitable La Muerte de García Lorca de José Antonio Rial dónde todavía lloramos la pérdida del bardo universal  y de toda la furia poética del duende gitano  nacido en Fuentevaqueros para gloria del universo. ¡Todos esos registros llegaban a mis oídos producidos y dirigidos por un cuasi adolescente argentino prodigiosamente incrustado en nuestra cultura nacional!


El nuevo cataclismo se produjo a los 4 años. Espantosa crisis vocacional. Abandoné los estudios, me enrumbé con beca de estudios del gobierno de la entonces República Popular de Polonia. Nuevo binomio de intereses: música y cultura cinematográfica. Mi memoria de asombros me facilitó el aprendizaje del idioma haciéndome orgánico y cotidiano con la cultura y el gentilicio del país. Iba tarde, mal y nunca a clases al Instituto de Lengua Polaca para Extranjeros en Lódz. La vida crepitaba en las calles lejos de cualquier guetto de nostálgicos latinoamericanos. Me incrusté en todo y más aún en teatros, cines, salas de concierto, operas. Voracidad inaudita con 20 años. Mi organicidad fue laureada con las más altas calificaciones y ramos de claveles rojos en los exámenes finales de una lengua con nueve casos de declinaciones. Y hasta allá el rumor egeo de los triunfos de Carlos Giménez, su Rajatabla en Wroclaw, Varsovia, Cracovia. Tales noticias encendían mi orgullo y trocaban el rudo invierno en la eterna primavera de Caracas, lejana y más presente todavía.


Durante mi residencia polaca se sucedieron el colosal repiqueteo de campanas en toda la nación anunciando: ¡Mamy Papiezem, on jezst polakiem y Karol Wojtyła al trono de Roma; los funerales del Cardenal Wiszynski en la Plaza del Triunfo de Varsovia; visitas a Oswiencin (Auschwitz) y otros “campos”, Encuentros Internacionales de Ballet donde vivencié la compañía principal del Bolshoi con todo su convoy de 500 personas: ¡250 gentes de la KGB!; el surgimiento de Solidaridad, Lech Walesa, la hambruna hasta la triste ley marcial del tirano Wojiech Jaruzelski.


El día que Saulo se volvió a caer del caballo sigue muy presente en mi vida. Salía del Conservatorio de soplar un oboe. Hambre y frío me acompañaban. Los adoquines azules húmedos. Súbito, los tanques rusos apostados frente a un KINO (cine). Diatriba: si llamo a mi madre a Venezuela todo cagado y con 22 años le da un infarto. ¿Qué hago? ¿Para donde apuntan los tanques? Respuesta: al KINO. Y como en “Balada para un loco” de Astor Piazzolla me dije: ¡Coraje, Che, volá que duro el oficio de vivir! ¡Si voy a morir que sea de un solo coñazo nojoda! Entré a la gélida sala de sillas rudísimas de madera. En la pantalla: Stalker de Andrei Tarkovsky. Versión íntegra de 4 horas. Al develarse la joya cinematográfica mi hambre y terrores mermaron. Los tanques jamás dispararon. ¡Tarkovsky sí, una bazooka a mi corazón! Encontré finalmente el sentido de mis afanes estéticos en su depuradísima mística: ¡me caí del caballo! Fui Saulo enceguecido por tan portentosa luz. Lo que siguió es apostolado, evangelios que busco en los poetas del mundo desde ese día.

 

José Augusto Paradisi Rangel

Ciudad de México, 3 de septiembre de 2021.

 

"Los Espacios del Adiós y otros poemas", antología virtual de José Pulido, prólogo y selección Milagros Mata Gil, Ed. Itaca, Caracas 2020


 A mi madre, Victoria, que me hizo como soy. Y a Petra, mi amada, que me

enseñó a querer lo que ella y mi madre han sido






Prólogo de Milagros Mata Gil

(...)

VI.

Dividí la Antología en dos partes: Los espacios del adiós y De amores será. En la primera de las mencionadas, incluí poemas que se refieren a los aconteceres de nuestra vida. En la segunda, los poemas de amor que reflejan toda una vida consagrada a ser uno con otros: esposa, hijos. Ignoro si los poemas escogidos son los mejores, o no, de los 100 que he recogido. Ya mencioné las limitaciones de mi competencia. Sólo diré que esos fueron los que más me agradaron, los que más me hablaron en esas horas matinales en que acostumbro leer a Pulido. Leer poesía para, como dice el grafiti, parar de sufrir.


LOS ESPACIOS DEL ADIÓS


ORACIONES

Gracias Señor

por este nuevo día

que le das a todos los seres humanos,

a todos los seres creados por ti

en este planeta y en todos los planetas

de todos los universos.

Y gracias por el amor

que nos has enseñado.

Gracias Señor,

suspiro del cosmos,

por la transida noche

aunque traiga desmanes y artilugios.

Gracias por borrar el cerro hasta el amanecer

para que tengamos añoranzas

y por llenarnos de sabores que cantan

la breve estancia del cuerpo en su niñez.

Gracias Señor por dejarnos la intensidad del recuerdo

al arrancarnos cada paraíso.

Gracias por enseñarle amor

a seres desesperados tan distintos

que te dibujan con sus sombras de feroz melancolía

buscando la reconciliación

como si no sintieran este miedo.


EL UNO Y EL OTRO

Con su lengua de seda y telaraña

Dios procede a soñar

Con su lengua de brisa que penetra

el abismo de una corola

Dios prueba la poesía

Con su lengua de pez a punto de ser tragado

Dios habita en las palabras del poeta

Con su niñez entre pecho y espalda

el poeta compone un oído para escuchar

los pasos de la luz

La espera del destino

es una flor de sal en el desierto

y Dios saca su lengua de sombra de camello

Bajo el peso de tantas veces

que pasó la luna

el poeta sufre un ala rota

Dios jamás ha usado sus pies para correr

los poetas no pueden huir a ras de ejidos

aunque vayan dejando

un alpiste de amores por la senda

El poeta le asigna un verso a los ángeles

y establece la soledad

los ángeles sólo se posan

en el centro mismo del amor.

El poeta con su voz de sueño anegado

tendrá que cantar

Dios le ha dado el dolor

para que sufra en las alturas

Con sus ojos de poeta enfermo

Dios mira la alegría y se alegra



PARA QUE DESPUÉS NO TE QUEJES

Desconozco la ubicación del porvenir

todo el que llegue lo sabrá

creyendo que no ha llegado

será como la sombra del celaje

de una huidiza maravilla

oro escapado en el agua de las manos

inconformidad en el momento de estremecerse

con cualquier divino placer que se presente

Espero que después no tengas que aferrarte

a los recuerdos del porvenir

que inevitablemente serán los mejores

los tormentosos

los que hieren con su orgasmo fantasmagórico

-alegóricolos

que contienen el desnudo espíritu

de Dios ejerciendo pasiones en el cuerpo de uno

porque él siempre ha querido conocer

a través de estas carnes

cómo es querer, cómo es morir,

cómo es lanzar plegarias al abismo

Solo tu cuerpo ha sido mejor que una playa

agua de coco en el aire azul

curando el vértigo de las ninfas saladas

Solo tu alma ha sido mejor que una madre

amamantando con ilusiones asesinas

todo lo recién nacido de nosotros

Solo tu comportamiento ha sido peor que el diablo

me has dejado soñando para siempre



DE AMORES SERÁ


AQUÍ ENTRE NOS

Tenía un beso guardado desde 1975

te lo quise entregar en la cocina

y se deshizo en el aire como algo egipcio

al saber lo ocurrido me dijiste

déjalo que se pierda


El día que amanecí recordándolo todo

me alegré con un sueño del año antepasado

que había olvidado en un instante griego

-morir flechado sin conocer a Helenaquise

contarlo porque estuviste en sus entrañas

pero un hollín nubló mi cielo pensador

y un tanto maternal me aconsejaste

déjalo que se pierda


las islas del pensar visito en nuestro cuarto

el cuarto es un océano

donde algo de Jonás se está moviendo


ahora no me atrevo a revelar

la enormidad de amor

que he estado descubriendo



ÓPTICA DE PECHO ABIERTO

No se puede tener la bienaventuranza,

el gran bien, la felicidad de larga duración

es menester ensanchar el alma, atrapar lo que puedas

y saborear lo breve


La beatitud se funda en el acto de ver,

y no en el amor a Dios, que viene después.

decía Beatriz


Guardo los ojos mientras van pasando

injertos de cantares en bandadas

vientos rotundos que no reconocen

el andar de las piedras

ni el callar de los lobos


Cierro los ojos

para que no sufran desmoronamiento

las habitaciones


(en el silencio abundan

respiraciones de otros seres,

hierbas de fuego,

música durmiendo debajo de los pisos)

apago la mirada

para que se extravíen mis pecados

que se la pasan inventando selvas

y fabricando aguardiente propio

con flores nacidas

en las entrepiernas de las inspiraciones

y ahora esta sensación carnívora

más vieja que una iglesia

copia tus facciones mientras me devora


Por eso no despejo las pupilas

para que no se quiebren

las botellas de ajenjo de lord Byron

y no se desparramen

las rumas de tantas bibliotecas

¡ay, tus libros!

-Cada nueva emoción es una tumba

donde lord Byron se levanta


no quiero abrir los ojos

mi cara ha sido tapiada por la tuya

de tanto detallarte


(mirarte fijamente la frente, la nariz,

entre ruidos y espuma,

desde el Polifemo de la lavadora,

-como clavos calientes los ojos en la bruma-

¿Por qué tanto mi rostro te enamora

que no ves el jardín? dijo Beatriz)


Las pestañas extrañas sospechan un delirio

no me atrevo a mover tus poderosos labios

mis huesos creen que cantan porque tu piel los toca

flautas miserables


Estoy orbitando en el silencio de una fotografía

la caseta callejera toma retratos sin sonrisa

mientras indicas como por encanto

que hunda el botón cuando se ponga verde

no sé calcular la seriedad que exige este momento

y la cámara invisible es una potestad que nos rodea


Cierro los ojos para no distraerme

con la inmensa pizarra, tu pizarra

líneas de tiza marcando

las huellas de quienes se fueron por los aires


Para decirlo de una vez y sin adornos:

sé que si abro los ojos

estarás ubicada detrás de una cortina

y tienes que ser tú, porque si no lo fueras

significaría que no he llegado todavía al purgatorio



LA VAGANCIA DE ESTAR SOÑANDO

Muéstrame dónde vivías,

le ruego, le suplico, le solicito en sueños

y él ni siquiera parece descubrirme

igual que si una tarde oyeras a alguien aporreando un metal

sin interesarte lo que está por suceder

¿latonería y pintura? ¿espadas? ¿campanadas?

a veces mi voz es como una sombra en la garganta


he estado tan pendiente de elucubrar

las palabras tejidas como suéter para no morirme de frío

de la tejedora amada en mis delirios y en mis momentos de

alcurnia dolida

ella, Wislawa Szymborska, con sus agujas de vuelo de picargo,

de Haliaeetus albicilla, de mujer sometida a esta soledad de lanas

que se

cruzan

un suéter partido en dos por el pecho, pero escondiendo el alma


Me ha tenido tan absorto indico:

que he olvidado otro sueño, uno emocionante en cuyas tramas

sumidas en volutas

conocí a una reina y entonces nos vimos y entonces le dije

muéstrame a una princesa

también he imaginado que la reina se enredó con Plotino

y el muy zamarro le susurró soy uno porque te quiero


Nunca se sabe qué puedes conseguir en la relación con un poema

no sería extraño saborear un corazón en medio de las palabras

a una amiga le advertí por esta vía “No te retrates más.

He visto en tus ojos a unos ángeles que se asomaban

y eso me surgió porque había estado soñando con divinidades

y luego presencié otras muy concertadas ellas en la vida real

divinidades como la ilusión de mis viejas amistades

ahora con la precipitación de los nietos

y luego una especie de canario extranjero que vino y se posó en

mi hombro

y arrancó su canto en lengua totalmente local

como si yo fuera exactamente un árbol arrasado


Muéstrame dónde vivías antes de someterte a estos trances

repito para no olvidar que había estado soñando sin estribos

y juro que ni se dignó dirigir sus ojos hacia este lado:

el padre Adán se quedó como si no fuera con él

Con las manos heridas por las espinas de los naranjos

está llora que llora frente a la Plaza Pilsudski

que ni en sueños he visitado

y pregunto quién es esa belleza que llora sin parar

y viene la reina y me dice

Te presento a Wislawa Szymborska








LA ANTOLOGISTA



MILAGROS MATA GIL

Caracas, 1951.

Narradora, periodista y docente investigadora en el campo de la Literatura Venezolana contemporánea. Es egresada del Instituto Pedagógico de Caracas en la especialidad de Castellano, Literatura y Latín. Miembro correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua desde 2011. 

Ha publicado varios libros de narrativa:

“Estación y otros relatos” (1986), “La casa en llamas” (Premio FUNDARTE de Novela, 1987), “Memorias de una antigua primavera” (Premio Planeta Venezolana de Novela “Miguel Otero
Silva, 1989), “Mata El Caracol” (1991), “El diario íntimo de Francisca Malabar” (Premio Mariano Picón Salas de Novela, Univ. De Los Andes, 1993) Ensayos: “Balza, el cuerpo fluvial” (1985), “Los Signos de la Trama” (1991), “Tiempo y muerte en Alfredo Armas Alfonzo y José Balza” (1993), “El pregón Mercadero” (1997) entre otros. 

Desde muy joven ha escrito y publicado artículos de opinión, reportajes y entrevistas en diversos diarios regionales y nacionales. En los últimos años, ha publicado varios ensayos y relatos en grupos de Facebook y se ha dedicado a entrevistar personas que proyecten
la cultura venezolana actual. Además, es una intensa activista social, defensora de los derechos de los artistas, de las mascotas y del ambiente, así como de los logros vecinales.

La foto es de Juan Raydán, 2019


Foto de portada: Golcar Rojas
Diseño gráfico y diagramación: Milagros Mata Gil y Eréndira Maita

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