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ESTHER DITA KOHN DE COHEN recibió merecido homenaje por ser mecenas de la cultura venezolana y luchadora por la tolerancia: artículos de Paulina Gamus, Elisa Lerner... / El Universal, El Nacional, Nuevo Mundo Israelita, Gentiuno, Caracas, 13-23 octubre 2014


Dita: emoción y vida



Palabras de Paulina Gamus en el homenaje a Dita Cohen ofrecido por la Comunidad Judía de Venezuela el pasado domingo 19 de octubre de 2014 en el Club Hebraica de Caracas



El teatro idish, que fue esplendoroso, nació en Rumania. Su creador fue Abraham Goldfaden quien fundó una compañía itinerante que viajaba por Rusia y otros países de Europa. Si alguien pensaba, como el padre de Franz Kafka que el teatro es un género menor y el teatro idish una muestra de ordinariez, hay que recordar el mismo Kafka fue un entusiasta de ese género. Asistía de manera asidua a las representaciones de una compañía de actores polacos en el Café Savoy, de Praga, y en sus diarios se explayó acerca del valor de esas obras.  







Directivos comunitarios, personalidades invitadas, amigos todos, querida Dita:

Por lo general cuando me proponen ser oradora de orden o decir unas palabras en algún homenaje, mi primera reacción es sorprenderme y hacerme de rogar un poco ¿por qué yo o por qué a mí? Pero hace unas semanas, cuando mi entrañable amiga Marianne Beker me llamó para pedirme que hablara en este acto de homenaje a su hermana Dita, acepté sin el menor titubeo. Fue algo impulsivo porque Dita es también una amiga muy querida y parece fácil hablar de sus virtudes y atributos. Pero, en la medida que fueron pasando los días desde aquella llamada y mi inmediata aceptación, me fue asaltando el miedo de no poder jamás hacer honor a Dita como lo hizo con su arte literario impecable, con sus metáforas y gracejos del idioma, otra queridísima y admirada amiga, la muy laureada escritora y autora teatral Elisa Lerner, en el número del Nuevo Mundo Israelita correspondiente al viernes 3 de octubre del presente año.



Dita y Marianne
Dita y Marianne Kohn



Elisa ha contado con la ventaja de ser amiga de Dita desde la infancia, yo la conocí muchos años más tarde gracias a Marianne y a una de sus mas importantes razones de existir que han sido el judaísmo y la causa del Estado de Israel. Habían transcurrido apenas dos o tres años de la victoria de Israel en la Guerra de los Seis Días y ya se desarrollaba una agresiva campaña anti israelí que bajo la consigna del anti sionismo, envenenaba a las Izquierdas del mundo con el antiguo y feroz antisemitismo de la Rusia Zarista heredado por la Unión Soviética. Todo había cambiado en ese inmenso país con la revolución bolchevique, menos el odio ancestral a los judíos que ahora esparcían por el mundo con su propaganda, y que los partidos comunistas y otras Izquierdas, se encargaban de repetir.

Marianne fue el motor para crear con otros adultos contemporáneos del momento, un grupo de estudios y acción, que se entrenara para escribir y debatir a favor del Estado de Israel. No sé a quién se le ocurrió darle un nombre que lo hacía parecer como una logia o una sociedad secreta !El Grupo X UNO! Dita era miembro imprescindible del grupo, con su apoyo para todas las iniciativas que surgieran.  

Pero allí no comenzaban ni terminaban  sus aportes a la causa del joven Estado Judío: desde muy joven casi con el nacimiento mismo del Estado de Israel, Dita fue activista de diferentes organizaciones e iniciativas relacionadas con el judaísmo venezolano y con Israel. Su encuentro con el amor de su vida -su único amor- con quien ha celebrado ya  sesenta y un años de feliz vida conyugal, se debió precisamente a que siendo una niña de apenas catorce años de edad, trabajaba con una organización de jóvenes judíos llamada KADIMA, como secretaria, recaudadora de fondos, organizadora de festejos y eventualmente una choferesa que violaba la ley por no tener licencia de conducir. La idea de ese grupo era reunir a la juventud judía que estaba dispersa por causa de sus orígenes. Y fue así que un día un joven ashkenazí estudiante de medicina, llamado Abraham Krivoy llevó a una reunión de Kadima, a un joven de origen mizrahí u oriental, estudiante de ingeniería, llamado Salomón Cohen Levy. 


Dita y Salomón boda
Boda de Esther “Dita” Kohn y Salomón Cohen



No se si el flechazo fue inmediato pero lo que si es cierto es que aquel joven moreno y apuesto, estaba destinado a ser, hasta el día de hoy, no solo el novio, esposo y padre de sus seis hijos, sino además el compañero inseparable de Dita, la causa primaria de su felicidad y también de sus desvelos. Por suerte la felicidad ha sido inmensa y los desvelos menores.
El homenaje que hoy se le rinde a Dita es por su contribución a la actividad teatral en el país. La actriz y directora de teatro Marta Candia, con la que Dita fundó el Grupo Prisma, ha escrito lo siguiente: Dita ha ayudado a tanta gente…ha sido siempre tan refinada y generosa…siempre persiguiendo la excelencia en los montajes de Prisma y en todos los gestos que hizo ayudando a otros de infinitas maneras….en el teatro y en la vida real   “Honor al que Honor merece….” Fue la productora más importante que tuvo el teatro judío en Venezuela….no solo en cantidad de obras sino en calidad y por el compromiso asumido en la escogencia de textos dramáticos. Porque los textos eran aprobados por Dita, por su identificación en las más puras manifestaciones del hombre: el deseo de libertad y el oprobio a los regímenes esclavizantes e ignorantes de los derechos humanos.
No fue solo Prisma sino también las obras que produjo o participó en la producción a través del Espacio Anna Frank y otras instituciones. Las personas que recibieron su generosidad recuerden su sonrisa y su palabra amable y trascendente”.

Muchos se preguntarán por qué una economista a quien un marido y seis hijos le dejaron poco espacio y tiempo para dedicarse a su profesión, decidió un día que la promoción teatral era algo importante para su realización personal. Una vocación que debía atender y satisfacer. Un sueño que realizar. Habría que remontarse a lo que la misma Dita ha contado de su infancia y juventud para entenderlo. 

Vivió en una casa llena de libros en la que se reunían amigos de sus padres y jóvenes con inquietudes intelectuales, para discutir sus lecturas. Perteneció a una familia profundamente judía, no en el sentido religioso del término, sino de pertenencia a un pueblo milenario con una cultura también milenaria. No por azar llamado El Pueblo del Libro. En la casa de Mote Kohn y Nulka Wager,  la cultura judía flotaba en el aire y la respiraban a diario sus hijas Marianne y Dita. Si bien el teatro no estaba entre las prioridades de aquellas inquietudes literarias, y los padres no parecían aficionados a esa disciplina artística, Dita lo fue desde niña quizá sin tener conciencia plena de ello. Su escuela primaria estaba situada muy cerca del Teatro Nacional a donde con frecuencia escapaba con su hermana Marianne y otras amigas, para ver los ensayos de algún espectáculo desde un escondido palco. El acceso era posible gracias a la complicidad de su amigo Zigie Rieber. Un poco más allá estaba la Radiodifusora Venezuela, a la que llegaban connotados artistas del cine mexicano, cantantes y orquestas para hacer presentaciones en vivo y con público. Quienes hayan visto la película Radio Days, de Woody Allen, entenderá la importancia que tuvo la radio en las personas de nuestra generación, una relación afectiva que nunca pudo ser sustituida por la televisión.


Dita películas preferidas


Para completar este cuadro de vocaciones tempranas, la abuela materna era fanática del cine y todos los días iba con las nietas Marianne y Dita a ver las películas más populares de la época, las rancheras con Jorge Negrete y Pedro Infante, las lacrimógenas con Sara García y las de la época de oro del cine argentino en las que destacaban dos actrices judías, Paulina Singerman y Amelia Bence.


Dita era desde aquellos tiempos una gran declamadora y lo es todavía. Es un placer oírla recitar los poemas que aprendió en la niñez y nos causa  sana envidia a sus coetáneas incapaces de recordar situaciones y hechos que ocurrieron hace apenas una semana.

Y como estaba predestinada para dejar una huella, una impronta en el teatro venezolano, su primer montaje lo hizo en la escuela primaria. La historia era así: Simón Bolívar estaba pasando una noche en San Mateo y dormía en una hamaca sobre unas almohadas; junto a él dormitaba un muchacho encargado de atenderlo y cuidarlo. De pronto, Bolívar se despertó y tuvo ganas de tomar café, pero al ver que el joven se había quedado dormido, le dio lástima despertarlo y fue solo a preparárselo. Cuando regresó, encontró un puñal clavado en las almohadas. ¡Alguien lo había intentado apuñalar y había salido corriendo!. Dita cuenta que ante la novedad de su obra, decidieron montarla en el colegio y todo el mundo le prestó cosas: en el colegio juntaron las dos mesas que se utilizaban en las  reuniones de profesores para hacer el escenario; su mamá le dio ropa de la lavandería que tenían en la casa, para hacer el vestuario, el abuelo unas babuchas azules que convirtieron en botas. Ese fue su verdadero inicio en el arte teatral.

Muchos años después Dita tuvo que imponerse en su propia familia para dedicar tiempo y esfuerzos a su pasión por el teatro. A sus hijos no les agradaba ver a su mamá en esas lides y aunque Salomón tampoco era muy entusiasta, no puso objeciones y le hizo ver a sus hijos que debían respetar el deseo de su mamá de hacer algo que la llenaba de satisfacción. Hay un viejo chiste judío en el que tres madres hablan -como es natural- de los hijos. Una alaba las excelencias del suyo que quiere ser médico, la otra se explaya en alabar al suyo que aspira ser ingeniero. La tercera dice que su niño quiere ser rabino. Las dos amigas se asombran ¿Acaso esa es una profesión para un joven judío? Mutatis mutandis pudiéramos preguntarnos todos si el teatro es una actividad normal o apta para una señora judía, que debemos repetirlo, tenía un marido, seis hijos y además comenzaba su dilatada trayectoria de abuela.

Yiddish Theater



Recordemos aquí que el teatro judío tiene una historia tan antigua como su pueblo. En tiempos inmemoriales se trataba de representaciones bíblicas. Luego, con la conquista de las tierras de Israel por los griegos, se sumó la tragedia griega. En el exilio en Babilonia, el teatro judío evoluciona con las dramatizaciones del Libro de Esther. A partir de la Edad Media, la festividad de Purim y los disfraces, estuvieron en el centro de las representaciones judías, acompañadas de música y cantos.

El teatro judío en lengua idish alcanzó cotas de grandeza en Nueva York y en Buenos Aires. No en balde fue una judía Juana Sujo quien fundó prácticamente el teatro moderno en Venezuela. Y varios dramaturgos judíos figuran como estrellas en la historia del teatro venezolano: Isaac Chocrón y Elisa Lerner, ambos Premios Nacionales. Moisés Kaufman triunfante en Nueva York, y Johnny Gavlosky. La exposición itinerante “Una huella en el teatro venezolano”, presentada por Espacio Anna Frank, hace honor al aporte que miembros de la comunidad judía de nuestro país le han hecho al teatro como espectáculo y como creación literaria.




Esther Dita Cohen



Con estas breves notas históricas, he querido poner de relieve porqué la pasión de Dita por el teatro tiene mucho que ver con su ferviente amor por la cultura y las tradiciones judías. Voy a transcribir sus propias palabras sobre el primer montaje que hizo el grupo PRISMA, que Dita fundó. Cito:

 “Marta Candia trabajaba en Buenos Aires en la fábrica de Galletas Bagley como programadora de computadoras; a la par estudiaba teatro que era su vocación real. Llegó a Venezuela como actriz para participar en el montaje de Las Criadas, de Jean Genet, y aquí se quedó. Su idea era presentar seis episodios de la obra de Bertolt Brecht titulada: Terror y Miserias del Tercer Reich; cada uno de ellos reflejaba una situación cotidiana de aquel tiempo inmediatamente anterior al Holocausto.  

Aunque Marta Candia era prácticamente una hippyusaba vestidos largos, sandalias y vendía artesanía en el Ateneo—, yo tuve la intuición de que esa muchacha merecía la oportunidad de hacer lo que ella quería y como a mí también me apasionaba el teatro y aquella obra tocaba ese punto de la exclusión de los judíos, que siempre me ha mortificado, pues decidí que había que montarla. Y cuando a mí me entra algo en la cabeza soy más fuerte que el demonio; cuando quiero hacer algo tengo que hacerlo. Le pedí entonces que me explicara con exactitud para qué necesitaba el dinero que pedía. Ella había conseguido en Rajatabla que le prestaran una suerte de urna porque uno de los episodios, titulado «El Cajón», se desarrollaba en torno de ese cajón cerrado con clavos en cuyo interior había un muerto por tortura; pero necesitaba además un teléfono, una silla, una mesita, un abrigo de pieles, una maleta y sobre todo dinero para poder pagarle a quienes trabajarían allí. Recuerdo que tenía muy buenos actores: el argentino Ricardo Lombardi, quien se dedicó luego a la dirección teatral,  la uruguaya Ada Nocetti, Lili Amiel, entre otros, y la misma Marta representaría el monólogo de «La Mujer Judía».En este momento me acuerdo sobre todo de los dos que más me impresionaron: «La mujer judía» y «La cruz de tiza». En este último episodio se muestra cómo se descubría y delataba a los «enemigos» del régimen y la forma en que se marcaba a los judíos con una cruz blanca en la espalda para que la gente los maltratase, para que no les vendiesen alimentos o los tumbaran cuando estaban haciendo una cola. En el caso de «La Mujer judía», cuyo argumento me conmovió mucho, la protagonista era una judía que estaba casada con un prestigioso médico alemán. Ella aparecía en escena haciendo su maleta para marcharse y realizaba varias llamadas para anular los compromisos que tenía ese día, para pedirle a la cuñada con mucha preocupación que cuidara al marido porque ella temía que quedara muy mal tras su partida, para despedirse de una amiga y explicarle lo terrible que era para ella dejarlo y cómo habría de convencerlo de que no la siguiera, ya que seguramente él insistiría…  Las razones de su partida eran claras: si él no se divorciaba de ella, perdería, en principio, su cargo como Jefe de Sala. Frente a una silla, la mujer ensayaba el modo en que se despediría de su esposo Fritz en cuanto llegase. Finalmente él abría la puerta, ella le explicaba que estaba haciendo la maleta para irse por un par de semanas y le pedía que le pasara el abrigo de piel que no necesitaría sino hasta el próximo invierno. Él se lo entregaba diciéndole que le parecía bien que se marchara… Después de aquel parlamento bellísimo que daba cuenta de todo el amor que ella sentía, pues él respondía con esa indolencia.



La sonrisa de Dita




Para comenzar, tomé un teléfono de mi casa, rojo, que se destacara en escena. Luego le pedí prestada a mi tía Nusia una sillita de bronce —que por supuesto le devolví ¡aunque con mucha lástima porque me la quería quedar!—. Me llevé también una mesita japonesa muy bella, negra con rosas. Por cierto, Marta la tuvo en su casa mientras vivió en Venezuela, pero cuando se fue a Canadá la recuperé y se llama la mesita de «La Mujer Judía». Agarré un abrigo mío que por fuera era de gamuza y por dentro de pieles; lo volteamos y ahí estaba el abrigo de piel. ¡Ah!, y también le llevé una maleta muy bonita y una cartera. Del resto, necesitaba como unos dos mil quinientos bolívares para pagarle a actores y técnicos. Yo me pregunté, ¿será que le robo a Salomón de los bolsillos? Ja, ja, ja. ¡No! Pero sí le dije que necesitaba unos doscientos bolívares más semanalmente porque quería ayudar a montar una obra de Brecht contra el antisemitismo… y por ahí logré convencerlo.Finalmente compré unas cornetas para poder distribuir mejor el sonido pues el espectáculo se desarrollaba en toda la sala del teatro. Marta logró montar seis pequeños escenarios en uno solo; cada uno estaba cubierto con un trapo negro y cuando un episodio terminaba, ella tapaba ese escenario y descubría la próxima escena. La obra fue presentada en el teatro Luis Peraza en 1979 y a mí me fascinó. En el estreno, cuando comenzó el episodio de «La mujer judía» lo primero que me preguntó Salomón fue: «¿Qué hace mi maleta allí?». El caso es que al ver cómo una muchacha que solo había estudiado actuación hizo ese montaje con nada, me entusiasmó la idea de trabajar con ella y hacer algo por el teatro”. (Fin de la Cita)


PRISMA montó muchas obras no relacionadas con la temática judía, entre ellas:

 El triciclo, Fernando Arrabal (1980)
Los siameses, Griselda Gámbaro (1981)
El cero transparente, Alfonso Vallejo (1982)
El beso de la mujer araña, Manuel Puig (1983)
El archivo, Tadeus Rosewicz (1983)
El gorro de cascabeles, Luigi Pirandello (1984)
Sarah y el grito de la langosta, John Murrel (1984)
Háblame como la lluvia y déjame escuchar, Tennessee Williams    (1985)
Más allá de la vida, Johnny Gavlovski (1986)
La pasión lorquiana, versión Marta Candia (1986)
El Romancero Español,  collage (1987)
Altamar, Slawomir Mrozek (1987)
El placer de ser honrado, Luigi Pirandello (1988) 
El cementerio de automóviles, Fernando Arrabal (1988)
Niu York, Niu York, Luis Chesney (1989)

Dita recuerda que fue una gran sorpresa y una inmensa satisfacción para PRISMA cuando en 1984 obtuvieron el primer premio dentro del marco del Festival Pirandello -un festival en el que participaba la flor y nata del teatro venezolano- con la obra El gorro de Cascabeles. No pudieron presentarla en Italia, a donde estaban invitados, por falta de recursos.

Sin embargo, en agosto de 1980, Dita consiguió con personas amigas los pasajes y viáticos para traer al país al Teatro Nacional de Israel Habima con un montaje en yidish: Jojme Ligt Keshene (¿lo pronuncié bien?.) Fue una hazaña porque se trataba de cincuenta y cuatro personas con un container de vestuario. El montaje fue extraordinario y muy exitoso.

PRISMA, con el entusiasta patrocinio de Dita Cohen, fue no solo una compañía teatral sino una escuela que formó actores, directores, escenógrafos y otros profesionales del hecho teatral. Llegó  sin embargo el momento de decirle adiós a ese sueño que Dita convirtió en realidad, pero que amenazaba con transformarse en pesadilla por la cantidad de trabas  y escollos que debió enfrentar.

Después de esa experiencia invalorable, Dita fue presidenta de la Comisión de Cultura de la Unión Israelita de Caracas. Estas palabras se harían interminables si enumero lo que significó su presencia siempre activa y creadora al frente de esa responsabilidad. Sonia Silzer podrá explicarlo mucho mejor que yo.

Luego le ha tocado ser el pilar fundamental de una institución que día a día gana respeto y prestigio en la convulsionada Venezuela de estos tiempos, como es Espacio Anna Frank, creada para promover la convivencia y el respeto a las diferencias de cualquier índole.

Hoy le hacemos un homenaje a Esther Dita Kohn de Cohen por sus aportes  al teatro venezolano. Pero habría que hacerle uno cada semana de un año y quizá no alcanzarían, para reconocer y agradecerle el mero hecho de su existencia como ser humano excepcional.  En Dita se encierran no solo las virtudes de la generosidad, la solidaridad, el amor al prójimo y demás mandamientos bíblicos, sino también una inteligencia fuera de serie para ser el eje de una familia como pocas.  6 hijos, 23 nietos y no se si ya son 23 o 24 los bisnietos, que se aman, se compenetran, se respetan y tienen un alto sentido de la responsabilidad y de la calidad humana. Varias de sus nietas siguen hoy los pasos de Dita en importantes obras de acción social.


Salomón y Dita
Salomón y Dita


Salomón ha sido indispensable para que Dita haya realizado la mejor obra de su vida, que es su familia pero Salomón no habría podido ser la persona que es,  sin el complemento de Dita.

Sólo me resta formular votos porque tu presencia entre nosotros, querida Dita, se prolongue por varias décadas más y que siempre tengas salud y energía para que continúes regalándonos tu alegría de vivir, de servir, de ayudar y de compartir.



Paulina 16

Paulina Gamus*
Hebraica (Caracas) domingo 19 de octubre de 2014

*Abogada y política venezolana
23 de octubre de 2014
Fuente: Gentiuno







Querida Dita / artículo de viviana marcela iriart, 29 de septiembre de 2014


Dita Cohen años 80. Fuente: Marta Candia

Querida Dita: Hace varios años te dije, y ahora me da mucho placer decirlo en público, que el mundo sería un lugar más hermoso si existieran más personas como tú. Tú te sonrojaste, sonreíste con timidez y bajaste los ojos. Hoy agrego que si las Naciones Unidas eligieran a las 7 personas más maravillosas del mundo, tú serías elegida por unanimidad las 7 veces. No porque no haya personas maravillosas, algunas de ellas están en esta sala, sino porque tú eres la suma de todas ellas. 

Tu calidad humana es tan grande que te coloca en un plano espiritual fuera de nuestro alcance, un plano en el que hay muy pocas personas. Pero tú siempre bajas a nuestra altura, porque eres conmovedora y maravillosamente humilde.

Tú has ayudado  a tantas personas que no alcanza la vida  para contarlo. Y  lo haces  en silencio. Y dando no lo que te sobra sino lo que el prójimo necesita.

Es para mí un honor, un orgullo y una alegría que tú seas mi amiga desde hace 30 años, cuando me contrataste como directora de Promoción del Centro Cultural Prisma, en Los Palos Grandes, y desde el primer día me trataste como a una amiga no como a una empleada. Lo que más me conmovió entonces, y me sigue conmoviendo ahora, es tu bondad, tu generosidad y tu humildad. Y me encanta tu humor y tu mente brillante siempre inventando proyectos para ayudar a la gente. En 30 años nunca te escuché hablar mal de nadie, ni siquiera de las personas que te abandonaron cuando tuviste que cerrar tu gran sueño, Prisma, por la desidia gubernamental, y Venezuela perdió la mejor escuela de teatro que jamás haya tenido. Por suerte seguiste produciendo teatro, porque eres una de las mejores productoras del mundo. Pero tu amor por la humanidad no menguó y entonces fundaste el Espacio Anna Frank, una ONG que promueve la tolerancia, el entendimiento y la paz.

Pero había una cosa que me irritaba de ti: que ayudaras a gente arribista  y desagradecida, esa que siempre revolotea a tu alrededor. Cuando te lo reclamaba, tú sonreías con ternura y me decías: “La están pasando mal y, ¿quién es perfecto?” Allí donde yo veía arribismo tú, con tu infinita bondad, veías la necesidad.

Confieso que no te entendí hasta hace 2 años atrás, cuando me invitaste a almorzar a tu  casa y dijiste, no es textual pero casi: “Yo agradezco cuando una persona me pide ayuda, porque al permitirme ayudarla me ayuda a mí a convertirme en mejor persona”.  Querida Dita, tú no existes: tú eres un milagro.

Por todo esto, gracias por dignificar a la raza humana y ojalá que este homenaje se reproduzca por el mundo, porque tú, querida, amada, admirada Dita,  eres el Mejor Patrimonio de  la Humanidad.

Y estoy segura de que  Vinicius de Moraes pensó en ti cuando escribió:


Un abrazo enorme como nuestro Ávila,

Ex directora de Promoción del Centro Cultural Prisma. 
Escritora.
City Bell, 29 de septiembre de 2014.
Fuente: vmi

Artículo escrito para el homenaje realizado a Esther “Dita” Cohen como mecenas de la cultura venezolana,  el 19 de octubre de 2014 en Hebraica, Caracas.



"Si todos fuesen iguales a ti" Vinicius de Moraes





Dita Cohen, fundadora del Centro Cultural Prisma: "La rebelión del teatro no es sutil" / entrevista Revista Primera Fila, Caracas febrero1985



Fuente: Revista Primera Fila





Fuente: viviana marcela iriart


Homenajearon a Esther "Dita" Cohen por apoyo a la cultura / Humberto Sánchez Amaya, Caracas 20 de octubre de 2014, El Nacional
Dita Cohen homenajeda. Foto Raúl Romero
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El evento se realizó en el Hebraica, se hizo un repaso de su aporte al arte y se habló de los proyectos actuales 

Por su trayectoria en la promoción del teatro y la cultura en Venezuela, la comunidad israelí en el país rindió homenaje a Esther "Dita" Cohen, actual presidenta del Espacio Anna Frank.

“Lo recibo con mucho cariño, con mucho amor. Ahora que conocen mi pasado deben saber lo que tengo para el futuro, porque todavía tengo futuro”, dijo en el acto realizado ayer en el Hebraica quien fue durante años directora de Cultura de la Unión Israelita de Caracas.
En el evento varios de los invitados recordaron cómo fueron los inicios de Cohen en el teatro, cuando formó hace más de 30 años el grupo teatral Prisma, que llegó a hacer montajes como El triciclo de Fernando Arrabal, El cero transparente de Alfonso Vallejo, Los siameses de Griselda Gambado y El gorro de cascabeles de Luigi Pirandello.

Entre los proyectos que Cohen lleva a cabo con el Espacio Anna Frank está la realización de exposiciones itinerantes en varios centros comerciales y universidades, con el objetivo de promover el respeto a las diferencias. También editan material didáctico para centros educativos.

“La modernidad nos ha hecho dar cuenta de lo importante que es la imagen para dar a conocer el mensaje”, afirmó la homenajeada, de 79 años de edad.
Recordó que hace poco publicaron el libro Rumbo a la libertad, con testimonios de personas de la comunidad judía que emigraron a Venezuela. Informó que en imprenta se encuentra el segundo título de la serie sobre la tragedia de Vargas en 1999.

©Humberto Sánchez Amaya
Caracas 20 de octubre de 2014
Fuente: El Nacional

Esther “Dita” Cohen: una fuente de inspiración, por  Mercedes Chocrón de Russo, Nuevo Mundo Israelita 


Homenaje comunitario y como mecenas de la cultura en ocasión de la clausura del Festival de Teatro Interclubes 2014



Desde su juventud, Esther “Dita” Cohen se subyugó al teatro, entregó su pasión a su comunidad y a todos sus congéneres. Su alma altruista se desbordó a todo su entorno. Dita ha impulsado la realización de múltiples obras teatrales, exposiciones, conciertos, proyectos editoriales y eventos culturales dentro de nuestra comunidad y en Venezuela. El 19 de octubre, cuando baje el telón del Festival de Teatro Interclubes 2014 cuyo premio este año lleva su nombre, el CSCD Hebraica se honrará en homenajearla junto a distinguidas personalidades del medio artístico y cultural de Venezuela, familiares y amigos en ocasión de atestiguarle nuestro reconocimiento a una vida ejemplar dedicada a su familia, su comunidad y su país.
El tributo tendrá lugar a las 11 de la mañana en el Centro Creativo Brief-Kohn y en la premiación del Festival a las 6 de la tarde en el Anfiteatro Jacobo y Sofía Mishkin de Hebraica.


Pasión por el teatro 

La repuesta a la pregunta de dónde viene esa pasión de Dita Cohén por el teatro es muy clara. A media cuadra de la escuela pública para niñas donde Dita, su hermana Marianne y Elisa Lerner cursaron primaria, estaba el Teatro Nacional. Desde su niñez, gracias a esa vecindad teatral le viene el amor por el arte de las tablas.
Su amiga de la infancia Elisa Lerner escribió sobre ella recuerdos entrañables: “No extraña en Dita esa vocación profunda hacia el teatro al proceder ella de una familia judía. Los judíos con miembros de una parentela fragmentada —muchas veces diezmada— por una historia adversa, en el ir y venir del escenario, encuentran consuelo en esos  parientes de ficción que son los personajes de, pongamos por caso, Arthur Miller. A veces no tan distintos de otros parientes de la verdad consanguínea. Pero, de igual manera, casi de ficción, porque un largo avatar, una larga desdicha, hizo que, en ocasiones, solo se les haya conocido a través de cartas remotísimas y de fotografías desleídas… Toda vocación ina­go­ta­ble viene de la niñez. No sé de qué ar­ti­mañas se valió Dita. ¿No se tiene dicho que era ella una niña muy lista? Pero, de seguro, fue esa su primera emprendedora aventura de éxito. Entrar al gran teatro, vecino a nuestra escuelita, maravillarse con lo que sucedía en la escena y persistir”.

Una fuente de inspiración


Sonia Zilzer, directora de la Biblioteca Leo Anita Blumn de la Unión Israelita de Caracas, expresó sus recuerdos sobre la homenajeada: “El paso de Dita por Cultura de la UIC es el paso de una fuente de inspiración, de un motor en marcha, de la alegría contagiosa para emprender los proyectos, de dejar tras de sí gente que sigue con entusiasmo el camino dejado por ella. Dita decía que el trabajo de cultura era la construcción del ‘edificio virtual del Judaísmo venezolano’, que los pioneros dejaron bien sentadas las bases de nuestra kehilá y que nuestra labor era darle aún más riqueza, cultura y belleza a nuestras tradiciones”.

Mercedes Chocrón de Russo
Gerencia de Comunicaciones e Información del CSCD Hebraica



Trabajos de Dita Cohen en la UIC


Obras de teatro
El mono
El grito de la langosta
Lecturas de Miller
Ladrona de almas
Número 174517 Auschwitz

Exposiciones
Reflejos de nuestra presencia en Venezuela
Bar Mitzvá: fe, tradición y arte
El colegio: Pasé o pasó por mí
Bauhaus
Germinaciones.

Proyectos editoriales
Valió la pena
Noticia de una diáspora

Ciclos de charlas  y eventos:
Café con fe, charlas con el rabino Brener
Mameloshen: conversa en idish
 Abriendo libros: círculos de lectura.

Eventos musicales
Ballet de Jerusalén en Caracas
Festival de Corales
Homenaje a Jacques Braunstein
 Brundibar.

Además de charlas, conferencias y cursos con invitados nacionales e internacionales, organización de la biblioteca y restauración del Museo Kern, ciclos de cine y festival gastronómico.



Nuestra Dita


La energía sin treguas para ella misma, el coraje inmenso que ha sido su destino en Dita estuvo presente desde siempre en la niña torrencial y, al unísono, de una generosidad precisa. Eran dos hermanas. El árbol del azar a veces despliega sus hojas con alguna benevolencia. De modo que el encuentro con Dita y su hermana Marianne, ligeramente mayor, tuvo lugar en la escuelita federal de la esquina de Cipreses. No importa si luego el albur no nos hubiera permitido seguir mayores estudios. En tan modesta escuelita recibimos buena formación para desentrañar algunos pliegues del mundo. A Dita y a Marianne desde el primer momento las vi como unas hermanas con sello propio. De alguna manera aún vagarosa sabía que dejarían honda huella en el corazón de mis días.
Con Marianne compartí los grados, los diversos salones donde nuestra infancia fue rodando. Era brillante, alta, muy alta y bellísima. Se le daba muy bien todo, la ardua matemática, los poemas que escribía. Dita era robusta, ágil y bien plantada. Inventaba bromas, rochelas, juegos. No sabía ella misma, en la edad de la inocencia, que sería su forma de inicio para un conocimiento de los  desdoblamientos del teatro. Pero apartaba las bromas, las rochelas, los juegos si tenía una compañerita llorosa al lado a la que podía prestar consuelo activo. En suma, Marianne era la intelectual. Pero en la traviesa y, a la vez, compasiva Dita asomaba una hacedora.
Una vez, en una matinée de la infancia, recuerdo haberme topado con Marianne y Dita mientras veíamos El ladrón de Bagdad en el viejo cine “Olimpia”, donde Sabú, un muchacho hindú, iba por los cielos en alfombra mágica cumpliendo sin más todos sus recados. Y, quizá, en otro cine de barrio, a rebotar, con nuestras respectivas familias embelesados todos con El gran vals. Pido de antemano perdón a los respetables rabinos de luengas barbas que nos alientan con sus rezos y sus cálidas tazas de té. Para nosotras, hijas de jóvenes parejas idish emigradas de Europa, Hollywood con sus grandes productores, directores y actores judíos no dejaba de ser como una sinagoga fantasiosa, divertida y por demás cosmopolita.
Dita, al igual que Marianne, se manejaba estupendamente bien en el mundo pragmático del día, el de los números y en el de la noche, el de las artes. Sin medias tintas en la vida, mientras estaba por graduarse de economista la recuerdo esposa jovencísima, casi adolescente, muy deportiva, caminando por la Ciudad Universitaria bajo un sol de justicia en uno de sus primeros embarazos. Hoy rodeada de su floreciente y triunfal familia ella me parece la alcaldesa más feliz de una ciudadanía entrañable.
Dita, la precoz hacedora, siguió construyéndose en las dos veredas que la han significado: el teatro y la devoción solidaria por la gente. Porque guardo el recuerdo de una mujer no judía a la que después de años de no verla la encontré, da pena decirlo, algo desmantelada, hecha casi una ruina. En medio de ese cuadro tan poco favorecedor los ojos le chispeaban de entusiasmo, de alegre agradecimiento cuando, casi de inmediato, hizo alusión a Dita, a lo buena compradora de sus cuadros que había sido. Al parecer esta inteligente y culta mujer, visitada por el desamparo como Blanche Du Bois, había devenido en pintora. El amable corazón de Dita tiene una vasta memoria para recordar y aliviar el dolor y la necesidad del otro que para ella son fraternos no solo en nuestra comunidad.
No puede hablarse de Dita sin mencionar uno de sus hijos más preciados, el grupo teatral “Prisma”, del cual fuera fundadora y principal animadora y que diera lustre a nuestro teatro por años. ¿Qué empujó a Dita a su pasión por el teatro? Quizá, lo mismo que a otros hombres y mujeres judíos del teatro. La necesidad de “entretenerse”, de ser otros mientras olvidan por algunas horas la amarga historia de la que provienen.
Solo puedo añadir que mi vida, quizá, hubiera sido otra, más pobre, de no haberme encontrado justo a tiempo en la felicidad de la infancia con Dita y su hermana Marianne. A Dita le debo, siempre le deberé, no escribir para ella unas páginas de estremecida belleza como las del reportaje de Ida Gramcko publicado en el “Papel Literario” que rescatara para mí siendo ella aún una niña en la tierna edad iluminada ya por esa gentileza de corazón que arroja lejos de sí todo mal sobre el mundo.




Caracas, 17 de octubre de 2014


Premio Esther Cohen

El Universal, 13 de octubre de 2014

Por una labor



Del 5 al 19 de octubre, tendrá lugar el XXII Festival de Teatro Interclubes 2014  Beyajad (Unidos) Premio Esther Dita Cohen, organizado por el Centro Social Cultural y Deportivo Hebraica, institución ganadora en la edición de 2013. Participarán 11 agrupaciones del país. En esta oportunidad se le rendirá un homenaje a Esther "Dita" Cohen, fundadora del Centro Cultural Prisma en la parroquia La Candelaria. Este año, el premio del Festival lleva el nombre de esta figura de la cultura, Esther "Dita" Cohen, benefactora de numerosos grupos teatrales, que  siempre continúa ofreciendo su apoyo incondicional. Este merecido homenaje se llevará a cabo  el domingo 19 de octubre y ese mismo día tendrá lugar la premiación del Festival.

El Universal, 13 de octubre de 2014 

Fuente:  El Universal









Dita Cohén o las piedrecillas del futuro /  por  Elisa Lerner, Caracas marzo 2007




Ahora festejamos el casi cuarto de siglo que Dita Kohn de Cohén ha entregado al teatro, primeramente, fundando el grupo “Prisma” que durante años mantuvo su sede en lo que fue el antiguo teatro “Caracas”. Nada menos desde donde la bella y famosa actriz Pepita Serrador nos hizo padecer en un dramón de Darío Nicodemi y se oyeran las voces de los “Niños cantores de Viena”. Pero, en “Prisma”, también, nada menos, contó con gente de la calidad escénica de un Omar Gonzalo. No extraña en Dita esa vocación profunda hacia el teatro al proceder ella de una familia judía. Los  judíos con miembros de una parentela fragmentada –muchas veces diezmada- por una historia adversa, en el ir y venir del escenario, encuentran consuelo en esos  parientes de ficción que son los personajes de, pongamos por caso de Arthur Miller. A veces no tan distintos de otros parientes de la verdad consanguínea. Pero, de igual manera,  casi de ficción, porque un largo avatar, una larga desdicha, hizo que, en ocasiones, solo se les haya conocido a través de cartas remotísimas y de fotografías desleídas.

No he dejado de preguntarme acerca de los orígenes de una intensa vocación hacia el teatro por parte de Dita. Y, claro, la repuesta es muy clara. A media cuadra de la escuela pública para niñas donde Dita, su hermana Marianne y servidora cursamos primaria estaba el Teatro Nacional ocupando una esquina. Toda vocación inagotable  viene de la niñez. No sé de qué artimañas se valió Dita. ¿No se tiene dicho que era ella una niña muy lista?  Pero, de seguro, fue esa su primera emprendedora aventura de éxito. Entrar al gran teatro, vecino a nuestra escuelita, maravillarse con lo que sucedía en la escena y persistir.



Caracas 2007
Publicado en el programa de mano
temporada teatral en el Ateneo de Caracas
en homenaje a Esther "Dita" Cohen 

Muchísimas gracias a  Elisa Lerner por habernos permitido publicar este texto.








El Globo, Caracas






Una Huella en el Teatro Venezolano / Dra. Susana D. Castillo, San Diego State University, Latin American Theatre Review, Estados Unidos, 2008



Esther Dita Cohen, una de las fundadoras del
Espacio Anna Frank y gran promotora
de la cultura venezolana.





El desarraigo es un tema recurrente en el desarrollo del teatro latinoamericano ya que va íntimamente vinculado a su búsqueda de identidad. En la Venezuela de hoy, cuyo proceso histórico atraviesa inusitados cambios, la exploración de esta temática es aun más urgente. Por eso es digno de reconocimiento el hecho de que la institución Espacio Anna Frank se haya impuesto la tarea, de gran envergadura y sin precedentes, de rescatar las huellas de los hacedores del teatro venezolano a través de una muy documentada y singular exhibición.

UNA HUELLA EN EL TEATRO VENEZOLANO fue inaugurada en el Ateneo de Caracas en mayo del presente año. La Muestra tiene caracter itinerante con el objeto de llegar hasta otras instituciones culturales de la capital así como a ciudades del interior y países circunvecinos. La exposición se despliega en grandes baúles - aludiendo a los primeros comediantes que se desplazaban por pueblos con su carga lúdica - y representan cuatro periodos de la evolución histórica venezolana a partir de 1945 al mismo tiempo que se proyectan sus correspondientes hallazgos en el desarrollo teatral.

Durante tres años, de manera rigurosa, un equipo de profesionales del Espacio Anna Frank - bajo la coordinación general de Ilana Becker - se dio a la tarea de revisar y seleccionar la documentacion del acontecer escenico de mas de medio siglo en un afan de recrear y preservar la azarosa trayectoria del teatro en la memoria colectiva del habitante de hoy. El vasto proceso incluyo los textos de obras significativas así como estudios críticos, antologías, afiches, programas, vestuario y demás componentes de la farándula para la intelección panorámica y directa de la evolución teatral ante un público amplio. Es de anotar que estos recursos fueron atinadamente enriquecidos por la presencia de veintinueve entrevistas, disponibles en formato DVD, realizada a directores, actores, promotores, dramaturgos y productores. Maria Cristina Lozada, Miriam DemboMarta CandiaOmar GonzaloViviana Marcela IriartMoises Kaufman (quien actualmente se destaca en New York y cuyas obras le han ganado un Tony), se incluyen en la variada selección de entrevistados. Vale añadir que la muestra subraya asimismo el aporte de notables figuras de origen judío - Elisa LernerIsaac ChocrónDita Cohen (fundadora del Centro Prisma), entre muchos más - quienes de una u otra forma han descollado en su tenaz esfuerzo por el devenir del teatro. Así, esta exhibición también logra resaltar las características de inclusión y diversidad coexistentes a lo largo de la historia de este teatro. De ahí también que su contenido abarque, a la par que las mas relevantes figuras de origen venezolano, a aquellos extranjeros -como Alberto de Paz y Mateos (España), López Obregón (México), Juana Sujo (Argentina), Horacio Peterson (Chile) y otros tantos, que determinaron los derroteros del acontecer escenico con sus perspectivas innovadoras.


Fedra López y Rosalinda Serfaty en "Puerta Abierta al Mar" de viviana marcela iriart en el libro "Una Huella en el Teatro Venezolano", edición Espacio Anna Frank, Caracas 2008




Maria Clo Reina, integrante del equipo de investigación, indica que el texto central de la Muestra fue escrito por Javier Vidal quien acertadamente selecciono los títulos de cada periodo realizando un juego de palabras con los términos Libertad, Dictadura y Palabra para dejar entrever lo que la mencionada escritora interpreta como "el momento político del país y el compromiso del artista con su contexto y consigo mismo." La publicación del texto UNA HUELLA...esta ahora en imprenta y estará disponible al publico en general. Rebeca Lusgarten, encargada de las entrevistas, textos e investigación, es otro nombre digno de encomio así como el de museógrafo J. F. Canton que diseñó los dispositivos donde se despliega la Muestra. El diseño grafico estuvo en las manos hábiles de Alan da Costa y Kevin Wasiman.

Si la calidad de los componentes recopilados por este equipo es impresionante y novedoso, no es menos loable el énfasis del proyecto en su totalidad que conlleva el realzar la libertad de creación, la pluralidad y el respeto a las minorías, características presentes en las hondas huellas dejadas por los hacedores del teatro venezolano.


San Diego State University
Kansas University, Fall (otoño) 2008








Alda Merini: "Soy una pequeña abeja furibunda. Me gusta cambiar de color” / poesías en español e italiano / textos de Roberto Martínez Bachrich (Venezuela), Beatriz Iriart (Argentina) y Miguel Mora (España)








Alda Merini (Milán, 21 de marzo de 1931 - Milán, 1 de noviembre de 2009).
Poeta italiana. En 1996 fue propuesta para el Premio Nobel de Literatura por la Academia francesa de Letras. Su gran obra, La Terra Santa, le valió en 1993 el Premio Librex-Guggenheim“Eugenio Montale”; en 1996 ganó el Premio Viareggio; en  1997 el Premio Procida-Elsa Morante y en 1999 el Premio de la Presidencia del Consejo de Ministros-Sección Poesía.  

Fue amiga de  Salvatore Quasimodo, Pier Paolo Pasolini, CarloBatocchi, Maria Corti, Giovanni Raboni, Oreste Macrì, David Maria Turoldo, quienes apoyaron su trabajo.

Algunos de sus libros: La presenza di Orfeo (1953), Paura di Dio (1955), Nozze romane (1955), Tu sei Pietro (1962), Destinati a morire (1980), La Terra Santa (1983), Le satire della Ripa (1983), Le rime petrose (1983), Fogli bianchi (1987), Testamento (1988), Vuoto d’amore (1991), La vita facile (1992), Aforismi (1996), Un’anima indocile (1996). 

En Venezuela, Angria Ediciones publicó una valiosa selección de sus Poemas (2000) en versión al español de Gina Saraceni.

En 2004 la cantante italiana  Milva editó un disco titulado “Milva canta Merini.  La poeta asistió el día de su 73 cumpleaños al recital de Milva en el Teatro Strehler de Milán.
El 21 de julio de 2004 se interpretaron en el Teatro Romano seis cantatas de Federico Gozzellino basadas en poemas de Merini.

En 2009 se estrenó el documental “Alda Merini, una donna sul palcoscenico”, dirigido por Cosimo Damiano Damato, que se  presentó en el  Festival de Venecia. En la película participó Mariangela Melato.





 




Poemas de Alda Merini 
El Cautivo, Venezuela



Tu sei Pietro [Tú eres Pedro](1962)


Nelle fervide unghie del dolore
Se il dolore m’assale e mi trattiene
nelle fervide unghie
e spossata mi sento devastare
da un orribile passo
che mi trascina e mi rovina al tutto,
gemo perché son debole, d’argilla
ma nel premere il labbro già mi cresce
dentro non so che orgoglio smisurato
per la morte apparente, di una fibra
di demonio o di angelo son fatta…



En las fervientes uñas del dolor
Si el dolor me embiste y me retiene
en sus fervientes uñas
y agotada siento que me asola
por una horrible zancada
que me arrastra y me derrumba toda,
gimo porque soy débil, de arcilla
mas presionando el labio ya me crece
dentro no sé qué orgullo sin mesura
por la muerte aparente, de una fibra
de demonio o de ángel estoy hecha...





I poeti lavorano di notte

I poeti lavorano di notte
quando il tempo non urge su di loro
quando tace il rumore della folla
e termina il linciaggio delle ore.

I poeti lavorano nel buio
come falchi notturni od usignoli
dal dolcissimo canto.
E TEMONO DI OFFENDERE IDDIO
.

Ma i poeti, nel loro silenzio,
fanno ben più rumore
          di una dorata cupola di stelle.





Los poetas trabajan de noche

Los poetas trabajan de noche
cuando el tiempo no les urge,
cuando se calla el ruido de la multitud
y termina el linchamiento de las horas.

Los poetas trabajan en la oscuridad
como halcones nocturnos o ruiseñores
de canto dulcísimo
Y TEMEN OFENDER A DIOS.

Pero los poetas, en su silencio,
hacen mucho más ruido
            que una dorada cúpula de estrellas.




Canto di risposta

L’essere stata in certi tristi luoghi
coltivare fantasmi,
come tu dici, attento amico mio,
non dà diritto a credere che dentro
dentro di me continui la follia.
Son rimasta poeta anche all’inferno
solo che io cercavo di Euridice
la casta ombra e non ho piú parole…
Ecco, Franco, la tenera risposta
al tuo dilemma: io sono poeta
e poeta rimasi tra le sbarre;
solo che fuori, senza casa e persa
ho continuato mio malgrado il canto
della tristezza, e dentro ad ogni fiore
della mia voce é ancora la speranza
che nulla sia accaduto a devastare
il mio solco di luce ed abbia perso
la vera chiave che mi chiude al vero.





Canto de respuesta

Haber estado en ciertos lugares tristes,
cultivar fantasmas,
como dices tú, atento amigo mío,
no da derecho a creer que dentro
dentro de mí continúe la locura.
He seguido siendo poeta hasta en el infierno
sólo que yo buscaba de Eurídice
la casta sombra y no tengo más palabras...
Ésta, Franco, la tierna respuesta
a tu dilema: yo soy poeta
y poeta seguí siendo tras los barrotes;
sólo que afuera, sin casa y perdida
he continuado a mi pesar el canto
de la tristeza, y dentro de cada flor
de mi voz existe aún la esperanza
de que nada haya sucedido que devaste
mi surco de luz y haya perdido
la verdadera llave que me cierra a la verdad.





Io mi sono una donna

Io mi sono una donna che dispera
che non ha pace in nessun luogo mai,
che la gente disprezza, che i passanti
guardano con dispetto e con furore;
sono un’anima appesa ad una croce
calpestata, derisa, sputacchiata:
mi sono rimaste solo gli occhi ormai
che io levo nel cielo a Te gridando:
Toglimi dal mio grembo ogni sospiro!




Soy una mujer
           (a Salvatore Quasimodo)

Soy una mujer que desespera
que no encuentra paz nunca en ningún lugar,
a la que la gente desprecia, a la que los paseantes
miran con despecho y con furor;
soy un alma colgando de una cruz
pisoteada, burlada, escupida:
me han quedado sólo los ojos
que yo elevo al cielo a Ti gritando:
¡quítame del regazo cada suspiro!



Ad Ettore

Ho avuto paura della morte,
paura dei tuoi paradisi.
Tu eri la mia ape,
poggiavi sopra di me
con la tua benevolenza
e suggevi il fiore delle mie rime
tutto il mite coraggio.
Tu mi eri fratello
ed eri anche poeta…
Ma perderti così,
per banale allegria,
per la morte irridente,
o compagno di sogni
che cosa avrei io fatto!
Non son donna da piangere le stele
né i silenzi dei cimiteri;
io sono donna di amore,
e tu lo sai bene
che cosa avrei fatto io.
Ti avrei rincorso nei sogni,
lo so, e poi lentamente
sarei scivolata nel sonno,
nel sonno della follia
e lì, amandoti sempre,
io sarei morta di amore.





A Héctor

He sentido miedo de la muerte,
miedo de tus paraísos.
Tú eras mi abeja,
te apoyabas sobre mí
con tu benevolencia
y chupabas la flor de mis rimas
todo el tibio coraje.
Tú eras mi hermano
y eras también poeta...
Pero perderte así,
por banal alegría,
por la muerte burlona,
oh compañero de sueños,
¡qué no habría hecho!
No soy mujer de llorar las estelas
ni los silencios de los cementerios;
yo soy mujer de amor,
y tú lo sabes bien
qué no habría hecho.
Te habría perseguido en los sueños,
lo sé, y luego lentamente
habría resbalado en el sueño,
en el sueño de la locura
y allí, amándote siempre,
yo habría muerto de amor.







3
Al cancello si aggrumano le vittime
volti nudi e perfetti
chiusi nell’ignoranza,
paradossali mani
avvinghiate ad un ferro
e fuori il treno che passa
assolato leggero,
uno schianto di luce propria
sopra il mio margine offeso.




3
En la reja se coagulan las víctimas
rostros desnudos y perfectos
cerrados en la ignorancia,
manos paradojales
asidas a un barrote
y fuera el tren que pasa
soleado ligero,
un estallido de luz propia
sobre mi margen ofendido.



10
Io ero un uccello
dal bianco ventre gentile,
qualcuno mi ha tagliato la gola
          per riderci sopra
          non so.
Io ero un albatro grande
e volteggiavo sui mari.
Qualcuno ha fermato il mio viaggio,
senza nessuna caritá di suono.
Ma anche distesa per terra
io canto ora per te
le mie canzoni d’amore.



10
Yo era un pájaro
de vientre blanco y gentil,
alguien me cortó la garganta
             para reírse
             no sé.
Yo era un gran albatros
y volaba sobre los mares.
Alguien detuvo mi viaje,
sin ninguna caridad de sonido.
Pero también echada por tierra
yo canto ahora para ti
mis canciones de amor.





11
Sono caduta in un profondo tranello
come dentro ad un pozzo acquitrinoso.
O chi potrá salvarmi da questa immagine scaltra
che adombra un mobile amore?
In fondo al pozzo stanno giunchiglie di ombre
e il mio urlo sovrasta le acque.
Il camaleone gagliardo guarda dalle orride piante
questo mio precipizio segreto.




11
He caído en una trampa profunda
como dentro de un pozo empantanado.
Oh ¿quién podrá salvarme de esta imagen sagaz
que ensombrece un móvil amor?
En el fondo del pozo hay juncos de sombra
y mi grito domina las aguas.
El robusto camaleón mira desde las hórridas plantas
este secreto precipicio mío.



16
Forse bisogna essere morsi
aaaaaada un’ape velenosa
aaaaa per mandare messaggi
aaaaaae pregare le pietre
aaaaaaaaaaaache ti mandino luce;
aaaaaaaaaaaaper questo io sono scesa
aaaaaaaaaaaanei giardini del manicomio,
aaaaaaaaaaaaper questo di notte saltavo
aaaaaaaaaaaai recinti vietati
aaaaaaaaaaaae rubavo tutte le rose
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaae poi…
aaaaaaaaaaaaprima di morire al mio giorno
aaaaaaaaaaaa o notte, o lunga notte
aaaaaaaaaaaadi solitudine assente,
aaaaaaaaaaaao devastati giardini
aaaaaaaaaaaadove io sola vivevo
aaaaaaaaaaaaperchè l’indomani sarei
aaaaaaaaaaaamorta ancora di orrore
aaaaaaaaaaaama la sera, oh la sera
aaaaaaaaaaaanei giardini del manicomio
aaaaaaaaaaaaa volte io facevo all’amore
aaaaaaaaaaaacon uno disperato come me
aaaaaaaaaaaa in una grotta di orrore.



16
Quizás se necesita ser mordidos
aaaaaapor una abeja venenosa
aaaaaapara mandar mensajes
aaaaaay rogarle a las piedras
aaaaaaaaaaaaque te manden luz;
aaaaaaaaaaaapor esto yo descendí
aaaaaaaaaaaaa los jardines del manicomio,
aaaaaaaaaaaapor esto de noche saltaba
aaaaaaaaaaaalos recintos prohibidos
aaaaaaaaaaaay robaba todas las rosas
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaay después...
aaaaaaaaaaaaantes de morir a mi día
aaaaaaaaaaaao noche, o larga noche
aaaaaaaaaaaade soledad ausente,
aaaaaaaaaaaao devastados jardines
aaaaaaaaaaaadonde yo sola vivía
aaaaaaaaaaaaporque mañana estaría
aaaaaaaaaaaamuerta todavía de horror
aaaaaaaaaaaapero la noche, oh la noche
aaaaaaaaaaaaen los jardines del manicomio
aaaaaaaaaaaaa veces yo hacía el amor
aaaaaaaaaaaacon un desesperado como yo
aaaaaaaaaaaaen una gruta de horror.





17
Quando sono entrata
aaaaaatre occhi mi hanno raccolto
aaaaaadentro le loro sfere,
aaaaaatre occhi duri impazziti
aaaaaaadi malate dementi:
allora io ho perso i sensi
ho capito che quel lago
azzurro era uno stagno
melmoso di triti rifiuti
in cui sarei affogata.





17
Cuando entré
aaaaaatres ojos me recogieron
aaaaaadentro de sus esferas,
aaaaaatres ojos duros enloquecidos
aaaaaade enfermas dementes:
entonces yo perdí los sentidos
entendí que aquel lago
azul era un pantano
cenagoso de desperdicios triturados
en el que me ahogaría.





26
La Terra Santa
Ho conosciuto Gerico
aaaaaaaaaaaaho avuto anch’io la mia Palestina,
le mura del manicomio
aaaaaaaaaaaaerano le mura di Gerico
aaaaaae una pozza di acqua infettata
aaaaaaci ha battezzati tutti.
aaaaaaLì dentro eravamo ebrei
aaaaaae i Farisei erano in alto
aaaaaae c’era anche il Messia
aaaaaaaaaaaaconfuso dentro la folla:
aaaaaaun pazzo che urlava al Cielo
aaaaaaaaaaaatutto il suo amore in Dio.

aaaaaaNoi tutti, branco di asceti
aaaaaaeravamo come gli uccelli
aaaaaaaaaaaae ogni tanto una rete
aaaaaaoscura ci imprigionava
aaaaaama andavamo verso la messe,
aaaaaala messe di nostro Signore
aaaaaae Cristo il Salvatore.

aaaaaaFummo lavati e sepolti,
aaaaaaodoravamo di incenso.
aaaaaaE dopo, quando amavamo,
ci facevano gli elettrochoc
perchè, dicevano, un pazzo
non può amare nessuno.

aaaaaaMa un giorno da dentro l’avello
aaaaaaanch’io mi sono ridestata
aaaaaae anch’io come Gesù
aaaaaaho avuto la mia resurrezione,
aaaaaama non sono salita ai cieli
aaaaaasono discesa all’inferno
aaaaaada dove riguardo stupita
aaaaaaaaaaaale mura di Gerico antica.





26
La Tierra Santa


He conocido Jericó,
aaaaaaaaaaaahe tenido también yo mi propia Palestina
los muros del manicomio
aaaaaaaaaaaaeran los muros de Jericó
aaaaaay un pozo de agua infecta
aaaaaanos ha bautizado a todos.
aaaaaaAllí dentro éramos hebreos
aaaaaay los Fariseos estaban en lo alto
aaaaaay estaba también el Mesías
aaaaaaaaaaaaconfundido entre el gentío:
aaaaaaun loco que gritaba al Cielo
aaaaaaaaaaaatodo su amor a Dios.

aaaaaaTodos nosotros, manada de ascetas
aaaaaaéramos como los pájaros
aaaaaaaaaaaay de vez en cuando una red
aaaaaaoscura nos aprisionaba
aaaaaapero íbamos hacia la misa,
aaaaaala misa de nuestro Señor
aaaaaay Cristo el Salvador.

aaaaaaFuimos lavados y sepultados,
aaaaaaolíamos a incienso.
aaaaaaY después, cuando amábamos,
nos hacían el electroshock
porque, decían, un loco
no puede amar a nadie.

aaaaaaPero un día desde dentro del sepulcro
aaaaaatambién yo me volví a despertar
aaaaaay también yo como Jesús
aaaaaatuve mi propia resurrección,
aaaaaapero no subí a los cielos
aaaaaadescendí al infierno
aaaaaadesde donde vigilo asombrada
aaaaaaaaaaaalos muros de la antigua Jericó.





27

Le dune del canto si sono chiuse,
aaaaaaaaaaaao dannata magia dell’universo,
aaaaaache tutto può sopra una molle sfera.
aaaaaaaaaaaaNon venire tu quindi al mio passato,
aaaaaanon aprirai dei delta vorticosi,
aaaaaaaaaaaadelle piaghe latenti, degli accessi
aaaaaaalle scale che mobili si danno
aaaaaaaaaaaasopra la balaustra del declino;
aaaaaaaaaaaaresta, potresti anche essere Orfeo
aaaaaache mi viene a ritogliere dal nulla,
aaaaaaaaaaaaresta o mio ardito e sommo cavaliere,
aaaaaaaaaaaaio patisco la luce, nelle ombre
aaaaaasono regina ma fuori nel mondo
aaaaaaaaaaaapotrei essere morta e tu lo sai
aaaaaalo smarrimento che mi prende pieno
aaaaaaquando io vedo un albero sicuro.






27

Las dunas del canto se han cerrado,
aaaaaaaaaaaaoh maldita magia del universo,
aaaaaaque todo lo puede sobre una blanda esfera.
aaaaaaaaaaaaNo vengas entonces a mi pasado,
aaaaaano abrirás los delta vortiginosos,
aaaaaaaaaaaade las llagas latentes, de los accesos
aaaaaaa las escaleras que móviles se ofrecen
aaaaaaaaaaaasobre la baranda de la decadencia;
aaaaaaaaaaaaquédate, hasta podrías ser Orfeo
aaaaaaque viene a arrancarme una vez más de la nada,
aaaaaaquédate oh mi ardiente y sumo caballero,
aaaaaayo padezco la luz, en las sombras
aaaaaasoy reina pero fuera en el mundo
aaaaaaaaaaaapodría estar muerta y tú conoces
aaaaaael extravío pleno que me toma
aaaaaacuando yo veo un árbol seguro.







29
Toeletta


La triste toeletta del mattino,
corpi delusi, carni deludenti,
attorno al lavabo
il nero puzzo delle cose infami.
Oh, questo tremolar di oscene carni,
e questo freddo oscuro
e il cadere piú inumano
d’una malata sopra il pavimento.
Questo l’ingorgo che la stratosfera
mai conoscerá, questa l’infamia
dei corpi nudi messi a divampare
sotto la luce atavica dell’uomo.





29
Baño


El triste baño de la mañana,
cuerpos desilusionados, carnes que decepcionan,
alrededor del lavabo
la negra peste de las cosas infames.
Oh, este temblor de carnes obscenas,
y este frío oscuro
y el caer más inhumano
de una enferma sobre el pavimento.
Éste el tráfico que la estratosfera
nunca conocerá, ésta la infamia
de los cuerpos desnudos puestos a arder
bajo la luz atávica del hombre.






37

Ho acceso un falò
nelle mie notti di luna
per richiamare gli ospiti
come fanno le prostitute
ai bordi di certe strade,
ma nessuno si é fermato a guardare
e il mio falò si è spento.





37
Encendí una fogata
en mis noches de luna
para llamar a los huéspedes
como hacen las prostitutas
en la orilla de ciertas carreteras,
pero nadie se detuvo a mirar
y mi fogata se apagó.





Fuente: El Cautivo








 


Roberto Martínez Bachrich, El Cautivo, Venezuela


Alda Merini nació en Milán en 1931 y ya a los 16 años nadaba a brazo vivo en las aguas de la poesía. Su primer libro, La presencia de Orfeo (1953), lo publicó a los 23 años, abriendo así la primera etapa de una obra de la que, en principio, pocos intelectuales italianos se ocuparían (entre esos pocos, sin embargo, grandes figuras como Salvatore Quasimodo y Pier Paolo Pasolini). Es en los años 80, después de casi 20 años de silencio (o de ejercicio inconsciente de “creación interior”), producto del aislamiento por la enfermedad, que el retorno de Alda Merini al ruedo poético comienza a ser valorado, lentamente, en toda Italia y, luego, más allá de sus fronteras.


La última etapa de su poesía registra los rincones oscuros de la noche y la locura, hecho que, como en el caso de Anne Sexton en Estados Unidos, la ha llevado a ser una poeta marginal en el panorama de la literatura italiana, a pesar de su evidente grandeza: “En mí el alma de la meretriz/ de la santa de la sanguinaria y de la hipócrita./ Muchos dieron a mi modo de vivir un nombre/ y fui sólo una histérica.” Esa exploración casi mística de la locura y del manicomio como espacio sagrado por excelencia alcanza, quizás, uno de sus puntos más altos en La Tierra Santa (1983), un libro sobre el cual aún queda mucho por decir.

La voz de Alda Merini, a partir de ese libro, se cimentará en una franqueza temeraria para expresar el dolor, ente vivo y “sin mañana”, de formas bien delineadas, donde la sangre se hace palabra y la herida intenta salvar (acaso éste sea el fin último de la verdadera poesía) a sus semejantes, consciente, sin embargo, de la imposibilidad de su propia salvación. Una suerte de lúcido y sereno martirio, casi feliz, se diría, la escritura. Un sacrificio necesario, inevitable.

El verso de Merini es firme, lleno de coraje, no tiembla ni se amedrenta ante su propia tragedia íntima, por el contrario, la siente como una suerte de gracia, dadora de vida y lucidez: “también la enfermedad tiene un sentido,/ una desmedida, un paso,/ también la enfermedad es matriz de vida.” Retrata, así, un ir hacia la muerte con los ojos valientemente abiertos y se ampara en el poder único de la palabra y en una visión de Dios muy humana que otorga a la voz poética, entre tanta sombra y a pesar de ella, la paciencia infinita de la luz y una ternura extrema de la mirada ante las cosas y los seres, un tono que ya en la primera etapa de su poesía parecía dictar el modo de fundar el universo, desde la palabra; pero que en su segunda etapa es ya sólido, admirable, definitivo: “Ah si al menos pudiera,/ suscitar el amor (...)/ y violar los más cerrados paraísos/ sólo con la sustancia del afecto.” Eso que en algunos de los primeros poemas parece ingenuidad y que es sólo una precoz y absoluta desnudez del ser, su corazón y sus entrañas: “La sencillez/ es desnudarse/ delante de los otros”.


No se lee la poesía de Alda Merini, se la deja latir en el lector, se la deja respirar, se le permite, en el mejor de los casos, arrastrarnos vivamente en su descenso hacia la raíz de la noche y el dolor: el hueso vivo y luminoso de la verdad, la vida (que es también la muerte) y la palabra. Ya lo escribió ella misma: “en el fondo, habitar con la muerte es también vivir y tocar la semilla del alma”.



Fuente: El Cautivo

 





POEMA TARDÍO  / Beatriz Iriart (Argentina)


                                         A la memoria de Alda Merini


Nos encontraremos
una tarde sombría.
Y poemando sin mesura
desterraremos el dolor.
Me convertiré en la guardiana
de tu fogata eterna.
Mi carissima Alda
atenta observo
las murallas de tu Jericó.





  





Alda Merini, poetisa italiana y candidata al Nobel/ 

                    Pasó veinte años en un manicomio y murió pobre


"Soy una pequeña abeja furibunda. Me gusta cambiar de color. Me gusta cambiar de medida". La poetisa Alda Merini eligió estas palabras para abrir su página web. Nacida en Milán, en 1931, de familia modesta, la poetisa murió en esa misma ciudad el pasado domingo, 1 de noviembre, a causa de un tumor óseo. Fumaba 70 u 80 cigarrillos al día, pero a sus 78 años sostenía que el tabaco le había alargado la vida. Siempre llevaba un collar de perlas, pero vivía y murió en la indigencia por elección personal.

Se la considera una de las voces más claras y profundas de la poesía italiana del siglo XX. Quienes la conocieron han escrito estos días que era simpática y nostálgica, y que su personaje vital recordaba al eco de sus versos, de apariencia simple y burguesa, pero a la vez transgresores, intensos y dolorosos.

Con lucidez extrema, Merini narró en sus poemas la experiencia de la locura (vivió casi 20 años en manicomios, de 1961 a 1978) y de la estrechez física y económica. "Me inquieto mucho cuando me atan al espacio", escribió.

Loca de dolor
En una entrevista reciente, contaba que se volvió loca de dolor: "Murieron mis padres a la vez, cuando yo era muy joven. Y luego me separaron de mis hijas, no me dejaron estar con ellas. Fueron criadas por tres familias. No sé cómo encontré el tiempo para tenerlas. Se llaman Emanuela, Barbara, Flavia y Simonetta. Siempre les digo que no digan que son hijas de la poetisa Alda Merini. Esa loca. Ellas responden que soy su madre y basta, que no se avergüenzan de mí. Me conmueven".

Se casó con Ettore Carniti, un hombre celoso y muy infiel. Una noche que volvió a casa oliendo a perfume de otra mujer, ella cogió una silla y se la rompió en la cabeza. Él sobrevivió al golpe y llamó a la ambulancia. A ella la llevaron al Paolo Pini, el viejo manicomio de Milán.

El lugar era "terror, odio, sombra y muerte, el infierno de Dante, pero hice amigos allí", contaba. "Ése fue mi Premio Nobel". Le dieron 37 electrochoques. "Salir viva fue un milagro, allí se entraba para morir".

En 1953 publicó su primer libro, Presencia de Orfeo. Empezó a escribir siendo una niña, y uno de sus primeros poemas se lo dedicó al legendario banquero Enrico Cuccia. "Una vez me lo crucé por la calle y le dije: 'Yo tengo hambre'. Él contestó: 'Buena señal'. Y tiró derecho".

"La poesía nace de un terreno de dulzura, de amor. Las verdades me vienen de los sueños, los muertos me visitan", contaba.

Escribió también prosa y aforismos, y en 1996 fue propuesta para el Premio Nobel de Literatura por la Academia francesa. Su gran obra, La Terra Santa, le valió en 1993 el Premio Eugenio Montale. Se declaraba loca de amor por Rilke, y le gustaban Hölderlin, Valéry, Melville, Gide, Pirandello, Dante, Manzoni. Y en la vida: "Quasimodo, Manganelli, Montale, Raboni, la Spaziani. A algunos los amé y los tuve".

Otros de sus libros son Testamento, Vuoto d'amore, Ballate non pagate, Superba è la notte, L'anima innamorata, Corpo d'amore, La carne degli Angeli, Più bella della poesia è stata la mia vita o Clinica dell'abbandono.

Era una persona religiosa y muy pagana. "Me he portado siempre como una gran pecadora y no me he arrepentido de nada", dijo al diario La Repubblica en 2006. "No voy a la Iglesia a murmurar, pero Dios está aquí conmigo. Olfateo su olor. Dos cosas me convencen de la existencia de Dios: que no soy dueña de mi voluntad y que el océano Pacífico no pueden haberlo creado los científicos".

En sus últimos años, puso letra a canciones de artistas como Milva, Lucio Dalla, Roberto Vecchioni o Giovanni Nuti. Y dejó estos versos:

"Navego como una sombra
en el sueño del día
y sin saber
 me reconozco como tantos
 inclinada sobre un altar
 para ser comida quién sabe por quién".


 El País
3 de noviembre de 2009.















Ventajas del matrimonio homosexual, por Cristina Peri Rossi



“…los hetero se han podido casar toda la vida por cualquier motivo, 
pero seguramente, los homo tendrán que casarse 
solo y únicamente por amor.”


Algunos listillos que no quieren pasar por homófobos (¿homófobos ellos?)  disfrazan su repudio al matrimonio homosexual con argumentaciones muy,  pero que muy progresistas, en apariencia. Recientemente leí, firmados por dos intelectuales conocidos (hombre y mujer, respectivamente, no confundamos, no eran transexuales) la revolucionaria afirmación de que era reaccionario extender el matrimonio a las parejas homosexuales, porque el matrimonio estaba en decadencia, y si ahora empezaban a casarse los homosexuales, fortalecerían la institución. Ambos periodistas (hombre y mujer, no confundamos, no eran transexuales) estaban casados; por supuesto, matrimonio heterosexual, o sea, al uso. Pero quieren la exclusiva en ambos casos; si el matrimonio está en auge, limitado para heteros; si está en decadencia, también limitado a heteros. Vaya por Dios: después de haber sido apaleados, excluidos, burlados, vilipendiados, perseguidos, resulta que los homosexuales tienen que ser, también, la vanguardia revolucionaria de Occidente. ¿Qué más? Podríamos hacerles pagar un impuesto, por ser homosexuales y querer casarse.

Reconozco que durante muchos años, yo también estaba en contra del matrimonio homosexual; siempre sospeché del matrimonio: si había que festejarlo, firmar papeles, invitar a parientes detestables, a vecinos xenófobos y a olvidados tíos, algo malo tenía que tener. Si había que premiarlo (luna de miel, listas de boda, vacaciones) sería por algo. Por suerte, no soy de piñón fijo: sé rectificar a tiempo. El tiempo fue el advenimiento del maldito sida, una de las pestes más detestables del siglo pasado y del principio del XXI. Aprendí dolorosamente, a través de amigos y conocidos en EEUU y en Europa que la persecución a los homosexuales llegaba hasta los hospitales: si no había papeles, muchos enfermos morían solos, aislados, porque su pareja o sus amigos no tenían un certificado matrimonial que les permitiera acompañarlos.



En aquella maldita época, muchos se cebaron contra los homosexuales, considerando la enfermedad como el castigo al vicio nefando. Estaban equivocados, por supuesto, pero miles y miles de enfermos murieron solos porque el amor de su vida no podía entrar a la habitación; era sólo el amor de su vida, no era ni su marido ni su esposa.

A partir de esa experiencia, me he convertido en una defensora del derecho de los homosexuales a contraer enlace, además de contraer el sida, igual que los heteros. Matrimonio para todos, o matrimonio para nadie, es una consigna.

La extensión de este derecho a los homosexuales no perjudica a nadie, ni pone en peligro la célula familiar; al contrario, la perpetúa, aunque bajo otras formas, y elimina una discriminación sin sentido. La homosexualidad no es una enfermedad; desde el año l972 fue eliminada del catálogo de perturbaciones mentales de la Asociación Internacional de Psiquiatría y la lucha continua, persistente de los colectivos de gays y lesbianas ha permitido cierta visibilidad de los homosexuales y las lesbianas (parciales, bi, exclusivos, a temporadas o a tiempo completo) sin que ningún pilar de la sociedad tiemble o se derrumbe.

El día en que casi todo pueda salir a la luz, sabremos, por ejemplo, que durante mucho tiempo Hollywood construyó los arquetipos de actrices y galanes del cine con homo o bisexuales (tuvieron que ocultarlo y sufrieron el tormento de sentirse raros, diferentes, excluidos de la normalidad, esa cuestión estadística. Valentino, Cary Grant, Burt Lancaster, Montgomery Clift, Rock Hudson, James Dean, a veces Marlon Brando, Alec Guinness, Laurence Olivier, Dick Bogarde, Marlene Dietrich, Greta Garbo, Joan Crawford y much@s más).

El PSOE y el presidente, Rodríguez Zapatero, se han comprometido a reformar el contrato matrimonial para que puedan optar a él también las parejas homosexuales. Optar no quiere decir que veamos una avalancha de matrimonios, aunque sería bastante divertido. Ahora bien, todos aquellos que todavía esgrimen algún tonto argumento contra este proyecto de ley, ¿han pensado las ventajas que tiene para el sistema capitalista? En primer lugar, aumentarán las alicaídas listas de bodas de El Corte Inglés y otros hipermercados. Ya me veo comprando una tostadora para Jordi y Andreu, que me han dicho que van a casarse con parafernalia y todo. Yo, que no he comprado una tostadora en la vida, ni siquiera para mí. (El pan lo compro ya tostado; ahorra migas, y a veces, hasta ahorra amigas). También hará prosperar a las agencias de viajes y a los circuitos operadores, venidos a menos desde que el terrorismo nos demostró nuestra cruel indefensión. Tengo unas amigas que ya piensan fletar el primer charter exclusivamente con matrimonios de mujeres a Nicaragua, donde, además de faltar los artículos de primera necesidad, falta también un poco de libertad gay. Si se aprueba el matrimonio homosexual, no habrá burbuja inmobiliaria, mejor dicho, la burbuja inmobiliaria continuará, porque ya me veo a los papás y a las mamás de mis mejores amigos regalándoles un pisito en El Borne de Barcelona o saliéndoles de aval para la hipoteca de Rosa y María, en Aluche. El capitalismo es así: cuando entra en crisis, siempre hay algo que lo salva. Los salvadores del capitalismo a principio del siglo XXI son los gays, que según me ha explicado un amigo mío, especialista en finanzas (hetero), gastan más dinero porque se preocupan por la belleza, por la cultura y por los vecinos: para hacerse respetar y querer siempre están cuidando al viejito de la otra puerta o sacan a pasear al perro de la ancianita solitaria del quinto.

Otro ejemplo: cuando mi vecina Neus se compra un libro (aunque sea de esas colecciones baratas, de quiosco, que nos arruinan los derechos de autor a los escritores), su marido, Jordi, suele mirarla mal y rebuzna: «Tú siempre malgastando las pelas, para qué necesitas otro libro» (en catalán, si us plau). Pero si mi amigo Francesc (gay) se compra un libro de fotografías editado por Blume, que cuesta 80 euros, su novio Luis (que entonces será su marido) le dirá: «Querido, qué idea estupenda, tú siempre preocupado por la cultura de esta familia». Las cosas, como son.

Algunas personas, de cuya buena intención no tengo por qué sospechar (o sea, sí), esgrimen el argumento (como un puñal) de que el matrimonio debe ser exclusivamente hetero porque la finalidad de ese contrato es la reproducción. Qué barbaridad, con lo que se querían mi tía María Elena y su esposo, Arturo, y nunca tuvieron hijos. Yo creo en cambio que el matrimonio es un artefacto social que sirve para una infinidad de cosas, según los usuarios. Por ejemplo, a mí, la única vez que me casé (ya dije que es una institución que me merece reservas, tanto para heteros como para homos), me sirvió para tener una nacionalidad: la española. Yo era de las revolucionarias ingenuas de los años 70 que creían que la mayoría de las instituciones se limitaban a ser papeleo, burocracia, hasta que la maldita dictadura uruguaya me retiró la nacionalidad, me quedé sola, indocumentada en Barcelona y con la policía de Franco siguiéndome la pista. Huí a Francia, donde fue dificilísimo casarme, porque los franceses (país de exilio, lo llamaban) no querían casarse por temor a las represalias de la dictadura uruguaya y del franquismo. Entonces, me casé con un español, con lo cual, obtuve la nacionalidad y aprendí a no burlarme nunca más del papeleo: toda la vida de una puede depender de tener o no tener un pasaporte vigente. (El recurso del matrimonio para salvar vidas lo había aprendido de la II Guerra Mundial, cuando muchísimos soldados norteamericanos se casaron con japonesas, italianas y alemanas, dándoles la nacionalidad norteamericana).

En el siglo XIX, el matrimonio le sirvió a cantidad de pequeñoburgueses para adquirir títulos nobiliarios, y a cantidad de nobles para obtener dinero, casándose con pequeñoburgueses.

La próxima objeción que me veo venir de los progresistas que no quieren parecer homófobos porque en el fondo lo son, es la del amor: los hetero se han podido casar toda la vida por cualquier motivo, pero seguramente, los homo tendrán que casarse solo y únicamente por amor. De modo que cuando comiencen los divorcios, que comenzarán tan pronto como los hetero (ya se produjo la primera demanda de divorcio, en Canadá), los falsos progresistas que no quieren parecer homófobos porque lo son, dirán que está visto, esto no podía durar, los matrimonios homo son un fracaso. Por supuesto: los homosexuales tienen el mismo derecho a fracasar que los hetero.

Otra ventaja muy importante del matrimonio para todos es ampliar la posibilidad de adopción. Hay demasiados niños que se mueren de hambre en el Tercer Mundo, que mueren de enfermedades curables, demasiados niños entregados a la prostitución, al tráfico de drogas, como para que alguien pueda razonablemente esgrimir la prohibición de adoptarlos a las parejas homosexuales. Y quienes consideran que si hay dos padres falta la figura femenina, y si hay dos madres falta la masculina, no se asusten: en la vida, lo que importa no es el sexo de quien da amor, sino que haya amor. Dicho de otro modo: lo importante es la función, no quién la cumple. La mayoría de los traumas que padecemos de adultos vienen de hogares heterosexuales, con padre y madre de diferente sexo, pero con violencia, conflictos, alcohol y malos tratos. Las estadísticas demuestran que la homosexualidad no es hereditaria, ni contagiosa: los homosexuales, hasta ahora, han sido casi siempre hijos o hijas de parejas hetero, y ninguna investigación ha podido determinar que los niños adoptados por parejas homo tengan esta tendencia.

Tampoco se ha podido demostrar que ninguna sociedad haya sufrido alguna clase de pasmo cuando los homosexuales han salido del armario o se han constituido como pareja o matrimonio: el porcentaje de actividad homosexual no ha aumentado de manera significativa. De modo que a casarse, quienes quieran, y a ser felices,  si pueden.


©Cristina Peri Rossi
Publicado en El Mundo, España
Agosto 2004.