la rebelión consiste en mirar una rosa

hasta pulverizarse los ojos


Alejandra Pizarnik


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Carlos Giménez: "Casas Muertas es una obra conmovedora que trae a los jóvenes la visión de un país que no conocieron", entrevista de Mireya Mata, fotos Julio García (Canelo), diario 2001, Caracas, 13 de abril de 1987





"Yo no vi las casas, ni vi las ruinas. Yo sólo vi las llagas de los hombres y las mujeres.
Se están derrumbando como las casas, como el país en el que nacimos.
No es posible soportar más.
A este país se lo han cogido cuatro bárbaros, veinte bárbaros, a punta de lanza y látigo.
Se necesita no ser hombre, estar castrado como los bueyes, para quedarse callado, resignado y conforme, como si uno estuviera de acuerdo, como si uno fuera cómplice (...).
Los que mandan son cuatro, veinte, cien, diez mil.
Pero los otros, los que soportamos los planazos y bajamos la cabeza, somos tres millones.
Yo sí creo que se puede hacer algo.
Yo no soy un iluso, ni un poeta del pueblo, sino un llanero que se gana la vida con sus manos, que ha criado becerros, que ha domado caballos.
Y sé que se pueda hacer algo.
(...).

El civilismo de los estudiantes terminó en la cárcel.
Los hombres dignos que han osado escribir, protestar, pensar, también están en la cárcel, o en el destierro, o en el cementerio.
Se tortura, se roba, se mata, se exprime hasta la última gota de sangre del país.
Eso es peor que la guerra civil.
Y es también una guerra civil en la cual uno solo pega, mientras el otro, que somos casi todos los venezolanos, recibe los golpes".

Miguel Otero Silva

Casas Muertas


1955

Nota: la separación de los párrafos no es de MOS sino de este blog.


Fuente: 
Ana Lía Cassina. 
Archivo: Carmen Gallardo.