ETIQUETAS
- ADÉLE HAENEL
- ADOLFO BIOY CASARES
- ADRIANA CALVO
- ADRIANO GONZÀLEZ LEÒN
- AGNES VARDA
- ALBERTO ESTRELLA
- ALBERTO GRECO
- ALEJANDRA PIZARNIK
- ALEJANDRA RACCA
- ALEJANDRO INCHÁURREGUI
- ALEJANDRO VIGNATI
- ALEXOS PANAGULIS
- ALICIA DUJOVNE ORTIZ
- ALICIA MILIA PIRLES
- ALICIA MOREAU
- ALMA INGIANNI
- ANA CACOPARDO
- ANA ILIOVICH
- ANA MARÍA MARTÍ
- ANA MELO
- ANA TERESA SOSA
- ANAIS NIN
- ANDREINA MUJICA
- ÁNGEL ACOSTA
- ANGELA DAVIS
- ANÍBAL TROILO
- ANITA GIMÉNEZ
- ANNA FRANK
- ANNIE LEIBOVITZ
- ARIEL DORFMAN
- ARMANDO AFRICANO
- ARMANDO REVERÓN
- ARTES PLÁSTICAS
- arti
- ARTÍCULOS
- ARTURO USLAR PIETRI
- B.B.KING
- BARBARA
- BEATRIZ IRIART
- BELÉN OJEDA
- BENJAMÍN MOSER
- BIOGRAFÌAS
- BOOKS
- BRIT BENNETT
- CANELITA MEDINA
- CARLOS FUENTES
- CARLOS GIMÉNEZ
- CARMEN CARMONA
- CARMEN Y SUSANA PLATERO
- CAROLINA MORODER
- CAROLINA ORLOFF
- CÉLINE SCIAMMA
- CESÁRIA ÉVORA
- CHARLES CHAPLIN
- CHICO BUARQUE DE HOLLANDA
- CHRISTIAN BOLTANSKI
- CINE
- CINE SILVIA DI FLORIO
- CLARA BECERRA
- CLARICE LISPECTOR
- CLAUDIA PATRICIA LOPEZ OSORNIO
- CLAUDIA PIÑEIRO
- COLETTE
- CONTEMPORARY LATIN AMERICAN ARTS
- CRISTINA PERI ROSSI
- CUENTOS
- DACIA MARAINI
- DANIELA MERCURY
- DANIELA VINCI
- DANZA
- DARÍO FO
- DEBORAH CYWINER
- DERECHOS HUMANOS
- DIANA RAZNOVICH
- DIANE DENOIR
- DINAPIERA DI DONATO
- DOBLE VALENTINA
- DORIS LESSING
- EDGARDO GRECO
- EDICIONES CHORONÍ
- ELENA PONIATOWSKA
- ELIAHU TOKER
- ELIS REGINA
- ELISA LERNER
- ELIZABETH BISHOP
- ELZA SOARES
- EMILCE MOLER
- EMILIO MOLINÉ
- EMILIO RODRIGUÉ
- EMMELINE PANKHURST
- ENGLISH
- ENRIQUE VILORIA VERA
- ENSAYOS
- ENTREVISTAS
- ERNESTO SABATO
- ESCRITORAS
- ESCRITORES
- ESPACIO ANNA FRANK
- ESTHER DITA KOHN DE COHEN
- ETHEL DAHBAR
- EUGENIA UNGER
- EVE ENSLER
- EXPOSICIONES
- FANNY ARJONA
- FEDERICO GARCÍA LORCA
- FELICE SCHRAGENHEIM
- FELIPE PIGNA
- FÉLIX ESTEVES
- FEMINISMO
- FERNANDO ALEGRÍA
- FERNANDO TÁBORA
- FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO DE CARACAS 1973-1992
- FITC
- FLORA TRISTÁN
- FLORIANO MARTINS
- FONTANARROSA
- FOTOGRAFÌA
- FRANCIS BACON
- FRANCO ZEFFIRELLI
- FRANZ LEBOWITZ
- FRED VARGAS
- FRIDA KAHLO
- GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ
- GABRIELA CABEZÓN CÁMARA
- GABRIELA MISTRAL
- GAL COSTA
- GEENA DAVIS
- GLADYS LOPRETO
- GRISELDA GAMBARO
- HANNAH ARENDT
- HEBE UHART
- HELGA WEISSOVÁ
- HERTA MULLER
- HOLOCAUSTO
- HUMOR
- IBRAHIM GUERRA
- IDA VITALE
- IDEA VILARIÑO
- ILSE FUSKOVÀ
- INGRID BETANCOURT
- INGRID JASCHEK
- INTERVIEWS
- IRENE ARCILA
- IRENE DAB
- ISABEL ALLENDE
- ISABELLE HUPPERT
- JACK KEROUAC
- JACOBO BORGES
- JACQUELINE GOLDBERG
- JAIRO CARTHY
- JANE FONDA
- JEAN GENET
- JEANNE MOREAU
- JOAN BAEZ
- JORGE LUIS BORGES
- JOSÉ AUGUSTO PARADISI RANGEL
- JOSÉ IGNACIO CABRUJAS
- JOSÉ PULIDO
- JOSEF SZAJNA
- JOUMANA HADDAD
- JUAN CARLOS NÚÑEZ
- JUAN CARLOS ONETTI
- JUAN JOSÉ BARTOLOMEO
- JUANA AZURDUY
- JULIO CORTÁZAR
- JULIO EMILIO MOLINÉ
- KARLA K. GOMEZ
- KATHERINE MANSFIELD
- KATHRYN BOLKOVAC
- LAURA ALCOBA
- LAURA FERNÁNDEZ
- LAURA SÁNCHEZ
- LAUREANO MARQUEZ
- LEÓN FERRARI
- LGTBQ
- LÍA RUEDA
- LIBROS
- LILI ELBE
- LILLIAN HELLMAN
- LISARDO RICO
- LIV STROMQUIST
- LORENZA MAZZETTI
- LUCIN KHATCHERIAN
- LUIS BELTRÁN PIETRO FIGUEROA
- LUIS SEDGWICK BÁEZ
- LUISA RICHTER
- LYDIA DAVIS
- MADONNA
- MAHATMA GANDHI
- MALENA MUYALA
- MANUEL PUIG
- MANUEL SCORZA
- MANUELA MARTINEZ
- MANUELA SAENZ
- MARCELA SERRANO
- MARGARET ATWOOD
- MARGARETHE VON TROTTA
- MARGOT BENACERRAF
- MARGUERITE DURAS
- MARÍA BETHANIA
- MARÍA CRISTINA DA FONSECA
- MARÍA ELENA WALSH
- MARÍA ESTHER GILIO
- MARÍA LEJÁRRAGA
- MARÍA LUISA BAEZ
- MARÍA STARC
- MARÍA TERESA CASTILLO
- MARIANNE MOORE
- MARIE CURIE
- MARIELLE FRANCO
- MARINA NEMAT
- MARIO BENEDETTI
- MARIO VARGAS LLOSA
- MARTA CANDIA
- MARTA CRUZ-COKE MADRID
- MARYSE CONDÉ
- MICHELLE DROUILLY
- MIGDALIA GUERRERO
- MIGUEL GRACIA
- MIGUEL HENRIQUE OTERO
- MIGUEL ISSA
- MIGUEL OTERO SILVA
- MIGUEL RAMÒN UTRERA
- MIOU MIOU
- MIRIAM LEWIN
- MOISÉS PEREZ COTERILLO
- MONIKA ZGUSTOVA
- MÚSICA
- NADIA MURAD
- NAOMI ALDERMAN
- NATASHA HERNÁNDEZ
- NAVA SEMEL
- NELSON RIVERA
- NENI SALVINI
- NINA SIMONE
- NINI MARSHALL
- NORKA VALLADARES
- NORMA ALEANDRO
- NOVELAS
- OLGA OROZCO
- OLGA WORNAT
- ORIANA FALLACI
- OSVALDO SORIANO
- PANCHO QUILICI
- PAOLA TAGLIAFERRO
- PATRICK RICE
- PATTI SMITH
- PAUL AUSTER
- PEPE FERNÁNDEZ
- PETER BROOK
- PILAR RAHOLA
- PILU VELVER
- PINA BAUSCH
- POESÍA
- POETAS
- POETRY
- PORTUGUÊS
- PRESS
- PRIMO LEVI
- QUINO
- RAFAEL CADENAS
- REVISTAS
- RIBES SAPPA
- RODOLFO MOLINA
- ROLAND STREULI
- ROLANDO PEÑA
- ROMA MAHIEU
- ROMA RAPPA
- ROSA MONTERO
- ROSA ROTENBERG
- RUBÉN MONASTERIOS
- SARA FACIO
- SARA SOLARZ OSATINSKY
- SHADI GHADIRIAN
- SHARMEEN OBAID-CHINOY
- SHERE HITE
- SILVINA OCAMPO
- SIMONE DE BEAUVOIR
- SOFÍA IMBER
- SONIA M. MARTIN
- SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ
- SUSAN SARANDON
- SUSAN SONTAG
- SUSANA D. CASTILLO
- SUSANA RINALDI
- SUSY DEMBO
- SYLVIA MOLLOY
- TADEUSZ KANTOR
- TEATRO
- TERESA SELMA
- TEXTOS
- THEATER
- TINA TURNER
- TOM JOBIM
- TRADUCCIONES
- TRISTÁN BAUER
- TRUMAN CAPOTE
- VANESSA REDGRAVE
- VICTORIA OCAMPO
- VICTORIA SANTA CRUZ
- VIDEOS
- VINICIUS DE MORAES
- VIOLETA PARRA
- VIOLETTE LEDUC
- VIRGINIA WOOLF
- VITA SACKVILLE-WEST
- VIVIANA MARCELA IRIART
- WILLIAM SHAKESPEARE
- WILLIAM STYRON
- WRITERS
- XIOMARA MORENO
JULIO CORTÁZAR and the cultural exile in INTERVIEWS, book by Viviana Marcela Iriart: "I'm in exile, but on the other hand, in my country, there are 26 million exiles in relation to us"
In Chile, starting on September 11, 1973 , a young generation was taken by the Junta and enrolled in fascist schools run by the military. Six years have passed and they have lived the critical age (between 12 and 18) under that regime, thousands and thousands of children and Chilean girls who, right now, believe in the Junta, believe the in the national security state, believe that all of us are traitors. They believe that Chile is a country unjustly attacked and threatened. It's not their fault, poor things, because in six years they have become the same thing that Hitler did with the Hitler Youth, or Mussolini with the "balillas". Well, that is for me one of the most frightening things, and we can do nothing, intellectually. Because here I can tell you this, but no one will listen in Argentina, nobody will read it, you can publish it but unless someone carries it in their pocket, no one can read it there. "
'Joan Baez received death threats, and was banned, persecuted' : Julio Emilio Moliné, co-director of the documentary 'Joan Baez in Latin America: There but for fortune (1981)' / book INTERVIEWS by Viviana Marcela Iriart (2025)
![]() | |
| Joan Baez , May 1981 ©Julio Emilio Moliné |
Y ASÍ PASÓ ... / FUERA DE LIBRETO por Jairo Carthy. / Caracas, 11 de enero de 2026
En los montajes de la Ópera de Caracas, había un barítono que era la sensación del momento. No solo tenía una espectacular voz, sino una simpatía que desarmaba al más serio. Su nombre: William Alvarado, el eterno buen humor hecho persona.
Dos óperas quedaron grabadas en la memoria de la compañía: “El Elixir de amor” de Donizetti y “Don Giovanni” de Mozart. Y, claro, William tenía papeles protagónicos en ambas.
El maestro José Ignacio Cabrujas, el director de estas aventuras, decidió darle una sacudida moderna a “El Elixir”: ¡la ambientó en una estación de gasolina! El escenario tenía un árbol gigante y multicolor que parecía sacado de un cuento psicodélico.
Fui a un ensayo y vi mi oportunidad. William interpretaba a "Belcore", un policía pedante y fanfarrón que llegaba en moto. En el clímax de su confrontación con el tenor (Nemorino) por la chica (Adina), William se daba golpes en el pecho como un gorila en celo para mostrar su machismo. ¡Era divertidísimo!
Y ahí, ¡Zas!, se encendió el bombillo de la genialidad (o de la travesura). Como la ópera era cómica y se prestaba para el desparpajo, le propuse a William una idea de oro:
- Mira, William, ¿por qué no le metemos picante? En vez de los golpes de gorila, nos inventamos una franela con la "S" de Superman. Te abres la camisa de policía como si fuera tu identidad secreta. ¡El público va a enloquecer!
A William le pareció una idea épica. El único problema: mantener el secreto de Estado hasta la noche del estreno. Solo se revelaría el día de la función. Manos a la obra. Compré la franela azul, y yo mismo, con toda la destreza de un artesano clandestino, dibujé, recorté y pegué el logotipo. Quedó perfecta y escandalosamente vistosa.
Llegó el gran día. En el camerino, le puse con mucho cuidado la franela a William. ¡Se veía espectacular! El tipo era fuerte y tenía unos pectorales que hacían justicia a la "S".
Mi cómplice, Armando Africano, el Coordinador de la Opera de Caracas, era el único otro ser humano al tanto de la conspiración. Nos sentamos en el público con una sonrisa de niños traviesos a esperar nuestro momento de gloria.
Y sí, amigos, el plan funcionó a la perfección.
Cuando William se enfrenta a Nemorino y se abre la camisa... ¡BOOM! Superman en la estación de gasolina. El teatro estalló. Gritos, risas histéricas y un vendaval de carcajadas que casi ahogan la música. Nadie, absolutamente nadie, lo vio venir.
En el intermedio, yo estaba flotando de la emoción, sintiéndome el genio del humor. Pero la alegría me duró menos que un caramelo en la puerta de un colegio. Cabrujas me estaba esperando.
Me soltó un sermón que aún recuerdo:
- Eres muy creativo, Jairo, y sí, fue un chiste barato que gustó. Pero escúchame bien: YO SOY EL DIRECTOR. Esta puesta en escena, con sus virtudes y sus defectos, es MÍA. Lo tuyo fue una falta de respeto y de ética imperdonable para un profesional como tú. Si querías "inventar", me lo hubieras consultado. ¡Tenía razón! Me quedé hecho polvo. El público estaba encantado y lo felicitaba a él por la sorpresa y su genialidad.
(No todo fue risa. En ese mismo montaje, pasó algo más... algo terrible. Próximamente, en otra entrega.)
Pero las advertencias de Cabrujas son como las dietas de Año Nuevo: duran poco.
William sabía que, años atrás, yo había tenido un éxito arrollador interpretando a "Leporello" en una versión moderna de “Don Juan” (los detalles de ese montaje están en mi libro “Como soportar la vida con humor, Confesiones de un actor.”)
Y vino con la súplica:
— Jairo, necesito tu ayuda. Quiero que me crees mi propio Leporello, con ese toque de locura que tú le diste. ¡Quiero robarme el show como tú lo hiciste!
Pensé: Ese personaje me dio críticas extraordinarias, y ¿por qué no repetir la dosis?
Así que, de nuevo, empezamos la conspiración, esta vez silenciosa y técnica. Le di instrucciones a William a espaldas de Cabrujas: "Debes cojear, debes tener un defecto físico, un caminar diferente, un brazo mas corto que el otro". Al llegar a los ensayos generales, ya estaba transformado, y con el maquillaje! Le dimos un aire libidinoso y repulsivo, y William le agregó el toque maestro de la falta de algunos dientes.
El resultado fue EXTRAORDINARIO. William se convirtió en un Leporello único y se robó el show cada noche, justo como me había pasado a mí.
Pero lo que yo no podía saber y ni siquiera sospechar era el giro del destino (porque estas cosas casi nunca suceden) y es que luego de ocho años, la obra de teatro “Don Juan” donde yo formaba parte, se volvería a montar para participar en un Festival en España, con funciones en Madrid y reponerla de regreso de nuevo en Caracas.
Cuando hicimos la temporada, solo había pasado un año de haberse presentado la ópera “Don Giovanni”. El día del estreno William estaba en primera fila. La gente que había visto la ópera me felicitaba por mi actuación con un comentario que me hacía soltar una carcajada interna:
- ¡Jairo, te felicito! Se nota que te inspiraste en la creación del "Leporello" de William. ¡Son casi idénticos!
Nunca aclaré la verdad, tanto William como yo disfrutamos dándole vida cada uno en su mundo a Leporello. En esta ocasión, el maestro Cabrujas jamás sospechó mi "dirección escondida". Me aseguré de que William hiciera que todo pareciera espontáneo.
Y así pasó.
Jairo Carthy
Y ASÍ PASÓ ... "TARA, POESÍA DEL MUSEO", por Jairo Carthy / Caracas, 4 de Enero de 2026
Trabajar en la Ópera de Caracas era una aventura, pero estar en el Museo del Teclado con el equipo de la Dirección de Música de Fundarte era, literalmente, vivir una comedia constante.
¿Recuerdan la anécdota de “La Escuelita”? Pues con ese mismo combo protagonizamos una de las experiencias más delirantes que he vivido. Todo empezó el día en que al Museo , ese lugar solemne que solía estar más solo que la una (porque nadie iba a ver la colección de pianos), le llegó un cargamento misterioso.
Consistía en un montón de cajas y una estructura metálica giratoria, enorme y pesada. Parecía un artefacto de la NASA. Cuando abrimos las cajas, ¡sorpresa!: eran las ediciones de poesía de Fundarte. La estructura era un exhibidor para que el público (ese que no iba) pudiera girarlo y elegir un libro.
Todo iba sobre ruedas hasta que Ana Cecilia Abreu soltó la bomba:
—¿Pero ustedes ya vieron cómo son estas "poesías"?
Corina Michelena, con su honestidad de siempre, respondió:
—Ni idea, a mí no me gusta la poesía.
Pero Armando Africano, que aunque era de la Ópera estaba pendiente, agarró un libro, lo hojeó y casi se va de espaldas:
—¡No puede ser que esto sea poesía!
Nelly Zerpa se acercó intrigada:
—¿Qué pasa, Armando? ¿Tienen errores?
—¡Peor! — respondió él—. ¡Es que cada página tiene una sola frase!
Yo no lo podía creer. Agarré otro ejemplar pensando que era un error de imprenta, pero qué va... una página decía una frase, la siguiente tenía tres palabras y la otra estaba casi en blanco.
- ¡Qué loquera! - exclamé -. Si esto es ser poeta, nosotros somos los próximos candidatos al Premio Nacional de Literatura.
Y ahí fue cuando la genialidad de Armando lanzó el plan maestro:
- ¿Y por qué no escribimos nuestro propio libro de poemas? Si ellos cobran por esto, nosotros también podemos.
-¿Pero quién nos va a patrocinar? - preguntó Ana Cecilia.
- ¡Eso es lo de menos! - dijo Armando. Primero la obra, después la fama.
Nos fuimos cada uno a su escritorio con una concentración sospechosa. Si alguien hubiera entrado en ese momento, habría pensado: "¡Caramba, qué eficiente es este equipo!".
Pero la realidad era que estábamos pariendo versos absurdos entre carcajadas contenidas.
Uno de los nuestros, Luis Salmerón (un fotógrafo guapo y talentoso), no participaba pero nos veía desde la barrera. Luis era un torbellino: iba de Parque Central al Ballet, del teatro a la oficina, nunca se quedaba quieto. Armando decía que parecía una "Tara" (ese saltamontes inquieto que nadie puede atrapar).
¡Y listo! Ya teníamos título para nuestra obra cumbre: "¡TARA!". Y como subtítulo le pusimos la frase más intensa e incongruente que se nos ocurrió: “He visto temblar la alegría”.
Nuestra musa involuntaria terminó siendo Isabel Palacios. Ella estaba en Nueva York y, como siempre, al volver nos reunió para contarnos sus andanzas. Nos habló emocionada de haber escuchado a Kiri Te Kanawa y de cómo, al salir del teatro con un frío de muerte, se encontró unos guantes negros de cuero en el taxi, que le salvaron la vida.
Mientras ella hablaba, nosotros nos cruzábamos miradas cómplices. Cada detalle de su viaje terminaba convertido en un "poema" de nuestro libro:
“Como gotas de rocío… cayeron guantes pal frío”.
“Kiri Te Kanawa, la loca de Tacagua. La karateca loca ataca”.
“La niña enferma… de prístinos paisajes”.
“Y aquello parecía…”.
Cualquier frase, mientras más incoherente fuera, mejor quedaba en nuestro poemario. Eran muchísimos, pero lamentablemente el manuscrito original está perdido entre uno de los baúles de recuerdos de Armando, pero todos daban mucha risa y lo mejor es que fue un trabajo colectivo del grupo.
Cuando terminamos sacamos una copia para cada uno; no pusimos un poema en cada página como era la diagramación de los libros a la venta, pues no teníamos mucho presupuesto para estas travesuras, y se lo dimos a leer a cada persona de nuestro entorno: cantantes, profesores, pianistas, alumnos, que se morían de la risa. Fue algo muy divertido.
Quiero hacer un paréntesis necesario: siento un profundo respeto por el arte de escribir y por mis amigos poetas, esos arquitectos del alma que logran conmovernos con la palabra exacta. Disfruto muchísimo de la buena poesía, la que tiene profundidad y sentido. Nuestra aventura no era una crítica al oficio, sino una reacción llena de
asombro ante lo incomprensible: no podíamos entender cómo una frase aislada y vacía de significado pretendía ser un poema.
Isabel Palacios, cuando descubrió el libro no lo podía creer, terminó aceptando con una sonrisa que nuestra creatividad no tenía límites… ni sentido común.
Al final, entre versos locos y risas, nosotros también vimos temblar la alegría.
Y así pasó…
Más artículos en: Y ASÍ PASÓ





















