Reverón en el mar Caribe, foto del documental de Margot Benacerraf "Reveron". Somos una hemeroteca de textos y otras cosas hermosas, de ayer y de hoy y de mañana también.

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Anais Nin conoce a June Mansfield : Diario I





    
(30 de diciembre de 1931)

(…) Cuando June caminó hacia  mí desde la oscuridad del jardín hacia la zona iluminada por la puerta abierta, vi por vez primera la mujer más bella de la tierra. Un rostro sorprendentemente blanco, unos ardientes ojos negros, un rostro con tanta vida que sentí como si fuera a consumirse ante mis ojos. Hace años traté de imaginar la auténtica belleza; creé en mi mente la imagen de una mujer así. Sólo la pasada noche la vi. (…) Es una mujer extraña, fantástica, nerviosa como alguien en estado febril. Su belleza me inundó. Cuando estaba sentada ante ella pensé que haría todo lo que me pidiera. (….)

Al final de la noche yo me sentí, como Henry, fascinado por su cara y su cuerpo que tanto prometen, pero odiaba su yo inventado que oculta al verdadero. (…) Vive de los reflejos de sí misma en la mirada de los otros. (….) Yo quise correr y besar su fantástica belleza, y decir: “June, has matado también mi sinceridad. Ya no sabré nunca quién soy, qué soy, qué amo, qué quiero. Te llevas contigo una parte de mí reflejada en ti. Cuando tu belleza me tocó, me disolvió. En lo más hondo no soy distinta de ti. Te soñé, deseé tu existencia. Tú eres la mujer que yo quiero ser. Veo en ti esa parte de mí que es como tú. Siento piedad por tu orgullo infantil, por tu temblorosa inseguridad, tu dramatización de los hechos, tu exageración de los amores que te han sido ofrecidos. Renuncio a mi sinceridad, porque si te amo significa que compartimos las mismas fantasías, las mismas locuras”. (….)

June y yo hemos pagado con nuestras almas por tomar las fantasías en serio, por vivir la vida como un teatro, por amar los vestidos y los cambios del yo, por llevar máscaras y disfraces. Pero yo siempre distingo lo real de lo que no lo es. ¿Y June?

Quería ver de nuevo a June. Cuando volvió a salir de la oscuridad me pareció todavía más bella que la primera vez. También parecía estar más a gusto. Cuando subió a mi dormitorio para dejar su abrigo, se detuvo a mitad de la escalera donde la iluminación destacaba su figura contra el fondo turquesa de la pared. Su pelo rubio estaba descuidadamente amontonado en la parte superior de su cabeza, su cara era pálida, las cejas como acentos circunflejos, la sonrisa maliciosa con un hoyuelo encantador. Pérfida, pensé, infinitamente deseable, capaz de atraerme hacia ella como si fuera hacia la muerte. Abajo, la risa y la vitalidad de Henry eran algo terrenal, sencillo, sin secretos ni peligros. Después ella se sentó en una silla de respaldo alto, con la espalda vuelta hacia los libros, y sus pendientes de plata relucían. Habló a Henry sin ternura ni dulzura, se burló de él, despiadada. Hablaban de una pelea que habían tenido antes de venir, y también de otras peleas.  (…)





¿Qué sentimientos se agitan en mi interior cuando oigo a June elogiar las manos de Jean? ¿Celos? ¿Y su insistencia en afirmar que su vida está llena de hombres, en que no sabe cómo comportarse con una mujer? Tengo ganas de decir, tan brutalmente como lo hace Henry: “Mientes”.

-          Al principio creí que tenías los ojos azules –dice mirándome fijamente-. Son extraños y bellos, grises y oro, con esas pestañas tan largas. Eres la mujer más grácil que he visto. Al andar, te deslizas.  (…)

Ella sigue susurrándome, indiferente al espectáculo: “Sé que Henry cree que estoy loca porque sólo busco lo febril. No quiero objetividad, no quiero distancia. No quiero quedar al margen”.

Cuando habla de este modo me siento muy cerca de ella y odio el escribir
de Henry, y el mío propio, que nos hace estar al acecho de todo, para registrarlo. Y quiero llegar a sumergirme en ella.

Al salir del teatro la tomo del brazo. Entonces ella desliza su mano en la mía, y nos las apretamos. (…) ¿Encuentra June en mí un descanso de sus tensiones? ¿Experimenta esa necesidad de claridad cuando el laberinto se vuelve demasiado oscuro y angosto?

Me emocionó infinitamente el contacto de su mano. Ella dijo:

-          La otra noche, en Montparnasse, me dolió oír pronunciar tu nombre a un hombre como Titus. No soporto ver que tipos vulgares como él se inmiscuyan en tu vida. Me siento bastante… protectora.

En el café, su  palidez se hizo cenicienta. Veo cenizas bajo su cutis. Henry había dicho que estaba muy enferma. Desintegración. ¿Morirá? Qué ansiedad siento. Quisiera rodearla con mis brazos. Advierto que se encamina hacia la muerte y estoy dispuesta a afrontar la muerte para seguirla, para abrazarla. Debo abrazarla, pensé, está muriéndose ante mis ojos. Su tentadora y sombría belleza se muere. Su extraña fuerza masculina.

Me fascinan sus ojos, su boca, sus descoloridos y mal maquillados labios. ¿Sabe que me siento perdida en ella, que ya no comprendo lo que está diciendo y que lo único que percibo es el calor de sus palabras, su vivacidad? (…)







Amo a June por haberse atrevido a ser lo que es, por su dureza y crueldad, por su implacabilidad, su egoísmo, su orgullo, su fuerza destructora. A mí me ahoga la piedad. Ella es una personalidad desarrollada hasta el límite. Adoro el valor para herir que tiene, y estoy dispuesta a ser sacrificada a él. Me sumará a sus otros admiradores, se ufanará de mi sujeción a ella. Será June, más todo lo que yo soy, todo lo yo le doy. Amo a esta mujer excesiva, más grande que las demás mujeres.

Cuando habla tiene la misma expresión de intensidad que debe tener cuando hace el amor, ese proyectar hacia delante toda la cabeza que la hace parecerse a la figura de la mujer de un mascarón de proa. El pardo carbonoso de sus ojos vira hacia un violeta neblinoso.

¿Está drogada?

No era tan sólo que June tuviese el cuerpo de esa mujeres que cada noche suben al escenario de los music-halls para desvestirse lentamente, sino que, además, era imposible situarla en otro ambiente que no fuera ése. Lo lujurioso de su piel, sus tonalidades vivaces, los ojos febriles y el peso de la voz, su tono afónico, se conjugaron instantáneamente con el amor sensual. (…. ) la nocturnidad de June era algo interno, brillaba desde dentro de ella y, en parte, se debía a su actitud en cada encuentro, ya lo considerase algo íntimo, o ya para ser inmediatamente olvidado. Era como si, ante cada hombre, encendiera dentro de ella la lámpara que encienden las amantes o las esposas que aguardan al acabar el día, con la diferencia que esas lámparas eran sus ojos; y su rostro era el que se convertía en la alcoba de un poema, tapizada de crepúsculo y terciopelo. (…) Siempre era la luz tamizada alimentada a través de los siglos para el momento del placer.

Acordamos, June y yo, vernos. Sabía que ella iba a llegar tarde y no me importaba. Llegué antes de la hora convenida, casi enferma de tensión y alegría. No podía imaginármela saliendo de la muchedumbre a plena luz del día, y pensé “¿será posible?”. Temía que no pudiera llegar a ser realidad aquel espejismo. (…) Esperar a June era la más dolorosa espera, como esperar un milagro.



Diario I (1931-34)
©1966 Anais Nin

"Julio Cortázar: Cartas 1977-1984” (Alfaguara): La historia detrás de la carta que me envió / viviana marcela iriart, fotos Eduardo Gamondés, 22 de abril de 2013










Julio Cortázar no solamente tuvo la amabilidad de concederme una entrevista  en Caracas a finales de  octubre de 1979, cuando yo tenía 21 años, era una desconocida exiliada y escribía free-lance y gratis para Semana, una revista que estaba muriendo. También tuvo la inmensa generosidad de enviarme una carta agradeciéndome el envío de la entrevista cuando salió publicada, diciéndome hermosas palabras que sólo una persona maravillosa como él podía escribir y que, por supuesto, yo no merecía.

Cortázar estaba en Caracas para participar de la Primera Conferencia sobre el Exilio y la Solidaridad Latinoamericana en los años 70 (21-29 de octubre), que se inauguró en Caracas y continuó luego en Mérida, que reunió a los escritores más importantes del momento: Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Antonio Skarmeta, Ernesto Cardenal…

La entrevista la firmé con seudónimo (el nombre fue elegido por el jefe de redacción) porque Cortázar  era uno de los opositores más celebres  y combativos  de la dictadura argentina; mi madre y mis hermanas vivían en Argentina y yo temía represalias contra ellas.  Cortázar, con la humanidad que lo caracterizaba, entendió mi temor cuando se lo expliqué.  

Cuando nos encontramos en el lobby del Hotel Anauco Hilton no nos dimos un beso, al estilo argentino, sino la mano, al estilo venezolano, porque eso era lo primero que yo había aprendido a hacer  después de haberme quedado un montón de veces con el beso en el aire viendo la cara de sorpresa de la persona que iba a besar. Cortázar, que había estado muchas veces en Venezuela, parecía conocer la costumbre muy bien.

Él no preguntó por qué había sido yo condenada al exilio y yo tampoco le conté. Lo admiraba demasiado como para perder tiempo hablando de mí. Yo sólo quería oír su pensamiento. Él estaba con Carol Dunlop, encantadora con sus grandes ojos tiernos  que miraban maravillados como si fuera una niña, y me tuvo mucha paciencia cuando ataqué a los intelectuales que mandaban a la gente a combatir y cuando las bombas caían se escondían detrás de sus libros. No era su caso, claro que no, pero había conocido a tantos así en mis últimos meses huyendo en Argentina, que sentía asco por los intelectuales. Cortázar, como si intuyera que yo me estaba desangrando de exilio,  respondía a mis ataques con paciencia y mucha dulzura. 

Él se veía muy joven y atractivo (y tenía 65 años) pero parecía un hombre muy triste, aunque en la entrevista digo que a veces sonreía como un niño, un hombre muy preocupado y parecía estar muy cansado físicamente. 











Cuando la entrevista finalizó y nos estábamos despidiendo, ya los dos parados, cuando vi que comenzaba a caminar y que se iba a ir para siempre de mi vida, sacando arrojo de no sé donde, yo que era tan tímida, lo paré  y le dije:

-                                - Cortázar, ¿puedo pedirle un favor?
-                                 - ¡Por supuesto! –respondió con amabilidad.
-                               -  ¿Puedo darle un beso?

Cortázar  lanzó una carcajada llena de sorpresa y alegría y por primera vez vi a sus ojos brillar contentos. Carol, a su lado, me miró sonriendo con sus grandes ojos cómplices.

-¡Claro! –respondió con una sonrisa espléndida, y se inclinó para que yo pudiera llegar a su mejilla.

Un beso, una entrevista, una carta. ¿Quién podía pedir más? Cortázar fue mi mejor regalo de exilio (junto con Joan Báez, pero esa es otra historia).













Lo que Cortázar no sabía, y no tenía por qué  saber y no supo nunca, era que yo había sido condenada al exilio por ser pacifista y editar una pequeña revista subterránea de cultura, Machu-Picchu, en la que había expresado mi oposición a la guerra con Chile en septiembre de 1978. Esto  me valió la persecución, clandestinidad, asilo en la Embajada de Venezuela en Buenos Aires y exilio, en ese orden. Y por carecer de militancia política era muy ingenua al suponer que bastaba un seudónimo para esconderme de la dictadura.



Porque Alberto Boixadós escritor argentino adherente de la dictadura,  cuyo libro Arte y Subversión tiene un capítulo dedicado a atacar a Cortázar llamado “Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa. "¿Son francotiradores o constituyen ejército regular?”,  puede leerse, ¡hoy!, en el blog  neonazi argentino llamado WeltanschauungNS




Portada del blog



Alberto Boixadós  publicó en  1981 el libro  “La Revolución y el arte moderno” y, continuando sus ataques a Cortázar, dice:











  
Esto demuestra dos cosas.

Primero, cuánto molestaban las palabras de Cortázar a la dictadura argentina y sus seguidores, porque “Semana” era una revista que estaba en quiebra (cerró a los pocos meses) y por lo tanto tenía muy pocos lectores e influencia en la vida política venezolana, y la entrevista había sido realizada por una persona absolutamente desconocida e insignificante  en 1979. 

Pero en 1981, cuando sale el libro,  yo era una activa combatiente de la dictadura desde mi trabajo ad-honorem en Amnistía Internacional y  la “Coordinadora Pro-Derechos Humanos en Argentina” (formada por parte del exilio argentino en Venezuela); había dejado de usar seudónimo en 1979,   y me había convertido en una pequeña figura pública, igualmente insignificante pero para la dictadura cualquier pulga significaba la amenazaba de una roncha gigante.

Y segundo, que  había traidores en el exilio argentino en Caracas, porque solamente la gente de mi entorno sabía que esa entrevista a Cortázar la había realizado yo, y nunca se había republicado con mi nombre.  (Por otra parte, en 1980 adopté mi apellido materno, Iriart,  y así se me conoce desde entonces).  ¿Quién o quiénes fueron los traidores? 

Vivir en el exilio siempre fue, entre otras cosas, como andar por un camino minado, nunca sabías cuando podías estallar en pedazos. Tampoco cuándo la mano que se extendía amiga era la mano que en realidad quería asesinarte.

En la entrevista Cortázar se lamenta: “Porque esto yo se los digo a ustedes, pero nadie lo va a escuchar en Argentina, nadie lo va a leer, ustedes lo van a publicar y salvo que alguien lo lleve en un bolsillo, nadie va a poder leerlo allí”. Yo pensaba lo mismo. ¡Qué equivocados que estábamos! Nos habíamos olvidado de los traidores, sirviendo nuestras cabezas en bandeja de plata por dinero, envidia, ambición, perversión o simplemente odio. 

Cortázar no fue invitado a la asunción de Alfonsín cuando la democracia volvió a Argentina en diciembre de 1983. Y si alguien merecía ser invitado por todo lo que había luchado, entregado, dejado de hacer para sí, sacrificado por la democracia argentina,  era él. 

Cortázar también fue traicionado por la democracia.

Y yo sólo espero que los traidores hayan sido castigados por la justicia o por la vida, y si no fue así, allá ellos: nunca dejarán de ser un pedazo de mierda debajo de una bota militar o de un zapato democrático.

Cortázar sigue siendo uno de los más grandes escritores de todos los tiempos, de todo el mundo. Uno de los seres humanos más amado. Y yo vivo en paz. 

Y ahora que aquella carta que me envió en 1979 forma parte del libro  “Julio Cortázar: Cartas 1977-1984”, que en 5 volúmenes reúne casi todas las cartas que Cortázar escribió en su vida, sólo puedo decir una vez más: Gracias, Cortázar, por permitirme ser parte de tu vida.


 22 de abril de 2013

© Fotografías  Eduardo Gamondés 







Homenaje a 100 años de su nacimiento y 30 de su partida: 
26 Agosto 1914 - 12 Febrero 1984 / 
Homenagem aos 100 anos de seu nascimento e 30 de sua partida:
 26 agosto 1914 - 12 fevereiro 1984











JOAN BAEZ: UNDER THE BOMBS - BAJO EL BOMBARDEO, Hanoi, December - Diciembre 1972 / Ed. Escritoras Unidas & Cía. Editoras, October-Octubre 2017











BAJO EL BOMBARDEO



La famosa cantante folklórica y pacifista Joan Báez dio una charla en la Iglesia Memorial de Stanford  de Palo Alto (California, Estados Unidos) el 12 de enero de 1973, hablando de su estadía de dos semanas en Hanoi. Viajó en compañía del Brigadier General retirado Telford Taylor, el Rev. Michael Allen y Barry Romo de VVAW con el propósito de entregar más de 600 cartas dirigidas a prisioneros de guerra estadounidenses. La comitiva llegó a Vietnam del Norte el 17 de diciembre. El viaje, que fue auspiciado por el Comité de Enlace, fue interrumpido el segundo día a raíz del bombardeo más intenso que se había registrado en toda la guerra.

Aquí transcribimos parte de la charla dada en Stanford; la cinta magnetofónica original y el registro de las preguntas y respuestas que siguieron luego pueden pedirse al Institute.




BAJO EL BOMBARDEO
Hanoi, diciembre de 1972



Esta última Navidad me hicieron un regalo. Fue el regalo más bello que recibí alguna vez en mi vida, con la excepción de mi hijo. El regalo consistió en la posibilidad de compartir con el pueblo vietnamita una pequeña parte de las agonías que les venimos proporcionando durante los últimos ocho años.

Durante los once días de bombardeo navideño pude gozar del efecto del 60% de nuestros impuestos, que se canalizan hacia un eufemismo conocido con el  nombre de “Defense Departmen” (Ministerio de Defensa). Pude obtener una nueva perspectiva sobre el significado de aquel nombre.

Durante los once días que experimenté la vida en Hanoi, las cosas que sentí y vi, pensé y olí me resultaron atroces, aterrorizantes y me partían el alma; me resultaron imposibles de asimilar entonces, y aún hoy sigo sin poder asimilarlas la mayor parte del día y la mayor parte de mis horas de sueño.

Este regalo me ha hecho testigo de esta guerra, y desde ese lugar quiero contarles algunas de las cosas que vi y sentí.

Cuando llegamos a Hanoi se nos llevó  a cada uno por separado, a fin de que pudiéramos obtener la mayor información posible. Mantuve una conversación muy interesante con un hombre llamado Quat, el líder del grupo. Le dije que yo era pacifista y que de ninguna manera había viajado a su país a decirle lo que tenía que hacer; por el contrario, había viajado para averiguar, desde su punto de vista, lo que nosotros, los estadounidenses, debíamos hacer mejor. Quat se mostró muy respetuoso durante toda mi estadía en Hanoi en relación a mis opiniones e ideas; nunca me llevó a mí, ni al grupo, a ver un bombardero B-52 derribado para no correr el riesgo de herir nuestro orgullo.

La segunda noche en Hanoi estábamos en una habitación del hotel, mirando una película sobre gases tóxicos, de los que el Defense Department estadounidense afirma que no son tóxicos. Veíamos cómo unos monos echaban espuma por la boca y morían al cabo de doce segundos, y cómo pasaba lo mismo con gatos, cuando de repente escuchamos un ruido. Fue un sonido que me transportó de vuelta al cuarto grado de la escuela primaria, un sonido que ordenaba: “Métete debajo del escrito”. Sin embargo, esta vez no
había escritorio, y no estaba en cuarto grado: era real. (NdT: Se refiere a la sirena que avisa del bombardeo aéreo. Cuando ella asistía a la escuela primaria aprendió, junto con sus compañeras y compañeros, a saltar y esconderse debajo del escritorio de la sala al sonar la alarma.

Según su costumbre, los vietnamitas nos dijeron: “Ay, disculpen, es un ataque”. 

Dije: “¿Disculpar A QUIEN por el ataque?”


©1973 Joan Baez
Under the bombs - Bajo el bombardeo (fragmento)

Publicado por el  Institute for the Study of Non-Violence - Instituto para el 
Estudio de la No-Violencia
California, Estados Unidos, 1973



Edición Digital: Escritoras Unidas & Cía. Editoras, octubre 2017

















JOSÉ PULIDO: POEMA PARA MI AMIGA VIVIANA MARCELA, Génova, 1 de octubre de 2024

 




Caracas. José Pulido y Viviana Marcela Iriart. 









Yendo hacia el sur buscando la calidez

de tu pasado: tu voz es la punta de un vuelo

préstame tu sonrisa para escribir con ella

te habría dicho Chejov

 

La voz que surge siempre cortando niebla

la sonrisa que es como una premonición de sitios

donde Hamlet podría sobrevivir sin necesidad de ser feliz

 

Mereces adentrarte en los predios de la magia

Lo mágico que siempre desplaza sus cantos en los tuyos

La magia mordiendo tus talones, probando tu tristeza

mereces la solemnidad y la fiesta,

y que los dolores tengan paraíso

 

“Ojalá que los pájaros cantaran solo para ti

ojalá que la cesta de pan caliente oliera solo para ti”

no sé lo que es tener el alma perdida pero la tuya es tan visible

como el mejor de los faros

para cualquier oscura navegación

y lo menciono este día

porque estaba recordando la ciudad

que pasó ante tus ojos

y era una ciudad para repetir imaginada

en el escenario de una brisa que ensaya pájaros

y junto con tu voz sobrevuela tapias,

corta nieblas, y me hace decir a solas

como si fuera un arbusto esperando esa brisa:

la ciudad que perdimos agradece: haberte conocido

 









 




 ©  José Pulido

Poeta, escritor y periodista venezolano, nacido en Villa de Cura, el 1° de noviembre de 1945. Actualmente vive en Génova,  Italia.

En 2024 gana en Italia el Premio Internacional de Excelencia “Ciudad de Galateo Antonio De Ferrariis 2024″

En 2023 fue electo miembro de la  Academia  Venezolana de la Lengua.   En el 2000 le fue otorgado el Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía, por su poemario Los Poseídos.


Obtuvo el segundo Premio Miguel Otero Silva de novela, que promueve la editorial Planeta, con su novela Una mazurkita en La mayor.

Estuvo a cargo de la revista BCVCultural, del Banco Central de Venezuela hasta el año 2012. Y de la revista Circunvalación del Sur editada por el Círculo Metropolitano de poesía, 2008. Dirigió las páginas de arte de El Nacional (1981-1988), El Diario de Caracas (1991-1995) y El Universal (1996-98). Miembro fundador de los suplementos Bajo Palabra (Diario de Caracas-1995) y El otro cuerpo (Suplemento del Ateneo de Caracas, en El Nacional-1997-1998). Jefe de redacción, bajo la dirección de Salvador Garmendia, de la revista Imagen (1994-1996). Corresponsal de Agencia Venezolana de Noticias, Venpres en Perú, 1990. Corresponsal de la Organización de Estados Iberoamericanos, (Ciencia y Cultura)1992; y asesor del Museo de Arte Contemporáneo Sofía Imber. 1996.

 

 





EL POEMA DE CARLOS por JOSÉ PULIDO, Genova, junio 2023. Foto Miguel Gracia / En conmemoración a "CARLOS GIMÉNEZ 30 AÑOS DE AUSENTE PRESENCIA"

 






(Un poema también dedicado a Viviana Marcela Iriart porque ella lo ha hecho posible)




Árboles de la infancia para hacer un barco

donde viviera una gaviota

y el marinero Bertolt Brecht cantara:


“Aquí, de madrugada, me siento algunas veces

que yo también quisiera

con tiempo bueno o malo

poder siempre ofrecer algo agradable”


Cuántas veces se habría estremecido

como escenario

el bergantín sublime de los antiguos mares

capitaneado por alguien que sabía de memoria

La tempestad y La Cantante Calva,

en cuyo espíritu se acomodaron

Shakespeare, Chéjov, Ionesco y García Lorca

diciendo jubilosos: el timón es tuyo


El escenario floreció en catacumbas

donde el minero padecía

fue voz conmoviendo el cavilar de obreros,

y de jóvenes vagos, estudiantes sin rumbo,


jóvenes dispuestos al naufragio alentador

que Carlos Giménez soñaba y componía


Él, íntimamente, comprendía los misterios,

argonauta buscando la escena superior

tenía oído absoluto para los orígenes

de cualquier fosilizado desespero

la fantasía forjaba todos sus quehaceres

nada debería ser normal


En cuántas ocasiones crujía el escenario

señoras y señores deshaciendo sus brumas

deshilando prejuicios, ignorancias

ante aquellos titánicos empeños

que trasladaban completos los paisajes

de un rincón a otro rincón

de América Latina


A eso iba: también te vi moviendo los paisajes escritos.

En tu mente insistías contemplando aquel gallo

como si estuvieras viviendo en la novela

y caminaste al lado de esta frase:

—No miren más a ese animal —dijo el coronel—

Los gallos se gastan de tanto mirarlos.


Entonces recordaste lo que habías sabido:

Gabriel García Márquez se notó asombrado

-siendo la encarnación de todo lo asombroso-

y tu espíritu sintió gran regocijo

cuando mirando tu montaje dijo:


—Carajo… ¡Qué hermosura!


La gaviota seguía oteando desde la nave construida

con sus propias manos de muchacho en la luna

ninguna circunstancia era vulgar: no se escapaba

de la torre Eiffel, tal vez tenía “un mal carácter,

pero había encontrado nuevas formas”

gracias a su corazón

intrépido y magnífico


Lograba en lo común un vértigo fantástico

y convertía la magia

en una sucesión de instantes verdaderos


Nunca dejó de circular

en el cuerpo teatral

su sangre de poesía y sortilegios


(“¿Cuándo volvemos a vernos?

¿En lluvia? ¿En rayos? ¿En truenos?”)


sangre embrujada en río palpitante,

y su paso se siente como todo

lo que nace y renace en la madera

violín, hoguera, tempestad

y salta: está saltando sobre las tablas infinitas

de corazón en corazón

el tuyo, el suyo, el mío, el de vosotros y vosotras

¡Cuánto escenario furibundo!

¡Bendito vehemente!


(¿Cuándo volvemos a vernos?

¿En lluvia? ¿En rayos? ¿En truenos?)

¡Qué hermosura!



©José Pulido



Poeta, escritor y periodista venezolano, nacido en Villa de Cura, el 1° de noviembre de 1945. En 2023 fue electo miembro de la  Academia  Venezolana de la Lengua.  Actualmente vive en Génova, ciudad de Italia. Estuvo a cargo de la revista BCVCultural, del Banco Central de Venezuela hasta el año 2012. Y de la revista Circunvalación del Sur editada por el Círculo Metropolitano de poesía, 2008. Dirigió las páginas de arte de El Nacional (1981-1988), El Diario de Caracas (1991-1995) y El Universal (1996-98). Miembro fundador de los suplementos Bajo Palabra (Diario de Caracas-1995) y El otro cuerpo (Suplemento del Ateneo de Caracas, en El Nacional-1997-1998). Jefe de redacción, bajo la dirección de Salvador Garmendia, de la revista Imagen (1994-1996). Corresponsal de Agencia Venezolana de Noticias, Venpres en Perú, 1990. Corresponsal de la Organización de Estados Iberoamericanos, (Ciencia y Cultura)1992; y asesor del Museo de Arte Contemporáneo Sofía Imber. 1996.

En el 2000 le fue otorgado el Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía, por su poemario Los Poseídos.
Obtuvo el segundo premio Miguel Otero Silva de novela, que promueve la editorial Planeta, con su novela Una mazurkita en La mayor.

 

BIBLIOGRAFÍA

Poesía:
Esto, García Hijos, editores. 1971.
Paralelo Lelo, García Hijos, editores. 1971.
Los Poseídos, Ediciones Pavilo. 1999.
Peregrino de vidrieras. Ediciones Pavilo. 2001.
Duermevela. Ediciones Pavilo. 2004.
Es coautor de los poemarios: Linajes. 1994. Vecindario. 1994. Cortejos. 1995. Invocaciones, 1996, editados por Ediciones Pavilo.

Narrativa:
Muro de confesiones, entrevistas. Ediciones Academia de la Historia. 1985.
Pelo Blanco, novela, Editorial Planeta. 1987.
Una mazurkita en La Mayor, novela, Premio Otero Silva, de Planeta, 1989.
Vuelve al lugar que se te ha señalado, cuentos. Ediciones Contraloría General de la República.
Un cuento de este libro fue publicado en Narrativa venezolana attuale, Bulzoni Editore, Roma) (1995) (Consiglio Nazionale delle ricerche). A cura di Judit Gerendas e José Balza. Ulzoni Editore-Roma. 1995.
Los Mágicos, novela, Monte Ávila. 1999.
La canción del ciempiés, novela, Editorial Alfadil. 2004.
La sal de la tierra, entrevistas, Banco Central de Venezuela, 2004.
El bululú de las Ninfas, novela, Editorial Alfa, Colección Orinoco, 2007.
Dudamel, la sinfonía del barrio, biografía, Libros de El Nacional. 2011.
El requetemuerto, novela, Ediciones B. 2012.
Los héroes son villanos tímidos, cuentos, 2013 Otero Ediciones.
Forma parte de la Antología en homenaje a Miguel de Unamuno, XV Encuentro de Poetas Iberoamericanos, Salamanca 2012
Luis Domínguez Salazar: El pintor de los misterios, biografía. 2013.
Ponzoña de paisaje, novela. 2015, Editorial Negro sobre Blanco.
Forma parte de la Antología Por ocho centurias, XXI Encuentro de Poetas Iberoamericanos. Antología en homenaje a las universidades de Salamanca y San Marcos de Lima, y a los poetas Diego de Torres Villarroel y Alejandro Romualdo) Salamanca 2018.
Invitado al Festival Internacional de Poesía de Génova en 2018.
Desde el 2018 el Papel Literario de El Nacional publica las entrevistas que ha realizado a creadores y artistas desde hace más de treinta años en Serie José Pulido pregunta.