HABRÁ ALGO QUÉ DECIR
Siempre hablarán lo mismo y creerán que es nuevo
el reino animal pululando en celo y el perfecto amor
obviamente el comienzo es un estreno para quien comienza
y eso es suficiente a la hora de aceptar los contenidos de la vida
Adorarán sentir que son como diamantes en sus manos
tazas, tenedores, ajos, espárragos, los dúctiles rayos de la luna
y podrán combinar amores caseros y milagros de hogar
con cálidos tormentos para los días opacos que acontecen
Cuando dejan correr en tácita estampida las caricias
es como la apertura emocionante de una grandiosa orquesta
y en tempo de allegro el corazón expresa su cordaje
Diríase de una ruta que va del corazón hacia la boca
y tiende a ser difícil por los tantos paisajes incrustados
pero al lograr el recorrido la luz entera se transforma en beso
SEGUNDO POEMA PARA UNA POETA AMIGA
Giraba en el taburete y creo que todos nos sentimos
golpeados con brusca ternura por el día
que se enquistó anímicamente en forma de carrusel
Se reía libremente lanzando humo desde el alma
y descubrimos en nosotros una película de vaqueros
donde varios jinetes asaltaban un tren
y eran como perros persiguiendo un conejo
Estaba llena de palabras, cada una pariendo la siguiente
caían como cataratas de agua bendita sobre los demonios
de quienes podíamos aceptar -hasta el fondo- su voz
Gira tú también, dijo empujando mi hombro más cercano
y todo para hallar el modo de juntar ideas
en un ámbito irónico creado por imágenes caídas en charcos,
en alambres de púas, en abrazos de hotel,
senos maternos derrotados en telas baratas.
Ámbito pasado por alto: rasgar una esquina
de la cajetilla y extraer el primero
Estaba llena de palabras hermosas y palabras heridas
dejamos de girar para tomar pequeños tragos
el hastío de tener que envejecer mañana y tarde
el hastío de tener que enseñar mansamente lo peor
estaba llena de palabras secándose de música:
de fragmentos de amor estaba llena
RETROCEDER LA PÁGINA
Ya vengo dice alguien y la puerta suena
El tintinnabulum “ahuyenta espíritus” logra sumarse
a la ausencia de todo el exterior inventando
una garganta infinita de pichones
y más allá los vientos bajan desde las nubes como halcones
que juegan picoteando las hojas derramadas
y ascienden de nuevo en tal desorden que los árboles
manotean como señores fastidiados
el mundo goza de enormes extensiones
según nuestro tamaño y duración
y debido a esa circunstancia
es preferible gastar minutos de vagancia en la lectura
de las páginas donde nació lo singular del hijo perdido de Praga
“Canción de Amor y Muerte del Corneta Cristóbal Rilke”
Y en cada frase debo recomenzar una y otra vez
porque existen allí unas honduras bordadas en misterios
de tal belleza que se debe retornar a la lectura
cuando la puerta abre y cierra
y el eco de unas voces,
nidos de fantasmas en el espacio inescrutable
repiten y repiten advertencias
Te lo voy a contar: Rilke, ya lo sabes, sufría de leucemia
y cortando una rosa para celebrar a una amiga
se hirió con una espina y entonces falleció, el poeta pereció en su ley
y en aquel libro que escribió a su pariente decía lo siguiente:
“Ha besado una pequeña rosa
que ahora puede marchitarse sobre su pecho.
El de Langenau lo ha visto, pues no logra dormir.
Piensa: yo no tengo ninguna rosa,
Ninguna”.
Cuando el viento baja de nuevo como apostando una carrera
con las golondrinas esenciales
con las brujas que endulzan el aliento de otoño
alguien dice ya vengo
y es fácil olvidar el párrafo anterior
y todo lo que antes importaba
Con fotografìa de portada de Carlos Ayesta, fotografìa de contraportada de Gabriela Pulido Sinme y diseño gráfico de Jairo Carthy, publicado por Ediciones Choroní, este libro del gran poeta José Pulido es imprescindible para cualquier amante de la poesía.

