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¿Cómo te sientes con el premio que acabas de ganar por tu
libro “2001-2011 Colaterales”.?
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Me resulta una valiosa inyección de presente.
Es muy significativo el hecho de que en Estados Unidos aparezca un nuevo galardón
para un libro de poemas escrito en español por un residente, no únicamente por
ciudadanos. Me refiero al The Paz Poetry Prize. Significa que la vida en español en este país y en el mundo sigue
creciendo, es muy fuerte. Le contaba a un amigo que el mandar mi libro a
concurso fue la búsqueda de alguna señal
de que puede decir algo esta poesía de persona mayor periférica en la que
involuntariamente me convertí sin perder
por ello mi alegría, solamente que eso de engavetar manuscritos ya parecía cosa
de grafómana y esa idea me resultaba incómoda.
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Ganaste varios premios en tu vida, ¿éste tiene alguna
significación especial para ti?
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No he sabido ser una administradora de mis libros. Por
ello pasar la primera criba de un concurso, llegar a manos de un jurado y que
se tomen la molestia de leerte fue importante. No suficiente, ni siempre ha
sido bueno, pero en principio los premios me han dado un cable a tierra y me
han proporcionado amigos y momentos felices.
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¿Qué es “2001-2011 Colaterales”? ¿Un libro de poesía,
cuentos….?
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Los “textos” del libro
2001-2011 Colaterales son
poemas que empezaron a salir en los márgenes de monografías y notas de estudio
del doctorado de estudios hispánicos que
estaba cursando desde el año 2000 en la universidad de la City University
(CUNY) de New York. Presionada para poder mantener la legalidad de mi estadía
en los Estados Unidos llevaba una vida de estudiante. Al principio, mientras
estuve en los cursos de inglés en Texas,
en lugar de aplicarme, también de sus orillas salió un libro que era como un
almacén de escombros. Cada jornada después de las clases del idioma me
encerraba en una gigantesca biblioteca texana donde nunca había estudiantes
leyendo porque se suponía que un alumno serio tenía sus propios libros. En esa
soledad y riqueza fue asombroso descubrir las últimas novedades literarias de
todas partes del mundo y leí lo que no había podido leer en Venezuela en mucho
tiempo. Pero había que hacer tareas de inglés y solamente podía tomar notas que
fueron armando un libro de “poemas” que en realidad reunió mi despedida de una vida en Venezuela y la
entrada en un nuevo mutismo ya que desde hacía rato que en mi entorno inmediato
nadie se escuchaba. Ese libro de catarsis quedó archivado y ya en el doctorado
propiamente pasé a lo que sería 10 años después 2001-2011 Colaterales; el conjunto de varios libros de poemas
reunidos. El primero del conjunto, La
Sorda, lo desprendí para un amigo que lo editó en Venezuela en el 2011.
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En ese libro está
tu impactante poema Sargento Jossana Jeffrey. ¿Cómo surgió este poema? ¿Tardaste mucho en
escribirlo?
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Jossana Jeffrey surgió de una sola vez, a medida que
escuchaba un relato escalofriante de una chica soldado que había regresado
enferma, del frente de Irak. Tenía los riñones destrozados, parecía una anciana.
Reveló en clases que lo peor de todo fue
su lucha por sobrevivir entre compañeros de tropa quienes quisieron violarla y matarla
en varias ocasiones.
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En la publicación del poema en Escritoras Unidas tú dices: “Este
texto…”. ¿Por qué para ti es un texto y no un poema?
- Tuve al principio
algunas dificultades con mi materia de escritura, siempre obsesionada por la
forma, por el soporte para cada texto que iba escribiendo. Había como una masa
que buscaba alojarse y en mi ambiente literario eso se entendía sencillamente
como falta de pericia. Y lo era. Pero necesitaba cierta recepción que
obviamente no podía ser más clara que yo, que captara mi búsqueda. Eso lo
comprendo ahora. Pero experimenté que entre poetas no me consideraran poeta y
entre narradores tampoco me consideraron “completamente” narradora. Es
importante cuando comienzas, sentirte que calzas, que estás en alguna parte del
campo literario. No era que me dedicara a experimentar, nada de eso, era un
mundo de voces en mí que buscaban su forma. Para sentirme libre dejé de pensar
ya en las opiniones, no por despreciarlas sino porque necesitaba soltarme y
empecé a llamar todo lo que escribía, textos, son textos y punto. Los seguí
llamando “textos” por costumbre.
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Este parece un buen año para ti, porque también se
presentó en Buenos Aires la antología lésbica “Voces para Lilith” en la que
participas junto con Cristina Peri Rossi y el diario Página 12 hizo una reseña
muy buena de tu texto.
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El milagro del mundo digital me empieza a tocar. Gracias
a las redes he llegado hasta Escritoras Unidas y por el mismo medio han ido
a parar diversos textos de mi autoría a varias antologías en papel y en blogs literarios que los han acogido, incluso a veces sin
enterarme. Lo más interesante para mí con Voces para Lilith ha sido salir a la
vista, en vecindad con escritoras de mayor o menor notoriedad cuyos textos dan
una gama de experiencias femeninas de las que se ha hablado siempre en voz baja,
en nuestro continente. Es un privilegio estar allí con todas estas autoras
porque además son textos muy buenos.
(....)
Nueva York, 3 de noviembre de 2012
Fragmento de la entrevista

