Reverón en el mar Caribe, foto del documental de Margot Benacerraf "Reveron". Somos una hemeroteca de textos y otras cosas hermosas, de ayer y de hoy y de mañana también.

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Poeta venezolana en New York: Dinapiera Di Donato gana el premio The Paz Poetry Prize 2012: "La imaginación hace versiones de la vida pero la vida no la puedo entender sin una versión" / entrevista de Viviana Marcela Iriart del libro ENTREVISTAS (2025),









-       ¿Cómo te sientes con el premio que acabas de ganar por tu libro “2001-2011 Colaterales”.?

-       Me resulta una valiosa inyección de presente. Es muy significativo el hecho de que en Estados Unidos aparezca un nuevo galardón para un libro de poemas escrito en español por un residente, no únicamente por ciudadanos. Me refiero al The Paz Poetry Prize. Significa que la vida en español en este país y en el mundo sigue creciendo, es muy fuerte. Le contaba a un amigo que el mandar mi libro a concurso  fue la búsqueda de alguna señal de que puede decir algo esta poesía de persona mayor periférica en la que involuntariamente me convertí  sin perder por ello mi alegría, solamente que eso de engavetar manuscritos ya parecía cosa de grafómana y esa idea me resultaba incómoda.

-       Ganaste varios premios en tu vida, ¿éste tiene alguna significación especial para ti?

-       No he sabido ser una administradora de mis libros. Por ello pasar la primera criba de un concurso, llegar a manos de un jurado y que se tomen la molestia de leerte fue importante. No suficiente, ni siempre ha sido bueno, pero en principio los premios me han dado un cable a tierra y me han proporcionado amigos y momentos felices.

-       ¿Qué es “2001-2011 Colaterales”? ¿Un libro de poesía, cuentos….?

  
-       Los “textos” del libro  2001-2011 Colaterales son poemas que empezaron a salir en los márgenes de monografías y notas de estudio del doctorado de estudios hispánicos  que estaba cursando desde el año 2000 en la universidad de la City University (CUNY) de New York. Presionada para poder mantener la legalidad de mi estadía en los Estados Unidos llevaba una vida de estudiante. Al principio, mientras estuve en los cursos de  inglés en Texas, en lugar de aplicarme, también de sus orillas salió un libro que era como un almacén de escombros. Cada jornada después de las clases del idioma me encerraba en una gigantesca biblioteca texana donde nunca había estudiantes leyendo porque se suponía que un alumno serio tenía sus propios libros. En esa soledad y riqueza fue asombroso descubrir las últimas novedades literarias de todas partes del mundo y leí lo que no había podido leer en Venezuela en mucho tiempo. Pero había que hacer tareas de inglés y solamente podía tomar notas que fueron armando un libro de “poemas” que en realidad reunió mi  despedida de una vida en Venezuela y la entrada en un nuevo mutismo ya que desde hacía rato que en mi entorno inmediato nadie se escuchaba. Ese libro de catarsis quedó archivado y ya en el doctorado propiamente pasé a lo que sería 10 años después 2001-2011 Colaterales; el conjunto de varios libros de poemas reunidos. El primero del conjunto, La Sorda, lo desprendí para un amigo que lo editó en Venezuela en el 2011.

-        En ese libro está tu impactante poema Sargento Jossana Jeffrey. ¿Cómo surgió este poema? ¿Tardaste mucho en escribirlo?

-       Jossana Jeffrey surgió de una sola vez, a medida que escuchaba un relato escalofriante de una chica soldado que había regresado enferma, del frente de Irak. Tenía los riñones destrozados, parecía una anciana.  Reveló en clases que lo peor de todo fue su lucha por sobrevivir entre compañeros de tropa quienes quisieron violarla y matarla en varias ocasiones.

-       En la publicación del poema en Escritoras Unidas tú dices: “Este texto…”. ¿Por qué para ti es un texto y no un poema?

-       Tuve al principio algunas dificultades con mi materia de escritura, siempre obsesionada por la forma, por el soporte para cada texto que iba escribiendo. Había como una masa que buscaba alojarse y en mi ambiente literario eso se entendía sencillamente como falta de pericia. Y lo era. Pero necesitaba cierta recepción que obviamente no podía ser más clara que yo, que captara mi búsqueda. Eso lo comprendo ahora. Pero experimenté que entre poetas no me consideraran poeta y entre narradores tampoco me consideraron “completamente” narradora. Es importante cuando comienzas, sentirte que calzas, que estás en alguna parte del campo literario. No era que me dedicara a experimentar, nada de eso, era un mundo de voces en mí que buscaban su forma. Para sentirme libre dejé de pensar ya en las opiniones, no por despreciarlas sino porque necesitaba soltarme y empecé a llamar todo lo que escribía, textos, son textos y punto. Los seguí llamando “textos” por costumbre.   

-       Este parece un buen año para ti, porque también se presentó en Buenos Aires la antología lésbica “Voces para Lilith” en la que participas junto con Cristina Peri Rossi y el diario Página 12 hizo una reseña muy buena de tu texto.

-       El milagro del mundo digital me empieza a tocar. Gracias a las redes he llegado hasta Escritoras Unidas  y por el mismo medio han ido a parar diversos textos de mi autoría a varias antologías en papel  y en blogs literarios  que los han acogido, incluso a veces sin enterarme. Lo más interesante para mí con Voces para Lilith ha sido salir a la vista, en vecindad con escritoras de mayor o menor notoriedad cuyos textos dan una gama de experiencias femeninas de las que se ha hablado siempre en voz baja, en nuestro continente. Es un privilegio estar allí con todas estas autoras porque además son textos muy buenos.  

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Nueva York, 3 de noviembre de 2012
Fragmento de la entrevista