Reverón en el mar Caribe, foto del documental de Margot Benacerraf "Reveron". Somos una hemeroteca de textos y otras cosas hermosas, de ayer y de hoy y de mañana también.

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Cuando Joan Baez se enfrentó a las dictaduras de Argentina, Chile y Brasil: "There but For Fortune" y carta de "Humanitas International Human Rights Commitee"/ viviana marcela iriart














En 1981, después de ser prohibida y perseguida en Argentina, Chile y Brasil, Joan Baez, mi idola y gurú,  fue a cantar a Venezuela. Yo trabajaba ad honorem en Amnistía Internacional, estaba exiliada,  y en nombre de la organización  le escribí una carta manifestándole nuestra solidaridad y nuestro deseo de realizarle una recepción de bienvenida. 

Le envié la carta y contra todos los pronósticos ("¡Es Joan Baez! ¡Una estrella! ¡No te va a contestar!"), inmediatamente recibí  respuesta: Joan Baez agradecía nuestra carta, lamentaba no tener tiempo para asistir a una recepción (se iba después del concierto) pero nos invitaba a que la vieramos en su camerino del Poliedro  antes del inicio de su recital.  ¡Joan Baez no me había defraudado!

La carta estaba firmada por su amiga Jeanne Murphy,  que era la directora ejecutiva de Humanitas International, la organización de derechos humanos que Joan Baez había fundado y con la que estaba realizando la gira para apoyar a las víctimas de las dictaduras del Cono Sur.  Y por supuesto, nos invitaba a que nos quedaramos a ver su concierto. 

Profundamente emocionada partí al encuentro de mi ídola junto con  un pequeño grupo de A.I. y de representantes de varios organismos del exilio latinoamericano. Joan Baez nos recibió con la generosidad y humildad que solamente tienen las grandes personas; fue amorosa y encantadora y se interesó por la realización de la Semana del Detenido-Desaparecido de América Latina que estábamos organizando.  Regaló sonrisas, besos y fotos, que no se cansaba de firmar mientras  yo, discretamente sentada en la mesa donde ella estaba, la miraba enamorada y en estado de shock. 

No sé cuántos  minutos duró ese encuentro, pero para mí, fue toda la vida. 

La gira fue registrada en el documental "There but for Fortune: Joan Baez in Latin America", que puede comprarse en su página web:   Joan Baez

En Chile dio un concierto clandestino en el auditorio Santa Gemita,  cantando canciones como  "Gracias a la vida" de Violeta Parra,  "Te recuerdo Amanda" del cantautor  chileno, asesinado por Pinochet, Víctor Jara y "No llores por mí Argentina": canciones prohibidas.




Joan Baez en Venezuela



Poco tiempo después de su partida recibí esta carta  donde Joan Baez y Jeanne Murphy me agradecían mi bienvenida y mi ayuda en su estadía en Venezuela.  

Comprobé entonces, una vez más, que  Joan Baez era alguien fuera de serie, un ser humano excepcional. Porque realmente mi aporte había sido mínimo.

Guardo esta carta como lo que es: un tesoro.




28 de enero de 2010 



Nota: La foto autografiada de Joan Baez me fue enviada en 1975 por su madre. Yo le había escrito una carta a Joan, en español, pidiéndole su conferencia “Under the bombs” donde contaba su experiencia en Hanoi en las navidades de 1972. Joan y su madre, que no hablaban español, entendieron que quería una foto autografiada y  su madre me la mandó con esta linda carta:






Después mi amable profesora de inglés tradujo al inglés mi carta de agradecimiento por la foto y mi solicitud de “Under the bombs”, que me llegó al poco tiempo. Pero ese es otro artículo y otra muestra de que Joan Baez, como pocas personas, hacía lo que cantaba y predicaba. 







Joan Baez en Latinoamérica:There But For Fortune



There but for Fortune

Show me the prison, show me the jail
Show me the prisoner, whose life has gone stale
And I'll show you, young man,
With so many reasons why
there but for fortun, go you or I......

Show me the alley, show me the train
Show me the hobo, who sleeps out in the rain
And I'll show you, young man,
With so many reasons why
there but for fortune, go you or I…

Show me the whiskey, stains on the floor
Show me the drunkard, as he stumbles out the door
And I'll show you, young man
with so many reasons why
there but for fortune go you or I…

Show me the country, where the bombs had to fall
Show me the ruins of the buildings, once so tall
And I'll show you, young land
with so many reasons why
there but for fortune go you and I, you and I.

Letra y música: Phil Ochs











Joan Baez, concierto clandestino en  Chile





 Gracias a la vida











Víctor Basterra, el hombre que retrató a los represores argentinos / entrevista de Ramy Wurgaft, El Mundo 2010

Fotos de los represores tomadas por Basterra.


Nuestro anfitrión llega con más de una hora de retraso pero aunque hubiera tardado el doble, no hubiésemos notado su demora. Así de absortos estábamos en la contemplación del afiche en que aparecen las fotos de los oficiales que estuvieron al mando de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) en la época en que alojaba al mayor centro de detención y tortura del régimen militar, entre los años 1976 y 1982.
Han pasado seis años desde que el edificio de muros almenados, fue convertido en Museo de la Memoria. Pero los ojos fríos que nos observan desde la pared, todavía tienen la capacidad de infundir miedo.
Víctor Basterra, la persona a la que aguardábamos, los mira como si se fuesen viejos conocidos suyos y de cierta forma lo son. Pero conviene relatar su historia desde el principio.




Víctor Basterra

Diciembre de 1979. El guardia le quitó el capuchón de un manotazo y Víctor Basterra sintió que el sol le quemaba las pupilas como si lo fuera a enceguecer. El prisionero había permanecido varios meses con la cabeza cubierta y tumbado en el piso de la Capucha, como llamaban a la sala maloliente, húmeda y llena de lamentos, donde los represores de la ESMA arrojaban a los hombres, mujeres y niños que secuestraban.

Lo primero que vio Basterra, cuando sus ojos se acostumbraron a la luz, fue una mesa repleta de comida y sentado a la cabecera, a Luís D’Imperio, el capitán que solía aplicarle la picana eléctrica. Pero en esta ocasión, el torturador a quien los presos apodaban Abdala, lo miraba con una chispa jovial. “Es tu día de suerte”, le dijo con ironía el oficial. “Pensamos que aún siendo un rojo de m…nos podés ser útil”.


SER FOTÓGRAFO LO SALVÓ
El expediente de Víctor decía que era un obrero gráfico con amplia experiencia en su oficio. Justo lo que necesitaban Abdala y sus secuaces para confeccionar documentos falsos a los militares y civiles que intervenían en la maquinaría que había puesto en marcha el régimen para liquidar a los insurgentes.

Al ser secuestrado, en agosto de 1979, Basterra trabajaba en la oficina de Valores Bancarios, donde había aprendido los procedimientos para evitar la falsificación de cheques y de bonos del Estado. Ahora, convertido en mano de obra esclava, debía aplicar esos conocimientos pero a la inversa. La idea era proporcionar a los esbirros una identidad postiza: la de respetables agentes de la Policía Federal, encargados de velar por la seguridad de los ciudadanos.

“Yo tenía un buen manejo del pulso para falsificar firmas y como fotógrafo también me las arreglaba. Merced de esas habilidades me asignaron un trabajo mucho más complejo: la falsificación de pasaportes”, cuenta Basterra.

A Becerra y a su compañero Carlos Gregorio Lorquipanitze, otro prisionero, les llevó meses producir un “prototipo” en todo semejante a un pasaporte auténtico. Lo más difícil era reproducir la marca de agua que llevan impresos los documentos oficiales.

Después de probar con diferentes aditivos y las tintas más variadas, obtuvieron una marca que sólo el ojo entrenado de un experto hubiera diferenciado de la real. “Le enseñamos el pasaporte en blanco a Horacio Pedro Estrada, el número dos de la ESMA y él frunció la boca en señal de aprobación”.

SOLICITUD SALVADORA

La fama que involuntariamente se hicieron Víctor y Carlos Gregorio, se difundió por todo el estamento militar. En mayo del 1982, cuando la dictadura se desmoronaba por su derrota en la Guerra de las Malvinas, un tipo demacrado y tembloroso apareció en el taller de falsificaciones de la ESMA. Era Alfredo Astiz, el tenebroso jefe del grupo de tareas que secuestró y dio muerte a las monjas francesas Alice Dumon y Léonie Duquet y a la adolescente argentino-sueca Dagmar Hagelin.

El famoso verdugo había perdido su aplomo de antaño. Le urgía que le confeccionaran un pasaporte para huir del país, antes de que se restaurase la democracia y los juzgaran por sus crímenes. “Para encubrir su identidad eligió el apellido judío de…!Abramovich!”, cuenta Víctor, estrujándose de la risa.

De baja estatura pero de complexión fuerte, Víctor había sido boxeador e integrante de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP). Era un hombre hecho para resistir las más duras pruebas. No se habría prestado a la tarea que le impusieron si de esa tarea no hubiese dependido la liberación de Lorquipanitze, quien llevaba más tiempo que él soportando la peor de las torturas: no saber si un día cualquiera sus captores decidirían ejecutarlo.

PLANEANDO LA VENGANZA
Pero a los jerifaltes del campo de concentración les costaría caro haberse valido de la pericia de Basterra para sus oscuros planes. Poniendo en riesgo su vida, el obrero gráfico guardó en un escondite los negativos de las fotografías que les tomaba a los militares. “Hacía con los rollos un canuto y cuando comenzaron a darme licencia para salir por unas horas a visitar a mi familia, ocultaba los film entre el pene y los testículos y los llevaba conmigo”, cuenta el superviviente.

En su afán por reunir evidencias contra sus captores, Víctor rescató de la hoguera a la que las habían arrojado, las fotos que los represores les tomaban a los hombres y mujeres que atrapaban en sus cacerías y que luego hacían desaparecer. El material que sustrajo fue la piedra angular del histórico juicio al que fueron sometidos los integrantes de la Junta Militar en 1985, así como del procesamiento de decenas de sus subalternos y cómplices.

CAPTURA
Al obrero gráfico y activista político lo secuestraron de su casa junto con su esposa Dora Laura Seoane y su hija María Eva, que entonces tenía dos meses.

“El puñetazo que me dieron fue tan fuerte que me arrancó una muela y me dislocó la mandíbula. Tan pronto como me llevaron a la ESMA, comenzaron a darme máquina (choques eléctricos). Dora Laura también fue torturada, pero a ella y a mi hija las liberaron. Les convenía mantenerlas como rehenes para que yo cumpliera con la tarea que me tenían reservada”, cuenta nuestro interlocutor.

Víctor Melchor Basterra fue liberado a finales de 1982 y actualmente es uno de los directores del Museo de la Memoria que funciona en la antigua sede de la ESMA.

Ramy Wurgaft
 Buenos Aires

Fuente: El Mundo

Nota del blog: Muchísimas gracias a la periodista venezolana Edén Valera por enviarme este artículo.

La Pasarela de las Vanidades, por viviana marcela iriart, City Bell 31 de mayo de 2009


Heme aquí otra vez, en la Pasarela de las Vanidades de Facebook en donde, con maravillosas excepciones, gente pequeña desfila sus Egos Enormes con la mirada fija en el espejo que les devuelve su imagen, mejorada.
Yo, sentada en una silla, me divierto viéndoles pasar. Como no pueden voltear la cabeza porque su Ego Enorme les impide cualquier movimiento, no saben que la sala está vacía. Hablan al mismo tiempo, con palabras rimbombantes que se amontonan unas sobre otras creando un cadaver de letras ideal para hacer... una deliciosa sopa de letras. ¿Deliciosa? Pero... ¿qué-me-sucede? me-siento-extraña, me-cuesta-girar-la-cabeza... ¡AUXILIO! ¡MI EGO ESTÁ CRECIENDO!

viviana marcela iriart
City Bell, 31 de mayo de 2009

Redondillas, por Sor Juana Inés de la Cruz

Hombres necios que acusáis
a la mujer, sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis;

si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia
y luego, con gravedad,
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco,
al niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.

Queréis, con presunción necia,
hallar a la que buscáis
para prentendida,
Thais, y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.

Opinión, ninguna gana,
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata,
y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis
que, con desigual nivel,
a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis.

¿Pues como ha de estar templada
la que vuestro amor pretende?,
¿si la que es ingrata ofende,
y la que es fácil enfada?

Más, entre el enfado y la pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejaos en hora buena.

Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada,
o el que ruega de caído?

¿O cuál es de más culpar,
aunque cualquiera mal haga;
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?

¿Pues, para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.

Sor Juana Inés de la Cruz

El Diario de Anna Frank, parte 12





Viernes 14 de agosto de 1942.


Querida Kitty:


Ha pasado un mes desde que te deje, pero no había suficientes novedades para contarte cada día algo divertido. Los Van Daan llegaron el 13 de julio. Los esperábamos para el 14, pero como los alemanes empezaron a asustar a mucha gente entre el 13 y el 16 con citaciones a diestra y siniestra, los Van Daan prefirieron adelantar un día para mayor seguridad. El primero en aparecer a las nueve y media de la mañana, cuando estábamos tomando desayuno fue Meter, el hijo de los Van Daan. Meter acaba de cumplir dieciséis años, es un demonio bastante fastidioso y tímido, que llegó con su gato, Mouschi. No espero gran cosas de él como compañero.
El señor y la señora llegaron media hora mas tarde. La señora nos provocó un ataque de risa cuando saco de su sombrero un gran orinal.

-Sin ésto, en ninguna parte siento que estoy en mi propia casa
-declaró.

Fue el primer objeto que tuvo sitio fijo, debajo del diván-cama. El señor no había traído orinal, sino una mesa plegable para el té. Durante los tres primeros días comimos juntos en un ambiente de cordialidad. Después de estos tres días, todos sentíamos que nos habíamos transformado en una gran familia. Era evidente que los Van Daan, que habían tenido contacto con el exterior durante toda la semana, tuvieran más cosas que contarnos. Entre otras, lo que nos interesaba profundamente era saber qué había pasado con nuestra casa y con el señor Goudsmit.

Esto fue lo que nos contó el señor Van Daan:

-“El lunes por la mañana, el señor Goudsmit me telefoneó para preguntarme si podía pasar a su casa, lo que hice inmediatamente. Estaba muy preocupado. Me mostró una cartita que habían dejado los Frank, y me preguntó si había que llevar al gato donde los vecinos. Yo le dije que pensaba que sí. El señor Goudsmit temía una investigación, lo que nos hizo examinar a grosso modo todas las habitaciones poniendo en ellas un poco de orden. También despejamos la mesa.
De repente vi sobre el escritorio de la señora Frank un block de notas en el cual estaba escrita una dirección en Maestricht. Aunque sabía que la había dejado intencionalmente, simulé sorpresa, rogando al señor Goudsmit que quemara aquel comprometedor papel lo antes posible. Fingí ignorar todo el tiempo cualquier cosas relacionada con la desaparición de ustedes, y cuando hube visto aquel trozo de papel se me ocurrió una cosa.
- Señor Goudsmit – le dije- , creo recordar algo que podría tener relación con esta dirección. Ahora me acuerdo de que un alto oficial se presentó un día en la oficina, hace uno seis meses. Aquel oficial estaba adscrito a la región de Maestricht, y parecía ser una migo de juventud del señor Frank, a quien había prometido protección si llegara a necesitarla.
Exprese que era muy probable que aquel oficial hubiera mantenido su palabra, facilitando de una u otra manera el paso de la familia Frank a Suiza, a través de Bélgica. Le pedí que contara eso a los amigos de los Frank que pidieran noticias acerca de ellos, aunque sin hablar necesariamente de Maestricht.
Luego me marché. La mayoría de sus amigos han sido puestos al corriente. Lo he sabido por diversos conductos”.

A nosotros nos divirtió esta historia y nos reímos de la poderosa imaginación de la gente, según nos demostraban otros relatos del señor Van Daan. Así hubo quien nos vio al amanecer, a los cuatro en bicicleta. Una señora pretendía estar segura de que habíamos sido introducidos en una auto militar en plena noche.
Tuya,
Anna.

Anna Frank
El Diario de Anna Frank



Carta de Noa al pueblo palestino, marzo 2009






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Es con el corazón apesadumbrado que les escribo hoy. Gaza está ardiendo. La frontera con Israel está bajo fuego. Niños en ambos lados de la frontera están aterrorizados, traumatizados, heridos en cuerpo y alma. ¡Valiosas vidas se pierden a cada instante! ¡Corre la sangre! ¡Abundan el dolor y las lágrimas!

Lamentablemente eso nos es familiar, demasiado. Estoy sentada en mitad de la noche en mi hogar junto al mar. Ese mar que es nuestro, el Mediterráneo, nuestra cultura, el de nuestro pueblo andariego, el de los sin hogar, los nostálgicos, los constructores, los sobrevivientes. Nuestros sueños son como las olas, y dialogan con la luna y las estrellas sobre la eternidad.

Desde ese fatídico día de 1994 cuando asesinaron a Rabin a pocos pasos de donde yo estaba, dediqué gran parte de mi vida pública a cantar y a hablar por la paz. Vi el proceso de paz levantarse y caer como los senos de una mujer respirando durante la noche. Vi muchas oportunidades desperdiciadas. Lamentablemente mucha obstinación, ignorancia y estrechez de miradas se cruzaron por el camino. Un absurdo orgullo pisoteó numerosas esperanzas. Canté y hablé. A veces discutí y abracé a extraños. Muchas veces me conmoví hasta las lágrimas e hice los amigos más inesperados. Amigos por quienes cruzaría fronteras bajo fuego para darles protección. Y hoy yo digo esto: tenemos un enemigo común, un enemigo terrible, y tenemos que unirnos para vencerlo. Ese enemigo es el fanatismo, amigos míos. Ese enemigo es el extremismo en todas sus grotescas manifestaciones. Ese enemigo está encarnado por todos aquellos que colocan a Dios por encima de la vida, que pretenden que Dios es su espada y su escudo y que combaten por él. Todos ellos son víctimas de un horrible fanatismo. Yo a menudo hablé contra el fanatismo en mi país, porque lo considero detestable. En el gobierno, en las colonias en Cisjordania, en las sinagogas. Muchas veces arriesgué mi carrera y mi bienestar en esa lucha. Ahora veo el horrible rostro del fanatismo, veo sangre en sus manos y conozco uno de sus muchos nombres: Hamas. Ustedes conocen a este terrible monstruo. Saben que viola a vuestras mujeres y envilece a las inocentes mentes infantiles. Ustedes saben que educa para el odio y la muerte. Ustedes saben que es chauvinista y violento, codicioso y egoísta, y que se nutre de vuestra sangre mientras evoca el nombre de Alá en vano, se oculta como un ladrón y utiliza a inocentes como escudos humanos, utiliza mezquitas como arsenales, miente y estafa, y los usa a ustedes como rehenes. ¡Yo sé que eso es verdad y que ustedes lo saben! Pero no pueden hablar por miedo. Pero yo sí puedo hablar.

Tengo el privilegio de vivir en una democracia donde las mujeres no son objetos, sino presidentes, donde una cantante puede decir lo que se le antoja. Yo sé que ustedes no tienen ese privilegio (pero estoy segura de que algún día lo alcanzarán, inshalla).


Yo sé que ustedes están hartos de ser mantenidos como rehenes por ese demonio, esa terrible bestia, que está en Gaza, pero también está en Irak, en Afganistán y en todas partes. ¡Pero ustedes son un pueblo destinado a florecer en paz! ¡Su majestuosa historia ofrece abundantes testimonios de creatividad en la literatura, la ciencia, la música!

A veces los veo en las calles, haciendo manifestaciones de apoyo a los monstruos, gritando muerte a los judíos, muerte a Israel. Pero yo no les creo. ¡Sé dónde está vuestro corazón! Está donde está el mío, con mis hijos, con la tierra, con el cielo, con la música, con la esperanza. Yo sé que en el fondo de vuestros corazones ustedes desean la derrota de la bestia llamada Hamas que los ha aterrorizado y asesinado, que ha convertido a Gaza en un estercolero de pobreza, enfermedad y miseria, y los ha sacrificado en su sangrienta locura de orgullo y codicia. Mis hermanos, lloro por ustedes y también por nosotros. Lloro por mis compatriotas que sufren por las bombas arrojadas en el Sur, en el Norte y en todas partes. Lloro por los soldados secuestrados y muertos, por las familias enlutadas, por la inocencia perdida para siempre. Pero lloro especialmente por ustedes porque conozco vuestro sufrimiento. Sólo espero que Israel pueda hacer la tarea que debe ser hecha y finalmente logre librarlos de este cáncer de fanatismo llamado Hamas. Y espero que un resto de compasión aún exista en sus corazones para que dejen de usarlos a ustedes y sus hijos como escudos humanos.

Y quizás tengamos una oportunidad de caminar despacio el uno hacia el otro y darnos tímidamente las manos, mirarnos en los ojos llenos de lágrimas y decir con voz ahogada: "Shalom, salam. Ya basta. Ya basta, hermano mío".

¿Quieres un café? Quédate un poco, hablemos, conocemos las palabras y las canciones y sabemos cuál es el camino.

Shalom. Salam. Con un corazón quebrado que aún añora el amor. Vuestra amiga,






Marzo 2009
 

Cuando Moshe Dayan fue corresponsal en Vietnam en 1966, por Joan Lledo




Hace tiempo leí un interesante artículo, que sigue manteniendo su actualidad, a pesar de haber sido publicado en el 2004, titulado “Por qué Irak terminará como lo hizo Vietnam”, del profesor Martin van Creveld, quien ha publicado numerosos libros sobre temas bélicos. En el artículo se analiza Vietnam tal como la vio Moshe Dayan en el año 1966, cuando el periódico israelí “Maarev” le propuso ir como corresponsal a Vietnam.

Dayan, después de sus victorias en 1948 y 1956, estaba semi retirado estudiando orientalismo y ciencias políticas cuando recibió la oferta, la cual aceptó de inmediato.

Como Dayan no tenía antecedentes de Vietnam, se preparó cuidadosamente. Su primera visita fue a Francia, donde conocía a mucha gente. Los franceses habían perdido Indochina, por lo cual los generales con los que habló no simpatizaban con Vietnam, y uno de ellos incluso le dijo que debían bombardear el norte hasta reducirlo a la Edad de Piedra. Otro general le dijo que los norteamericanos estaban usando las fuerzas equivocadas contra los objetivos equivocados, que su inteligencia no era la adecuada y que muchas de sus bombas se perdían en la selva.

Luego fue a Inglaterra y habló con el Mariscal Montgomery, quien le dijo que el objetivo norteamericano no era claro e incluso le manifestó que cuando habló con el presidente Nixon -y después de una conversación de 20 minutos- quedó con las mismas dudas que al principio.

Desde Inglaterra fue a los Estados Unidos, país que había visitado hacía 18 años y su impresión fue la de una sociedad entrando al siglo XXI y todo el resto del mundo siguiéndola como podía.

Su primera visita fue al Pentágono, donde lo llamaron “El glorioso General Dayan”, y le dieron charlas que no le aclararon el por qué si la superioridad de los norteamericanos sobre los sudvietnamitas era de uno a cuatro sobre el Viet Cong, cómo no concentraban las tropas y aplastaban al enemigo, y la explicación fue que el general Westmoreland lo encontraba muy peligroso. Durante los siguientes días su sentimiento de que los norteamericanos no sabían adónde iban se agudizó. Donde llegaba se encontraba con gente muy amable y trabajadora, patriótica, orgullosa de lo que estaban haciendo y que no admitían errores. Le mostraron gran cantidad de estadísticas que indicaban el control que tenían del país y de los enemigos que habían matado. Posteriormente descubrió que en Vietnam del Sur no había un solo camino que fuera realmente seguro del Viet Cong.

En su reunión con el economista y director del Consejo Nacional de Seguridad, éste fue el primer norteamericano que admitió que el objetivo de la guerra no era sólo para ayudar a Vietnam, sino además mantener una fuerza política y militar para contrapesar el poder de China en la zona.
Después se reunió con otros generales y el Ministro de Defensa MacNamara. El general Taylor fue el único en mostrarle un plan estratégico para ganar la guerra, el cual consistía de cuatro elementos:

A.- mejorar las operaciones del ejército en tierra.
B.- hacer uso total de la Fuerza Aérea para bombardear el Norte.
C.-mejorar la economía de Vietnam del sur.
D.- lograr una paz honorable con Ho Chi Minh. Las bajas del VietCong se estimaban en 1.000 a la semana.

El Ministro MacNamara reconoció que tenía dudas respecto a la marcha de la guerra y esto lo llevó a renunciar al año siguiente. Además, manifestó que la guerra no estaba afectando a la economía de los Estados Unidos y que se podía seguir así hasta que un lado terminara la guerra.

Volando hacia Vietnam, Dayan resumió sus impresiones. Ninguno de sus interlocutores le pudo decir cómo iban a ganar la guerra, y no le pudieron dar una razón convincente de por qué los EE.UU. estaban en Vietnam. Uno de ellos dijo que si le presentaran al Presidente Johnson una manera honrosa de salir de Vietnam, éste retiraría las tropas.

En general, estaban confundidos con la actitud de los europeos, los que supuestamente compartían los valores democráticos de Norte América, pero no estaban de acuerdo con la guerra. Dayan pensó que ignorando a los europeos, los norteamericanos estaban cometiendo un grave error.
Dayan llegó a Vietnam el 25 de julio, donde estuvo dos días mientras le daban un uniforme, mochila, botellas de agua, casco, y comentó que poco faltó para que le dieran fusil y granadas. Usó su tiempo libre en conversar con un profesor vietnamita, quien le dijo que el Viet Cong era mucho más fuerte de lo que los norteamericanos creían.

El 27 de julio estaba en una lancha de la patrulla fluvial, la cual revisaba los botes que transportaban provisiones, en busca de armas, lo que en su opinión servía de poco, tal como su experiencia con los ingleses en Israel le recordaba.

El 28 de julio estuvo a bordo del portaaviones USS Constellation, el cual le produjo una gran impresión. El buque era como 2,5 hectáreas de suelo norte-americano, aislado en el mar, la tripulación no tenía problema de seguridad y todo el mundo trabajaba duro. El barco estaba protegido “desde el aire, el mar, la tierra, el espacio y bajo el agua” y Dayan pensó irónicamente: “para defenderse de unos hombrecitos con sombreros de paja” (sic). El producto de esta fábrica flotante era su gran poder de fuego. Cada noventa minutos salían aviones a bombardear objetivos, pero cuando preguntó la naturaleza de esos objetivos no le contestaron. Como siempre, Dayan estaba impresionado por el orgullo en ellos mismos, su país y su misión, como queriendo mostrar a los británicos, los franceses, los rusos y al mundo que donde los norteamericanos van, son irresistibles.
El mes siguiente, ya que estuvo hasta el 27 de agosto, salió con una patrulla de marines que prevenía la infiltración desde el norte. Durante tres días caminaron por la selva y cruzando ríos, sin ver a nadie. Dayan le preguntó al teniente qué estaban haciendo, porque deberían ir donde estaba la gente y no tratando de cazarlos donde no estaban.

Una visita muy interesante fue a la primera división de caballería aérea, que era lo más actualizado en el mundo, con una increíble movilidad y poder de fuego, operando con total superioridad aérea, ya que el VietCong no tenía aviones. No se necesitaban más de cuatro horas para mover un batallón donde se necesitara.

Con ellos vio la oportunidad de visitar el frente, pero como se trataba de un visitante ilustre, lo llevaron a una zona supuestamente libre de Viet Congs. Como suele suceder, la información era errada y fueron atacados con intenso fuego. El capitán a cargo descubrió que Dayan había desaparecido, pero lo localizaron en una pequeña loma viendo el combate. Con gran esfuerzo el capitán se arrastró hasta donde estaba Dayan y le preguntó que qué estaba haciendo, a lo que Dayan le contestó que subiera a la loma y viera cómo se desarrollaba el combate.

En pocos minutos los norteamericanos sufrieron muchas bajas y de inmediato llamaron a los bombarderos B-52, no siendo claro para qué en estas condiciones.

Quedó impresionado por la capacidad de despliegue de fuerzas, como movilizar 1.700 helicópteros en un frente, o que una compañía de infantería fuera apoyada por 21.000 rondas de artillería en un combate y notó que era más que lo disparado en las dos guerras de Israel en 1948 y 1956 combinadas.
Pasando al presente, específicamente a la guerra con Irak, tres de las más importantes similitudes entre la guerra de Vietnam e Irak, tomando en cuenta las observaciones de Dayan serían:

1.- Inteligencia, o en otras palabras, la imposibilidad de distinguir entre la población a los amigos de los enemigos. Con inteligencia y la gran superioridad que tienen, deberían ganar. En su ausencia, muchos de los golpes se pierden en el aire, incluyendo seis millones de toneladas de bombas arrojadas en Vietnam. Además, la falta de inteligencia provocó que se matara a civiles por error, arrojando más personas en brazos del VietCong.
2.- Tal como Dayan lo vio claramente, la campaña para ganar los corazones del pueblo fue un fracaso, sobre todo, la americanización del pueblo fue una ilusión, ya que la gran mayoría sólo deseaba que los dejaran tranquilos.
3.- La razón más importante que Vietnam es relevante a la situación en Irak es que se está golpeando al más débil. Por un lado estaba el ejército norteamericano con helicópteros, comunicaciones, artillería, municiones, combustible, repuestos y equipos de todo tipo, y por otro lado, estaban las tropas de Vietnam del Norte, que habían estado caminando durante cuatro meses, llevando algo de artillería y algunas municiones en su espalda, y sólo comiendo arroz.

En el plano internacional, una fuerza armada que está golpeando a un enemigo más débil se ve como si cometiera una serie de crímenes y termina perdiendo el apoyo de sus aliados y de su pueblo. Esto puede tardar más o menos tiempo, pero el resultado es siempre el mismo. Los que no entienden esto no saben nada de guerra o de la naturaleza humana.
En otras palabras, el que lucha contra el débil y pierde, pierde. El que lucha contra el débil y gana, también pierde. Esto ha sucedido siempre y nadie es inmune a este dilema. El resultado final es la desintegración y la derrota. Se ve en la alta tasa de suicidios de las tropas. “Por esto pienso”, dice el profesor van Creveld, “que esta aventura en Irak terminará como Vietnam”.




© Joan Lledo

Fuente:







Los Años Intensos de Fernando Alegría, entrevista Sonia M.Martin y Carolina Moroder






Fernando Alegría ha estado en Chile siempre. Algunas veces deja sus libros mientras vuelve como ahora. El Tercer Congreso de Culturas Hispánicas organizado por la Facultad de Filosofía y Humanidades del Departamento de Literatura de la Universidad de Chile lo tiene como expositor de la segunda parte de su libro La novela chilena del exilio interior. O sea, lo que sigue a lo que esta entrevista, realizada en Estados Unidos, entrega.


Fernando Alegría, es uno de los mejores escritores y críticos de literatura latinoamericana, su obra ha tomado tal trascendencia que la Academia de la Lengua Hispánica de Norteamérica, lo ha propuesto este año para el Premio Miguel de Cervantes, máximo galardón que un autor puede recibir en lengua castellana, por el conjunto de su obra. Abierto, franco y chispeante acepta nuestra proposición de pasar largas horas en una entrevista que le quitará mucho tiempo, no obstante cortés nos recibe a Carolina y a mí en su preciosa casa la que está situada entre las colinas de la Universidad de Stanford.

No hay que perder de vista que el autor vive fuera de Chile hace más o menos 30 años y que nosotras no vivimos en el país desde hace mucho tiempo. Tenemos pues un apego al chilenismo, al tiempo que una valorización por los recuerdos de nuestra tierra un tanto fuera de lo que podría ser una entrevista con dos periodistas que no han dejado Chile en todo este tiempo.


-El premio al que te postulan pone tu obra literaria y crítica nuevamente en el tapete cultural de nuestros países. Los muy jóvenes no saben mucho de tí –en algunos casos- en otros, muchos de tus libros están agotados y aunque nosotras sabemos que en tu novela Una especie de memoria, hay mucho de biografía, queremos escuchar de tus propios labios algunas cosas que son útiles para los lectores.

-Nací en Santiago, crecí, viví en barrios como los de la calle Dieciocho, la Avenida La Paz, Santos Dumont, el cerro San Cristóbal, el Parque Forestal, el cerro Santa Lucía. Esos eran mis pagos. Estudié en la Recoleta Domínica, allí hice la primaria y 4 años de la secundaria, después pasé al Instituto Nacional donde terminé la secundaria. En aquella época, en Santiago los barrios tenían características propias, y algunos eran muy hermosos, por ejemplo, Ñuñoa. Creo que Ñuñoa no ha perdido su identidad. La plaza Brasil, esas calles de la Alameda para arriba, República, Ejército, tenían su personalidad muy propia, muy característica. Recoleta y la Viñita y luego ese barrio que fue cambiando paulatinamente de carácter y que en un momento dado reunió a la colonia árabe en Chile, a los pies del cerro San Cristóbal. Luego, llega Pablo Neruda quien construyó allí una casa: fue la casa de donde salió su propio funeral. Es un barrio con carácter y con historia. Dos colegios de hombres: la Academia de Humanidades y el Liceo Valentín Letelier, y uno de niñas, el Liceo 4.

La persona que primero influyó en mí –literariamente hablando- fue don Mariano Latorre, quien enseñaba en el Pedagógico y en el Valentín Letelier. Ese barrio tuvo para mí una influencia muy grande, puso ritmo y sentido lírico, si ustedes quieren, en los años de la adolescencia. El Parque Forestal, de donde salíamos en bandadas en bicicleta, cerca de la famosa Fuente Alemana, que según el pintor Roberto Matta, nunca ha olvidado, por el marcado olor a orines que había en ella. Típico recuerdo surrealista de Matta. El barrio Independencia luego, identifica mi vida con la hípica, porque la Avenida Independencia era el camino de los hípicos hacia el Hipódromo Chile. Hubo personajes extraordinarios que yo conocí en ese barrio. La familia de Rohka, Pablo y Winett de Rokha. Sus hijos, José y Lukó, pintores; Carlos, poeta; Laura, escritora. En un tiempo nosotros vivimos en la calle Maruri, “la calle de los crepúsculos” que llama Neruda en un poema.
Cuando era estudiante en el Pedagógico, me topé con un grupo de gente que quise mucho, entre los cuales, hubo amigos muy leales a través de los años, por ejemplo Pedro de la Barra y Edmundo de la Parra. Pedro organizó el primer Teatro Experimental, cambiando la historia del teatro en Chile.

Entre las cosas que hizo fue crear un grupo musical cómico, que se llamaba La Orquesta Afónica, en el cual yo cantaba junto con personajes que hoy son famosos por diversos motivos. Además de Pedro actuaba con nosotros Carlos Nascimento, hijo de don Carlos George Nascimento dueño de la famosa editorial y librería Nascimento y Moisés Miranda, entre otros.
Tuvimos mucho éxito. Llegamos a cantar en los teatros más populares de Santiago y en las compañías de revistas. Cantamos en el Teatro Caupolicán, como se llamaba en aquella época. Recuerdo a los actores que aparecían en los programas en que figurábamos nosotros. Por ejemplo, la vedette Emperatriz Carvajal, la actriz cómica Olga Donoso; Monicaco, hijo de Rojas Gallardo. Es un recuerdo muy curioso e interesante para mí.
El año pasado cuando estuve en Chile fui a ver La negra Ester que me fascinó por muchas razones; desde luego es una obra que a mi juicio cambia la tradición teatral en Chile. No sólo por la poesía, las décimas de Roberto Parra, sino por el memorable trabajo del director, quien convirtió la obra en un espectáculo musical. Cuando fui a ver la pieza conversé con los actores, con el director y tuve un recuerdo intenso de los años que yo pasé en las funciones nocturnas de los teatros de barrios, ganando una experiencia riquísima que me ha servido para toda la vida. Fueron años interesantísimos, mi amistad con Pedro de la Barra es una experiencia que me marcó profundamente en la vida. Me encontré con Pedro a los años, muchos años después, en Chile, y en otros lugares; recuerdo cuando estuve en Caracas, él estaba viviendo en esa ciudad. Allí me contó la muerte de su hijo, quien fue baleado, como ustedes saben, en Santiago. Un año después tuve noticias de que Pedro estaba muy enfermo en Venezuela y que padecía de cáncer. Un día cualquiera se me ocurrió tomar el teléfono, llamé a su casa y me contestó una persona que creyó que yo era el médico. Me dijo:”Doctor, don Pedro pasó una noche agitada”, entonces le contesté:”Señorita, yo no soy el doctor de don Pedro; soy un amigo que lo está llamando desde los Estados Unidos para saber cómo se encuentra”. Me comunicó con Pedro, lo saludé y me preguntó:” ¿Por qué me llamas?” Le dije que había sabido por unos amigos que se encontraba enfermo. “No” –me dijo- “estoy más o menos, echándole para adelante. Hasta luego”. “Hasta luego”.
Murió al día siguiente. Pedro marcó mi vida y estas cosas aparecen narradas en mi libro Una especie de memoria. Y otras que van a entrar en otro libro que estoy escribiendo.

- ¿Qué opinas tú sobre la literatura erótica en Latinoamérica a través del tiempo y de este género en tu obra?

-La literatura erótica latinoamericana ha sido, en general, un pseudo producto literario. De pronto uno se encuentra hoy con obras de profundo sentido estético que no se olvidan fácilmente. No olvido por ejemplo un cuento que me produjo una impresión profunda y en el mejor sentido de la palabra, una impresión erótica. Escrito y publicado hace muchos años, es de un autor que en Chile no se asocia con este tema. Me refiero a Augusto D’Halmar y su cuento titulado En provincia. Quisiera que lo leyeran ahora en Chile de nuevo; que lo pusieran como modelo en los talleres de escritores y en las clases de literatura.
La literatura auténticamente erótica no es de difusión barata, con lo cual quiero decir, que los libros realmente eróticos se editan en ediciones muy pequeñas. Muy selectas. Muy cuidadas, y algunas son objetos de arte. Hay dos libros míos que pudieron clasificarse dentro del género. Los dos han sido publicados en Estados Unidos. Decálogo de los pastores, que es un poema de tradición pastoril, concebido en términos eróticos y expresado en forma surrealista. Yo llevé a Chile en la década de los 60 algunos ejemplares. Algunos años después se publicó un poema mío que se titula Instrucciones para desnudar a la raza humana, con ilustraciones de Roberto Matta.
Le conté a Matta de qué se trataba el libro y le dije, “esta es mi contribución contra la guerra de Vietnam. Y quisiera que llevara ilustraciones tuyas”. Matta me contestó enviándomelas. Instrucciones para desnudar a la raza humana, no se conoce en Chile, pero ha sido traducido a varios idiomas en múltiples ediciones.

-Hemos leído en el libro Literatura chicana Texto y Contexto Chicano un cuento tuyo titulado: ¿A qué lado de la cortina? ¿Nos podrías dar tu opinión acerca de este curioso movimiento literario, que es único en su curioso bilingüismo, y en su forma de captar la vida?

-Escribí ese cuento en 1943 y se publicó en 1953. Lo extraño es que yo aparezca en una antología de literatura chicana. Históricamente hablando, mi cuento se originó en una crónica que escribí para la revista Ercilla. Se publicó en español y luego en inglés. El cuento que ustedes mencionan, lo que lleva en el fondo es una defensa a la juventud mexicana, chicana en Los Ángeles, a raíz de la persecución.

- ¿De dónde viene la palabra chicano/a?

-En la introducción del libro se habla de la difícil realidad de los Pachucos. Pachucos: la palabra Pachucos viene de Pasucos, los jóvenes que formaban las pandillas en El Paso, Texas. Chicano tiene que ver con mexicano. La letra s-h corresponde fonéticamente a una pronunciación indecisa en el siglo XVI. De tal manera que los españoles durante la Conquista de América, decían Meshico o México; algunas de estas pronunciaciones quedaron, como Xochimilco. De manera que así se forma la palabra Chicano.

- Tenemos entendido que el término no es peyorativo y son los propios artistas de este poderoso movimiento, quienes escogen el vocablo para autodenominarse. ¿Podrías nombrarnos algún escritor/a de este estilo que sea de tu preferencia?

-Uno de mis autores predilectos es Arturo Islas, quien murió hace dos años. Islas es autor de dos novelas, que forman parte de una trilogía, se trata de una novela autobiográfica, la historia de una familia en Texas, con un profundo sentido social, en que le da categoría a la problemática de los Estados Unidos; además contado por un hombre que nació con el don de narrar. Gran humorista, pero también un escritor que recrea un mundo dramático, trágico, no sólo de una familia, sino de la colectividad chicana en los Estados Unidos. El segundo volumen no tuvo la acogida que tuvo el primero, Arturo Islas murió antes de concluir el tercer volumen.

- ¿Qué importancia ha tenido en tu vida como crítico el dar clases de literatura en la Universidad de Stanford?

-En la vida de un escritor, particularmente en la madurez, diría yo, el ambiente universitario es como un refugio, y pienso que el contacto con los estudiantes le da a uno cierto dinamismo, cierta visión de lo que está ocurriendo, mientras uno ha desarrollado gran parte de su obra. Y todo esto, junto, se transforma en una experiencia creativa, tanto para el profesor, como para el escritor, el crítico, el alumno. Ahora, hay que recordar que el escritor no es en un momento profesor, en otro momento crítico, en otro momento creador. Uno es todas estas cosas a la vez.

- ¿Qué impresiones te da la juventud como generación de relevo? ¿Existe tal cosa en la literatura latinoamericana?

-Hay algunos que piensan así. En la literatura latinoamericana se da con frecuencia la actitud parricida. Es decir, los jóvenes que al comenzar empiezan por negar a las generaciones anteriores. Yo creo que en el caso nuestro en Chile se han dado dos o quizás tres promociones en el siglo veinte. Desde el grupo con el cual yo me identifico en los años 1938-40 hasta la generación del 50, que con la antología que publicó Enrique Lafourcade, surgió de manera prominente. Pero hay autores que identificados con la generación del 50, muestran lazos muy hondos con la generación del 38 y otros con la generación que sigue. Tanto es así que uno ya siente –es mi caso- cierta reticencia al hablar de generaciones. Porque la generaciones no se producen todos los años ni cada cinco años. El término que se considera más justo es el que propuso Ortega y Gasset, el de 15 años para una nueva generación. Lo que sí me importa decir es que en las últimas promociones, tengo la impresión de que las innovaciones más importantes las han producido escritoras. Novelistas, cuentistas, poetas mujeres. En el caso de Chile es obvio. En los últimos 10, 15 años, y tal vez un poco más, la obra de nuestras escritoras ha producido cambios importantísimos y reconozco fácilmente dos o tres promociones que cuentan incluso con algunas figuras de dimensión internacional como es el caso de Isabel Allende. En todo caso, me refiero a novelistas y no quisiera dar nombres para no pecar de olvidadizo. Pero es evidente la importancia, la significación que ha tenido dentro del país y fuera de Chile la obra de estas escritoras. Además de esta promoción tan interesante y que ha producido innovaciones de tanto valor, reconozco la crítica. Y no me refiero sólo a la crítica periodística, sino a la crítica académica internacional. He publicado la primera parte de un ensayo que se llama La novela chilena del exilio interior. La primera parte apareció en una revista de USA y voy a leer fragmentos de la segunda parte en el Congreso al que voy a Santiago ahora en agosto. No les doy nombres de novelistas para no dar una impresión errada.

- ¿Cómo te sentiste cuando te dijeron que estabas postulando para el Premio Cervantes?

-Bueno, uno toma la actitud de que es muy bueno, pero que lo más probable es que no se lo den a uno. Pero el hecho de que lo postulen, eso –como dice un amigo mío- dura algo así como un mes.



¡Viva Chile M!...

Cuando al alba sale el huaso a destapar las estrellas
y, mojado de rocío, enciende el fuego en sus espuelas
Cuando el caballo colorado salta la barra del mar
y se estremece el lago con una lenta bruma de patos
Cuando cae el recio alerce y en sus ramas cae el cielo:
Digo con nostalgia ¡VIVA CHILE MIERDA!

Cuando el buzo ilumina su escafandra
y las ballenas se acercan a mamar en el vientre de las
lanchas
Cuando cae al fondo del océano la osamenta de la patria
y como vaca muerta la arrastra la ola milenaria
Cuando explota el carbón y se enciende la Antártida:
Digo pensativo ¡VIVA CHILE MIERDA!

Cuando se viene el invierno flotando en el Mapocho
Como un muerto atado con alambres, con flores y con tarros
y lo lamen los perros y se aleja embalsamado de gatos
Cuando se lleva un niño y otro niño dormidos en su escarcha
Y se va revolviendo sus grises ataúdes de saco:
Digo enfurecido ¡VIVA CHILE MIERDA!

Cuando en noche de luna crece una población callampa
Cuando se cae una escuela y se apaga una fábrica
Cuando fallece un puerto en el Norte y con arena
lo tapan
Cuando Santiago se apesta y se oxidan sus blancas
plazas
Cuando se jubila el vino y las viudas empeñan sus
casas:
Digo cabizbajo ¡VIVA CHILE MIERDA!

Me pregunto de repente y asombrado, por qué
diré Viva Chile Mierda y no Mier…mosa patria.
Quizás en mi ignorancia repito el eco de otro eco:
Viva dice el roto con la pepa de oro entre los dedos
Chile dice el viento al verde cielo de los ebrios
valles
Mierda responde el sapo a la vieja bruja de Talagante.

¿Qué problema tan profundo se esconde en las líneas
de mi mano?
¿Es mi país una ilusión que me sigue como la sombra
al perro?

¿No hay Viva entre nosotros sin su Mierda, compañeros?
La una para el esclavo, la otra para el encomendero,
La una para el que explota salitre, cobre, carbón,
ganado
La otra para el que vive su muerte subterránea
de minero.

Y como penamos y vivimos en pequeña faja de
abismo
Frente al vacío alguien gritó la maldición
primero.
¿Fue un soldado herido en la batalla de Rancagua?
¿Fue un marino en Angamos? ¿Un cabo en Cancha
Rayada?
¿Fue un huelguista en la Coruña? ¿Un puño cerrado
en San Gregorio?
¿O un pascuense desangrándose en la noche de sus playas?

¿No cantó el payador su soledad a lo divino
Y a lo humano se ahorcó con cuerdas de guitarra?
¿No siguió al Santísimo a caballo y a chuchillás
mantuvo al Diablo a raya?
¡Ah, qué empresa tan gigante para destino tan
menguado!
Entre nieve y mar, con toda el alma nos damos
contra un rumbo ya tapiado.

Por consecuencia en la mañana cuando Dios nos
desconoce
Cuando alzado a medianoche nos sacude un terremoto
Cuando el mar saquea nuestras casas y se esconde
entre los bosques,
Cuando Chile ya no puede estar seguro de sus mapas
Y cantamos como un gallo que ha de picar el sol en pedazos:
Digo con firmeza ¡VIVA CHILE MIERDA!

Y lo que digo es un grito de combate
Oración sin fin, voz de partida, fiero acicate
Espuelazo sangriento con las riendas al aire
Galopón del potro chileno a través de las edades
Es crujido de capas terrestres, anillo de fuego,
Vieja ola azul de claros témpanos pujantes.

¡País-Pájaro, raíz vegetal, rincón de donde el mundo
se cierra!
Quien lo grite no tendrá paz, caerá para seguir
adelante.
Y porque de isla en isla, del mar a la cordillera
De una soledad a otra, como de una estrella a
otra estrella
Nos irá aullando en los oídos la sentencia de la tierra:
Digo finalmente ¡VIVA CHILE MIERDA!

Del libro ¡Viva Chile M! 
Fernando Alegría
Editorial Universitaria S.A
Tercera edición agosto de 1967


© Sonia M.Martin y Carolina Moroder





Joan Baez: La voz activa de una generación /Claudio Kleiman, Argentina, 2006 - Joan Baez por Gustavo Noriega - Joan Baez por Antonio San José


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Durante los años ’60, Joan Baez fue la reina del folk, la cantante más representativa e influyente surgida del folk boom, distinguiéndose desde el comienzo por su personalísimo estilo vocal, una soprano con un rango de tres octavas y distintivo vibrato. Ella dio a conocer a Bob Dylan, cantando sus canciones y presentándolo a su audiencias cuando aún no era famoso, además de mantener una publicitada relación sentimental con el autor de “Blowin’In The Wind”, con el cual se volvería a reunir a mediados de los ’70 en la Rolling Thunder Revue.

Conocida por su activismo político y social, principalmente en las áreas de la no violencia y los derechos humanos y civiles, Joan supo evolucionar con los tiempos y, además de modificar su música incorporando acompañamiento eléctrico y canciones de nuevos cantantes-compositores (además de convertirse ella misma en una gran compositora), fue tornando sus intereses hacia causas como la ecología y los derechos de los gays. Se ha presentado en público durante casi 50 años, grabó más de 30 álbumes y cantó en por lo menos ocho idiomas, y aunque es conocida como folksinger, su trabajo incursionó en todos los terrenos de la canción, incluyendo pop, country, gospel, r&b y folklore latinoamericano. Su carrera continúa con fuerza hasta hoy, convirtiéndose en fuente de inspiración para sucesivas generaciones de cantantes –desde Bonnie Raitt y Emmylou Harris hasta las Indigo Girls y Tracy Chapman– y editando nuevos discos, mientras las reediciones de su catálogo continúan concitando un amplio interés.

Joan Baez, el álbum que presenta mañana Página/12, constituye un buen resumen de su extensa carrera, con clásicos de su primera época y grabaciones contemporáneas, tanto en vivo como en estudio, y muestra la versatilidad de la cantante para encarar un repertorio de inusitada amplitud temática y estilística, tamizándolo a través de su voz única y su poderosa personalidad como intérprete. Dos canciones en castellano, “No nos moverán” y “El preso Nº 9”, provienen de la Guerra Civil Española y la Revolución Mexicana, respectivamente. Su inmersión en la música de raíz de los Estados Unidos –folk, gospel, spirituals– se pone de manifiesto en la hermosa balada “All My Trials” (uno de sus primeros hits), “10.000 Miles”, el clásico “The House Of The Rising Sun” y “Swing Low Sweet Chariot”. Uno de los tempranos hits de Pete Seeger, “Where Have All The Flowers Gone”, nos recuerda sus épocas de activismo contra la Guerra de Vietnam, mientras que sus interpretaciones de autores como Mickey Newbury (“The 33rd Of August”) y Dan Penn-Chips Moman (“Do Right Woman, Do Right Man”) son buenas muestras de su interés por la música country y el r&b. Pero para Joan Baez lo fundamental es una buena canción, cualquiera sea su género, y por eso puede integrar en su repertorio desde George Michael (“Hand To Mouth”) hasta el gran Leonard Cohen (“Famous Blue Raincoat”), pasando por el himno de Bob Marley, “No Woman, No Cry”, incluido en una bella interpretación en vivo tomada, al igual que otros temas incluidos en este álbum, durante una actuación en Bilbao, España, a fines de los ’80.

Joan Chandos Baez nació el 9 de enero de 1941 en Staten Island, Nueva York, de una familia cuáquera, de ascendencia mexicana, inglesa y escocesa. Cuando tenía 15 años, ocurrieron dos eventos que marcarían su vida para siempre: compró su primera guitarra y asistió a una conferencia dictada por Martin Luther King Jr., hablando de la no violencia y los derechos civiles. En 1959, Joan junto con otros artistas del área de Cambridge que solían presentarse en el Club 47, grabaron un álbum llamado Folksingers Round Harvard Square, y ese mismo año conoció a Bob Gibson y Odetta, a quienes cita entre sus principales influencias, junto a Marian Anderson y Pete Seeger. En el verano hizo una aparición no anunciada en el Newport Folk Festival, performance que disparó su carrera, ya que la excitación que había creado condujo a un contrato con Vanguard Records al año siguiente. En 1960 lanzó su primer álbum, Joan Baez, una colección de baladas folk tradicionales, blues y lamentos, que tuvo un gran éxito. Los primeros años de la década del ’60 fueron un auténtico torbellino: en 1961 lanzó su segundo álbum, Joan Baez Volume Two, e inició una gira nacional de conciertos. En 1962 lanzó Joan Baez In Concert, y en noviembre de ese año apareció en la portada de la revista Time. En marzo, en la marcha sobre Washington por los derechos civiles, cantó “We Shall Overcome” ante una audiencia estimada en 250.000 personas. A partir de 1964, cuando supo que el 60 por ciento de los ingresos provenientes de impuestos se destinaba a propósitos militares, Baez comenzó a restar ese porcentaje de sus contribuciones de impuestos, y a pesar de un embargo declarado por el IRS, continuó haciéndolo durante los 10 años siguientes. Durante 1967 fue arrestada dos veces, por bloquear la entrada del Centro de Reclutamiento de las Fuerzas Armadas en Oakland, California.

En 1968 se casó con el maestro y activista David Harris y poco después editó Baptism, donde recitaba y cantaba poesía. Le siguió Any Day Now, un álbum doble dedicado a las canciones de Dylan, que se convirtió en Disco de Oro. En 1969, su marido comenzó a cumplir una sentencia de tres años por resistirse a ser reclutado, lo que le impidió asistir a la presentación de Joan en agosto en el legendario Festival de Woodstock (parte de su perfomance sería incluida luego en el film y el disco homónimos), así como al nacimiento de su hijo, Gabriel Earl; Baez le dedicó su David’s Album. Harris fue liberado en marzo de 1971, tras cumplir 20 meses de su sentencia, pero él y Joan se divorciaron en 1973.
En 1971, su cover de “The Night They Drove Old Dixie Down” (de The Band), llegó al Top Ten en los Estados Unidos. Luego lanzó los álbumes Come From The Shadows y Where Are You Now, My Son?, de 1973, que incluía el tema de 23 minutos que daba título al álbum, con sonidos grabados en la calle durante la visita de Baez a Hanoi, Vietnam del Norte. Allí sobrevivió a una semana de bombardeos. En 1974 llegó su primer disco en español, Gracias a la vida.

 A partir de mediados de los ’70, comenzó a componer muchas de sus propias canciones, como “Sweet Sir Galahad” y “A Song For David”; la que se tornó más popular fue “Diamonds And Rust” (1975), una melancólica evocación de su affaire con Bob Dylan, editada en el álbum homónimo, que se convirtió en el disco más vendido de su carrera. Luego llegó Gulf Winds, compuesto íntegramente por temas propios, y el álbum en vivo From Every Stage. En España –durante un programa de TV transmitido en vivo–, cantó la canción “No nos moverán”, que estaba prohibida desde hacía 40 años por el dictador Francisco Franco.

Hacia fines de los ’70, la militancia de Baez se concentró en la lucha por los derechos humanos, creando el Humanitas International Human Rights Committee. Juntó más de un millón de dólares en ayuda para el pueblo camboyano, a través del Cambodian Emergency Relief Fund, y en 1981, durante una gira por Sudamérica, le fue prohibido presentarse en Argentina, Chile y Brasil; sólo pudo actuar en Nicaragua. Además, fue objeto de vigilancia y amenazas de muerte.

En 1986 integró la gira Conspiracy of Hope, auspiciada por Amnesty International y al año siguiente publicó un libro autobiográfico titulado And A Voice To Sing With (editado en castellano como Y una voz para cantar) que integró las listas de best-sellers. En 1989 actuó en Checoslovaquia, donde el presidente Vaclav Havel la consideró una gran influencia en la subsiguiente y pacífica velvet revolution (revolución de terciopelo) en ese país. Durante los ’80 editó Live Europe ’83 antes de firmar para el sello Gold Castle, donde publicó los discos Recently (1987), Speaking of Dreams y el en vivo Diamonds & Rust in the Bullring (1989). En 1992 llegó Play Me Backwards, para Virgin, pero pasaron otros cinco años antes de su próximo álbum de estudio, Gone From Danger.

Su regreso discográfico se produjo en 2003 con Dark Chords On A Big Guitar, mientras que una perfomance de noviembre de 2004 en el Bowery Ballroom de Nueva York se editó al año siguiente como Bowery Songs, donde incluye temas tradicionales, autores contemporáneos como Steve Earle y Natalie Merchant y clásicos como Woody Guthrie y Bob Dylan, en una sumatoria de casi 50 años de carrera artística.

Claudio Kleiman
Sábado, 28 de octubre de 2006
Página 12 presenta CD de Joan Baez
El álbum incluye clásicos de su primera época y grabaciones contemporáneas, tanto en vivo como en estudio. Versiona a Leonard Cohen, George Michael y Bob Marley, entre otros.



A solas con Joan Baez en la habitación de un hotel: Un sucedido, por Antonio San José






(…)  


La tercera vía a la que hacía referencia fue Radio Juventud (….) Allí velaba armas radiofónicas con tan sólo 17 añitos un servidor… (…)

Trabajaba yo, como ha quedado expresado, en aquella emisora y vino a Madrid Joan Baez para promocionar su álbum “Diamonds and Rust” que editaba en España la discográfica Ariola. Por medio del desaparecido, y recordado,  Carlos Juan Casado, jefe de A&R de la compañía, concerté una entrevista con la cantante que entonces era una leyenda viva de la música folk internacional. Carlos Juan me facilitó el día, la hora de mi encuentro con la Baez y (algo insólito hoy en día) el número de la habitación de su hotel en la que me esperaba. Cosa inimaginable en la actualidad, el encuentro se celebraría sin ninguna persona de la compañía ni del equipo de la cantante que vino a Madrid más sola que la una. Ni manager, ni asistentes, ni jefes de promoción, ni nada de nada…

Desde la radio, me dirigí al hotel de la calle Bretón de los Herreros en el que se hospedaba la artista, pertrechado por un viejo magnetófono Uher de bobina abierta con más años que la discografía completa de Ray Conniff. Llegué al lugar, subí a la habitación, llamé a la puerta y ¡oh, asombro! me abrió la puerta la mismísima Joan Baez, encantada de recibir visita a esas horas de la tarde. Balbuceé un saludo de admiración y me dispuse a preparar la grabadora sobre una mesa de la habitación. El aparato era duro como el solo y costaba mover la palanca que accionaba el motor. La Baez sonreía amablemente y a mí empezaba a caerme el sudor al comprobar que la cinta no giraba.

- Don´t worry – me decía la cantante divertida.

Yo seguía toqueteando y dando golpes desaforadamente a todos los botones, palancas y potenciómetros del vetusto magnetófono que seguía como si nada. Viendo mi rubor por la azarosa situación, exclamó:

- Just a moment please

Y cogió ella misma el aparato con interés de arqueóloga. Cambió un par de clavijas de lugar, le dio a la dura palanca y aquello se puso en funcionamiento al tiempo que se agrandaba mi bochorno y desconcierto.

- Son cosas que pasan – me decía, dándome palmaditas en el antebrazo.

Grabamos la entrevista, quedó muy bien y me despedí de ella con dos besos y mi agradecimiento eterno por sus conocimientos técnicos.

Afortunadamente la tierra no me tragó aquella tarde, como yo hubiera deseado, y hoy puedo contarlo con una sonrisa pasado ya el sofoco de aquel sucedido de juventud cuando trabajaba en Radio ídem.


©  Antonio San José


Fuente: El Mundano




                       JOAN BAEZ por Gustavo Noriega




Estuve muy enamorado de Joan Baez cuando adolescente. Pero no fue uno de esos amores imposibles, a la distancia. No, le di dos besos en las mejillas, uno en la derecha, al llegar a Buenos Aires, en 1974, otro en la izquierda, una semana después, al volverse a los EEUU. Mi papá, que en esa época trabajaba de empresario artístico, la trajo para hacer dos recitales en el Luna Park y uno en Rosario. Y allí estuve yo, siguiéndola como un perrito faldero. La vi en las tres funciones, la vi una noche en la casa de Mercedes Sosa y la vi en el tren, yendo a Rosario.

Joan Baez era —imagino que lo sigue siendo— una persona encantadora, en todos los sentidos de la palabra. No sólo por su encanto personal irresistible sino por la costumbre de cantar en todo momento. Cantó en el tren, en la cena en lo de Mercedes, y cantó, obviamente, en las tres funciones que dio. Para mí, que la amaba desde chico, cuando mi hermano ponía sus primeros discos en el Winco una y otra vez, escucharla en persona era como tocar a un ángel con la mano.

A veces se ha desmerecido la trayectoria de Joan Baez, a partir de su vinculación con Bob Dylan. Para cualquiera que haya visto Don´t Look Back, no resulta difícil sonreir ante el desprecio que Dylan le dedica, un desprecio probablemente similar al que le arroja a Donovan, a los reporteros que tratan de entrevistarlo y a toda persona que ande cerca. Dylan es genial pero eso no significa que haya que celebrar cada uno de sus gestos de desdén: por lo pronto, son demasiados. A pesar del maltrato, Joan luce radiante y noble. Y como siempre, canta. Una vez que uno vuelve a ver Don´t Look Back sin el automatismo de aceptar cada pequeña cosa que Dylan hace, se transforma en otra película.

Hay varias razones para volver a Joan Baez. Una es que su trabajo de recopilación del cancionero popular realizado en sus primeros discos es de una riqueza extraordinaria, a la par de la que realizó grabador en mano Allan Lomax. Decenas de canciones inglesas, galesas, irlandesas y norteamericanas, con sus maravillosas letras narrativas. Baladas, espirituals, gospel, himno y marchas, cualquier cosa que un norteamericano sufriente haya cantado, Joan lo volvió a cantar con su voz soberbia y su afinación perfecta, con su dicción cristalina y su corazón abierto. 

Además de ese inicial mérito, Joan Baez mantuvo a lo largo de toda su carrera una dignidad notable, acompañado de un sentido del humor inalterable. Escribió una bonita canción en homenaje de Janis Joplin (In the Quiet Morning), quizás la cantante menos parecida a ella en términos de vida personal y estilo interpretativo. En el booklet de la caja Rare, Live & Classics, Joan cuenta que se cruzó a Janis Joplin en el festival de Newport y que la invitó a su camarín a tomar el té. Joplin le contestó atónita: “What?”. Y Joan acota: “I didn´t know much about being wild”.

Esa ignorancia sobre la vida peligrosa, esa afinación perfecta, esa voz que gusta de llegar a las notas altas sin esfuerzo le han quitado prestigio en el mundo del rock, más proclive a festejar el desborde, la muerte joven y la desprolijidad, aunque ésta no siempre esté solventada por el talento. Joan Baez eligió, como los viejos cantantes folk, el compromiso social y político pero lejos de cantárselo a una multitud cómplice, fue a poner el cuerpo al propio Vietnam, donde grabó un disco en los escombros, bajo el bombardeo norteamericano.

Joan Baez sigue militando, sigue grabando discos (con una voz un tono más abajo que en su juventud, lo que le da una calidez nueva), sigue siendo Joan Baez. Y como esta nota parece demostrarlo, yo sigo enamorado de ella.


©Gustavo Noriega
Agosto 2009