la rebelión consiste en mirar una rosa

hasta pulverizarse los ojos


Alejandra Pizarnik


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Félix Esteves: poemas

La Teta de la Luna

Crecí viéndote desnuda
tan lejana y aún así
de tu única teta recibí la vida.
Luna de infinitas noches
que en tu brazo deforme
me mecías
tan distante y aún así
me amamanto con tu leche oscura.
Niño grande que en su sueños
juega en tu jardín y todo lo olvida...
Me gusta la noche
la noche con su luna blanca y pura
de pezón de escarcha
con su aureola suave
con sabor de azúcar.
No quiero despertar
sigue meciéndome en tu cuna
arrúllame en silencio
déjame seguir bebiendo
de tu pecho cíclope
que me da la vida.
No me destetes
que aunque ya soy viejo
me alimento de locura
tan lejana
tan distante y aún así
esa teta aún la siento mía.


© Félix Esteves


 

Clepsidra (Caligrama)

La belleza de tus imagenes
tus innumerables poesias
cada una de tus fotos
todas tus palabras
es un grano de
arena que cae
y llena mi
alma
y
brotan
mis lágrimas
como las gotas
de una olvidada
y melancolica clepsidra
y me doy cuenta que mis
canas se hacen más blancas
y mis arrugas son más humanas



Para mi gran amiga Viviana Marcela Iriart


© Félix Esteves



Los Cristales Rotos

Sonaron los cristales rotos.
Un silencio de humo negro cubrió el cielo.
Una melodía de violines nos hizo sordos
y unas marionetas nos cegó
y cerrarón nuestros ojos.

Las estrellas caidas
ahora deambulaban asustadas
entre las aceras
entre cientos de armas
fusiles
odios y de rabias encontradas.
Titilaban ahora de miedo en los mercados
mientras comerciaban
con el poco brillo que les quedaba
tal vez un pan por un anillo
o una cebolla... por un diente de oro.

Las estrellas ahora...
eran del suelo
del povo
y de sangre
y fueron muriendo
dentro del ghetto.

Mientras una vela enfermiza
alumbro mi último Sabbath
yo abrazado a mi familia
profundamente dentro de todo mi ser
gritaba
Mazal Tov...
Mazal Tov...

Los cristales rotos
que no vuelvan a llorar...

© Félix Esteves



Una triste melodía (tango)

Se oye a lo lejos
una dulce y triste melodía
es un llanto
es un ahogado grito
que se queda en las paredes
pintando de agonía
nuestra habitación.

Y a la sombra de una vela
que baila trémula esa canción
van rodando sin destino
mis amargas lágrimas
ahogando de desdicha
mi atormentado corazón.

Hoy maldigo mi ventura
escuchando sin razón
aquella aciaga melodía
que me recuerda el feliz día
en que te ame por vez primera
sobre este malquerido colchón.

Y voy brindando con los fantasmas
de esta oscura habitación
tu malevolo engaño y tu partida
con lo que me queda de ron
mientras bailo con mi sombra
los rezongos de aquel lejano bandoneón.

© Félix Esteves



Romance con Che

De tristeza se vistió la noche
con sus vestido azabache
de plateado su único broche
y solo con su cutis de leche.

Sus ojos de verde pistache
lloraban con orgullo mapuche
y tomaba en un oscuro boliche
un amargo vino Campeche.

Un lucero atrevido y bamboche
le ofreció su amor sin reproche
y la muy yira se fue de bochinche
con el bandido lucero al trapiche.

De alegría se viste la noche
con su vestido de estrellado croché
y un meteoro le sirve de coche
para pasear su nuevo caché.

© Félix Esteves