Un duelo porque ese día la
democracia argentina perdió una batalla frente al terrorismo católico y
compañía.
En las fotos del día después,
el Sr. Ferrari sonreía feliz rodeado de una multitud que, decía el diario,
coreaba su nombre como si fuera un cantante de rock: “¡León, León, León!”
Esa sonrisa fue la derrota de
los vándalos.
La Retrospectiva, la más
visitada en toda la historia del Centro Cultural Recoleta, la victoria de una
parte del pueblo argentino que se niega a perder la memoria.
Porque sabe que perder la memoria es quedar en la oscuridad, sin un farol que nos indique el camino de salida.
O peor.
Quedar con un farol que unos vándalos y compañía patean desde la oscuridad para que nos quedemos perdidas para siempre.
© Viviana Marcela Iriart
Caracas, febrero 2005
Nota del 17 de marzo de 2023 : El 6 de enero de 1979, perseguida por ser pacifista por la dictadura militar argentina, fui al convento de San Miguel de la Compañía de Jesús cuya máxima autoridad era Jorge Bergoglio, el actual Papa Francisco, a pedir refugio por unas noches. Iba recomendada. Me atendió un jesuita cuyo apellido lamentablemente no recuerdo que, después de escuchar mi historia, me dijo, textualmente:
- Si te están siguiendo y te agarran acá, nos llevan a todos, ¿entendés?
- ¿Entonces no pueden darme refugio?
- Si sos inocente, entregate, no te va a pasar nada.
Sin poder creer en lo que oía le respondí:
- Pero, ¿en qué país vive usted? ¿Acaso no sabe lo que hacen con la gente inocente cuando la detienen? ¿No sabe de las personas desaparecidas y de las asesinadas? ¡El cementerio está lleno de gente inocente! ¿Usted no lo sabe?
- No respondió. Y con ese silencio me lanzó a la calle, a la oscuridad de la noche, a las fauces de la dictadura. Yo tenía 20 años.
Por suerte yo no era católica, así que para mí él no representaba nada y no le hice caso. Pero siempre me he preguntado a cuantas personas católicas que fueron a pedir refugio les dijo lo mismo, cuántas se entregaron creyendo en la palabra de su autoridad, cuántas de ellas están desaparecidas. Me temo que nunca lo sabré porque la iglesia católica, como siempre, sigue escondiendo sus crímenes debajo de sus sotanas. Y después dan lecciones de moral.
LEON FERRARI
Artista plástico, escultor,
escritor, nació en Buenos Aires en 1920. Vivió en Brasil desde 1976 hasta 1991.
Hace escultura desde 1955, dibujo y grafismos desde 1962, collage y objetos
desde 1964. Muestras colectivas: Di Tella (1965), Homenaje al Che (1967),
Tucumán Arde (1968), Malvenido Rockefeller (1969), Bienal de La Habana (1986,
1994, 2001), Veinte Años (1996), Re-aligning vision (1977), Identidad (1998),
Cantos Paralelos y Global Conceptualism: Points of Origin (1999), Heterotopías
Reina Sofía (2000).
Publicó: Palabras Ajenas
(1966-67), Nosotros no sabíamos (1976), Parahereges (1986), Cuadro Escrito y
Hombres (1984), Biblia (1989), Exégesis (1993) entre otros libros.
Participó en congresos en
Argentina y en el exterior. Algunas de sus ponencias: Conquista y religión,
Jesús y el antisemitismo cristiano, Arte y Poder, Sexo y violencia en la
iconografía cristiana.
Algunos premios: Konex (2012), Beca
Guggenheim (1995), Medalla de las Abuelas de Plaza de Mayo (1977), Salón
Belgrano (1998), Premio Costantini (2000), Premio Clamor Brzeska (2003).
Es socio honorario del Centro
Argentino de Investigadores de Artes (CAIA) y miembro fundador del CIHABAPAI:
Club de impíos herejes apóstatas blasfemos ateos paganos agnósticos e infieles,
en formación; club que en 1997 y 2001 envío cartas al Papa pidiendo la
anulación del Juicio Final, de la inmortalidad y el desalojo y demolición del
Infierno. Cartas que, por supuesto, no fueron respondidas por Su Santidad.
La Iglesia advirtió que
la muestra de Ferrari "es una blasfemia"
El cardenal
primado convocó para el martes a un día de ayuno como acto de reparación
Iglesia
criticó fuertemente ayer la muestra retrospectiva del artista plástico León
Ferrari, que se exhibe en el Centro Cultural Recoleta, a la que calificó como
"una blasfemia que avergüenza a nuestra ciudad". Además, convocó para
el martes próximo a "una jornada de ayuno y oración" para que
"el Señor perdone nuestros pecados y los de la ciudad", en referencia
al gobierno porteño, que propicia la polémica exhibición.
El
arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, fue la voz de la fe
católica que se levantó en contra de la muestra, en cuyas obras se combinan
símbolos religiosos con imágenes eróticas, mientras que Cristos, vírgenes y
santos "arden" en la representación que Ferrari hace del infierno.
"Desde
hace algún tiempo se vienen dando en la Ciudad algunas expresiones públicas de
burla y ofensas a las personas de nuestro Señor Jesucristo y de la Santísima
Virgen María; así como también a diversas manifestaciones contra los valores
religiosos y morales que profesamos", dijo Bergoglio en una carta
pastoral, dirigida a los sacerdotes, consagrados fieles de la arquidiócesis,
difundida a los medios.
"Hoy
me dirijo a ustedes muy dolido por la blasfemia que es perpetrada en el Centro
Cultural Recoleta con motivo de una exposición plástica. También me apena que
este evento sea realizado en un Centro Cultural que se sostiene con el dinero
que el pueblo cristiano y personas de buena voluntad aportan con sus
impuestos", añadió el purpurado. Y exhortó a que "frente a esta
blasfemia que avergüenza a nuestra ciudad, todos unidos hagamos un acto de
reparación y petición de perdón el próximo 7 de diciembre", vísperas del
Día de la Inmaculada Concepción.
Bergoglio
invitó, así, a los creyentes a "un día de ayuno y oración" como
desagravio a lo que entiende es una ofensa a los símbolos religiosos más
sagrados.
Con
estas palabras el arzobispo quiso poner punto final a las tensiones y
controversias entre la Iglesia y el Centro Cultural Recoleta, que se habían
iniciado con el reclamo del párroco de Nuestra Señora del Pilar, Rómulo
Puiggari.
Alertado
por los artesanos de la feria de Recoleta y por una empleada del propio centro
cultural que entre sollozos le rogó que "hiciera algo para detener esta
ofensa", el párroco -según contó a LA NACION- había objetado a las
autoridades que muchas de las obras agraviaban la fe católica. Como no obtuvo
respuesta, aconsejó a los fieles que enviaran e-mails reclamando la suspensión
de la muestra.
Ante
los cuestionamientos de la Iglesia, Gustavo López, secretario de Cultura
porteño, señaló que "la muestra no expresa la opinión del gobierno de la
ciudad y que debe entenderse sólo como un hecho artístico".
"En
ningún momento pensamos que se tratara de un ataque al cristianismo o que
violara alguna ley", señaló López, en relación con los reclamos ante el
Inadi que iniciarían individualmente los laicos católicos por consejo del
Arzobispado.
"La
retrospectiva de Ferrari tiene una parte provocadora, que es propia del arte de
hoy", agregó López y pidió que "la muestra pueda exhibirse en un
clima de libertad y tolerancia". Sin embargo, se dispuso un refuerzo del
personal de seguridad ante los incidentes de anteanoche, cuando el visitante
Agustín Durañona y Vedia, abogado, intentó romper un objeto de una instalación
de Ferrari.
Si
bien Durañona y Vedia fue retenido una hora y media por personal de seguridad,
ni el artista Ferrari ni el Centro Recoleta levantaron cargos contra él.
Lamento del artista
En
diálogo con LA NACION, Ferrari respondió al arzobispo: "Más lamento yo que
la religión que Bergoglio profesa castigue a los que piensan diferente",
disparó el artista, que debió exiliarse en San Pablo en 1976 y que en 1991
volvió al país. "Si algo avergüenza a nuestra ciudad no es esta muestra,
sino que se sostenga que hay que torturar a los otros en el infierno",
dijo.
Consultado
el curador en jefe del Malba, que coprodujo el libro-catálogo de Ferrari y que
negoció sin éxito para que la muestra se realizara en el museo de Palermo
Chico, Marcelo Pacheco calificó los dichos de Bergoglio como "una
discusión bizantina y absurda".
"Bergoglio
opina desde su fe; que los feligreses católicos no vayan a ver la muestra. Pero
la discusión es otra: Ferrari es un referente del arte local e internacional.
Su calidad artística está fuera de discusión", sentenció Pacheco, que el
jueves de la semana próxima mostrará en la terraza del Malba cuatro esculturas
que Ferrari hizo a fines del 70 durante su exilio en San Pablo
Fuente: La Nación, Argentina