la rebelión consiste en mirar una rosa

hasta pulverizarse los ojos


Alejandra Pizarnik








“Y estamos marchando todavía en las calles

Con pequeñas victorias y grandes fracasos

Pero hay alegría y hay esperanza

Y hay un lugar para ti”

Joan Báez





““Sionismo y Capitalismo” por Débora Cerio, Observatorio de Conflictos, Rosario, Argentina: comentarios de Nathan Novik / Documental "Promises"






Introducción de Nathan Novik


Este es un artículo que hace diversas afirmaciones respecto del sionismo, que representan una manera típica de cómo muchas veces se tergiversa las bases mismas de movimientos que nacen como el caso del sionismo, para encontrar una solución práctica a problemas específicos, reales e indesmentibles. Pongo el texto del artículo y después de algunos párrafos un comentario.
La historia y sus hechos pueden interpretarse de muchas maneras. Y de hecho es lo que sucede según quien sea que hace “la historia”. Lo que no cabe es tergiversar lo que existe como “dato” ni entregar “soluciones” sin viabilidad alguna. Es lo que comento en letras “cursivas” poniendo Com N° X  NNM.









La ideología sionista  por Débora CerioObservatorio de Conflictos, Rosario, Argentina

El contexto histórico del surgimiento del sionismo  


Con el término "sionismo", derivado de la palabra Sión[1], se define al movimiento nacionalista judío surgido en Europa a finales del siglo XIX y cuya figura más representativa fue el periodista de origen húngaro Theodor Herzl, en cuyo libro "El Estado Judío", publicado en 1896, se recogen las ideas principales de este movimiento.

Como plantea Abraham León[2], el telón de fondo de la irrupción del movimiento sionista fue la rápida capitalización de la economía rusa después de la reforma de 1863, que volvió insoportable la situación de las masas judías de las pequeñas ciudades. En Occidente, las clases medias, trituradas por la concentración capitalista, comenzaron a volverse contra los judíos cuya competencia agravaba su situación. La Organización Sionista[3] surgía como el programa de un sector de la gran burguesía judía, que terminaría siendo dominante dentro de ella.

Para León el sionismo procura asentarse en una explicación religiosa para justificar su existencia. Según la interpretación ad hoc del sionismo, en el año 70 de la era cristiana, los judíos fueron expulsados de Jerusalén, que estaba siendo ocupada por los romanos. Esta expatriación fue la famosa Diáspora, que dispersó a los judíos por los cuatro puntos cardinales; los judíos habrían buscado por dos milenios el retorno a Eretz Israel, considerada en la Biblia la patria de los judíos. Véase en las palabras del fundador del sionismo, Theodor Herzl:


Nadie es lo bastante fuerte o lo bastante rico para transportar un pueblo de una   residencia a otra. Esto puede hacerlo solamente una idea. Parece que la idea de Estado posee esa virtud. Los judíos no han cesado de soñar, a través de toda la noche de su historia, este divino sueño: ‘¡El año que viene, en Jerusalén!’; son nuestras palabras tradicionales. Ahora se trata de mostrar que el sueño puede transformarse en una idea clara como el día.[4]


Sin embargo, el movimiento sionista es una reacción de la pequeña burguesía judía, que, duramente golpeada por la creciente ola de antisemitismo, tuvo que desplazarse de un país a otro para escapar de la persecución. Es que, tal como sostiene León la ideología sionista es, como toda ideología, el reflejo desfigurado de los intereses de una clase. El sionismo es la ideología de la pequeña burguesía judía, oprimida entre el feudalismo en ruinas y el capitalismo en decadencia.  (Com. 1 de NNM).


Com.1-  Discutible afirmación. Las persecuciones y pogromos en toda Europa no fueron “solo” a la burguesía judía, sino a todos los judíos de cualquier tipo: incluía desde las grandes ciudades a las pequeñas aldeas (shtetls en idish,) donde la pobreza de sus habitantes era clara y notoria. El sionismo no nace por aspectos de índole económico sino como reacción política que busca retornar al “hogar nacional” judío en términos de lo posible para la época. En este caso, un país para los judíos, de propia soberanía, de manera que tenga la  autonomía para poderlos recibir y  amparar en caso necesario. No es entonces una “ideología de la pequeña burguesía” como señala el texto, sino una ideología política laica que reconoce los vínculos espirituales del pueblo judío con Jerusalén y la zona que los romanos denominaron “palestina” y con una alta dosis de influencia socialista, tanto socialdemócrata como marxista que busca una solución práctica para un problema evidente.


Siguiendo a León, el sionismo es producto de la última fase del capitalismo, del capitalismo que comienza a descomponerse. Sin embargo, sostiene que su origen se remonta a un pasado bimilenario. Y si bien el sionismo es esencialmente una reacción contra la crisis del judaísmo generada por la combinación del desmoronamiento del feudalismo con la decadencia del capitalismo, afirma ser una reacción contra la situación existente desde la caída de Jerusalén, en el año 70 de la era cristiana.[5] (Com. 2 de NNM).


Com.2.- Lo que debe vincularse es el tema de la judeofobia, principalmente en Europa, y sus consecuencias y la búsqueda de una solución para el pueblo judío, de manera de tener un “hogar propio” que los acoja en la certeza de que allí no serán perseguidos por el hecho de ser judíos. Como sin duda el primer congreso sionista coincide con el período histórico de surgimiento de los países (siglo IXX) es que se busca la constitución de un “país judío” que tenga la misión de acogerlos, aún cuando respetando la diversidad de credos y visiones del mundo. Lo que interesa es la soberanía para decidir políticamente la acogida del judío que lo requiera.


Esa historia de los judíos, tal como es contada por los sionistas, trata de crear el telón de fondo para justificar la ocupación de Palestina. Así, después de la violenta dispersión de los judíos por obra de los romanos, los judíos no habrían podido asimilarse en las naciones a donde emigraron. Imbuidos de su "cohesión nacional", "de un sentimiento ético superior" y de "una indestructible creencia en un Dios único", habrían resistido a todas las tentativas de asimilación[6]. Esto no fue realmente así, ya que hubo a lo largo de esos dos mil años innumerables casos de asimilación. Sin embargo, de acuerdo con la historia construida por los sionistas, la única esperanza de los judíos durante esos días sombríos que duraron dos mil años era retornar a la antigua patria. Com. 3 de NNM)

Com 3.- El sionismo está lejos de querer justificar “ocupación de Palestina”. Si se lee el libro de Hertzl “Patria Vieja Patria Nueva”, su visión es compartir con los habitantes que existan en el lugar. Si bien la novela trascurre en Palestina, con una visión cooperativista  e integradora de todos los habitantes, con conexión con los demás países vecinos vía ferrocarril, no fija límites al país que Hertzl imagina. Si bien es una novela, refleja el ideario sionista del autor. La ligazón espiritual del judío con esa zona es enorme. En la Torá (Antiguo Testamento), la palabra “Jerusalén” aparece 700 veces. Nunca dejó de haber presencia judía en esa zona, por los casi 2000 años trascurridos desde que los romanos destruyen el Templo y generan el exilio de la mayor parte de estos. El sionismo NO NACE por un tema de asimilación y abandono de la religión judía, como señala la autora del texto, sino por una reacción a las persecuciones y discriminaciones. No hay una “historia construida por los sionistas”, sino hechos evidentes, (persecuciones y discriminaciones), que culminan con el nazismo que buscan 7 generaciones hacia atrás para descubrir “sangre impura” (“judía”) para acarrearlos a los campos de exterminio. Las persecuciones, pogromos y discriminaciones son un “hecho de la causa”. El sionismo “no inventa la historia”, sólo busca solucionar de manera practica una repetida historia de discriminación y muerte.

En esta misma perspectiva, hay que decir que no se puede, como hacen los defensores del sionismo, compararlo con los demás movimientos nacionales. El movimiento nacional de la burguesía europea fue una consecuencia del desarrollo capitalista que reflejó la voluntad de aquélla de crear las bases nacionales de la producción, de abolir los resquicios feudales. Pero en el siglo XIX, época de florecimiento de los nacionalismos, la burguesía judía, lejos de ser sionista, era profundamente asimilacionista. El proceso económico que hizo surgir las naciones modernas creaba las bases para la integración de la burguesía judía en la nación burguesa. Sólo cuando el proceso de formación de las naciones culminó, cuando las fuerzas productivas dejaron de crecer, constreñidas por las fronteras nacionales, comenzó el proceso de expulsión de los judíos de la sociedad capitalista y el moderno antisemitismo. La eliminación del judaísmo acompaña la decadencia del capitalismo. Lejos de ser un producto del desarrollo de las fuerzas productivas, el sionismo es justamente la consecuencia de la total parálisis de ese desarrollo, de la petrificación del capitalismo. Así, mientras el movimiento nacional es un producto del período ascendente del capitalismo, el sionismo es fruto de la era imperialista. La tragedia judía del siglo XX es una consecuencia directa de la decadencia del capitalismo.[7](Com. 4 de NNM)


Com 4 NNM: Insisto: A pesar de que la burguesía judía, especialmente aquella de mejor nivel económico se quiso “asimilar” entendiendo por ese término abandonar la práctica de la religión judía, las persecuciones y las discriminaciones siguieron igual para todo tipo de judíos, religiosos, libre pensadores, socialistas, o asimilados. Bastaba que fuese judío por ascendencia. Ocurrió en toda Europa, en la Rusia zarista y mas tarde con Stalin, en casi todos lados con influencia cristiana oficial o soterrada. Por supuesto que el “movimiento nacional judío” o sionismo tiene un fundamento diferente a los movimientos nacionales en Europa. El tema de la judeofobia  NO NACE de lo económico ni puramente político, sino que se fundamenta en miles de años en que la Europa cristiana alimenta la judeofobia  acusándolos de “pueblo deicida”. Eso de manera sistemática desde los púlpitos hasta pasados la mitad del siglo 20. El nazismo sin tener raíces cristianas,  es sólo un nuevo modo de enfocar la judeofobia. El sionismo se impone como solución práctica con respeto a los habitantes que había en la Palestina. Se generaba un país de amplia base social y con respeto por las demás religiones, credos, formas de pensar y/o opciones de vida de cada cual. Pero con una misión clara: Proteger y amparar al judío que lo requiera. Y ese es el moderno estado de Israel, con todos los defectos propios a cualquier país moderno.


 Justamente ahí está el principal obstáculo para la realización del sionismo, la llave para comprender la crisis que se vive en Palestina desde la fundación del Estado de Israel. La decadencia capitalista, base del crecimiento del sionismo, es también la causa de la imposibilidad de su realización. La burguesía judía se vio obligada a crear un Estado nacional y asegurar las condiciones para el desarrollo de sus fuerzas productivas justamente en la época en que las condiciones para eso desaparecieron hace mucho tiempo. La decadencia del capitalismo, si por un lado colocó de forma tan aguda la cuestión judía, por otro vuelve imposible su solución por la vía sionista.[8] Com 5 de NNM)


Com 5 NNM.- La decadencia del capitalismo es más una decadencia del ser humano en su desenvolvimiento integral. Podríamos hablar de la decadencia del socialismo también, dado que ningún país socialista ha logrado hasta ahora imponerse como un régimen de libertad, justicia y equidad. La decadencia es de otro tipo. Es humana. No hemos trascendido los egoísmos personales. No hemos desarrollado el valor de la inclusión del otro, ni la empatía, ni el respeto por la diversidad. Y eso en todas partes. Es mucho más que un “problema político o económico”. Vá más allá que el análisis de tipo marxista economicista.  En la época actual (siglo 21, año 2014), el mundo está constituido por países, teóricamente “independientes” que tratan de funcionar en medio de un imperialismo financiero con dominio de medios de producción y recursos naturales ejercido por enormes Corporaciones Transnacionales vinculadas al primer mundo. El sionismo, cuya concreción práctica es el estado de Israel, genera un país más en el planeta, tratando de “manejarse”  en este mundo. Si alguna vez desaparecen los países y se crea un “orden mundial” diferente, más justo, más incluyente, menos agresivo que el actual, producto seguramente de un mayor desenvolvimiento del ser humano, Israel no será necesario, ya que todos podrán convivir en paz y respetarse mutuamente. El sionismo ya no será necesario y quizás que pasará con todas las actuales religiones, pueblos y culturas.


Eso marca como un hierro candente el carácter de clase del movimiento sionista. Es cierto que los pioneros de la colonización de Palestina eran artesanos, pequeños comerciantes pobres, personas sin grandes posesiones y que ni Rotschild ni la gran burguesía judía enviaron a sus hombres a colonizar la tierra en Palestina. Esto fue la base de los intentos de crear una imagen "plebeya" y hasta "obrera" y "socialista" del sionismo.[9] Pero el sionismo ­­–y no hace falta decirlo después de la ocupación colonial y la limpieza étnica- no es socialista y lejos está de serlo. El sionismo es el movimiento de una burguesía que buscaba “librarse” de los judíos europeos para calmar la furia antisemita y frenar su creciente participación en los partidos de izquierda. Para establecerse necesitaría el apoyo del imperialismo que lo colocaría como su gendarme en Medio Oriente.( Com 6 NNM)


 Com 6 NNM.- La colonización de Palestina fue tal como se dice en el texto, de  artesanos, gente sin grandes posesiones que  gracias al apoyo de algunos judíos pudientes al movimiento sionista y a que el país era desértico casi en su totalidad, salvo en el norte, donde había tierra fértil y grandes pantanos, la tierra era de bajo valor relativo. Sin embargo nunca fue fácil la inmigración al lugar ya que tanto el Imperio Otomano como el británico ponían trabas a la inmigración, muy especialmente a la judía. Nunca hubo, ni pretende haber “limpieza étnica” alguna. Eso está reñido con los principios éticos del judaísmo y del Talmud, y el sionismo como movimiento político laico, si bien tiene una enorme influencia socialista también la tiene del margen espiritual del judaísmo. Israel nace como estado socialista democrático y respetuoso de todos los cultos y formas de pensar. El que como en todas partes existan personajes que tengan odiosidades determinadas hacia otros, está lejísimos de representar lo que piensa y siente el pueblo de Israel y los judíos en general. No fue el imperialismo el que ayudó al estado de Israel recién nacido. Fue un país que en ese entonces (1948) era socialista o de “planificación centralizada”, Checoeslovaquia, quien aportó las armas para que los israelíes del naciente estado se pudiesen  defender de 6 países árabes que le declaran la guerra. Y dieron crédito para ello. Lo demás es “dato histórico”. Seis guerras más y muchos incidentes de parte de sus vecinos tienen a Israel subsistiendo de quienes hasta hoy lo amenazan con “borrarlo del mapa”.



Nota final de NNM
Este artículo continúa latamente con el tema. Más adelante se acusa al sionismo de “racista”. Señala textualmente: "la solución de la cuestión judía no consistía en luchar para acabar con el antisemitismo y conseguir la total igualdad de los judíos en los países donde vivían, sino en separar a los judíos de los que no lo eran”
¿Cómo se puede “luchar para acabar con el antisemitismo”? Es imposible luchar respecto a ello, ya que a veces es un prejuicio demasiado arraigado, como lo señalo en Com 4. ¿Cómo un movimiento político puede conseguir “la igualdad” de los judíos en diversos países donde por siglos los han prejuiciado culminando en la civilizada y culta Alemania donde surge el nazismo??
Se hacen afirmaciones casi risibles. La autora de este artículo hace afirmaciones carentes de sustento histórico y de viabilidad practica en este mundo. El párrafo recién referido es una ilustración al respecto.
¿Se puede acusar de “racista” al sionismo por pretender una solución viable para el tema de las persecuciones judías? El hecho de ser el único país del mundo cuya misión es asegurar que los judíos tengan un lugar pequeño como lo es Israel para poder llegar y ser ciudadanos sin temor a ser conculcados en sus derechos civiles  no lo califica de racista, ya que ello no implica discriminar a cristianos, musulmanes, libre pensadores, ateos, o lo que sea, que tienen todos los mismos derechos como ciudadanos israelíes.
Se miente, se distorsiona, se exigen cosas imposibles en este mundo y en este momento. Se trata de “ajustar” ideologías o situaciones a determinadas metodologías. Pero se termina dando visiones complicadas y finalmente sin asidero real. Eso pasa con este artículo acerca del sionismo, que por lo demás, con otro lenguaje posiblemente, lo he visto repetido en  su esencia, en  varias ocasiones.
Es bueno tener una visión diferente. Es respetable. Pero también es bueno tratar de respetar los hechos de la historia y dejar de lado posiciones que buscan descalificar y generar odiosidades. A veces se inventan “conspiraciones” donde Israel y los judíos tienen terribles y siniestras intensiones. Todo es posible. Internet está lleno de ellas.  Y también hay autores de ascendencia judía como Finkelstein con sus videos de conferencista “docto” que oculta  parte de la información con lo  que manipula al auditorio, o Illan Pappe que quizás con que intensión, simplifican y culpan de todo al sionismo y a Israel. Terminan haciendo en mayor o menor extensión algo similar a lo que hace el presente artículo. Escuchando a Finkelstein me parecía increíble la superficialidad y ocultamiento de datos gruesos para hacer aparecer como que toda la solución es simple en la palestina…. Que todo depende de Israel!! Y la gente se la cree porque es ignorante y muchas veces además es prejuiciosaQué duda cabe de que Israel como país, y con sus respectivos gobiernos, en un estado de permanente guerra y tensión pueden tener errores tremendos y políticas exteriores inadecuadas. Todo eso es posible. Y de hecho pienso que esto ha sucedido.  Pero de allí a “buscar un único culpable de todo” es simplemente evitar la búsqueda de una salida viable a una compleja situación  existente. Y lo peor: generar mas odiosidades en lugar de acercamiento e inclusión. Es inventar un enemigo único, un “chivo expiatorio”, el mismo de siempre.

Si realmente buscamos y deseamos una solución para el actual tema de israelíes y palestinos, tenemos que aceptar e incluir a ambos en la solución. No se saca nada  práctico, no se llega a ninguna solución  con seguir analizando e interpretando la historia de esos pueblos y de esa zona tratando de deslegitimizar a alguna de las partes. Ni toda la zona es de “los palestinos” ni de los israelíes.  Ni el sionismo es una ideología “diabólica”.
Este tema entre israelíes y los palestinos árabes se habría solucionado hace mucho tiempo si estos últimos hubiesen formado en 1948 su país árabe en Palestina, tal como lo recomendó la ONU. Y la solución práctica es sionista:   A la imposibilidad de tener un sólo país laico donde todos convivan amigable y pacíficamente, dada la idiosincrasia del mundo árabe, donde las controversias se suelen “solucionar” en base a guerras civiles y violencia, la única salida es Dos países que se respeten, que se ayuden y que vivan en paz y prosperidad: no hay otra solución. La solución NO ES militar, ni violenta, ni de desaparición de una de las partes: es una solución política, diplomática, de inclusión mutua.

©Nathan Novik M.
 Ingeniero Comercial UCH. Analista.


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