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Alberto Greco, el artista inclasificable que firmaba personas como obras de arte/ Daniel Mecca, Clarín, Buenos Aires, 30 de junio de 2019





Uno de sus clásicos "vivo-dito", en este caso señalando
 como obra de arte a una señora en el pueblo español de Piedralaves


 Fue irritante hasta para los propios vanguardistas. 
Se quitó la vida a los 34 años.


El inclasificable Alberto Greco (1931-1965). Se quitó la vida a los 34 años.
Se cuenta que en su mano izquierda alcanzó a escribir la palabra "FIN".


“Alberto Greco es un genio”, “qué grande sos”, “el pintor informalista más grande de América”. Estamos en 1961 y los afiches empapelan el microcentro porteño. El argentino Alberto Greco, regresado de Europa, lleva adelante su campaña autopublicitaria. Inclasificable, él fue su propia obra de arte.


Piedralaves, España, 1963. Sobre su vida y obra
se hizo el documental
"Alberto Greco, obra fuera de catálogo"
 de Paula Pellejero.


En 1962, durante la exposición “Antagonismes 2”, se paseó con un cartel que decía “Alberto Greco, obra de arte fuera de catálogo” y repartió tarjetas personales que decían en francés “Objeto de arte”. Se dice que ese día le pidió prestado la lapicera al artista Yves Klein para firmar dos obras de arte vivo: una duquesa y un mendigo.

Andrea Giunta y Ana Longoni, ambas investigadoras
del arte, analizan la obra de Greco en los libros
"Vanguardia, internacionalismo y política"
 y Vanguardia y revolución", respectivamente



Es lo que Greco llamaba vivo-dito: hacía círculos —en general de tiza— alrededor de personas o de cosas para señalarlos como obra de arte: una vendedora ambulante, un obrero, un vehículo, un burro. “El artista no mostrará más con el cuadro, sino con el dedo”, teorizó. Llegó a envolver con un rollo de papel el pueblo español de Piedralaves para firmarlo como obra y declararlo capital del “grequismo”.

Otra vez, en una exposición, soltó 30 ratas a las que puso los nombres de los artistas que exponían. Insatisfecho, Greco fue irritante hasta para los propios vanguardistas.

©Daniel Mecca

30 de junio de 2019

Fuente: Clarín
Alberto Greco: web








Edgardo Greco entrevista a Viviana Marcela Iriart, Revista Ronda, Caracas, noviembre de 1985









La Larga  Noche de A. Rowinsky se estará presentando en la remozada sala Aveprote hasta mediados de diciembre, para luego volver en enero. Se trata de la obra ganadora del Concurso Internacional de Dramaturgia del Tercer Mundo 1985 convocado por el Centro Venezolano del Instituto Internacional de Teatro de la UNESCO.  Fue estrenada el mes pasado en Maracay, inaugurando la sala y sede del grupo La Misere, que dirige Ramón Lameda.

Las actuaciones de esta pieza, que analiza la problemática del exilio, están a cargo de Nelson Segré, Sonia Valle,  José Yovanne Monetta, Otto Rodríguez y Alberto Rowinsky, quien también dirige.

Los diseños están a cargo de Víctor Villavicencio (iluminación); José Luis Gómez Frá (escenografía y vestuario); Alfredo Rugeles (música); la producción es de Juancho Pinto y los asistentes de dirección Yovanne Monetta y Viviana Marcela Iriart.

Precisamente Viviana, que fue editora de las desaparecidas revistas especializadas “Intermedio” y “Primera Fila”, nos dice que Rowinsky, parodiando una frase de su obra, no es un ser común, es un hombre que ha sufrido el fascismo, que lo ha combatido y lo combate y al que un día le mostraron un naipe que decía destierro: “Nació en Uruguay, pero podría haber nacido en cualquier otro punto de América Latina y su historia no habría cambiado más que en pequeños matices, porque América Latina, ahora menos que antes ha sufrido, casi sin excepciones, el oprobio de regímenes fascistas".

No es la primera obra política de Rowinsky, ya que la “opera prima” fue  “Reunión de Muertos en Familia” presentada a finales del 83 en el marco del VI Festival Nacional de Teatro de Caracas (…)

Vuelve Viviana y nos dice que La Larga Noche “se puede sentir en dos planos perfectamente diferenciados el uno del otro. Por un lado, la denuncia del fascismo, escrita sin concesiones, y por el otro la crítica no exenta de cierta ternura, hacia aquellos intelectuales que no asumen un compromiso de lucha frente a las dictaduras”.  El mensaje es muy claro: libros sí, pero también hechos. Pero, y esto es importante, Rowinsky no condena a esos intelectuales. Más bien les hace un dulce llamado para que “tiendan sus manos y así, todos juntos, logremos que la larga noche sea enterrada al fin”.



Periodista argentino.
Sobreviviente de la dictadura argentina. 
Después de estar  en campos de concentración y cárceles,  fue exiliado a Venezuela por la dictadura de 1976. 
Su nombre estuvo en las "Listas Negras" de la dictadura hasta  1983.







Entrevista a Peter Brook: "Cuando creas que has hallado lo que buscas, piénsalo bien... Quizá sea solo un montón de mierda"/ Fernando Goitia , XLSemanal, México, 9 de octubre de 2019




La actriz británica Glenda Jackson y Peter Brook


Es una leyenda, un niño prodigio que con 22 años ya dirigía a Shakespeare y triunfaba en Covent Garden. Hoy, a los 94, mantiene la lucidez y la pasión intactas. Hijo de un menchevique exiliado en Londres, hablamos con el gran revolucionario de la escena de siglo XX. Un hombre empeñado en navegar a contracorriente y, sobre todo, en no repetirse. Por Fernando Goitia/ Fotografía: Antón Goiri







Caminar implica un gran esfuerzo para Peter Brook, galardonado con el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2019. Su voz es un débil hilo sonoro en el restaurante de Brooklyn donde almuerza con XLSemanal, pero al hablar brillan sus ancianas pupilas azules, que se expanden hasta abarrotar las cuencas de sus ojos. Es la excitación que le causan los recuerdos de una trayectoria –teatro, ópera, cine, novela, ensayo…– con la que ha dinamitado los pilares de la tradición, y el placer de reflexionar sobre el teatro: la vida misma, dice, el arte más humano.





¿Contribuye el teatro a crear un mundo mejor?


Sin duda, el mundo es mejor gracias al teatro, a la literatura, a la música, al arte… El teatro es una experiencia absolutamente humana porque te ofrece un breve momento de generosidad; te empuja a sentir lo que otros sienten, a ser más humano. No estamos aquí para cambiar el mundo, pero conmover a alguien con una historia ajena es un trabajo que merece la pena.


Esta semana estrena en Oviedo su última obra: Why? (‘¿Por qué?’). ¿Nunca dejará de hacerse preguntas?


 Jamás. Y ‘¿por qué?’ es la más importante, la que nos hace avanzar. Los descubrimientos, los movimientos artísticos, los viajes de exploración; cada nuevo paso de la humanidad arranca con una pregunta. De eso trata la obra.


Y usted quiere que no nos olvidemos de ello…


Es que hay un problema de base: profesores y padres enseñan a los niños y niñas que cada pregunta debe tener una respuesta. Y no es así. Condicionan sus mentes a buscar un resultado inmediato, pero hallar la respuesta es algo que puede llevarte mucho tiempo y trabajo.


Su vida ha sido una búsqueda constante. ¿Tiene algún lema que lo haya acompañado?


Ve siempre contra la marea. Busca, busca, busca; intenta, intenta, intenta. Y, cuando creas haber hallado lo que buscas, piénsalo bien. Quizá sea solo un montón de mierda [se ríe].


¿Cuántas veces ha sentido la necesidad de limpiar su mente y volver a aprender desde cero?


Así empiezo cada día. Y, en mi carrera, cada proyecto ha sido el eslabón de una cadena sin fin. Cada vez que he conseguido un éxito me ofrecían repetir la fórmula, pero eso hubiera sido ir hacia atrás.


¿Quiere decir que quedarse en el mismo sitio es un paso atrás?


Claro, porque no arriesgar y probar cosas nuevas es un paso atrás. Lo tuve claro con 23 años al triunfar con La Bohéme en Covent Garden. «¿Qué otra ópera de Puccini podemos hacer?». Pero yo no quería repetirme.


Dirigió por primera vez con 18 años. ¿Quiso antes ser actor?


Sí, pero me di cuenta rápido de que sería un pésimo actor [se ríe]. Se me daba mejor escribir, concebir escenografías y ayudar a los buenos actores a mejorar.


Fue el director más joven de Covent Garden. ¿Poseía ya mucha confianza en sí mismo?


Fui un principiante como cualquier otro, solo que tuve varios éxitos muy pronto y ya no paré.


Suena como si no lo buscara…


Porque nunca soñé con un bombazo para convertirme en estrella. Quería que me fuera bien, claro, pero nunca pensé en el dinero. La fama fue llegando de forma misteriosa y, con ella, el dinero.


“Busco la ‘calidad’. Nadie sabe lo que significa exactamente esa palabra, pero todo el mundo la percibe”




¿Cómo se aproxima a los actores para obtener de ellos lo que necesita su obra?


Lo primero es proporcionarles confianza. Llegan al primer ensayo con miedos y los pongo a jugar; los obligo a mirarse y escucharse para crear un espíritu familiar. A los dos días tomamos un té y hablamos.



Entre los directores de cine y teatro –cuentan las leyendas– hay mucho tirano. Usted ¿cómo entiende las tareas de dirección?


Yo no soy un jefe, soy un colaborador más. Controlo todos los aspectos del proyecto, claro, pero mi tarea principal es guiar al grupo en una dirección compartida y alcanzar juntos lo que llamamos ‘calidad’. Nadie sabe qué significa con exactitud esa palabra, pero todo el mundo la percibe.


¿Guiar es también liderar?

Oh, no, un líder es otra cosa. Hitler era un líder. Alguien que se cree en poder de la verdad y engaña a los demás para que lo sigan, aunque sea hacia al abismo. Un líder tiende a ser dictador. Como Franco, el que tuvieron ustedes, o Stalin en Rusia. Yo, por suerte, solo he sufrido la tiranía de Broadway [se ríe].

¿A qué se refiere?

A que tienes tres semanas para crear un espectáculo carísimo. Así es difícil que la primera noche salga bien. Y, entonces, la crítica te destroza. Hay gente que se suicida, que pierde a su mujer… ¡Es injusto!

¿Tres semanas es poco?

Es que, para el estreno, la obra no está acabada. Es cuando de verdad empiezas a trabajar, con el público. Yo me siento entre ellos e intento entenderlos. Si se aburren, le digo a uno: “¿Pero qué idiota ha hecho esto?” [se ríe]. Y si les gusta: “Qué bueno, ¿no?”. A partir de ahí intentamos mejorar. Yo leo las críticas con interés, pero si no eres constructivo puedes arruinar las vidas de muchas personas.



©Fernando Goitia

XLSemanal, 9 de octubre de 2019

Fuente: XLSemanal





Sophia Jex-Blake, la líder de "Las siete de Edimburgo", que provocó motines por osar estudiar medicina / / Naomi Alderman, BBC 11 enero 2010





 Todas lograron aprobar el examen.
 Aunque tardarían un siglo y medio en obtener su título.



Imagina que tienes que rendir el examen más difícil de tu carrera. Estudiaste por meses y cuando llegas a rendir te encuentras con un grupo de hombres que no te dejan entrar a la sala de examen y te atacan a los gritos, lanzándote basura y lodo.

Logras atravesar la multitud y arrastrarte dentro de la sala, donde tomas asiento, con el corazón latiendo fuertemente. Justo entonces, el examinador dice: "Es hora de comenzar".

¿Cómo crees que te iría?

Esto fue lo que le pasó a un grupo de mujeres hace 150 años en Reino Unido, cuando querían convertirse en las primeras graduadas en Medicina de una universidad británica.

El grupo, que se hizo conocido como "Las siete de Edimburgo", estaba liderado por Sophia Jex-Blake, e increíblemente todas lograron aprobar el examen. Aunque tardarían un siglo y medio en obtener su título.


La líder


Sophia Jex-Blake nació en Hastings, en el sur de Inglaterra, en 1840. Venía de una próspera familia religiosa.
De niña era ingeniosa y de carácter fuerte, y pensaba que algún día sería maestra o escritora.

Pero eso cambió después de un viaje a Estados Unidos durante el cual conoció a mujeres astrónomas, una profesora de matemáticas y a la doctora Lucy Sewell, una de las primeras mujeres en practicar medicina en EE.UU.

Así nació su deseo de convertirse en doctora. En 1869 publicó un ensayo: "La medicina como profesión para las mujeres", argumentando que el sexo femenino era inherentemente bueno con el cuidado y que los conventos habían sido centros de curación durante siglos.

También planteó que la cuestión de si los intelectos de las mujeres eran inferiores a los de los hombres podía resolverse fácilmente proporcionando "un campo justo y sin favores".

Con esto en mente, comenzó a buscar una universidad que le permitiera convertirse en doctora.

Eligió la Universidad de Edimburgo por dos razones: la Escuela de Medicina era excelente y en esa ciudad tenía amigos que estaban a favor de la educación de las mujeres.

Jex-Blake conocía el caso de Elizabeth Garret, que unos años antes se había aprovechado de una laguna en las regulaciones médicas y se había calificado como doctora a través de la Excelentísima Sociedad de Boticarios.

Apenas se graduó, las autoridades cambiaron las reglas para prohibir que otras mujeres hicieran lo mismo.

Jex-Blake no quería hacer lo mismo, quería que otras mujeres estudiaran a la par de ella.

Logró encontrar a otras seis mujeres que querían convertirse en doctoras: Edith Pechey, Isabel Thorne, Matilda Chaplin, Helen Evans, Mary Anderson Marshall y Emily Bovell -una banda femenina que sería apodada "Las siete de Edimburgo".

En 1869, la Universidad de Edimburgo acordó permitirles asistir a algunas clases de Medicina y tomar algunos exámenes, aunque no les permitió asistir junto con los hombres.

Tenían que persuadir a cada profesor individualmente de que valía la pena enseñarles y además pagar las clases por separado.

Éxito académico


A pesar de todas las limitaciones brillaron académicamente, lo que para algunos representó un gran problema.

En sus primeros exámenes, una de las Siete, Edith Pechey, obtuvo el primer lugar en Química, lo que debería haberle permitido obtener una beca. Al ser mujer, no se la dieron, algo que fue reportado por algunos diarios de la época, que simpatizaron con la joven.

Esto enojó a muchos estudiantes y docentes de la universidad, que pusieron presión para que se les dejara de enseñar a las Siete. También se levantaron peticiones para que las mujeres no pudieran ser doctoras.

Las Siete se encontraron con constantes obstáculos. Cuando tres de ellas debían tomar un examen de Obstetricia, los tres hombres que iban a examinarlas renunciaron.

El Colegio Real de Médicos de Edimburgo se opuso tajantemente a la posibilidad de que hubiera mujeres médicas.
"No sé que hilos movieron pero el resultado fue que los estudiantes con los que trabajamos se volvieron ofensivos, cerrando puertas en nuestros rostros, estallando en aullidos cuando nos acercamos, como si hubiera habido una conspiración para hacernos la vida tan incómoda como era posible", denunció Jex-Blake.

Esa atmósfera de violencia condujo, al final, a los disturbios a gran escala que ocurrieron cuando las mujeres acudieron a rendir un examen de Anatomía, el 18 de noviembre de 1870.

La protesta quedó en la Historia con el nombre de "La revuelta del salón de los cirujanos".


Sin título







A pesar de que todas aprobaron, y que milagrosamente habían logrado sobrevivir a cuatro años de carrera, la ley finalmente les bloqueó el camino.

Un fallo de la Corte Suprema determinó que no se podía obligar a la Universidad de Edimburgo a otorgar títulos médicos a las mujeres.

Aunque significó una gran derrota para las Siete, ni siquiera eso pudo poner fin al sueño de Jex-Blake: se terminó graduando como médica en 1877, pero no en Reino Unido sino en Suiza, en la Universidad de Berna.

Regresó a Edimburgo, donde practicó medicina, hasta su retiro en 1889. Además de ejercer su profesión, también fomentó la educación de otras mujeres médicas, formando la Escuela de Medicina para Mujeres de Edimburgo.

La institución cerró sus puertas en 1892, cuando la Universidad de Edimburgo empezó a aceptar a estudiantes femeninas.







Jex-Blake pasó sus años de retiro viviendo en la costa sur de Inglaterra junto con otra médica, Margaret Todd, quien se cree era su pareja, y quien terminaría escribiendo una biografía sobre su vida.

En 2015, el gobierno escocés colocó una placa para conmemorar el lugar donde ocurrió la "revuelta del salón de los cirujanos".

Y en julio de 2019, 150 años después de que "Las siete de Edimburgo" se convirtieran en las primeras mujeres admitidas a estudiar Medicina en Reino Unido, la Universidad de Edimburgo las honró, entregándoles títulos honorarios póstumos en Medicina.


©Naomi Alderman
Escritora británica
BBC , 11 enero 2020

Fuente: BBC


Naomi Alderman: Web oficial



Gran éxito de la exposición en homenaje Cecilia Bellorín en Barcelona, España


Hasta el 31 de enero  hay tiempo de ver la  exitosa exposición dedicada a la actriz, cantautora y escritora venezolana, radicada en Barcelona, ex Rajatabla de Carlos Giménez, que muestra parte de su vasta producción artística desde sus inicios en Caracas hasta la actualidad.  La exposición titulada "CECILIA una venecolana del Poble-Sec" se puede ver en  el Centro Cultural Albareda de Barcelona, con entrada libre y gratuita.




FOTOS DE LA EXPOSICIÓN EL DÍA DE LA INAUGURACIÓN


Cecilia y su esposo Jimmy el día de la inauguración

































Fuente: Cecilia Bellorín
 

La película "¿Quién escribirá nuestra historia?" será proyectada en toda Venezuela en forma gratuita por el Espacio Anna Frank a partir del 25 de enero / Entrevista con Nancy Spielberg, productora de la película / Mariano Kairuz, La Nación, Buenos Aires, 21 de mayo de 2019





IN MEMORIAM 2020 | Quién escribirá nuestra historia: redescubriendo los archivos escondidos del Gueto de Varsovia


por EAF | Ene 15, 2020 

Se trata de la primera película sobre el grupo Oneg Shabat, creado en 1940, en el Gueto de Varsovia, por el historiador Emanuel Ringelblum, que funcionó hasta su aniquilación. El material recogido por este grupo sirvió para derrotar las mentiras y la propaganda nazi a través de archivos secretos que recopilaron miles de testimonios, bajo las más extremas condiciones. Así se demuestra que la resistencia se expresa de muchas formas y ahora es contada en el cine.






La organización sin fines de lucro Espacio Anna Frank presentará gratuitamente el sábado 25 de enero a partir de las 5:30 de la tarde en la Concha Acústica de Bello Monte, el largometraje "¿Quién escribirá nuestra historia?", que narra la organización de un archivo secreto y clandestino en el Gueto de Varsovia desde noviembre de 1940, organizado por el historiador Emanuel Ringelblum, con un grupo de intelectuales de distintos ámbitos políticos, ideológicos, religiosos, con el fin de preservar en forma escrita  la vida en el Gueto de Varsovia y el sufrimiento de sus habitantes. 


Escrita y dirigida por Roberta Grossman y producida por Nancy Spielberg (hermana menor de Steven Spielberg), "¿Quién escribirá nuestra historia?" (Who Will Write Our History. Estados Unidos – Polonia, 2018, 95 min.) está basada en el libro del historiador Samuel Kassow y revela impactantes situaciones ocurridas dentro del Gueto de Varsovia, bajo las más extremas condiciones, dejando evidencia de las persecuciones nazis a los judíos polacos desde la perspectiva de las víctimas. En este caso a través de los ojos de Rachela Auerbach, una periodista brillante, quien a petición de Ringelblum trabajó en uno de los muchos comedores populares, narrando el sufrimiento y el hambre que se padecía y fue la única sobreviviente de esa cocina.

Ringelblum y las otras víctimas que crearon este archivo , decidieron derrotar las mentiras y propaganda nazis, no con armas y puños, sino con lápiz y papel. La verdad pudo sobrevivir a la guerra. El archivo fue enterrado en tres partes, sólo 5 personas sabían la ubicación y únicamente 2 de ellas sobrevivieron al Holocausto o la Shoá. Dos partes del archivo fueron rescatadas después de la Guerra. La tercera parte no ha sido encontrada.

El archivo recoge opiniones de rabinos, periodistas, filósofos, jóvenes, niñas, niños, maestras, intelectuales... de todas víctimas del nazismo que vivían en el Gueto, en documentos como monografías, cartas, documentos, periódicos, diarios y dibujos. Emanuel Ringelblum entendió que el destino final de las 450,000 personas hacinadas en el Gueto de Varsovia era la muerte, de ahí la necesidad de escribir la historia de la vida allí, en un importante acto de valentía moral.

 “La actividad de Emanuel Ringelblum y sus colaboradores fue una actividad clandestina. Cualquier información que los nazis tuvieran del archivo, las personas serían ejecutadas inmediatamente. Es un acto de solidaridad y valentía moral, valores fundamentales en la sociedad. Valores que son bandera entre los objetivos de Espacio Anna Frank. Es por ello que se escogió proyectar esta película, en el día Internacional de la Conmemoración Anual en Memoria de las Víctimas del Holocausto”, señala Anita Figa, miembro de la directiva de Espacio Anna Frank.


Cabe destacar que "¿Quién escribirá nuestra historia?" también llegará a los cines. El domingo 26 de enero se realizará la proyección de la cinta en 21 salas seleccionadas de los circuitos Cines Unidos y Cinex, ubicadas en 13 estados del país, todas a las 2 pm, también con entrada gratuita y para público adulto..

"¿Quién escribirá nuestra historia?" forma parte de la  programación “In Memoriam 2020” de Espacio Anna Frank, en el marco de la Resolución 60/7 de la Organización de las Naciones Unidas, que designó el 27 de enero como Día Internacional de la Conmemoración anual en memoria de las víctimas del Holocausto

De esta forma, Espacio Anna Frank contribuye a que no se olvide lo ocurrido, como un mensaje permanente que se transmite desde hace más de once años. Esta vez participan como patrocinantes las embajadas de Alemania, Italia, Reino de los Países Bajos, Francia, España, Suiza y Polonia y como aliados: el Comité Venezolano de YadVashem,la Alcaldía de Baruta, la Concha Acústica de Bello Monte, la empresa distribuidora de películas Blancica, los circuitos de cine: Cinex, Cines Unidos y Circuito Gran Cine, por medio de su Fundación Hacer Cine, así como el Circuito Unión Radio.



La resistencia se expresa en muchas formas



Para mayor comprensión del Holocausto y sus dimensiones, Espacio Anna Frank estrenará  antes del largometraj  el corto Las voces de ayer nos hablan hoy,  dirigido por Ilana Beker y Anita Figa, guión de Nelson Garrido y producción de Espacio Anna Fank, que explica, en forma ágil y didáctica, cómo a principios del siglo XX los partidarios de ideologías y falsas creencias buscaban fundamentarlas en la ciencia para hacerlas pasar por verdades irrefutables.

El corto, realizado con la técnica de animación stop motion, cuenta con una duración de 7 minutos, y muestra que una de las causas del Holocausto fue la creencia de que las diferencias genéticas colocan a un grupo humano por encima de otro, es decir, que existen razas humanas más fuertes e inteligentes que otras.

En 1930, Adolf Hitler, utilizando la mentira disfrazada de verdad, convenció a una gran parte de la población de que era hora de conquistar el mundo arrinconando a los diferentes instigando a una limpieza racial. Así se ensañó contra las personas con discapacidad , homosexuales, gitanos o cualquier otra raza que no fuera aria, políticos e intelectuales que no pensaban como ellos y sobre todo contra los judíos procediendo a encarcelarlos, a someterlos a trabajos forzosos, hacinándolos en guetos y finalmente enviándolos a campos de concentración y exterminio, donde fueron asesinados en forma industrial.


Cines donde se podrá ver "¿Quién contará nuestra historia?"

Además de la proyección el sábado 25 de enero, a las 5:30 pm en la Concha Acústica de Bello Monte, la cual se llevará a cabo gracias al apoyo del Circuito Gran Cine, por medio de su Fundación Hacer Cine; el domingo 26 de enero, las salas de Cines Unidos ubicadas en los centros comerciales: Millennium Mall (Caracas), Regina, (Puerto La Cruz, Edo. Anzoátegui); Hyper Jumbo (Maracay, Edo. Aragua), Orinokia, (Puerto Ordaz, Edo. Bolívar); Petroriente, (Maturín, Edo. Monagas), y los centros Sambil de Margarita (Edo. Nueva Esparta), Valencia, (Edo. Carabobo), San Cristóbal (Edo. Táchira), Maracaibo (Edo. Zulia) y Barquisimeto (Edo. Lara), abrirán sus puertas al público para proyectar la cinta gratuitamente.

También el domingo 26 de enero, Cinex dispondrá a tal fin de sus pantallas ubicadas en los centros comerciales caraqueños Sambil, El Recreo, El Hatillo, San Ignacio, Los Próceres y Manzanares. Y en el interior del país estarán disponibles los recintos ubicados en Galerías Plaza (Maracay, Edo. Aragua); Sambil (Paraguaná, Edo. Falcón); Lago Mall (Maracaibo Edo. Zulia) y los centros comerciales Buenaventura de Guatire (Edo. Miranda) y de Araure (Edo. Portuguesa).

Todas las funciones de cine del domingo se llevarán a cabo a las 2 pm. Por la fuerza de las imágenes, esta película está recomendada para un público adulto y para jóvenes a partir de los 13 años de edad.

En el caso de Cines Unidos, los asistentes podrán adquirir, de forma gratuita, sus entradas a través de las taquillas de los cines. Por su parte, los asistentes a las funciones de Cinex pueden ingresar a su página web www.cinex.com.ve, ubicar el título en la cartelera y seguir el procedimiento de compra (el cual, en este caso, presentará la opción “acceso gratis”). Ello, les permitirá seleccionar las butacas y obtener un localizador que deberán reservar para mostrarlo al momento de ingresar a la sala.

La Concha Acústica de Bello Monte está localizada al final de la Avenida Caurimare en Colinas de Bello Monte. Hay seguridad para estacionar los vehículos en las zonas aledañas al anfiteatro, por parte de la Policía de Baruta.

Desde su creación en el 2006, Espacio Anna Frank conforme a sus valores y propósitos se suma una vez más a esta conmemoración mundial, con el fin de divulgar el significado y dimensiones de un crimen sin parangón en la historia de la humanidad: el Holocausto. Contribuye así a evitar que hechos similares puedan repetirse en algún lugar del mundo y eleva su voz al rechazo categórico de todo acto de discriminación, violencia e intolerancia. Para esta organización, combatir la indiferencia, no olvidar y preservar la coexistencia es punto de honor.





La familia Spielberg vuelve al Holocausto: 
entrevista con Nancy




Mi primera reacción cuando Roberta Grossman me dijo que quería filmar el libro del historiador Samuel Kassow Who Will Write Our History? (" ¿Quién escribirá nuestra historia?") no fue, al principio, tan distinta de la mayoría de la gente: '¿Otra película sobre el Holocausto?'. Roberta está totalmente obsesionada con el tema, y no es porque su familia estuvo allí; sencillamente, ha leído todo lo que puede leerse al respecto. En cambio yo, que me crié en Arizona, crecí prácticamente sin tener ningún conocimiento acerca del Holocausto. Sé que esto es algo que la gente encuentra muy difícil de creer porque mi hermano es el director de La lista de Schindler e imaginan que mis padres son sobrevivientes de los campos de concentración, o que, como mínimo, sus hijos fuimos educados en el tema. Pero la verdad es que crecimos en una comunidad en la que había muy pocos judíos y no nos identificábamos muy fuertemente a nosotros mismos como judíos. Salvo, acaso, por el hecho de que nuestros vecinos solían asomarse a veces al jardín de nuestra casa para gritarnos '¡Spielberg, judíos sucios!'. Por lo que sí sabíamos al menos que éramos diferentes".


Quien cuenta esto -en conversación telefónica con la nación revista desde Nueva York- es Nancy Spielberg, la menor de las hermanas de Steven, es decir, la hermana cineasta de uno de los directores de cine más famosos e influyentes del último medio siglo. La entrevista tiene lugar en ocasión de una de las proyecciones del documental del que ella es productora ejecutiva, Who Will Write Our History?, basado en el citado libro de Kassow y dirigido por Roberta Grossman. Por gestión de la Organización de las Naciones Unidas, el Museo del Holocausto y la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, la película se dio en una función especial a principios de mayo, en el Malba, y volverá a proyectarse allí en junio.

¿Quién escribirá nuestra historia? rescata el relato prácticamente secreto de la Oyneg Shabes (expresión del yiddish traducible como "La alegría del Shabat"), un grupo clandestino que tuvo entre sus miembros fundamentales al historiador polaco Emanuel Ringelblum, quien, a partir de 1940, se consagró a documentar la situación del gueto de Varsovia y la vida cotidiana y los padecimientos de sus habitantes bajo la ocupación, dejando constancia de las mentiras que buscaba difundir la propaganda nazi, contándolo todo en el acto, con una conciencia del valor histórico que esos testimonios iban a adquirir en el futuro que hoy, retrospectivamente, resulta asombrosa. La infinidad de papeles que conforman el archivo fueron sellados en contenedores y puestos bajo tierra antes de que el gueto fuera incinerado y buena parte de sus habitantes asesinados. Parte de estos contenedores jamás se encontraron. En 1999, el Archivo Oyneg Shabes fue incorporado a la Unesco, considerado por los historiadores como "el conjunto más rico de testimonios presenciales y relatos contemporáneos que hayan sobrevivido al Holocausto". Sin embargo, su historia sigue sin ser demasiado conocida.

Fue siete años atrás, mientras hacían Above and Beyond, una película sobre veteranos americanos que contrabandearon aviones fuera de Estados Unidos y pelearon en las guerras de la independencia de Israel, cuando Grossman le contó por primera vez a Nancy Spielberg que acababa de comprar los derechos del libro de Kassow. "Roberta jamás había oído hablar de Ringelblum ni de Oyneg Shabes, y sintió que había dado con la historia desconocida más importante que se hubiera desenterrado sobre el Holocausto -dice Nancy Spielberg-. Cuando me contó de qué trataba, me shockeó e hice un chiste: un relato sobre un archivo secreto, enterrado, escrito por estos historiadores y académicos. le dije: ¡me hizo pensar en Indiana Jones!".

La cita al arqueólogo aventurero que su hermano Steven llevó al cine cuatro veces -y que tuvo repetidamente entre sus villanos a los nazis- no es azarosa, claro. "Mi hermano sí había tenido una pequeña introducción en el tema cuando éramos chicos porque, siendo el mayor, había conocido a algunos sobrevivientes del Holocausto. Ellos iban a la casa de mi abuela a que les enseñara inglés. Por lo tanto, él sí había visto a otros judíos, pero de chicos no sabíamos realmente qué significaba eso. Yo no escuché la palabra Holocausto casi hasta mi adolescencia". El judaísmo sí se convertiría en algo muy importante en las vidas de los hermanos Spielberg, años más tarde.

-A medida que empezamos a avanzar en la producción de ¿Quién escribirá nuestra historia? pensé en el significado más profundo de lo que hicieron estos historiadores, periodistas e intelectuales, en cómo sacrificaron sus vidas para que la verdad sobreviviera incluso si ellos mismos no llegaban a sobrevivir -continúa-. En cómo anotaron todo, no tanto acerca de cómo murieron las víctimas del gueto, ya que sabemos bastante acerca de las muertes en el Holocausto, sino sobre cómo vivieron, y consiguieron darnos una idea cabal de cómo era la vida en aquel entonces, de cómo la gente seguía yendo al teatro y de cómo la cultura seguía siendo relevante aun cuando muchas de estas personas no iban a sobrevivir. Con su trabajo, nos proveyeron de los primerísimos testimonios directos e informes de lo que los nazis estaban haciendo en los campos de exterminio. Estos papeles que constituyen el archivo de la Oyneg Shabes estaban escritos en tiempo real, exactamente en el momento en que todo ocurría, lo que permitió que se contaran muchas cosas que luego de la guerra ya nadie contaría. Porque una cosa es ver un hecho y escribir inmediatamente y otra hacerlo después. Sabemos que cuanto más tiempo pasa más se desdibujan las cosas, los episodios cambian un poco en nuestra memoria, que a veces busca borrar algunos eventos que son demasiado duros".

-Esa urgencia del registro "en vivo" parece ser una de las claves de la puesta en escena.

-Es increíble cuando tratamos de imaginar cuántos de nosotros podríamos realmente haber hecho a un lado nuestro propio instinto de autopreservación en nombre de una causa más grande. Para mí, ese es uno de los aspectos más importantes de esta historia. Uno de los miembros jóvenes de aquel grupo dijo: "Me gustaría llegar a ver el día en que estos grandes archivos sean revelados y le digan la verdad al mundo". Ese no es un pensamiento muy común para un chico de 19 años. Un chico de esa edad piensa: "¡Vamos a vivir, voy a encontrar una chica, voy a comer y a emborracharme!". Pero estas personas sintieron que debían pensar en las futuras generaciones, de las que ellos no iban a formar parte, y que estas se iban a beneficiar de alguna manera de esos testimonios en primera persona. Yo no sé si hubiera sido capaz de hacer eso mismo".

-En la película se dice que otra de las cosas que permitieron la urgencia de esos registros hechos en el acto fue que se contaran cosas que una vez que terminó la guerra muchos ya no estuvieron dispuestos a contar, como los sentimientos más negativos.

-Creo que después del Holocausto buena parte de las historias se enfocaron en cómo hicieron algunos para sobrevivir, en los héroes que sobrevivieron y en los que murieron -continúa Spielberg-. Es más difícil hablar de otros aspectos más amargos, tales como un judío que entrega a otro judío: es muy difícil aceptar que cualquiera de ellos podría haber actuado de una manera inmoral, tanto como lo haría un nazi. En la película hay menciones sobre lo que hacía la policía polaca, aunque procuramos no exagerar sobre el tema: hubo gente que nos preguntó por qué no pusimos más sobre esto, pero yo creo que se dice lo suficiente. Hoy pasan demasiadas cosas en Polonia y nuestra idea no era frotarle estos aspectos amargos a nadie en las narices, porque no es ese el foco de la historia.


"Steven la pasó muy mal"


La película combina entrevistas con historiadores y el autor del libro, con dramatizaciones (los actores Adrian Brody, el protagonista de El pianista, y Joan Allen, leen testimonios escritos de Ringelblum y de Rachel Auerbach, miembro de la elite literaria polaca de la época que devino esencial en el Oyneg Shabes) y un material de archivo muy poco conocido.

Hace poco, el film de Peter Jackson sobre la Primera Guerra, No llegarán a viejos, recibió algunas críticas por colorear y sonorizar el material de archivo de la época, pero uno de los objetivos de esto, que algunos vieron como un "truco", fue hacerlo más accesible para el público joven. ¿Cómo abordaron estos aspectos técnicos para la realización del documental?

Decidimos no colorizar el material, pero a algunas imágenes de Rachel Auerbach caminando entre planos de archivo les pusimos un poco de color, de modo que quede claro que no estamos tratando de engañar al público, sino de que sea evidente que esa parte en particular es una dramatización. A la vez, la verdad es que sí había material de archivo de esa época en colores, solo había que escarbar correctamente en el archivo. Y nuestras dramatizaciones son muy realistas, porque cada palabra que escuchás salió de la boca, de la pluma, de las mentes de la gente que vivió en el momento. Es un tipo de testimonio que debemos recuperar ahora mismo, porque estamos perdiendo a todos los sobrevivientes de la Segunda Guerra y esta es la única manera de compenetrarnos con sus relatos. Y también, claro, de acercarnos al público más joven.

La producción trabajó las recreaciones como si se tratara de documentos históricos, que cada detalle del gueto de Varsovia fuera real. 

Este rigor es importante porque es así como les vamos a enseñar la historia a nuestros hijos; esto es lo que va a quedar. Las generaciones más jóvenes no quieren leer un libro de historia. Somos una sociedad muy visual, tanto los jóvenes como los viejos, y nuestro espectro de atención es cada vez más corto y es cada vez más difícil hacer que alguien lea nada que sea más largo que un tuit. Odio decirlo, pero tenemos que pensar en eso; no podemos hacer documentales de cabezas parlantes, solo gente hablando, porque son aburridos y nadie conecta con ellos, y es importante poder empatizar.

En relación con esta idea de memoria y legado, y volviendo a tu educación, a la infancia en Arizona de la familia Spielberg. ¿Por qué creés hoy que creciste sin saber qué significaba ser judía?

Para empezar, soy la más chica de cuatro hermanos. Sí celebrábamos algunas festividades, pero no teníamos una identidad judía fuerte. Había solo un chico judío más en la escuela, así que no era algo que yo creyera muy importante; en todo caso, incluso, lo odiaba un poco, porque cuando todo el mundo se deseaba Feliz Navidad, yo me quedaba sentada a un lado cortando estrellas judías en papel para hacer decoraciones, y cuando tenés 8, 9 años no querés ser diferente. Mientras todos los chicos comían sus almuerzos en la cafetería, yo abría mis sándwiches de salame y matzá. Los chicos se reían de mí porque olían el ajo en mi comida a la distancia. Así que no tuve muchos amigos en esa época, me era incómodo, no nos sentíamos aceptados. 
Los vecinos que nos gritaban "sucios judíos" desde su lado de la cerca también nos robaban los juguetes. Una vez, mi hermano Steven fue hasta sus casas por la noche, llevó mantequilla de maní y la untó por todas sus ventanas, y cuando el sol salió por la mañana, la mantequilla se cocinó tanto que se endureció y se volvió muy difícil despegarla de los vidrios.. No fue gran cosa, pero de alguna manera sirvió como venganza. Y cuando los padres de los vecinos vinieron a decirle a mi madre "sabemos que fue tu hijo quien hizo esto", ella les contestó: "No sé de qué están hablando". De esa manera entendí que teníamos que aprender a defendernos nosotros mismos, pero a su vez que podíamos contar entre nosotros, porque éramos hermanos. Más tarde, a los diez años, una de mis hermanas y yo fuimos a una escuela judía y empecé a sentirme más cómoda y a aceptar mi identidad, no esconderlo más. Pero a mi hermano lo golpearon en el colegio secundario; no fue nada fácil para él.

En el documental Spielberg, de HBO, él cuenta que fue su esposa, Kate Capshaw, quien lo llevó finalmente a abrazar su identidad judía.

Es absolutamente cierto. Ella tiene un costado espiritual muy fuerte, y cuando ellos empezaron a salir, ella decidió que se quería convertir al judaísmo. Y creo que fue con el nacimiento de los hijos de ambos que el judaísmo adquirió un significado más profundo, y él, que durante diez años se había negado a hacer La lista de Schindler -por temor a no hacerlo bien, a arruinar algo sagrado-, se sintió listo emocionalmente. Luego, la pasó mal haciendo la película; en Polonia sentía siempre que estaba parado sobre el polvo de los huesos de las víctimas del Holocausto; donde fuera que estuviera, sentía que estaba moviéndose en una pileta de sangre. Es muy difícil.

¿Qué le dirías ahora a la gente que piensa con fastidio "otra película sobre el Holocausto"?

Que yo entiendo esa reacción. Pero, yendo hacia atrás, recuerdo que después de La lista de Schindler, en la que no trabajé, pero sí estuve involucrada durante el proceso, en familia, hablando con mi hermano, empezaron a surgir una cantidad enorme de historia de sobrevivientes. Y como mi hermano es un poco difícil de contactar, mucha gente acudió a mí, y lo que pasó entonces, lo que de verdad entendí, es que todos tienen historias y que cada historia es absolutamente única, y cada una de estas historias merece ser escuchada, porque se trata de un sufrimiento individual. A veces la gente dice: "Estuviste en Auschwitz, sí, tu historia es como la de otros seis millones". Creo que nos hemos insensibilizado un poco ante tantos relatos sobre el Holocausto. Hoy alguien dice "seis millones de personas" y respondemos automáticamente: "Sí, los judíos asesinados por los nazis". Pero esta respuesta automática no dice nada acerca de cada uno de esos individuos, que pudieron haber sido tus compañeros de escuela. O tu hijo, tu hermana, tu tía. La propia enormidad de la cifra, seis millones, vuelve imposible pensarlo en esos términos, empatizar con los individuos.



A partir de estas historias con las que "se inundó" su vida después de La lista de Schindler, Nancy Spielberg produjo films como Elusive Justice: The Search for Nazi War Criminals, cuyo director, Jonathan Silvers, viajó a la Argentina ("donde revisó muchísimos archivos que contenían los listados numéricos de nazis que habían escapado de Alemania a Buenos Aires") y luego Above and Beyond. "Creo, o al menos espero que así sea, que lo que nuestra película consigue es personalizar, poner nombres propios a algunas historias, para empatizar. No todas las historias han sido contadas. Y esta puede ser la última chance de capturar algunos relatos personales de sobrevivientes de más de 90 años que aún no han contado sus historias. Se necesita paciencia, no solo para escuchar a la gente, no solo a las víctimas y sobrevivientes del Holocausto, sino también a aquellos que sufren genocidios en todo el mundo".