la rebelión consiste en mirar una rosa

hasta pulverizarse los ojos


Alejandra Pizarnik








“Y estamos marchando todavía en las calles

Con pequeñas victorias y grandes fracasos

Pero hay alegría y hay esperanza

Y hay un lugar para ti”

Joan Báez





Entrevista incompleta a Esther Dita Kohn de Cohen: (en el Holocausto la familia) “eran más o menos unas 500 personas; no sabemos con exactitud cuántas fueron asesinados, eso fue terrible” /entrevista de viviana marcela iriart, Caracas, marzo 2016, fotos cortesía Marta Candia




 Dita Cohen años 80. Fuente: Marta Candia

La economista, mecenas, productora, creadora venezolana Esther Dita Kohn de Cohen, fundadora y/o co-realizadora de instituciones como el Centro Cultural Prisma, la Fundación Espacio Anna Frank; los libros “Exilio a la Vida” (3 tomos),  “Una huella en el Teatro Venezolano”; las exitosas producciones teatrales “El beso de la Mujer Araña” de Manuel Puig y “El Gorro de Cascabeles” de Pirandello, ambas dirigidas por Marta Candia, por citar sólo un mínimo de sus creaciones, no pudo concluir esta entrevista realizada entre minutos robados a sus múltiples actividades los últimos meses: le faltó tiempo pero no voluntad.

Y como creo que conocer “algo” del pensamiento de Dita es mejor que no conocer nada, por eso publico esta “entrevista incompleta” de una de las personas más talentosas, sensibles y humanas que he conocido, de un perfil tan bajo que  mucha gente no sabe quién es.


El texto a continuación lo escribí para el homenaje que la colectividad judía venezolana le realizó en Hebraica, Caracas, en el año 2014 y da una semblanza de esta mujer tan querida, respetada y admirada por su sencillez, don de gente, amabilidad, talento, generosidad, humor…





Querida Dita: Hace varios años te dije, y ahora me da mucho placer decirlo en público, que el mundo sería un lugar más hermoso si existieran más personas como tú. Tú te sonrojaste, sonreíste con timidez y bajaste los ojos. Hoy agrego que si las Naciones Unidas eligieran a las 7 personas más maravillosas del mundo, tú serías elegida por unanimidad las 7 veces. No porque no haya personas maravillosas, algunas de ellas están en esta sala, sino porque tú eres la suma de todas ellas. 

Tu calidad humana es tan grande que te coloca en un plano espiritual fuera de nuestro alcance, un plano en el que hay muy pocas personas. Pero tú siempre bajas a nuestra altura, porque eres conmovedora y maravillosamente humilde.

Tú has ayudado  a tantas personas que no alcanza la vida  para contarlo. Y  lo haces  en silencio. Y dando no lo que te sobra sino lo que el prójimo necesita.

Es para mí un honor, un orgullo y una alegría que tú seas mi amiga desde hace 30 años, cuando me contrataste como directora de Promoción del Centro Cultural Prisma, en Los Palos Grandes, y desde el primer día me trataste como a una amiga no como a una empleada. Lo que más me conmovió entonces, y me sigue conmoviendo ahora, es tu bondad, tu generosidad y tu humildad. Y me encanta tu humor y tu mente brillante siempre inventando proyectos para ayudar a la gente. En 30 años nunca te escuché hablar mal de nadie, ni siquiera de las personas que te abandonaron cuando tuviste que cerrar tu gran sueño, Prisma, por la desidia gubernamental, y Venezuela perdió la mejor escuela de teatro que jamás haya tenido. Por suerte seguiste produciendo teatro, porque eres una de las mejores productoras del mundo. Pero tu amor por la humanidad no menguó y entonces fundaste el Espacio Anna Frank, una ONG que promueve la tolerancia, el entendimiento y la paz.

Pero había una cosa que me irritaba de ti: que ayudaras a gente arribista  y desagradecida, esa que siempre revolotea a tu alrededor. Cuando te lo reclamaba, tú sonreías con ternura y me decías: “La están pasando mal y, ¿quién es perfecto?” Allí donde yo veía arribismo tú, con tu infinita bondad, veías la necesidad.

Confieso que no te entendí hasta hace 2 años atrás, cuando me invitaste a almorzar a tu  casa y dijiste, no es textual pero casi: “Yo agradezco cuando una persona me pide ayuda, porque al permitirme ayudarla me ayuda a mí a convertirme en mejor persona”.  Querida Dita, tú no existes: tú eres un milagro.

Por todo esto, gracias por dignificar a la raza humana y ojalá que este homenaje se reproduzca por el mundo, porque tú, querida, amada, admirada Dita,  eres el Mejor Patrimonio de  la Humanidad.

Y estoy segura de que  Vinicius de Moraes pensó en ti cuando escribió:


Un abrazo enorme como nuestro Ávila,


Ex directora de Promoción del Centro Cultural Prisma. 
Escritora.  29 de septiembre de 2014.





DITA KOHN DE COHEN Y EL CENTRO CULTURAL PRISMA

LA REBELIÓN DEL TEATRO NO ES SUTIL" 


Dita Cohen, Griselda Gambaro, Manuel Puig, Marta Candia. Fuente: MC


Querida Dita, antes que nada déjame darte las gracias por concederme esta entrevista después de estar ¡años! persiguiéndote para que hables  conmigo. Sé que te gusta tener un perfil bajo, pero dado que tu vida es tan interesante y creadora, hay un público allá afuera que quiere saber de ti. Así que voy a tratar de hacerte la menor cantidad de preguntas posibles y tú puedes responder con largas, larguísimas, respuestas que suplan a mis preguntas.  Voy a dividir la entrevista en sectores, para que sea más fácil conocer un poco de tu creación, que es tan grande y diversa.



 
  



Vamos a empezar por lo que se cree es el principio, pero no lo es: el Centro Cultural Prisma. ¿Cuándo y cómo tuviste la idea de crear un centro cultural dedicado exclusivamente al teatro? ¿En qué año nació?
Eso fue más o menos a principios de la década de 1980. Pensé que en Venezuela hay tanto talento y tantas posibilidades, y el teatro es el menos favorecido tanto por el dinero del gobierno como por los empresarios.  Empecé sin saber nada de teatro, no estaba relacionada con el medio, pero encontré a Marta Candia que acababa de llegar a Venezuela con Gené y después de ver una obra que ella montó, una obra de Brecht, me pareció que ella podía ayudarme a empezar a enseñar a la gente a hacer un buen teatro.

¿Por qué el teatro y no otra expresión artística?
Porque el teatro habla claro, dice cosas fuertes que son reales, y no recibe  mucho apoyo. Claro que me encantan todas las expresiones artísticas, especialmente la música y las artes plásticas, que tienen mucha gente que las apoya, artes que también dicen mucho pero que la gente no lo percibe de esa manera. El teatro habla, condena, se ríe, se burla, etc. y eso es una forma maravillosa de poder despertar la conciencia en el público. Por eso me pareció que debíamos hacer una escuela de teatro. Primero preparando la gente, hay muchísima gente maravillosa que no tiene ni donde estudiar, no hay de verdad una escuela… bueno, la universidad tiene pero no es una forma tan práctica como estudiar e ir directamente a las tablas.

¿Cuándo nació tu amor por el teatro?
Cuando era muy pequeña me gustaba actuar y recitar y desde la primaria ya me gustaba montar pequeñas obritas de teatro en el colegio.

En una entrevista que te hicimos en febrero de 1985, en la revista Primera Fila,  tú dijiste algo muy interesante: “La rebelión del teatro no es sutil”. ¿Sigues pensando lo mismo?
Pues sí, me parece que no es sutil, es fuerte, es directa, es la verdad, pide justicia. También el teatro, por otro lado,  es tan maravilloso pero por supuesto que de sutil,  pienso yo, no tiene nada. Me parece que está directamente dedicado a despertar conciencia.





Creaste la mejor escuela de teatro (junto a la de  Juana Sujo mientras ella estaba viva, dicen los que saben) que hubo no sólo en Caracas sino en toda Venezuela y probablemente una de las mejores de América Latina. ¿Cómo nació ese proyecto?

(Se ríe) Bueno, a mí me parece que estás exagerando, súper exagerando. Al lado de Juana Sujo ni hablar, ojalá hubiera podido yo llegar a hacer la cuarta parte de lo que Juana Sujo  hizo en Venezuela. Yo no tenía el  talento, el tiempo ni la dedicación exclusiva para el teatro; yo tenía una familia numerosa y además muchísimas otras actividades dentro de la comunidad judía. Pero traté. Porque vi mucha gente con mucho talento. Hermosa. Esa mezcla de razas que hay en Venezuela, mujeres bellas, hombres bellísimos, que podrían ser excelentes actores y que no tenían ninguna preparación académica. Hacían teatro casi sin haber estudiado y eso me pareció maravilloso. Entonces agarré un local de mi esposo, que es constructor, allá en Los Palos Grandes y allí empezamos a hacer una cosa pequeña como taller de teatro, con Silviainés Vallejo dando clases de vestuario y enseñándole a los muchachos a preparar ellos mismos sus propios vestuarios, muy interesante. Y después teníamos también a Eduardo Gil enseñando actuación, no al principio sino un poco más tarde. Omar Gonzalo me ayudó mucho con la parte administrativa, de lo yo tengo que exigir y cómo debo hacer las cosas, un excelente actor que todo el mundo conoce, increíble. Y poco a poco fui reuniendo gente que de verdad sabía bastante de teatro. Y por supuesto con Marta, que me pareció que ella hizo excelentes cosas pequeñas, dentro de lo que se puede llamar performance y esas cosas que hacíamos al principio y las sabía dirigir bien y un día dije: bueno, vamos a ver si intentamos hacer algo más grande. Y allí encontré en La Candelaria un local donde antes estaba el Teatro Caracas, y yo, furiosa con mi esposo por haberlo tumbado y también con el gobierno por habérselo permitido, tumbaron el Teatro Caracas e  hicieron el edificio Doral Caracas. Allí agarré una mezzanina de 1.200 metros y dije: este es el espacio. Me encontré con Nelly Garzón, que se entusiasmó mucho con la idea y al principio trabajó conmigo pero después no pudimos arreglar que ella se quedara al frente de cómo montar el teatro. Sin embargo, a pesar de no contar con ella,  hicimos aquella cosa verdaderamente extraordinaria no sólo para Prisma. Allí teníamos otros grupos que venían a ensayar, como los de la Escuela de teatro de Horacio Petterson, grupos de danza ya que teníamos una sala de danza, con piano, espejos y todas esas cosas. Yo lo monté con la ayuda de mi esposo, claro, él  no estaba  muy contento pero quería que yo hiciera lo que me gustaba y me apoyó. Y así fue como hicimos lo que hicimos allá en Doral Caracas, y era cerca de donde estaban los grandes teatros, como el Ateneo y teníamos un buen contacto con Rajatabla, con quien habíamos trabajado ayudándolos desde afuera.

Las obras de teatro que producías tenían el nivel de las producciones de Broadway (y nunca te ponías el crédito). Y no era por el dinero, porque me consta que no lo tenías porque trabajé contigo al principio: es porque tú tienes un talento maravilloso, enorme, para producir con dos lochas un espectáculo grandioso.  ¿Estudiaste producción, gerencia cultural?  ¿De dónde te viene ese talento innato para producir belleza de la nada e incluso abordando tragedias de la humanidad?

(Sonríe con gracia y humildad). Pues no, no estudié y aquí también estás exagerando. Primero me dijiste que  yo había creado una de las mejores escuelas de teatro  de América Latina, cómo me voy a compararme yo con las escuelas de teatro Argentina, por ejemplo,  y otras que no conozco pero las de Argentina las conozco bastante y me parece que es una exageración tuya (se ríe dulcemente)   y me da hasta risa. Volviendo a tu pregunta hice lo posible para hacer lo mejor. En Prisma construimos  un teatrico de bolsillo, no cabían más de 100 personas cuando estaba full, cosa que casi nunca sucedía porque en aquella época la gente no era muy adicta al teatro y mucho menos un teatro desconocido y sin dinero para poder hacer publicidad, no era tan fácil. Pero igual yo tenía la intención de montar una institución y de que el gobierno nos pudiera ayudar en parte a sostenerla. Y trabajé bastante al principio para poder arrancar, para ver a quien le podíamos dejar Prisma para que siguieran, porque yo no estudié producción ni gerencia cultural. Yo estudié economía en la Central, soy economista y usé bastante de los conocimientos que recibí en la universidad para una cosa que me tenía realmente encantada de poder hacer y de llevarlo a la realidad. Pero necesitaba gente que me siguiera y que siguiera haciéndolo. Cuando tuve la oportunidad de ver si el gobierno podía hacerlo me negaron todo.

¿De dónde te viene ese talento innato para producir belleza de la nada e  incluso abordando tragedias de la humanidad?
Bueno, eso lo dices tú. Yo no lo percibo así porque yo soy así. Y soy así porque salgo de un hogar judío donde recibí una educación en la casa muy importante de ambos padres. Mis padres eran personas que siempre estuvieron pegados a la lectura, al talento, a las obras importantes de los valores humanos. Y mi hermana también era, es,  una persona extraordinaria en cuanto a todos los conocimientos de la cultura de la humanidad y yo me crie en ese ambiente y eso me ayudó muchísimo. Y creo que tengo un gusto muy especial por la actuación, me gusta ver a la gente actuando. Me encanta el teatro.





A pesar de tanto trabajo tan bien hecho, el Estado siempre le negó un subsidio a Prisma y la empresa privada tampoco se sumó a tu emprendimiento, salvo Sambil, la empresa que construiste con tu esposo.  ¿Por qué crees qué Prisma nunca recibió apoyo de nadie?
Voy a empezar por la última pregunta. Creo que no recibió apoyo porque como te dije antes el dinero siempre se empleaba en otras artes y… no sé, no estaba bien visto. Yo no era una persona conocida dentro del mundo del arte, no tenían mucha seguridad de que su inversión fuera rentable. Pero no es que no me ayudaran. Hubo algunos momentos en los que el Conac me ayudó en algunas cosas, no me acuerdo bien exactamente en cuáles, pero hubo una cierta intención por parte del Conac antes de que el Dr. Abreu fuera ministro. Fue con el Dr. Abreu que yo hablé para que el estado se hiciera cargo de Prisma cuando yo ya no podía, fui con todo el mundo a explicarle como era Prisma, hasta María Teresa Castillo, Dios la cuide y la tenga bien allá en su gloria, ella también me ayudaba porque se daba cuenta  del esfuerzo que hicimos y del espacio tan hermoso que teníamos para hacerlo todo bien. El vino a verlo y todo y no sé, no tuvo interés, y eso que le dábamos el local completamente gratis, en condominio eterno, es decir, con herencia y todo, mientras hubiera escuela de teatro no le íbamos a quitar el espacio jamás. Así que no entiendo, no entendí muy bien, no sé cuál fue el problema privado que tenían ellos allí, no sé. El mismo Isaac Chocrón fue conmigo allá a explicarle que se trataba de una institución seria, que yo era una persona seria… no hubo manera, no quisieron asumir la escuela. La escuela estaba totalmente montada y en funcionamiento, con profesores para maquillaje, caracterología; Ranzil Izaguirre fue el profesor de iluminación y a los 3 años sacamos unos luminitos espectaculares que fueron a Europa a estudiar posgrados y hoy en día son de los mejores que hay aquí. Los graduados de escenografía, 6, se fueron a estudiar al extranjero pero no pagados por Prisma, porque no teníamos dinero para eso, fueron becados por el Instituto Internacional de Teatro (ITI) y se lo ganaron por meritocracia y se fueron 2 a Italia, 2 a Francia y 2 a Estados Unidos.  Después del cierre de Prisma yo tuve como un colapso de enojo  y no quise saber más nada con el teatro y estuve bastante dolida con el gobierno y con todo.



“EXILIO A LA VIDA”



Dita, ¿tienes familiares asesinados en el Holocausto?
Bueno, mira, esta es la más importante de las preguntas que me estás haciendo. Por supuesto. Del lado de mi padre él perdió 2  hermanas con toda su familia, ya muchachos que estaban estudiando en la universidad, para médico uno, otro ingeniero, unas bellezas de familia y con mucha dificultad llegaron a estudiar porque allá tenían que ser número uno para poder estudiar, porque siendo judíos y sin dinero, si no tenían notas excelentes no podían estudiar. A todos ellos se los llevaron. Y se salvaron por casualidad dos. Eso por el lado de papá, pero como papá y mamá eran primos  hermanos, prácticamente la familia pertenecía a los dos. Pero del lado de mi mamá, del papá de mi mama que es Bwacher, mi mamá se llama Hanna Bwacher de Kohn. El abuelo de mi mamá tenía 10 hermanos y él era de los menores. De 10 hijos, todos con familia, se salvaron 2: una hija y un hijo. Todos los demás con hijos,  nietos y bisnietos, eran más o menos unas 500 personas; no sabemos con exactitud cuántas fueron asesinados, eso fue terrible. Mi abuelo sobrevivió y se vino Caracas y su hermana se fue a Israel. Eso fue una cosa horrible lo que pasó con la familia Bwacher. Aquí tenemos una tía que es una sobreviviente de los Bwacher, que es muy interesante,  a la cual nosotros le hacíamos entrevistas… Así que bueno… aquí casi todos los que son  askenazí tienen familiares muertos y muchos sefardís que tenían familiares en Turquía y en Grecia, también todos se fueron. Fue una cosa que… es realmente muy difícil hablar de eso pero hay que hablarlo, no podemos olvidar. Tenemos que recordar. Tenemos que enseñarles a nuestros hijos, nietos, que las cosas pueden pasar, se pueden repetir. Es muy grave, muy grave.


¿Cuándo y cómo nació la idea de recoger el testimonio de las y los sobrevivientes del Holocausto que viven en Venezuela en 3 libros?
Todo comenzó con mi etapa en la Unión Israelita de Caracas, cuando era la Directora de Cultura. Lo primero que se me ocurrió es que tenían un espacio para biblioteca espectacular. Las señoras Blum regalaron libros de Shakespeare y anaqueles y todo para poner libros pero no había un solo libro, salvo los que ellas habían donado. No habían empezado a trabajar en lo que realmente es importante en una biblioteca. Entonces lo primero que hice fue montar la biblioteca. Y en menos de 6 meses ya tenía una biblioteca bien estudiada para lo que es la Unión Israelita, con todos los libros, por supuesto que no los compramos todos, la mayoría los recogimos en casas de familia que tenían los libros en distintos idiomas y que después los sacamos porque conseguíamos las traducciones al español y se hizo una tremenda biblioteca que es muy importante. Vienen muchísimos estudiantes de la Católica, de la Central, y de otras universidades, a investigar para sus tesis de grados y tienen todo el material que necesitan. Y Exilio a la Vida se hizo allí, fue un trabajo gigante que hizo la Biblioteca. Ellos escanearon las fotos antiguas de cada uno de los sobrevivientes, las fotos que se pueden ver en los 3 libros, bajo la dirección de Sonia Zilzer que es la bibliotecóloga todavía hoy en la Unión Israelita, más todo su equipo. La cuestión es que Exilio a la Vida fue muy importante porque gracias a Rebeca Lustgarten  que fue una de las muchachas que nos ayudaba mucho en la cuestión de cultura, ella es arquitecto y una muchacha muy capaz, ella nos trajo la idea de hacer un libro que recogiera el testimonio de los sobrevivientes como se hacía en otros países. La idea nos encantó y junto con Marianne (Beker, su hermana), Rebeca y Sonia, con la parte logística, hicimos los libros. Estuvimos como 3 años recogiendo testimonios de los sobrevivientes del Holocausto,  muchas entrevistas las hizo Marianne, muchas otras Rebeca, ese fue un trabajo muy muy fuerte de ellas. Yo lo que hacía  era la parte administrativa y esas cosas, buscar fondos. Fueron entrevistas a sobrevivientes del Holocausto que viven en Venezuela y  que hoy desgraciadamente algunos ya no viven, pero los entrevistamos a tiempo y por lo menos tenemos la historia de estas personas, que en paz descansen.

¿Qué fue lo más difícil y lo menos difícil de Exilio a la Vida?
Lo más difícil, por supuesto,  fue oír las entrevistas, leerlas, eso fue lo más difícil (suspira). Y lo menos difícil fue el amor, porque lo hicimos con muchísimo amor porque todos nosotros  somos parientes de víctimas del Holocausto. Y mucha gente, hijos, la mayoría nietos, estuvieron ayudándonos no sólo en la parte administrativa y de donación, sino que les recordaban a sus abuelos cosas que ellos les habían contado cuando eran más jóvenes. Primero se hicieron los 2 primeros libros y después Sonia hizo el tercero libro que no quedó exactamente igual, porque se hizo mucho tiempo después porque mucha gente no quería hacerlo y después sí. Pero Exilo a la Vida es para leer una historia por mes y no más de eso, no se puede, no puedes soportar de leer más de un testimonio al mes. Pero es importante que se sepa y que quede para que nunca puedan negar el Holocausto, es muy importante para nosotros que la gente sepa que el Holocausto existió.

¿Cuánto tiempo les llevó hacer Exilio a la Vida?
Cuatro años en total: 3 años recogiendo testimonios y 1 año para editarlo.

¿Qué sentiste cuando viste el primer libro editado?
Fueron sentimientos encontrados. Estaba feliz de haberlo hecho, feliz de haber podido lograrlo porque fue de verdad, para Marianne, para mí, para Rebeca, para Sonia, para todas las personas que estábamos trabajando allí, que son muchas más y no me acuerdo todos los nombres, pero mucha gente nos ayudó en esto, era muy importante para nosotras que Venezuela pudiera tener un libro así. Porque son testimonios de sobrevivientes que vinieron a Venezuela, y todos dicen que al llegar a Venezuela encontraron el paraíso. Y por eso es tan importante que Venezuela tenga esos tomos, que los mandamos por supuesto a la Biblioteca Nacional y a las distintas bibliotecas de las universidades, etc. para que la gente que está interesada pueda leerlos gratis. También tenemos algunos ejemplares a precios muy económicos, menos del precio de costo, por si alguien los quiere comprar, porque si los regalas la gente no los lee. Entonces lo que hacemos es venderlos a un precio muy bajo para que la gente los compre y los lea.

¿Qué dijeron los sobrevivientes al ver los libros?
Por supuesto que lloraban, horriblemente, cuando estaban leyendo sus testimonios pero al mismo tiempo estaban felices. Se sentaban a comer en Shabat y se lo leían a sus nietos, bisnietos. Estaban contentos por un lado y también se sentían aliviados de poder hablar, porque tú sabes que empiezas a sacar el dolor y el corazón se te alivia. Eso fue lo que le pasó a ellos.



ESPACIO ANNA FRANK





¿Cuál es el objetivo del Espacio Anna Frank?
Te voy a leer lo que dice el libro. “Es una asociación civil, sin fines de lucro, creada con el objeto de sostener la coexistencia, el respeto al otro y la valentía moral a través de actividades académicas, educativas y /o culturales, que lleva el nombre de una niña que tuvo la desdicha de nacer en un hogar judío cuatro años antes de que se instalara Hitler en el poder. Por lo cual su vida se vio limitada a conocer la humillación, la huida, el exilio, el encierro en un escondrijo, la denuncia y la prisión en varios campos de concentración para terminar muriendo antes de cumplir los 15 años en el campo de exterminio de Bergen-Belsen.  Ninguna de estas atrocidades lograron empañar su condición humana y sus cartas escritas a una amiga imaginaria han sido leídas por varias generaciones a lo largo y lo ancho del mundo entero. Anna Frank simboliza fragilidad, la precariedad de la vida de cada ser humano concreto sujeto a la arbitrariedad de quienes, aprovechando un vacío de poder en un momento en  que hemos bajado la guardia, se apoderan tanto de nuestro espacio público como del privado y pretenden enajenarnos suprimiendo nuestros más elementales derechos humanos. Como todo lo que ocurre es señal de lo que puede volver a ocurrir, falta aún mucho que aprender para ahuyentar esa amenaza. Es preciso alertar y alentar. Alertar para impedir que el totalitarismo tome cuerpo y alentar al hombre a tomar en sus manos su destino para alcanzar paso a paso pequeños triunfos sobre la mezquindad y el egoísmo que parecieran querer prevalecer. Nuestro objetivo es promover actividades culturales y académicas como estrategia para impulsar al ciudadano a tomar conciencia de los valores morales. Para entender la coexistencia como una necesidad que engrandece al ser humano y permite la convivencia entre los miembros de una sociedad venezolana. Convertirnos en una organización de referencia nacional e internacional como el lugar de encuentro para  las artes, la cultura y la educación que inspire la lucha para alcanzar una sociedad libre de prejuicios, amante de la paz, la libertad y la justicia, coexistencia, respeto por el otro, actividad grupal y corresponsabilidad social”. Estos son los objetivos de nuestra institución.
Y muchas gracias, Viviana, fue un placer  hablar contigo.


Marzo de 2016