la rebelión consiste en mirar una rosa

hasta pulverizarse los ojos


Alejandra Pizarnik


El escritor mexicano Carlos Fuentes recordó a Frida Kahlo como "una Cleopatra quebrada", Mèxico, 31 de julio de 2007








"La columna rota"




El escritor mexicano Carlos Fuentes recordó a Frida Kahlo como "una Cleopatra quebrada" en un catálogo especial sobre la pintora publicado como complemento de una magna exposición que conmemora el centenario del nacimiento de la artista, informaron ayer autoridades culturales de México.

En un comunicado, el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) resaltó la visión de Fuentes entre las decenas de aportaciones de 70 intelectuales y expertos que conforman el libro "Frida Kahlo 1907-2007 Homenaje Nacional", el mismo título de la muestra presentada en el Palacio de Bellas Artes de la capital mexicana.

"Era una Cleopatra quebrada que escondía su cuerpo torturado, su pierna seca, su pie baldado, sus corsés ortopédicos, bajo los lujos espectaculares de las campesinas mexicanas", afirmó el literato sobre la famosa pintora, según la nota informativa.
Para Fuentes, "ella, la mujer irreemplazable, la irrepetible mujer que llamamos Frida Kahlo, está rota, desgarrada en el interior de su cuerpo, igual que México está desgarrado en su piel externa".

La vida de Frida (1907-1954) estuvo marcada por la pasión, manifestada en la tormentosa relación con su marido, el muralista mexicano Diego Rivera (1886-1957), y en sus lances homosexuales, y la tragedia, patente en un accidente que le quebró la columna y problemas físicos que le impidieron desarrollar una vida normal.

Esas circunstancias, que la mantuvieron postrada en una cama los últimos años de su vida y le impidieron tener hijos, al sufrir varios abortos, quedaron plasmados en una descarnada obra pictórica.

Por su parte, el ensayista Carlos Monsiváis subrayó en el catálogo que Frida "se propuso pintar desde su vida y transfigurarse en los cuadros, usarlos como escenario y confesionarios laicos, y autorretratarse para vencer y convencer a los espejos".




















(Magdalena Carmen Frida Kahlo; Coyoacán, México, 1907 - id., 1954) Pintora mexicana. Aunque se movió en el ambiente de los grandes muralistas mexicanos de su tiempo y compartió sus ideales, Frida Kahlo creó una pintura absolutamente personal, ingenua y profundamente metafórica al mismo tiempo, derivada de su exaltada sensibilidad y de varios acontecimientos que marcaron su vida.


A los dieciocho años Frida Kahlo sufrió un gravísimo accidente que la obligó a una larga convalecencia, durante la cual aprendió a pintar, y que influyó con toda probabilidad en la formación del complejo mundo psicológico que se refleja en sus obras. En 1929 contrajo matrimonio con el muralista Diego Rivera; tres años después sufrió un aborto que afectó en lo más hondo su delicada sensibilidad y le inspiró dos de sus obras más valoradas: Henry Ford Hospital y Frida y el aborto, cuya compleja simbología se conoce por las explicaciones de la propia pintora. También son muy apreciados sus autorretratos, asimismo de compleja interpretación: Autorretrato con monos o Las dos Fridas

Cuando André Breton conoció la obra de Frida Kahlo, afirmó que la mexicana era una surrealista espontánea y la invitó a exponer en Nueva York y París, ciudad esta última en la que no tuvo una gran acogida. Frida nunca se sintió cerca del surrealismo, y al final de sus días rechazó abiertamente que su creación artística fuera encuadrada en esa tendencia.






Junto a su cuadro "Las dos Fridas"






En su búsqueda de las raíces estéticas de México, Frida Kahlo realizó espléndidos retratos de niños y obras inspiradas en la iconografía mexicana anterior a la conquista, pero son las telas que se centran en ella misma y en su azarosa vida las que la han convertido en una figura destacada de la pintura mexicana del siglo XX.



La obra de Frida Kahlo
La producción de la artista mexicana es un ejemplo de ese tipo de arte que sirve como poderoso instrumento con el que exorcizar la angustia de una realidad hostil. El signo trágico de su existencia, marcada por la lucha contra la enfermedad, había comenzado cuando a los seis años contrajo una poliomielitis que le dejó importantes secuelas. En 1925 sufrió un grave accidente de tráfico que le fracturó la columna vertebral y la pelvis. Además de imposibilitarle tener hijos, el accidente fue la causa de numerosas operaciones futuras y de una salud siempre precaria.
A través de la pintura, que empezó a practicar en los largos meses de inmovilidad tras el accidente, Frida Kahlo reflejaría de forma soberbia la colisión entre su ansia de felicidad y la insistente amenaza de su destrucción, a la vez que conjuraba la dualidad irreductible entre los sueños (de amor, de hijos) y la realidad (dolor e impotencia).
Durante la convalecencia del accidente, sin poder ni siquiera incorporarse, comenzó a pintar tomándose ella misma como modelo principal. Le colocaron un espejo bajo el baldaquino de su cama y un carpintero le fabricó una especie de caballete que le permitía pintar estando acostada. Éste fue el inicio de una larga serie de autorretratos, tema que ocupa el grueso de su producción, de carácter fundamentalmente autobiográfico. En una ocasión afirmó: "Me retrato a mí misma porque paso mucho tiempo sola y porque soy el motivo que mejor conozco." En poco tiempo Frida desarrolló un vocabulario simbólico propio; con él acompañaba sus retratos para representar metafóricamente sus experiencias y sus pensamientos.







"Autorretrato con monos"






Influida por las ideas de vindicación de identidad que propagaba el nacionalismo revolucionario, Frida vestía con largas faldas mexicanas, moños trenzados con cintas de colores y collares y pendientes precolombinos. Así la encontramos en Autorretrato como Tehuana (1943, Colección Natasha Gelman, Ciudad de México), representada como mexicana "auténtica" y acentuando sus rasgos mestizos (tenía sangre española, india y alemana). Producto de esa misma ideología nacionalista son los fondos de algunas de sus obras como el Autorretrato con monos (1943, Colección Natasha Gelman, Ciudad de México), en el que su figura aparece recortada sobre plantas selváticas y rodeada de animales, o aquellos en los que retoma imágenes de la cultura precolombina, como Mi nana y yo (1937, Colección Dolores Olmedo, Ciudad de México). 
Otras veces, como en Autorretrato - El Marco (1938, Museo Nacional de Arte Moderno, Centro Georges Pompidou, París), se inspira en la imaginería popular y muy específicamente en los retablos cargados de ese barroquismo ingenuo y colorista tan específicamente mexicano que conjuga vívidamente lo espectacular con lo escatológico.
Una de las formas más comunes del arte popular mexicano son los exvotos. Frida vincula a esta tradición sus cuadros de desarrollo narrativo representando de forma sintética los elementos más significativos y de mayor carga expresiva. El tamaño pequeño de los cuadros y la técnica (óleo sobre plancha metálica) proviene también de ellos.







                                                        
"Henry Ford Hospital"








Esta fusión entre la temática personal y las formas de la imaginería popular se encuentra expresada de forma emblemática en la obra Henry Ford Hospital (1932, Colección Dolores Olmedo, Ciudad de México). A pesar del accidente, Frida esperaba que su segundo embarazo llegara a buen término, pero su pelvis fracturada no podía acoger el desarrollo de un niño. La traumática experiencia de un nuevo aborto fue el origen del cuadro. 
La adopción de las formas narrativas de los exvotos tiene su mejor ejemplo en una pieza singular titulada Retablo (1943, colección privada). Frida había encontrado un exvoto que representaba el choque entre un tren y un autobús; una muchacha herida yacía sobre las vías y la imagen de la Virgen de los Dolores flotaba sobre la escena. Añadiendo a la chica sus propias cejas y unos rótulos al tren y al autobús, lo convirtió en la representación de su propio accidente. En la parte inferior escribió: "Los esposos Guillermo Kahlo y Matilde C. de Kahlo dan gracias a la Virgen de los Dolores por haber salvado a su niña Frida del accidente acaecido en 1925 en la esquina de Cuahutemozin y de Calzada de Tlalpan." 





                                                                         
"Retablo"





Tras superar algunas graves crisis de salud, y de forma idéntica a como lo hacen los creyentes con los santos de su devoción, Frida mostró su agradecimiento a los médicos mediante pinturas que siguen rigurosamente las convenciones del exvoto. Muestras de ello son las obras dedicadas al doctor Eloesser y al doctor Farill.
Pero no sólo la enfermedad fue causa de sus trastornos y metáfora de sus pinturas; los reveses de su vida afectiva también fueron tematizados en cuadros que constituyen depuradas síntesis simbólicas.

 En El corazón (1937, Colección Michel Petitjean, París), la ausencia de manos expresa su impotencia y desesperación ante el enredo amoroso entre Diego Rivera y su hermana Cristina. Su corazón, literalmente arrancado, yace a sus pies y posee un tamaño desmesurado que refleja la intensidad de su dolor. Junto a ella, un vestido femenino, que alude a su hermana, pende de un hilo, a la vez que de sus mangas sale un único brazo que enlaza y un palo atraviesa el hueco que ha dejado su propio corazón.






                                                   "El corazón"







Frida y el surrealismo
La apariencia onírica de sus imágenes propiciaba la relación de su simbología con el surrealismo, algo que Frida Kahlo negaría rotundamente: "Se me tomaba por una surrealista. Ello no es correcto, yo nunca he pintado sueños, lo que yo he representado era mi realidad."





Frida Kahlo y Diego Rivera 




Pero Frida no sólo rechazó el carácter surrealista de su pintura, sino que profesó una profunda aversión hacia los representantes del movimiento. Había conocido a Breton en México en 1938 y al año siguiente pasó varios meses en París, donde tuvo ocasión de entrar en contacto con los otros surrealistas. La opinión que le merecían la expresó sin cortapisas en una carta que escribió desde allí a Nicolas Muray: "No puedes imaginarte lo joputas que son esta gente; me hacen vomitar. Son tan condenadamente intelectuales y degenerados, que ya no los aguanto más."

Frente a las representaciones oníricas o al automatismo psíquico de los surrealistas, los numerosos símbolos que Frida Kahlo introduce en sus cuadros poseen significaciones precisas y son producto de la actividad consciente. Su obra se origina y procede de una continua indagación sobre sí misma, y manifiesta los estados de ánimo de forma precisa y deliberada, materializando las oscilaciones entre el sufrimiento y la esperanza. El carácter simbólico de su pintura da cauce a la expresión vehemente de una personalidad apasionada para la que el arte es desafío y combate, lucha violenta contra la enfermedad, pero también repliegue ensimismado hacia su yo interior y huella del reconocimiento doloroso de su identidad maltrecha.






El intenso y breve amor de Frida Kahlo y León Trotsky



“Yo sufrí dos accidentes graves en mi vida, uno en el que un autobús me tumbó al suelo… El otro accidente es Diego”.

– Frida Kahlo










En los años 30 y 40, el calor de la Segunda Guerra Mundial levantó los ánimos revolucionarios de diversos países. Cada persona adoptó una postura basada en creencias, y con esos dogmas a los que se mantuvieron fieles murieron. Todos creían tener la razón y su ánimo combativo provocaba enfrentamientos densos en todos los ámbitos: sociales, económicos y artísticos.

Cuando León Trotsky fue expulsado de Rusia por estar en contra de Joseph Stalin y crear el Ejército Rojo, él y su esposa Natalia Sedova comenzaron a refugiarse en distintos países para evitar la muerte. En México, el pintor Diego Rivera veía con muy buenos ojos la postura de Trotsky, por lo que le pidió al presidente Lázaro Cárdenas que lo recibiera en el país. Cárdenas aceptó, sin embargo, pidió a Diego que le diera un lugar donde alojarse.








Él y Frida Kahlo ayudaron a Trotsky ofreciéndole un hogar en la Casa Azul. Trotsky llegó a la residencia y comenzó a hacer migas con ambos, al tiempo que la izquierda mexicana, con mucha fuerza en ese momento, no estaba nada de acuerdo con el nuevo inquilino. De hecho, el muralista David Alfaro Siqueiros intentó asesinar a Trotsky en su segundo hogar.

En 1937, Frida le regaló un autorretrato al inquilino que él colocó en su estudio. Así comenzó su extraño romance que, aseguran los expertos, pudo deberse a dos cosas; la primera, una venganza de la artista porque Diego Rivera se había acostado con su hermana; la segunda, su gran inteligencia y postura política.





 


 En 1939, Diego se enteró del romance entre Trotsky y Frida, lo que hizo que rompieran relaciones y Trotsky se mudara a su casa en Churubusco. Sin embargo, durante esos años de tórrida relación, ambos documentaron su amor con cartas que reflejan sus sentimientos.




"Frida, amada..."





Al contemplar esta noche tu rostro de cervatillo, he descubierto que jamás conseguiré hacerte a un lado de mi cabeza no se diga de mi corazón. Arde mi sangre como una lámpara votiva al lado de mi mesa, y es como un cerrojo (parte ilegible en el original) una noche en Colloacan (sic). Dejo este papel debajo de tu puerta. Y debo volver a aclarar que no hubo diferencias entre nosotros. Ni la espina dorsal abre un surco insalvable en los hemisferios de una espalda. Me cuesta precisar en cualquier caso, tal vez por mi alma eslava, si ese espacio abierto entre nosotros podrá cerrarse y cicatrizar (…)

Te amé desde siempre y a escondidas. Me encontraba dueño de un juego de principios en los que me arrellanaba como un castor, y esquivaba el fantasma de tu bigote, tu porte de soldadera y esa sed de besos capaz de (parte ilegible en el original)”.


En su casa de Churubusco, Trotsky y su esposa Natalia Sedova sólo vivieron un año. Sufrieron dos atentados: el primero sin éxito a manos de Siqueiros y el segundo logró el cometido. Trotsky murió el 20 de agosto de 1940.

 Frida se divorció de Diego Rivera y la policía allanó su casa después del atentado que cometió Siqueiros. Cuando Trotsky murió, también la detuvieron por algunas horas. Después viajó a San Francisco para una cirugía y se reencontró con Diego, con quien se casó de nuevo dos meses más tarde.














25 Frases de Frida Kahlo
 
“Cada (tic-tac) es un segundo de la vida que pasa, huye, y no se repite. Y hay en ella tanta intensidad, tanto interés, que el problema es sólo saberla vivir. Que cada uno resuelva como pueda”.

“Pies, ¿para qué los quiero si tengo alas pa’ volar?”

“Si yo pudiera darte una cosa en la vida, me gustaría darte la capacidad de verte a ti mismo a través de mis ojos. Sólo entonces te darás cuenta de lo especial que eres para mí”.

“Hay algunos que nacen con estrella y otros estrellados, y aunque tú no lo quieras creer, yo soy de las estrelladísimas…”

“México está como siempre, desorganizado y dado al diablo, sólo le queda la inmensa belleza de la tierra y de los indios”.

“Donde no puedas amar, no te demores”.

“¿Se pueden inventar verbos? Quiero decirte uno: Yo te cielo, así mis alas se extienden enormes para amarte sin medida”.

“Quise ahogar mis penas en licor, pero las condenadas aprendieron a nadar”.

 “Aunque haya dicho “te quiero” a muchos y haya tenido citas y besado a otros, en el fondo sólo te he amado a ti…”

“Y tú bien sabes que el atractivo sexual en las mujeres se acaba voladamente, y después no les queda más lo que tengan en su cabezota para poderse defender en esta cochina vida del carajo”.

“Amurallar el propio sufrimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior”.

“Yo solía pensar que era la persona más extraña en el mundo, pero luego pensé, hay mucha gente así en el mundo, tiene que haber alguien como yo, que se sienta bizarra y dañada de la misma forma en que yo me siento. Me la imagino, e imagino que ella también debe estar por ahí pensando en mí. Bueno, yo espero que si tú estás por ahí y lees esto sepas que, sí, es verdad, yo estoy aquí, soy tan extraña como tú”.

“Como siempre, cuando me alejo de ti, me llevo en las entrañas tu mundo y tu vida, y de eso es de lo que no puedo recuperarme”.

“Quizá esperen oír de mí lamentos de ‘lo mucho que se sufre’ viviendo con un hombre como Diego. Pero yo no creo que las márgenes de un río sufran por dejarlo correr”.

“Doctor si me deja tomar este tequila le prometo no beber en mi funeral”.

“Siento que desde nuestro lugar de origen hemos estado juntos, que somos de la misma materia, de las mismas ondas, que llevamos dentro el mismo sentido”.

“Lo único de bueno que tengo es que ya voy empezando a acostumbrarme a sufrir…”

“¡Quién diría que las manchas viven y ayudan a vivir? Tinta, sangre, olor… ¿Qué haría yo sin lo absurdo y lo fugaz?”

“Jamás en toda la vida, olvidaré tu presencia. Me acogiste destrozada y me devolviste íntegra, entera”.

“Quisiera darte todo lo que nunca hubieras tenido, y ni así sabrías la maravilla que es poder quererte”.

“Pinto autorretratos porque estoy mucho tiempo sola. Me pinto a mí misma, porque soy a quien mejor conozco”.

“Siento que te quise siempre, desde que naciste, y antes, cuando te concibieron. Y a veces siento que me naciste a mí”.

“Árbol de la esperanza, mantente firme”.

“El dolor no es parte de la vida, se puede convertir en la vida misma”.

“Viva la vida”.








FRIDA, (2002)





Frida Naturaleza Viva (1983)






Documental (2014)





 

 

 

Madonna rinde tributo a Frida Kahlo

People, 7 de Enero 2016

Madonna. Foto: Christian Palma/AP Photo




En su primera presentación en México de su gira mundial, Madonna dedicó la actuación a la artista Frida Khalo, de quien es fan declarada.


“Si Frida estuviera aquí, seguro que también le gustaría estar en este taller mecánico [body shop]. Vamos a ofrecerle un homenaje a Frida Khalo toda la noche”, comentó la cantante tras interpretar precisamente el tema “Body Shop”, parte del reparto que presentó en el espectáculo del miércoles ante más de 16,000 personas en el D.F.

La admiración hacia la pintora mexicana por parte de la intérprete de “Like a Virgin”, comenzó a su llegada cuando, en compañía de sus hijos, fue a visitar el museo en su honor, localizado en el conocido barrio de Coyoacán.


“Siempre quise conocer a Frida y ahora estoy aquí”, concluyó la Reina del Pop, quien visita el país azteca dentro de su tour Rebel Heart.