la rebelión consiste en mirar una rosa

hasta pulverizarse los ojos


Alejandra Pizarnik








“Y estamos marchando todavía en las calles

Con pequeñas victorias y grandes fracasos

Pero hay alegría y hay esperanza

Y hay un lugar para ti”

Joan Báez





Historias aparecidas: entrevista a Sonia M. Martin y Carolina Moroder, por Daniela Estrada, IPS


 
 Nuevo libro: "Londres 38, Londres 2000. 
Biografías y Testimonios de la Guerra Sucia del Cono Sur"


Dos chilenas radicadas en Estados Unidos se conmovieron tanto con el drama de los detenidos desaparecidos por la dictadura de Augusto Pinochet, que derribaron las distancias y obstáculos para escribir un libro que reconstruye la vida íntima de ocho de ellos en la voz de sus familiares más cercanos.


 Carolina Moroder y Sonia M. Martin


"Siempre que trabajábamos en el libro llorábamos", resumió a IPS Carolina Moroder, autora junto a su madre, Sonia Martin, del libro "Londres 38, Londres 2000. Biografías y Testimonios de la Guerra Sucia del Cono Sur/Chile 1973-2000", editado por Cesoc.

El texto de 190 páginas, lanzado el 6 de este mes, fue escrito a la distancia y casi sin recursos, contaron ambas mujeres que marcharon al exilio en 1976 sin sufrir en carne propia la represión militar.

La idea se le ocurrió a Martin, escritora, periodista y profesora, tras visitar la sede de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD) para donar algunos ejemplares del libro que presentaba en ese momento en la capital chilena.

En ese lugar, Martin quedó profundamente conmovida con un panel que mostraba los rostros de los detenidos desaparecidos durante los 17 años de dictadura del hoy fallecido general Pinochet (1915-2006), quien encabezó el golpe de Estado que derrocó el 11 de septiembre de 1973 al presidente socialista Salvador Allende.

Junto a Mireya García, dirigente de la AFDD, eligieron a las ocho personas que protagonizan el libro: siete hombres y una mujer. Prepararon cuestionarios y dejaron cintas para que Gabriela Zúñiga, otra integrante de la entidad, entrevistara a los familiares.

En el libro están las transcripciones de dichas entrevistas, que abordan aspectos tan íntimos como si nacieron por cesárea o parto normal, si eran tranquilos o desordenados, buenos para la lectura o los deportes o si tenían vocación política o de servicio.

"Las voces (de los familiares) son tan poderosas. Se escuchan llorando, contando chistes para poder mantener la calma. Fue tan duro para todos. Yo le agradezco tanto a la gente que aceptó pasar otra vez por este enorme dolor para hacernos saber qué había pasado, para que no todo fuera en vano", apuntó Moroder, licenciada en periodismo.

La primera historia es la de Hernán Sarmiento Sabater, estudiante de séptimo año de medicina de la Universidad de Chile, detenido a los 26 años el 28 de julio de 1974 por efectivos de carabineros (policía militarizada).

En la entrevista, Victoria Sabater, su madre, cuenta que a Hernán le decían el "calladito no más".

Consciente de las carencias que había en su hogar, donde vivía con sus padres, tíos, cinco hermanos y cinco primos, Hernán continuamente decía: "todos piden, todos hablan y yo calladito no más".

El libro también cuenta la vida de Vicente García, detenido el 30 de abril de 1977 cuando tenía de 19 años y posteriormente torturado por efectivos de la represiva Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), ya disuelta.

Su madre, Rita Ramírez, relata que Vicente, el menor de sus tres hijos, alguna vez quiso ser marino y que a los 13 años ingresó a las Juventud Socialista. Ella lo describe como humilde, generoso y deportista.

Alfredo Rojas, ingeniero civil de 34 años, casado, padre de tres hijos, militante socialista y entonces director de Ferrocarriles del Estado, era hijo único de Ana Rojas, madre soltera. Ella lo define como dulce, obediente, amoroso, respetuoso, "político desde niño" y con fuerte vocación de servicio.

Fue detenido y torturado dos veces por agentes de la DINA, antes de desaparecer para siempre el 4 de marzo de 1975. La historia de Álvaro Barrios, estudiante de pedagogía de 26 años y militante del insurgente Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), es reconstruida por dos amigos y por su esposa, Gabriela Zúñiga, quien hizo la mayoría de las entrevistas del libro.

Ellos lo recuerdan como un intelectual, amante de la lectura, hogareño, idealista, observador e inclusive un poco débil físicamente. Después de haber sido detenido el 15 de agosto de 1974 por la DINA, fue torturado en el centro de detención y torturas Londres 38, donde se le perdió la pista.

Otro de los protagonistas del libro, Pablo Aranda, de 20 años y estudiante de tercer año de medicina en la Universidad de Chile, es recordado por su prima, Marcelina Ceballos. Militante comunista, hijo único y con muchos familiares de derecha, Pablo siempre tuvo "alma de líder" y destacaba por su preocupación por los demás, cuenta ella.

Fue detenido el 17 de septiembre de 1973 en el Hospital San Juan de Dios, donde hacía sus estudios prácticos.

Néstor Gallardo, estudiante de ingeniería comercial de 25 años y militante del MIR, desapareció el 28 de septiembre de 1974. Como el resto de los jóvenes incluidos en el libro, es descrito como un niño tranquilo, estudioso, idealista, que nunca dio problemas, según señala su hermana Silvia.

Era dirigente estudiantil, estuvo en Cuba y su meta en el MIR "era lograr cambios en el país para que hubiera igualdad de oportunidades" y se acabara la pobreza, asegura ella.

Su caso está asociado a la llamada Operación Colombo, un montaje informativo llevado a cabo por la dictadura de Pinochet para encubrir el asesinato de 119 opositores como supuestas purgas internas en el extranjero. Este caso se encuentra en investigación judicial.

Juan Chacón, un médico veterinario de 29 años, afiliado al MIR y desaparecido el 15 de julio de 1974, es retratado por su esposa, Verónica Martínez, como "un hombre de gran calidad humana, siempre preocupado de los demás, que se postergaba a sí mismo".

Fue detenido en su domicilio por agentes de la DINA y visto en dos centros de tortura. Su nombre también figura en la lista de los 119, al igual que Jacqueline Drouilly, la única mujer destacada en el texto.

Estudiante de tercer año de Servicio Social de la Universidad de Chile y militante del MIR, Jacqueline desapareció cuando tenía 24 años y un embarazo de dos meses. Su hermana Nicolle la recuerda como una mujer encantadora, inteligente, independiente, muy sensible ante la pobreza y la injusticia social.

Fue arrestada por la DINA el 30 de octubre de 1974 y su marido, Marcelo Salinas, con quien esperaba su primer hijo, también se encuentra desaparecido. De las más de 3.000 víctimas de la dictadura de Pinochet, 1.197 son detenidos desaparecidos. Otras 35.000 personas denunciaron haber sido víctimas de torturas y prisión política.

"Casi todos los desaparecidos a los cuales se refiere este libro tenían una vocación social, eran todos bonachones, bondosos. La mayor parte de los torturados que yo interrogué eran buenos, no tenían ningún resentimiento, no guardaban odio y eso se observa en este libro", dijo a IPS el jubilado juez Juan Guzmán, quien presentó el texto.

Guzmán fue el primero en procesar infructuosamente a Pinochet.

"El libro es parte de lo que hemos llamado la recuperación histórica de la memoria, pero desde el punto de vista humano, del rescate de la persona, de la individualidad, de las particularidades de cada uno", dijo a IPS Mireya García, de la AFDD.

"Los conocemos como víctimas, como detenidos desaparecidos, como procesos, como causas, como hechos, pero no los conocemos como personas", arguyó.

"Tiene que haber justicia en Chile", exhortó Moroder, al tiempo que anunció que van a digitalizar las entrevistas para entregarlas al Museo de la Memoria y los Derechos Humanos que la presidenta Michelle Bachelet inaugurará en noviembre.

El martes 11, el gobierno lanzó una inédita campaña de comunicación, denominada "Vives en nosotros. Te llevamos en la sangre", que busca incentivar a los familiares de víctimas de violaciones a los derechos humanos que aún no han acudido al Servicio Médico Legal a donar muestras necesarias para identificar posibles restos.

©Daniela Estrada
Agosto 2009


Fuente: Rebelión