la rebelión consiste en mirar una rosa

hasta pulverizarse los ojos


Alejandra Pizarnik








“Y estamos marchando todavía en las calles

Con pequeñas victorias y grandes fracasos

Pero hay alegría y hay esperanza

Y hay un lugar para ti”

Joan Báez





Entrevista a la socióloga María C. Reina: transcribiendo el horror del Holocausto, por viviana marcela iriart

La socióloga venezolana María C. Reina realizó un histórico y doloroso trabajo: desgrabar entrevistas a sobrevivientes del Holocausto que viven en Venezuela,  realizadas en su mayoría
 por  la fundación del cineasta Steven Spielberg, Survivors of  Shoa Visual History Foundation en los años ´90. Las entrevistas formarán parte del libro Exilio a la Vida III,  que este año editará la Unión Israelita de Caracas.



"NUNCA PODRÉ OLVIDAR LO QUE ESCUCHÉ MIENTRAS ESTÉ VIVA..."

María C. Reina


¿Cómo fue que una socióloga terminó desgrabando entrevistas  realizadas a sobrevivientes del Holocausto y luego reuniéndose con ellas y ellos?

Yo había terminado  mi trabajo  como investigadora  para una  exposición llamada Una huella  en el teatro venezolano . El objetivo de  dicha exposición es  mostrar la impronta que han dejado los venezolanos de origen judío en el desarrollo del teatro contemporáneo. Este  proyecto fue realizado por Espacio Anna Frank, una fundación creada y dirigida por  Esther Dita Cohen y Marianne Beker.  La dirección del proyecto estuvo a  cargo de Ilana Beker y Rebeca Lustgarten y  en la museografía estaba JF Cantón. Nosotras hicimos (Ilana Beker, Rebeca Lusgarten y mi persona) 29 entrevistas y yo fui la encargada de hacer las transcripciones.
 Al finalizar este trabajo, mi amiga Sonia Zilzer- directora de la Biblioteca  de la Unión Israelita de Caracas-  me propuso que  transcribiera las entrevistas que le habían hecho a los sobrevivientes del Holocausto para el Tomo 3 de Exilio a la Vida.
Tal vez me  llamó para asumir esta tarea porque  yo había tenido experiencia en la trascripción de entrevistas, aunque el tema era totalmente diferente o quizás porque ella conocía mi interés en el Holocausto. Hace algunos años atrás, Sonia me invitó a participar en un Seminario  sobre El Holocausto dictado por el profesor Ariel Segal en UIC. Yo nunca pensé en ese momento que iba a trabajar en un proyecto  sobre el Holocausto, ni creo ser especialista sobre el tema, pero  sí debo reconocer que siempre me ha  interesado e interesa el horror que vivió  el pueblo judío durante la Segunda Guerra Mundial.  Así que acepté, pero con mucho miedo de enfrentarme con esas terribles historias.
Es pertinente  explicar que estas  entrevistas fueron hechas  durante el lapso comprendido entre 1996 y  1998 por  entrevistadores de Survivors of  Shoa Visual History Foundation (creada por Steven Spielberg) y por un  grupo de entrevistadores de la UIC. Con este material   la Dirección de Cultura de la UIC publica los dos primeros Tomos de  Exilio a la Vida en el 2006.  Los libros se hicieron cuando la señora Esther Dita Cohen fungía como Directora de Cultura de la UIC; ella junto a su hermana Marianne Beker y Rebeca Lustgarten fueron las promotoras y realizadoras  de este maravilloso proceso- junto a un equipo de trabajo en el cuál estaba Sonia Zilzer-  que hizo posible convertir esos vídeos en  testimonios escritos y bellamente editados. En su interior, al lado de las hermosas fotos de los sobrevivientes, están esas historias  increíbles contadas por ellos mismos..
La nueva directiva del  área cultural de la UIC, encabeza por el Emanuel Abramovits,  decide continuar con este proyecto y se realizan entrevistas a otros sobrevivientes que no estuvieron incluidos en los dos primeros tomos. También  se  utilizaron algunas entrevistas hechas  en los  90.
El   grupo de profesionales de Exilio a la Vida Tomo 3  estuvo coordinado por Sonia Zilzer,  Gerente Cultural de la UIC,  y la edición y redacción de textos- al igual que en los dos tomos anteriores- fue realizada por Jacqueline Goldberg.

¿Qué sentiste la primera vez que te reuniste con un sobreviviente?

Quiero describirte como ha sido el proceso para  hacer  el libro, de esta manera  sabrás  para qué tuve que reunirme con los sobrevivientes.  Después que  yo había transcrito las entrevistas, este documento pasaba a manos de Jacqueline Goldberg. Ella lo revisaba y hacía una edición, una historia resumida de la vida del  sobreviviente, construida con las frases que ellos habían dicho durante la  entrevista. Es así como una entrevistas de 30 o 40 páginas quedaba reducida a 7 ó 10 páginas. Un trabajo excelente porque en esas 10 páginas estaba contenido la esencia del relato del sobreviviente. Y además es la única forma de publicar 56 testimonios.
La información contenida en esas pequeñas historias  editadas por Jacqueline, debían ser corroborada o modificadas por cada uno de los sobrevivientes. Allí  es  cuando yo entro en escena. Yo me reunía con  cada uno de ellos para revisar los datos contenidos en  este relato.  Ellos los corroboraban, los modificaban y en algunos casos agregaban información. Este  procedimiento metodológico   es la validación de información, eso fue lo que yo hice, además de las transcripciones.
La primera vez que me reuní con un sobreviviente fue en UIC, yo tenía miedo y no sabía si les iba a incomodar el hecho de hablar del tema del Holocausto con  una persona no judía. Pero la verdad es que me trataron muy bien, algunos me bendecían, me decían algo muy bonito en hebreo,  que luego traducían, me felicitaban por lo que estábamos haciendo. En fin creo que fue un privilegio conocerlos y escuchar sus historias.

¿Cómo te sentiste al escuchar sus historias, al estar en sus casas?

Algunas  reuniones de validación se hicieron en UIC y otras en las casa de los sobrevivientes. Me gustaría contestarte en plural. Todas las historias me conmovieron, ellos volvían  a contarte todo y algún   hecho que no estaba en la entrevista,  alguna situación muy fuerte que  ellos vivieron y que no quisieron que apareciera publicado. Algunos lloraban mientras recordaban lo vivido, hombres y mujeres, otros se contenían, es  muy difícil   describir la expresión de sus rostros cuando leían su propia historia:  su arribo a Auschwitz, el conteo, la separación de sus padres,  el humo  de las chimeneas de los hornos crematorios y su desesperación cuando  se enteraron que sus padres habían sido gaseados y cremados
Casi todos me decían: “en este  documento hay sólo una pequeña parte de lo que pasamos”.

¿Cambió tu manera de ver la vida haber realizado este trabajo?

No lo sé, sólo te diré que a veces cuando tengo problemas- que no pueden compararse con lo que ellos vivieron- pienso en su fortaleza,  en su capacidad para sortear situaciones terribles y me digo: yo sí puedo seguir adelante. Ellos son para mí un ejemplo de vida. Después de todo lo que pasaron, se casaron, fundaron una familia,  buscaron la forma de  construir un patrimonio para sus descendientes y echaron raíces en esta Tierra de Gracia. Aún tienen una  frase agradable para decir y  casi todos dejaron un mensaje de esperanza para las nuevas generaciones.

¿Qué sentías mientras desgrababas  sus relatos?¿ Te costó emocionalmente hacerlo?

Sí, mucho. Yo pensé que no iba a poder terminar de transcribir  las entrevistas. Yo trabajaba unas  dos horas y paraba y salía a dar una vuelta y después  seguía haciéndolo. No  podía hacerlo en forma continua porque era muy difícil digerir los horrores que estaban contando.
A veces lloraba, pero yo sentía que era “mi deber “continuar  transcribiendo, para que esas historias  se divulgaran,  salieran a luz pública. Sobre todo en  este momento histórico  en el cual hay  personas que niegan el Holocausto, empezando por el presidente de Irán, que no se contenta con decir  esa barbaridad sino que  amenaza con  borrar a Israel de mapa. ¡Es algo increíble!  Nosotras sabemos, que lamentablemente, el antisemitismo sigue vivito y coleando en todo el mundo.
Me gustaría contarte que yo no sólo me limité a hacer las transcripciones “fonéticamente”. Yo busqué información sobre  la Segunda Guerra, sobre los tratados firmados, la estructura organizacional de los campos de concentración etc.
Yo no puedo estar escribiendo  algo que no entiendo muy bien y  tengo esa deformación profesional que me  impulsa a estar siempre  a la caza de datos que me permitan comprender lo que  estaba sucediendo en aquella época. Me gusta mucho investigar. Eso nunca  me lo exigieron, pero lo quise hacer. Debo reconocer la ayuda que- en ese sentido- me  dio Rebeca Lustgarten, que sí es una especialista en  el tema de Holocausto. También busque mucha información sobre el judaísmo, sus ritos, oraciones y celebración de fiestas religiosas.  Para  este aspecto tuve la asesoría de Sonia en materia bibliográfica. Era necesario,  para mí, conocer lo elemental sobre la religión judía, porque  en  todas las entrevistas a los sobreviviente se les preguntaba acerca de la vida religiosa de sus familias.

¿La mayoría de los sobrevivientes son hombres o mujeres?

 No llevo esa estadística, no lo sé. Pero sí te puedo decir que todos, hombres y mujeres fueron  desnudados, afeitados, les tatuaron un número, les pusieron como ellos decían: “un vestido o un uniforme de rayas”. Los humillaron, maltrataron,  fueron obligados a hacer trabajos forzados, fueron torturados. Tuvieron que caminar en marchas interminables de un campo a otro, denominadas “las marchas de la muerte”. Te puedo decir que al hombre o  a la mujer que se paraba, le disparaban, ahí mismo los ejecutaban. En eso los nazis “no  practicaban la discriminación de género”. Todos sufrieron el mismo trato degradante, cruel y vejatorio.

¿La mayoría habían estado en un campo de concentración en su infancia o en su juventud?

Yo creo que sí. En principio cuando los nazis ocupaban un país, decretaban las leyes antijudías, como las de Nuremberg, los judíos no podían estudiar, ni tener negocios, ni ejercer cargos públicos etc. Todos los judíos debían  llevar una Estrella de David Amarilla prendida a su ropa, para identificarlos. Podían salir a la calle solamente   durante unas horas, el resto del tiempo estaban confinados en sus casa.  Después de establecidas estas normas de segregación, los judíos  fueron despojados de todas sus pertenecías 
Un día cualquiera los nazis llegaban a sus casas y les decían que recogieran algo de ropa y   los llevaban a un gueto. Allí vivían por un tiempo. Después los deportaban  a los campos de concentración, los metían en trenes, en vagones  donde se trasladaban animales, sin ventilación, agua , ni comida. Ese  era el sistema nazi,  una forma ordenada  y cruel para eliminar al pruebo judío.
Debo decirte que en otros casos, algunos sobrevivientes estuvieron escondidos, huyeron durante la guerra  hasta lograr salir de Europa. 
En Hungría los jóvenes en edad de hacer servicio militar tuvieron que incorporarse al ejército, pero no los consideraban como soldados, no portaban uniforme, ni recibían  formación militar. Ellos hacían trabajos forzados. Algunos tuvieron suerte y no fueron a campos de concentración.

¿Cambio tu perspectiva sobre el Holocausto después de hacer este trabajo?

Claro que sí. Ni los textos que leí  sobre el tema, ni en las películas que he visto- por más crudas que sean- se comparan con el hecho de escuchar a través de la voz de sus protagonistas esas  historias tan  terribles y espantosas como las que  los sobre vivientes contaron. Es impresionante  verlos y escucharlos...

¿Cuánto tiempo duró el trabajo?

Dos años.

 Ahora que el trabajo terminó ¿ cómo te sientes?¿ Piensas en los sobrevivientes a menudo?

Yo creo que nunca podré olvidar  lo que escuché mientras esté viva y tenga memoria.
Ahora me siento muy afectada todavía por  el trabajo. Pero me siento satisfecha porque sé que de alguna manera contribuí  con este importante proyecto que pretende preservar la memoria de uno de los episodio más horrendo de la historia del pueblo  judío y de la humanidad.

 





María C. Reina es socióloga graduada en la Universidad Católica Andrés Bello, especialista en gestión cultural. Trabajó en el Conac, Consucre, Espacio Anna Frank, Fundación Acción Solidaria, Unión Israelita de Caracas, Cendes, Cenamec, Visor, entre otras instituciones.


© viviana marcela iriart
Caracas diciembre 2010