la rebelión consiste en mirar una rosa

hasta pulverizarse los ojos


Alejandra Pizarnik


“Lejos de casa” de Viviana Marcela Iriart por Araceli Otamendi

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La autora de “Lejos de casa” editó en una computadora una tirada mínima de su novela y me hizo llegar un ejemplar. Esta particular forma de difundir una obra ante el difícil acceso a las editoriales masivas despertó enseguida mi interés en leerla. 

Dice Carlos Fuentes en “Geografía de la novela” que, como Jano, el lector de novelas tiene dos caras, una mira hacia el futuro, la otra hacia el pasado. Obviamente, sigue diciendo Fuentes, el lector mira hacia el futuro. La novela tiene como materia lo incompleto, es la búsqueda de un nuevo mundo en el proceso de hacerse. Pero a través de la novela, el lector encarna también el pasado, y es invitado a descubrir la novedad del mismo. 

Construida como un diario, la novela “Lejos de casa” transcurre durante los años setenta en ámbitos distintos. Por un lado está el “Diario de lamentaciones” en Venezuela. Por el otro, la ciudad de La Plata, en la Provincia de Buenos Aires. El texto discurre entre esos dos escenarios donde con habilidad un narrador en primera persona va relatando las vivencias del personaje, una mujer argentina que se exilia en Venezuela. 

Es en realidad la historia de un exilio donde el personaje principal nunca deja de estar presente con su memoria en el lugar de origen. Los sentimientos de extrañeza, desarraigo y desamparo van apareciendo a medida que la narración avanza. El carácter novedoso del relato que fluye entre estos dos escenarios tan distantes y disímiles entre sí, hace que se intensifique el efecto de la narración y es ése uno de los principales méritos de la novela. 

Viviana Marcela Iriart es periodista y escritora. Ha escrito además varias obras de teatro.
Edición Escritoras unidas y Compañía, 146 páginas, 2003


© 2003 Araceli Otamendi
Escritora argentina
Directora de la revista Archivos del Sur.