la rebelión consiste en mirar una rosa

hasta pulverizarse los ojos


Alejandra Pizarnik








“Y estamos marchando todavía en las calles

Con pequeñas victorias y grandes fracasos

Pero hay alegría y hay esperanza

Y hay un lugar para ti”

Joan Báez





Holocausto: Con poemas de Maiakovski, Elsa Langer, Beatriz Iriart y un texto de Javier Romañach, la Fundación Rey Ardid recordó al millón de personas con discapacidad asesinadas por los nazis / España, 3 de febrero de 2015



Fueron leídos los poemas Libertad de Expresión del poeta ruso  Vladimir Maiakovsky , La Mesa de la poeta, artista plástica y sobreviviente del Holocausto Elsa Langer; Números,  Yo estuve... y Ansias de la poeta argentina  Beatriz Iriart   y un texto del ingeniero y activista español Javier Romanach incluido en la traducción que hizo al español del libro "Forgotten crimes: the Holocaust and people with disabilities" de Suzanne E. Evans  en la conmemoraciòn del   Día Internacional en memoria de las víctimas del Holocausto.


Visiones sonoras para no olvidar: el holocausto de los discapacitados

por Noemí López, Responsable Espacio Visiones 


Visiones Sonoras para no Olvidar 

Audio realizado por los componentes de Espacio Visiones escuchado en el acto homenaje en Zaragoza a las víctimas del Holocausto (clikea  para escucharlo)



El pasado 27 de Enero los integrantes de Espacio Visiones fueron invitados a participar en el acto del  Día Internacional en memoria de las víctimas del Holocausto celebrado en la Aljafería, sede de las Cortes de Aragón  y organizado por Rolde Estudios Aragoneses y Amical de Mauthausen.
Este año era el 70 aniversario de de la liberación de los campos de concentración y exterminio de la Segunda Guerra Mundial y se celebró  bajo el lema: «Mantened la memoria viva».
Por primera vez en Zaragoza participaba el colectivo de discapacidad que tanto sufrió los horrores de aquella época.  Nuestra aportación fue de forma sonora, una grabación dónde los participantes del taller de radio narraron un texto de Vladimir Maiakovsk poemas de  Beatriz Iriart Elsa Langer  y un alegato a los derechos de las personas con discapacidad de Javier Romañach.
Tras encender una de las 7 velas al principio del acto en memoria de todos los seres que fueron victimas de un u otro modo de aquella barbarie, fueron participando diferentes personas para contar la historia de cómo había afectado aquello a los colectivos o personas que representaban (colectivo gitano, homosexual, una nieta de un superviviente aragonés, un grupo de estudiantes de un instituto representando a los niños exterminados y supervivientes… y también nuestra aportación representando a la discapacidad).

Fue muy especial recibir el agradecimiento de los organizadores, hacia nuestra aportación y pequeño homenaje a todos los seres que padecieron ese desastre, en especial a las personas con algún tipo de discapacidad.  

Las palabras de Vicente Pinilla Navarro (Presidente de Rolde de Estudios Aragoneses) nos emocionaron especialmente ya que fueron dedicadas hacia nuestro colectivo, citando que en aquel momento muchos de los crímenes quedaron impunes puesto que aquellas personas por sus circunstancias no pudieron defenderse ni fueron representadas…y terminó recordando que hoy todavía se sigue discriminando  en todo el mundo a las personas con discapacidad.

By Noemí López
Responsable Espacio Visiones
Gritando en Blog baja
Blog del Área de Salud Mental Fundación Rey Ardid
Zaragoza, España, 3 de febrero de 2015 








Poemas y texto leídos en el homenaje:

Libertad de Expresión  


La primera noche, 
ellos se acercan 
y toman una flor de nuestro jardín. 
No decimos nada. 

La segunda noche 
ya no se esconden, 
pisan las flores, 
matan a nuestro perro 
y no decimos nada. 
Hasta que un día, 
el más frágil de ellos, 
entra solo a nuestra casa, 
nos roba la luna, 
y conociendo nuestro miedo, 
nos arranca la voz de la garganta. 
Y porque no dijimos nada, 
ya no podemos decir nada.




La Mesa

Por qué no cierra la puerta?
Los rincones vacíos.
También el sol se fue.
Olvidó los colores en el suelo y se fue.
Pasaron las horas.
Las siete velas se consumían.
Y yo
bajo la mesa recordaba otra mesa
donde la sangre cálida caía sobre mí.
Sabía sin saber,
sabía sin comprender,
comprendía sin hablar.
Sola,
con los colores del piso que el sol había olvidado.