la rebelión consiste en mirar una rosa

hasta pulverizarse los ojos


Alejandra Pizarnik








Recordando a Andrés y Alcira Fidalgo y Nélida Pizarro / textos de Reynaldo Castro y Carlos Ernesto Banda Mondada







Poesías y dibujos de Alcira Fidalgo Pizarro

  
Boceto
            (biografía de soslayo)

Dijo su nombre más hermoso.
Sostuvo largamente
un discurso secreto con su sangre
y se nos escapó.
No está en lo que escribimos
o decimos.
(Rebasando sus límites
hacia la mitad de la vida)
En el orden cotidiano,
entre mate y mate
aleteando en la tarde,
nos desgarró.
Nos propuso una isla
de flores encendidas
que se hizo palpable con su muerte.
Enfrentamos la noche
y el viento nos empuja.
Su cara era lo único humano
entre tantos despojos.
(Una última y precaria pureza
se inscribe par siempre)
Nuestro final será
-de alguna forma-
el encuentro de todos
con su oficio de aurora.


©Alcira Fidalgo Pizarro






 Aráoz 642

Laboriosas abejas
cotidianamente,
zumban por las mañanas
con el café caliente
y el mate compartido.

Así era mi casa:
tranquila y silenciosa
en las siestas calientes del verano.
El agua para el mate,
la tarde compartida
(una mirada limpia
resbalando las canillas)
Papá leyendo un libro
Mamá regando el pasto
Estela con su sombra
deslizada en el patio.
Así, así era mi casa
una sonrisa tibia
abierta a la mañana.



 ©Alcira Fidalgo Pizarro







Picaflor

Tiembla ante los ojos
la fugaz acuarela;
es ilusión de risa
entre las plantas.

©Alcira Fidalgo Pizarro














I

Mis manos al pasar serán palomas
Deshojándose inquietas por la calle
Y el silencio pedirá permiso
Para gritar con fuerza lo guardado
¿Cómo dejar dentro esta alegría
que me brota de pronto sin quererlo?
¿Cómo ocultar el fuego en la mirada
y el temblor en las manos al rozarte?
¡Ah! Si el amor no se expresara
qué tormento sería esta dulzura!
Poder decirle al viento y a la noche
El misterio que guardo en mis entrañas
Poder gritarle al mundo mi secreto.
Y llenar mi silencio de palabras.











II

Te imagino
montando algún caballo temerario
El aire va tejiendo
un poncho tenue
para envolver tu cuerpo
con bagualas
Cruzando la quebrada
y remontando ríos solitarios
recorriendo inescrutable tu distancia
indefinida la mirada
En tu caballo vas por los caminos
como la sombra absurda del olvido
envuelto en el pondo de las bagualas
que cada noche teje el infinito.
Allí estás
más alto y más lejano
y otra vez el camino y la distancia.





III

Hay ruido de motores
de gritos apagados.
Hay gente sometida
a la indefensa ternura del rebaño.
La sangre está quemando sus fronteras
porque hay un cerro que me llama.
Hay una casa abierta a los amigos
y un corazón en calma.
Hay tres rostros que miran desde lejos
y contemplan asombrados mi nostalgia.





IV

Yo me quedé una tarde
salpicando
tu nombre con estrellas inventadas.




V

Mientras recorro tu silencio
tan sólo con miradas,
desesperada vuelo
para alcanzar verdades
-y estoy en un camino
sin regresos-
He desandado penas y nostalgias
para buscar tus manos tan lejanas
Imagen furtiva de mi llanto
es el rocío gris de las mañanas.
Compañero en mil caminos:
es vocación de pájaro
y yo vuelo
escapando de la jaula de tus brazos.




VI

Te parecías al silencio
de las noches de otoño
Y te llamabas viento
en mis montañas
(trasnochadas de lunas
y bagualas)
Vos eras río serpenteando
en las distancias
(en un camino que andaba
en mis nostalgias).




VII

El viento se me pega a los zapatos
y no puedo quedarme,
No quiero que la luna me detenga
ni que unos ojos se conviertan
en la excusa necesaria.
Busco lluvia de flores, de selva,
de ramas enlazadas.
Busco hombres que no duden
y respondan
al llamado de la sangre con su sangre
al adiós con adioses,
a la muerte con muerte sin palabras
Hoy no puedo quedarme.
Alguna voz llama desde otra parte
y al oírla,
el corazón se vuelve pájaro
y estalla...





VIII

No me torturen más
Soy viento, soy llovizna, soy arena




IX

Así aprendí que la primera mirada
puede llegar vibrando en las pestañas
Así aprendí que tu silencio
es una herida más para mi sangre.




X

Con las armas de trabajo cotidiano:
El lápiz, el pa0pel, la lapicera,
Estoy haciendo un collar
De poemas





XI

Elegir soledad
para que te sacuda el viento
Elegir viento
para ser polvo y ser ceniza
Elegir polvo, ceniza
Elegir agua de lluvia
Hacer estatuas en los parques
y acunar en los brazos un silencio.




XII

Salí una madrugada
enfrentando las calles de la ciudad gastada
Se descolgó el paisaje
en angustia de árboles.





XIII

Vuelvo sobre tus pasos cada tarde
dibujando tu nombre en las ventanas
Rehaciendo tu cara entre mis manos
mientras espero tus palabras
que necesito para hablarte
Yo volveré a buscarte
en la lluvia de enero
y en los cerros helados,
donde tus ojos mansos
quedaron asombrados.
Porque yo sé que estás
y que no has muerto
Porque sigo viviendo
de tus gestos
Vuelvo por vos
y de tu ausencia regreso
para que sea cierto.





XIV

Y debo proseguir
mi amigo: caminando
con tizas de colores
escribiré tu nombre
en cada plaza
los niños y los viejos
y las palomas grises
buscarán tu presencia
entre los árboles
y mis manos se hacen alas
para ir a buscarte.





XIV

Yo que creí ser fuerte,
Me vi llorar sobre mis versos
y fui savia cayendo lentamente
y las raíces se ablandaron
saliendo de la tierra.
Dejé de ser árbol poderoso
doblándome a la tierra milenaria
Y en la selva gigantesca
fui brizna quebradiza
Yo fui, yo fui, yo era.





XVI

Tengo el olor de tu piel,
tu voz en mis oídos
toda tu imagen,
tu rostro en mis rodillas, apoyado.
Y volverás a estar así
otras mañanas.




XVII

Vienen todas las voces
Cantando
vienen a vivir conmigo
los ausentes
¿Dónde están?
Yo pregunto. Yo respondo
nadie sabe.




XVIII

¡Qué tanto!
ya me jodieron bastante.
Encadenaron mis pájaros de viento
y no les dije nada.
Salí a comprar una manzana
pero estaba prohibida
(por su color)
o por su asunto
de Adán y Eva.
Quise estudiar astronomía
y tampoco pude
(no fuera que los rusos
enseñaran marxismo entre las nubes).
Quise danzar los pensamientos
y me pusieron botas
en los pies desnudos.
Siguen jodiendo,
pero ahora,
robamos por docenas las manzanas.
Por las noches,
en balcones sin luces brotan ojos
que estudian los sputniks.
Y mañana,
cuando festejen no sé bien qué fecha solemne
verán pasar mis pájaros de viento.




XIX

A lo lejos, los cerros. lo lejos.
He traído la tierra que más quiero
atrapada en los ojos,
enredada en el pelo.

Entre esas montañas,
guardo la leve fibra
que me une a la vida.




XX

Único desafío:
seguir viviendo
aunque dure la ausencia.




XXI

Ríos secos transitan
el largo territorio
de mi cuerpo.
Crecen montañas,
caen piedras,
rumorea el monte aquí dentro
y florecen los tarcos en noviembre.
El huracán sacude mi arboleda.
Afuera está la piel
en calma tensa.


©Alcira Fidalgo Pizarro




Alcira Gabriela Fidalgo Pizarro.  Había nacido el 8 de septiembre de 1949 y era estudiante de derecho, hija del poeta y abogado defensor de los derechsos humanos  Andrés Fidalgo y de la intelectual y luchadora de los derechos humanos  Nélida Pizarro, ambos detenidos por la dictadura.  Fue secuestrada por segunda vez en Buenos Aires, el 6 de Diciembre de 1977 a los 28 años de edad, por el represor Astiz cuando preparaba su partida al exilio junto con su madre, padre y hermana Estela. Se cree que fue recluida en la Escuela de Mecánica de la Armada (Esma)






Nélida Pizarro de Fidalgo  (-----/  San Salvador de Jujuy, 6 de diciembre de 2005): Una de las fundadoras de la revista Tarja, integrante de Madres de Plaza de Mayo  Jujuy, madre de la detenida-desaparecida Alcira Fidalgo, esposa del abogado, defensor de los derechos humanos  y poeta Andrés Fidalgo. Colaborador de su esposo en su lucha por los derechos humanos, se convirtió en víctima de la dictadura que la encarceló y la condenó al exilio en Venezuela, donde se enteró de la desaparición de su hija Alcira en diciembre de 1977, cometida por el represor Astiz. En Venezuela  vivió primero en San Cristobal (Edo. Táchira) y luego en Maracay (Edo. Aragua) junto a su esposo, en muy precaria situación económica. Sin embargo, nunca dejó de luchar por la aparición con vida de su hija ni de todas las personas detenidas-desaparecidas en Argentina.

Al retornar del exilio en 1982  trabajó incansablemente por los derechos humanos. Junto a su esposo Andrés se presentó ante el juez español Baltasar Garzón a quien le entregaron numerosos antecedentes sobre detenidos desaparecidos de la Argentina. Trabajó con Olga Arédez, una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo en Jujuy,  para que se mantuviera viva la memoria en esa provincia.
.
Protagonista de varios movimientos culturales en el norte del país, Nélida Pizarro fue una de las fundadoras de la revista Tarja, en la que participó el novelista Héctor Tizón. Además fundó el teatro de títeres El Quitupi, por cuya labor recibió una beca del Fondo Nacional de las Artes, y contribuyó con la edición del libro Con vida los llevaron, de Reynaldo Castro. También participó en la realización del documental Nadie olvida nada , dirigido por Ariel Ogando.

Falleció el martes 6 de diciembre de 2005 a los 80 años, víctima de una enfermedad terminal.

En la plazoleta Andrés Fidalgo el 17 de marzo de 2008 se colocó una placa en su homenaje y el 22 de marzo de 2011 se inauguró  en su honor la oficina Nélida Fidalgo en  la Asociación de Madres y Familiares de Detenidos y Desaparecidos de la Provincia de Jujuy.





Andrés Fidalgo (Buenos Aires 7 de marzo de 1919- San Salvador, Jujuy 20 de Julio de 2008): Abogado, poeta, defensor de los derechos humanos, fue un destacado hombre de letras que marcó el campo cultural de Jujuy y fue paradigma en la lucha por los derechos humanos. Padre de la poeta Alcira Fidalgo, detenida-desaparecida en 1977 por el represor Astiz, y esposo de Nélida Pizarro, intelectual e integrante de Madres de Plaza de Mayo Jujuy. Defensor de prisioneros políticos,  fue víctima de la última dictadura argentina que lo encarceló y lo condenó al exilio, junto con su esposa Nélida, en Venezuela, donde se enteró de la desaparición de su hija Alcira.  En Venezuela vivió primero en San Cristóbal (Edo. Táchira) y luego en Maracay (Edo. Aragua), en muy precaria situación económica. Sin embargo, nunca dejó de luchar por la aparición con vida de su hija ni de todas las personas detenidas-desaparecidas en Argentina.  

Regresó a Argentina en  1982 y reunió en un informe una gran cantidad de antecedentes y denuncias sobre violaciones a los Derechos Humanos producidas en Jujuy durante la Dictadura Militar, que fue el primer texto de estas características que apareció en Argentina y que tituló: “Violaciones a los derechos humanos en la Provincia de Jujuy en los 70″.

Fidalgo y su esposa Nélida se presentaron también ante el juez español Baltasar Garzón a quien le entregaron numerosos antecedentes sobre detenidos desaparecidos de la Argentina.
Su testimonio inauguró el Juicio por la Verdad en Jujuy en 2001 y tuvo a su cargo la Cátedra Libre de Derechos Humanos de la Facultad de Humanidades.

Andrés  Fidalgo tuvo una rica vida profesional, habiéndose desempeñado en la justicia de Jujuy como Juez de Instrucción, Fiscal de Cámara Penal y Vocal del Superior Tribunal.

Andrés pasó sus años de juventud en Córdoba, donde se diplomó en Derecho, y llegó a Jujuy en 1950, junto a su esposa Nélida y sus hijas Alcira y Estela.

Son numerosas las obras que ha dejado para el conocimiento de la historia y la cultura de Jujuy: La copla (1958); Elementos de poética (1961); Breves toponimia y vocabulario jujeños (1965); Panorama de la literatura jujeña (1975); Bibliografía de la literatura jujeña -en colaboración con Herminia Bellomo- (1990), ¿De quién es la Puna” (1988); El teatro en Jujuy (1995) y Jujuy, 1966-1983 (2001); Serenata (poesía, 1943); Toda la voz (poesía, 1971); Aproximaciones a la poesía (poesía, 1986); Coplas y variaciones (poesía, 1989). La producción de Fidalgo se completa con ¡Sonría por favor! (1991) y un libro que recopila textos de diversos géneros: Escritos casi póstumos (2003).

Fue uno de los fundadores del importante Grupo Tarja. Su labor en la recopilación y rescate de vocablos propios de los pueblos de Jujuy y Salta, le valió el reconocimiento de expertos, mientras que su obra “¿De quién es la Puna?” es un libro indispensable para entender las luchas de las comunidades indígenas por la tenencia de la tierra en Jujuy.

Los últimos años del escritor transcurrieron en su casa del barrio Ciudad de Nieva, acompañado por su hija Estela, sus libros y el silencio.

Una plazoleta en San Salvador de Jujuy lleva su nombre.














                             Alcira Fidalgo Pizarro, Jujuy, 1949. Poetisa.
         Asesinada por el nazismo argentino el día 4 de diciembre del año 1977/ 
artículo de  Carlos Ernesto Banda Mondada

Entre estas dos líneas pasó su sonrisa, su increíble valentía y su necesidad de crear. Pasó la belleza de sus versos, de su vida con los padres que supieron quererla y alentarla, sus visitas al monte, sus tempranísimas inquietudes literarias y pictóricas, su admiración por la música su asistencia a las reuniones de estudiantes reivindicativos, su militancia revolucionaria, su ser mujer de un siglo aun no llegado, su entereza ante la tortura y su digna respuesta contestaría al terror de los nazis en Argentina. Dejó su semilla que no cesa.

El libro: OFICIO DE AURORA - colección de poesía Todos Bailan, dirigida por José Luis Mangieri - Edición de Reynaldo Castro - Libros de Tierra Firme 2002 - Tapa de Víctor Montoya sobre un dibujo de Alcira Fidalgo Pizarro.
La fuente de este brevísimo recuerdo surgen de la introducción que hace Reynaldo Castro (RC) en el libro, recopilando los recuerdos y los papeles que Nélida ha defendido y propagado sin duda, con tenacidad y firmeza, con amor y paciencia, como hace todas sus cosas; agrupando ordenadamente las palabras de Andrés, su padre, un sereno y empecinado valedor de causas perdidas desde su abogacía defensora de trabajadores en permanente litigio, de guerrilleros abandonados a su vanguardia, constructor de éticas personales y delicadas desde las perennes columnas de sus versos; recogiendo las confidencias de su querida hermana Estela, de sus amigos y compañeros. Y de mis recuerdos. Nació un 8 de septiembre en Buenos Aires, por accidente según Andrés y al año comenzó a ser jujeña. Como argentinos de época, alquilaban una casa sin luz, pero en el año 56 consiguen su propiedad en Aráoz 642 en el barrio de Ciudad de Nieva. Mirando hacia allí desde la plaza Belgrano, al fondo se encienden los picos de la precordillera, blancos y silentes dedos de la estrellada inmensidad del sur. RC nos dice: "Un texto poético es importante -independientemente de los temas que trata- cuando tiene fundamentos formales (autocrítica, reflexión sobre el lenguaje y rebeldía hasta frente al hecho de ser poesía) que lo trascienden. Los poemas que integran este libro tienen esos fundamentos." Antes de colocarnos allí, leamos a la Alcira evocativa:

"En casa fuimos dos: Estela y yo. A nosotros no nos importaba la vida psicológica, los esquemas mentales ni los psiquíatras. Nuestro mudo era diferente; vivíamos en una casa que nos brindaba la oportunidad de jugar tanto a las muñecas como a los indios o a Robinson Crusoe. Nos escondíamos entre las plantas (que mamá cuidada) y con ganas de convertirnos en pequeños salvajes. Un día operábamos de alguna enfermedad absurda a la muñeca rubia de loza; otro, vendíamos lechuga y tomates imaginarios. Colgadas de las ramas de un árbol, nos sentíamos pequeños Livingstone, aisladas gustosamente."
Como el tiempo no pasa en vano y lo que está más allá de nuestra piel y de nuestras pupilas tiene otros infinitos estímulos, Alcira escribía a poco:

"Pero no sólo jugábamos en casa, la calle tenía una atracción especial...allí estaban los chicos vecinos (¡los changos!); "..."Leía otros libros: Mujercitas de Luisa May Alcott y seguía siendo el personaje central: Jo. Yo era igual a ella o mejor aún: ella era igual a mí. Así me fui convirtiendo en caudillo de las otras chicas. Dirigía, organizaba, creaba y -lo más importante- peleábamos contra los varones."
Tenía unos once años. Estela a dos años se hizo pequeña. Reynaldo escribe: "Más adelante, Alcira delimita bien su territorio, su condición de género, su liderazgo." Ella escribía:

"Un club de chicas se organizaba secretamente. Yo era la presidenta. Aunque existía la secretaria, yo redactaba las actas de las reuniones, imprimía el periódico, lo vendía, recolectaba fondos, cobraba cuotas...yo, yo, yo.”... "Pero también los varones estaban organizados y ellos tenían su caudillo: Negro."... "Después de un tiempo, nos cansamos y decidimos unirnos. Las chicas nos plegábamos a los varones. Era una especie de rendición y yo no podía aceptar ser sólo una socia más. Impuse condiciones. Si era la capitana de las chicas, lógicamente, lógicamente tenía que seguir siéndolo. Pasé a ser subcapitana del club "Halcones de Oro". A pesar de estar en segundo lugar, dirigía y organizaba tanto -o más- que el mismo capitán."

RC agrega: "El periódico al que hace referencia se llamó Barcos en el Horizonte, estaba hecho íntegramente a mano, o sea que cada número era ejemplar único; los dos que duró aparecieron en enero y febrero del 1960. Debajo del nombre aparecía la siguiente leyenda ("lema"): "Nos acercamos a la playa de la amistad y el cariño".

El tiempo, el espacio y la velocidad. A uno le llevó hasta una genialidad... Al ser una tarea extraescolar, Alcira no podía hacer muchas copias del suyo, ¡en aquellos tiempos de papel carbón! Pero sus urgencias expresivas le hacían escribir lo que sigue:

" Nos vemos en la necesidad de editar un diario mensual, en el que podamos publicar nuestras ideas, nuestras esperanzas y afanes. Hemos fundado un pequeño club, que será únicamente social y cultural. El club deportivo es el ya existente, formado por varones y otras chicas (o señoritas) no pertenecientes al nuestro. Tenemos el propósito de presentar funciones teatrales, de títeres y, si es posible, de cine."

Es en 1964 que nos encontramos en la Federación de Estudiantes Secundarios, nacida al motivo de un bono transporte para el estudiantado, "entendiendo que la mayoría carecía de recursos suficientes". Y los presupuestos y la modernización de los programas. Y el intercambio de alumnos, del valle a la montaña y de vuelta. De cada escuela venían dos delegados, elegidos por la Asamblea de Delegados de cada curso. Integraban la Comisión Directiva Provincial que se reunía mensualmente. Alcira, como era de esperar, acudió por su Escuela Normal de Maestras. En seguida acercó iniciativas y trabajos. Propuso un programa radial de entrevistas semanales de la FES a los intelectuales y científicos de la provincia. Mantiene entrevistas semanales con los más conocidos escritores del momento. En las reuniones, cuando las opiniones se iban y venían como revoltijo en el gallinero, esperaba la pausa y más de una vez, sonriente, opinaba zanjando cuestiones, llevando las cosas al cauce civilizado. Asistió a las concentraciones, en las cuales los estudiantes organizados informaban a los jujeños.

Tenía una admiración, extraña para el resto de compañeros, que la fascinaba por la naturaleza. Contaba sus excursiones a la Ciénaga, a Yala, al monte y describía los insectos y las flores que había visto y observado. Posiblemente en esto, influenciada por su hermana Estela, hoy médica. Donde nosotros encontrábamos maleza verde y obstáculos a salvar, ella descubría una infinidad de detalles que nos hablaban sin saberlo entonces, del hombre de Neanderthal y del de Cromagnon, de la increíble Atapuerca de hoy.
Reynaldo dice: "Los setenta son años calientes para la militancia revolucionaria. Para Alcira son también los años del amor. Se casó en San Salvador de Jujuy el 17 de febrero de 1970 con Tulio Valenzuela, quién, pocos años después sería un oficial de alto rango de la organización Montoneros".
 
Alcira y Tulio dejaron sus estudios y ambos se instalaron en una modesta casa del Bajo San Martín. Su militancia revolucionaria concitó la atención de "extraños" que se metieron en su casa y lo revolvieron todo. Deciden irse a Salta. RC escribe: ..."Nélida alcanza a verlos en la terminal de ómnibus y recibe por toda explicación un lacónico: "Nos tenemos que ir".
"En la provincia vecina, Tulio forma parte de un grupo armado que intenta copar una intendencia. Es detenido y, posteriormente, torturado por un comisario de la Policía Provincial que le deja un brazo afectado." "Luego de la detención de su marido, los pasos de Alcira se hacen cada vez más precavidos. Abandona Salta. El contacto familiar se reduce a llamadas telefónicas desde teléfonos públicos y a cartas esporádicas que tienen un recorrido triangular."

"El matrimonio Valenzuela (- Fidalgo) empieza a hacer agua. Los primeros problemas empezaron cuando discutieron el tema de tener hijos. Para Tulio esa posibilidad era prácticamente imposible: la vida que llevaban era demasiada arriesgada. Su mujer comprendía perfectamente el planteo; pero la maternidad era un impulso demasiado fuerte que, al no concretarse, la dejaba con un gran vacío. En casi todos sus dibujos se pueden ver huellas de ese impulso."
Las Tres A actuaban hasta ese momento como grupos paramilitares, en el 73 empiezan a hacer públicas sus listas de "condenados a muerte". Una marcha minera desde Mina Aguilar a la capital, -casi 300 kms.- se enfrenta a la Gendarmería Nacional (Guardia Civil) y muere un obrero y otros siete quedan heridos de bala. En esos tiempos, Andrés defendía a todo aquel que tuviese problemas con el poder. La creciente represión encuentra a Alcira en San Salvador, en octubre del 74, momento en el cual detienen a su padre y lo ponen a disposición del Poder Ejecutivo Nacional. Recupera la libertad en abril del 75. Alcira debe compartir la tarea de revisar las galeradas de "Panorama de la Literatura Jujeña", de Andrés. Volvió a San Salvador en febrero del 76 y se quedó hasta mediados de marzo. Un día mirando por la ventana del estudio jurídico le dijo a su madre, según relata RC:

" - Mamá, tengo la impresión de que el estudio está vigilado."

Andrés en su libro "Jujuy, 1966 / 1983" detalla, según RC:

"Allanamiento (...) dirigido por el comisario (Ernesto) Jaig con personal subalterno, todos con armas varias. Levantan documentación profesional y nos llevan detenidos, a Nélida y a mí, a la Central de Policía de la provincia. La misma noche se hacen presentes casi todos los integrantes de la Comisión Directiva del Colegio de Abogados para verificar si estábamos allí y en qué condiciones. En esa oportunidad nos "exhibieron" sin permitirnos hablar, previniendo que estábamos incomunicados. Al salir en libertad en abril del año siguiente, recién supe que momentos después de esa visita (ya medianoche), Jaig había sacado a Nélida para un allanamiento de nuestro domicilio de donde se llevaron distintos efectos, nada vinculado con la "subversión" o similares."
"Nélida sale en libertad el 18 de marzo. Cuando llega a su casa se encuentra con una carta de Alcira, el matasello tenía la misma fecha del allanamiento. Ella no estaba al tanto de las detenciones, el mensaje era más que premonitorio: "Las cosas se están poniendo bravas, vendan todo y salgan de Jujuy. Ustedes no saben las cosas que están pasando."

Una familia en el vendaval. Mujeres de granito y sal, hombres de epopeya y marcha. Al pie de los Andes, en el corazón de la hermosa América del Sur. Al sur de la miseria que se nombra Bolivia y nos contagia. Sembrando rebelión y lucha. Contra el nazismo y por el hombre. Otra vez con el ceño fruncido y la musculatura tensa contra la opresión y la barbarie. Oficiantes de aurora. Reynaldo:

"Alcira había trabajado en el estudio de Roberto Sinigaglia" quién "fue secuestrado el 12 de mayo de 1976 por un grupo paramilitar." Alcira comenzó las gestiones por su liberación e intentaba enviar un documento a Amnistía Internacional procedente de la Federación de Colegios de Abogados. Renaldo:

"Unos días después, a las diez de la noche, está bien vestida y sentada en una confitería. Se tenía que encontrar con alguien que haría de correo. Sin embargo, no llegó a cumplir su objetivo: un operativo policial irrumpió en el lugar. Pidieron documentos de identificación. Cuando un uniformado lee su nombre, le solicita la cartera donde estaba el documento que pedía por el abogado secuestrado."
"- Me vas a acompañar."
Andrés había sido trasladado a Tucumán y Nélida en Ciudad de Nieva se aprestaba a llevarle ropa limpia, perfumada con Old Spice, perfume perdurable que "...le daba seguridad recibir la muda usada por su marido porque podía sentir el olor y de esa manera, saber que estaba vivo (eso, se decía, era mucho para los tiempos que corrían).”, cuando sonó el teléfono. Reynaldo:

"- ¿Habla la mamá del ángel? Se ha descompuesto, ha venido la ambulancia. Hay que actuar urgente."
"Cuando colgó el teléfono, la mujer no sabía qué hacer ni a quién llamar. Todos los miedos que tenía por su marido ahora se multiplicaban dolorosamente."...

"Desde que la detuvieron Alcira estuvo atada, vendada (los ojos) y tirada en el piso de una celda. La interrogaban todos los días."
Hay tantos detalles y prioridades, tantas decisiones que tomar en medio del vendaval. Nélida se queda en casa y prepara otro viaje a Tucumán. Esta vez acepta otros concejos y decide quedarse en un hotelito barato, no para dormir, que los ojos se le quedaban abiertos en la incertidumbre y el dolor. Sólo el cante andaluz ha hecho canto del Ayy del pueblo en lucha. Recio como el deseo de victoria. Desde San Salvador una amiga la llama. RC:

" -Dormí tranquila. Está con sus tías en Buenos Aires." 
"La recuperación de la libertad tampoco fue un acto generoso. El sábado a la noche, la descargaron en la calle Pringles y la pusieron contra un árbol. Alcira pensó que ahí la mataban. Le dijeron que no se moviera por lo menos en una hora. El auto no arrancaba, ella no lo soportaba. Cuando arrancó, no pudo evitar que se le doblaran las piernas y se largó a llorar. Como pudo se sacó la venda, al comienzo no pudo ver nada; por suerte llegó un muchacho que venía de comprar una Coca Cola, le preguntó si estaba descompuesta y paró un auto:"

"- ¿Quiere que la lleve a la policía?"
"- ¡¡¡No!!! Lléveme a la casa de mis tías, por favor."

"(Después de este episodio, ella dejó de militar.)"
El sábado 19 de marzo de 1977 Nélida regresaba de la calle a su casa. Encontró a Vicenta, la señora que le ayudaba en la limpieza y junto a ella a una vecina. Las dos la abrazaron y medio se asustó por un no sé qué, falta de costumbre últimamente sería, pero recibió una noticia buena. Alcira había llamado diciendo que en la última lista de liberados por el Poder Ejecutivo Nacional figuraba el nombre de Andrés. Sin embargo no sale hasta el 13 de abril. Reynaldo:

"...Dos días después el matrimonio Fidalgo va a saludar a monseñor Miguel Medina que se había preocupado durante la detención. El obispo, al ver a Andrés, no pudo ocultar su sorpresa:"
"-¡¡¡Carajo!!!... ¿todavía estás aquí?"
"Luego, cuando se repuso, les dijo que mucha gente que estuvo sentada en las mismas sillas que ellos ocupaban "ya no estaban más." "El 19 de abril se inauguraba el aeropuerto "El Cadillal". Había mucha gente para los actos oficiales. Sin embargo, casi nadie reparó que el matrimonio Fidalgo empezaba su doloroso destierro."
Se instalan en Mar del Plata mientras Alcira sigue en Buenos Aires, trabajando para una petrolera. Estela sigue en Córdoba ya con dos hijos. RC:..."Los dos poetas de la familia tenían un proyecto común y se reunían con varios escritores para preparar una obra de teatro" sobre poemas de Carlos Alberto Débole a Tupac Amaru. Todos eran conscientes del peligro que entrañaba disentir de la dictadura nazi. Madre e hija inician los trámites para obtener el pasaporte. Alcira no puede iniciarlos porque no tiene DNI, retenido por la dictadura. Un operativo de secuestro de abogados en Mar del Plata suma a Andrés en las tareas del exilio, hasta ese momento reticente. El destino será Venezuela, donde reside un hermano de él. Reynaldo:

"A las cinco de la mañana, segundos antes de embarcar, Nélida estaba desesperada: no había podido ver a Alcira. Luego supo que ella decidió quedarse a cuidar a Estela, a quién los nervios le habían jugado una mala pasada y se había descompuesto. Desde el avión empezó a escribir cartas a las dos."(...) Era un 20 de noviembre.
"El 4 de diciembre, durante las primeras horas de la tarde, en la entrada de un cine de la calle Lavalle, fue secuestrada por Alfredo Astiz"...y un grupo de delincuentes.
"Desde el día que la detienen hasta febrero del 1978, fue vista en la Escuela de la Armada (ESMA). En ningún momento se dejó abatir"..."es más: por su constante aguante, sus compañeros de cautiverio la llamaban la "Biónica".

"Alcira se las arregló para seguir escribiendo (esos poemas, lamentablemente, no fueron recuperados) y para hacer artesanías con miga que después teñía con el polvo raspado de la pared de la sala denominada Capucha."(...)

(...)"Rodolfo Walsh, en su memorable carta abierta a la Junta Militar, denunció: "(...) han despojado ustedes a la tortura de su límite en el tiempo. Como el detenido no existe, no hay posibilidad de presentarlo al juez en diez días según manda una ley respetada aun en las cumbres represivas de anteriores dictaduras (...) La falta de límite en el tiempo ha sido complementada con la falta de límite en los métodos, retrocediendo a épocas en que se operó directamente sobre las articulaciones y las vísceras de las víctimas, ahora con auxiliares quirúrgicos y farmacológicos de que no dispusieron los antiguos verdugos."

"El precio de ser coherente con un ideal revolucionario, Alcira lo pagó con su vida. Un costo demasiado caro. Cuando se pierde su rastro definitivamente, ella recién tenía 28 años. Era demasiado joven para afirmar que "La patria es un dolor que aún me sangra en las espaldas."

Lo más hermoso, que estás aquí Alcira, que te queremos y que otros sabrán de ti. Son los de ahora tiempos difíciles, los nazis salen a matar. Brasil está de turno. No olvidar y seguir es la consigna.



©Carlos Ernesto Banda Mondada
Fuente: Nodo








Andrés Fidalgo: Una marca en la memoria
artículo de Reynaldo Castro


 El autor de este texto se propuso editar un libro con poemas de Andrés Fidalgo escritos en servilletas mientras el escritor estuvo detenido en cárceles de la última dictadura. Mientras trabajaba en la edición, nuestro columnista detectó algo que ya había experimentado con otros libros: entre las líneas de los versos existía una historia que esperaba ser contada. Ni lerdo ni perezoso, él se puso a narrar una biografía intelectual del escritor más lúcido y comprometido de nuestra provincia. A continuación, la segunda parte de un libro que saldrá en los próximos meses.

Una marca en la libreta de jornales

      El golpe de Estado de setiembre de 1955 acelera varios cambios. El gobierno jujeño es otorgado por los golpistas al teniente coronel Jorge Roque Alvarado y, el 6 de octubre de ese año, desembarca -como interventor federal- el contralmirante Gastón Carlos Clement. Éste, por medio de un decretazo, proscribe el Partido Peronista, incauta sus bienes y detiene a su plana mayor (más de veinte dirigentes, entre los cuales estaban: Guillermo Snopek, Armando Manuel Meyer, José Humberto Martiarena, Dardo Domínguez y José Nasif).

      El socialismo, por su parte, desde antes del golpe, está dividido. El partido Socialista de la Revolución Nacional, fundado por Enrique Dickmann, plantea un trabajo clandestino (este partido también es proscrito) con sectores del peronismo para organizar la resistencia al gobierno militar; Rey, encuadrado en el nuevo sector, parte para actuar en Buenos Aires. Brizuela, en tanto, ya es un militante del peronismo y, desde fines de octubre de 1955, Fidalgo es designado juez de Instrucción.

(Una aclaración: el escritor nunca estuvo afiliado a ningún partido político. Él se formó en el tejido de la cultura de izquierda, en ese ambiente adquirió una conciencia crítica y un rigor literario que se traduce en firmeza ética. Esta no afiliación no significa falta de compromiso -su obra lo demuestra sobradamente-, sí implica la decisión de no formar parte de grupos que se fraccionan continuamente por cariocinesis.)

      Jorge Luis Borges (quien había sido promovido a inspector de aves y conejos en los mercados municipales por el peronismo) es nombrado, por la “Revolución Libertadora”, director de la Biblioteca Nacional. La designación funciona como un acto emblemático: en el campo cultural, algunas medidas del nuevo gobierno, apuntan a la modernización de las artes y el pensamiento . El (re)posicionamiento de escritores e investigadores que habían estado postergados es, antes que el resultado de una acción promovida por el gobierno de facto, el crecimiento sostenido del campo intelectual que abonará el terreno para que, en la década siguiente, irrumpan obras y figuras que marquen un cambio de valores en la vida cultural, política y social.

      ¿Qué pasa entonces en Jujuy? La población de toda la provincia ya supera los 200 mil habitantes; un busto de Eva Perón, que estaba en el parque San Martín, es arrastrado por una camioneta hasta su destrucción; y existen “aproximadamente quince escritores” . La literatura jujeña recién, a partir de 1955, adquiere trascendencia. Lo explica claramente uno de sus protagonistas:

      Tenemos entendido -y demostrado- que antes del ´50 la literatura y las artes en general vivían el tono siestero de todas las provincias (porque éste no es un fenómeno exclusivo de Jujuy) y que con el medio siglo comenzó (esquivemos la palabrita de moda) el despertar, el desperezarse.

      Un abogado que publicará sus primeros libros en los años sesenta, evoca lo que para él significó el inicio de la modernización cultural, tras la caída del peronismo en esta provincia:

      Mi primera imagen del hombre llamado [Jorge] Calvetti está relacionada con un viaje en un asendereado ómnibus que se esforzaba desde la Quebrada hacia la ciudad, él gauchamente de pie colgado del pasamanos y yo de urbano y hablamos del golpe militar del ‘55 que se estaba produciendo. Éramos los dos antiperonistas, según creo. De [Mario] Busignani y de Fidalgo tenía sólo una visión curialesca del patio de los Tribunales viejos; a Groppa lo vi después, maestro de escuela y poeta secreto en Tilcara y relacionado o asociado con el sur. Y a [Medardo] Pantoja, hombre de toda la vida y, para mí, de edad provecta aunque ahora menor que yo. ¿Qué es lo que dijimos? ¿Dónde nos juntamos por primera vez? Nunca lo pude saber por mí mismo. Sólo recuerdo ahora la vieja casa de la calle Senador Pérez, las reuniones un tanto formales de los directores [de Tarja] en los entreactos de las comidas y beberajes y otros esparcimientos ad usum pero en mangas de camisa y alpargatas.

      Los Fidalgo alquilan una casa en el centro de la ciudad. Ese espacio -al igual que la vivienda propia que pronto tendrán- es fundamental para el desarrollo de la cultura jujeña (José Luis Mangieri manifestó que allí habría que poner una placa que diga: “Durante muchos años todo el mundo que pasó por aquí tuvo sopa y colchón gratis”). Allí se agrupa el primer colectivo cultural de trascendencia; en ese lugar nace la figura del intelectual jujeño y se expresa en una publicación que constituye un cruce entre tradiciones, identidades y regionalización; características éstas que marcan una clara diferencia con respecto a revistas contemporáneas ligadas a la vanguardia que se desarrollan en Buenos Aires. Allí, en Senador Pérez 235, nace la mítica revista Tarja.
Acta de constitución

      En la ciudad de San Salvador de Jujuy, a los trece días del mes de junio de mil novecientos cincuenta y cinco, los abajo firmantes se reúnen siendo horas dieciocho y treinta en el domicilio de la calle Senador Pérez doscientos treinta y cinco, con el fin de establecer las bases para constituir una asociación civil, agrupación o entidad que tenga por objeto promover actividades culturales de todo orden. Previa recepción de sugerencias, cambio de ideas y análisis de las mismas, se resuelve:

      1º) Dar por constituida a partir de la fecha, una asociación que tendrá por finalidad promover, fomentar, desarrollar y difundir actividades culturales.

      2º) Como nombre de la institución se adopta el de Tarja, que será expresado en todas sus actividades.

      3º) La dirección será ejercida por Mario Busignani, Jorge Calvetti, Andrés Fidalgo, Néstor Groppa y Medardo Pantoja. En forma conjunta o por simple mayoría, los nombrados tienen facultades para gobernar, representar o administrar; como así también para tomar resoluciones ejecutivas que tiendan a cumplir los fines de la institución.

      4º) Tarja puede contraer obligaciones, adquirir derechos, bienes muebles o raíces, recibir legados, subvenciones o donaciones y disponer de ellos. Podrá, además, operar con instituciones bancarias o de crédito.

      5º) Se admitirá la más amplia libertad de expresión en el terreno artístico y no se harán exclusiones que respondan a motivos filosóficos, religiosos, políticos, o de tendencias o escuelas.

      6º) Se gestionará la colaboración de todas las personas dedicadas a tareas similares a las enunciadas en el apartado 1º. En principio, del medio jujeño, pero sin otras exigencias que la calidad o valores propios de la materia de que se trate.
      7º) Se promoverá a la vez, el acercamiento y la solidaridad entre sí y con respecto a Tarja, de todas las personas que deseen colaborar en cualquier aspecto o medida, con los propósitos arriba enunciados.

      8º) Los recursos para financiar actividades se obtendrán mediante la venta de obras o su comercialización, suscripción, donaciones, subvenciones o legados.

      9º) Como primera tarea, se resuelve publicar una revista que incluirá materiales de carácter cultural, literario, artístico, pedagógico, o similares.

      10º) Simultáneamente, se resuelve organizar exposiciones de plástica, iniciando la serie con una muestra conjunta de grabadores y pintores, en Senador Pérez 235.

      11º) Los miembros de la Dirección podrán ser reemplazados o continuarse con los que quieran proseguir las actividades enunciadas. También por simple mayoría podrá aumentarse el número de integrantes de la Dirección.

      12º) La duración de la entidad es por tiempo indeterminado.

      13º) Se prevé asimismo la organización y puesta en marcha de una librería, con criterio no estrictamente comercial; pero que pueda ayudar a la financiación de actividades culturales. Asimismo, y con igual finalidad, retablo de títeres, conciertos, audiciones radiales, etc.

      14º) A los fines de llevar y registrar la contabilidad y estado económico de Tarja, percibir, hacer pagos y realizar operaciones similares, se designa al Director Andrés Fidalgo, quien contrae ante la entidad, las responsabilidades del caso
.
      15º) Se podrán designar Comisiones Auxiliares para el estudio, reglamentación, atención y ejecución de actividades especiales; siempre presididas por algunos de los Directores de la entidad.

      16º) Las condiciones establecidas en la presente Acta podrán ser modificadas por resolución tomada a simple mayoría de la Dirección.
En el lugar y fecha arriba indicados, firman: Mario Busignani (Senador Pérez 137, San Salvador de Jujuy), Jorge Calvetti (Maimará, provincia de Jujuy), Andrés Fidalgo (Senador Pérez 235, San Salvador de Jujuy), Néstor Groppa (Senador Pérez 125, San Salvador de Jujuy) y Medardo Pantoja (Tilcara, provincia de Jujuy).

      La revista debe su nombre a “la marca que indica el día de trabajo cumplido, faena concluida y asentada en la libreta de jornales”. El nombre marca un destino, se trata de una palabra ligada a los sectores postergados y su relación laboral. En ese momento, ligar la libreta de jornales con las denominadas “bellas artes” es toda una transgresión. Concretamente, los integrantes de Tarja reaccionan contra la concepción elitista del arte y la literatura.

      Un balance de la tarea realizada por este colectivo incluye, además de la revista, las siguientes acciones: la edición de cuatro libros y un suplemento de poesía inédita, más de cincuenta funciones de títeres (dirigidas por Nélida Pizarro de Fidalgo), exposiciones de artes plásticas, organización de conciertos, conferencias y el establecimiento de una librería de arte.

      Por la sede Tarja, entre otros, pasan: Flora Guzmán, Héctor Tizón, Nelly Ase, Manuel J. Castilla, César Bayón, Raúl Aráoz Anzoátegui, Jaime Dávalos, Raúl Galán, Luis Pellegrini, José Francisco Ortiz, Baldomero Sánchez Casado, Vicente Cosentini, Gustavo “Cuchi” Leguizamón, Francisco Ramón Díaz, José Luis Mangieri, Norberto Onofrio, Eolo Pons, Jorge Gnecco, Alejandro Barletta, Luis Pretti, Eduardo y Héctor Di Mauro, Osvaldo Juane, Ofelia Bertolotto, Delia Gómez Rubio, Carolina Álvarez Prado y Gustavo Lara Torres.

      No sólo las personas interesadas en el arte y la literatura visitan la librería de la calle Senador Pérez, también asisten personas de civil que buscan completar información para tarjar a aquellos que se dedican a actividades subversivas: escribir libros, organizar exposiciones, representar obras de títeres. Una tarde, Fidalgo encara a dos aplicados husmeadores: “¿En qué los puedo ayudar? ¿Buscan algo en especial?”.

-No, nada. Esteee... A propósito, ¿qué tal se vende? -dice uno de ellos .
El escritor (que, como ya dijimos, posee algo más que un don) contesta con un latigazo:
-Y... para lo que compran ustedes.

      Los investigadores de la Policía Federal acusaron recibo del sarcasmo y se marcharon en silencio. A diferencia de ciudades más pobladas, San Salvador de Jujuy permite que sus vecinos se crucen con relativa frecuencia y, por lo tanto, varios de ellos se conocen entre sí. Este caso no es la excepción.
Tarja surgió para oponerse a la chatura general que vivía la cultura jujeña y duró cinco fructíferos años. Su accionar fue mal visto por funcionarios de gobiernos dictatoriales. Así fue, por ejemplo, la mirada que registró el general Osiris G. Villegas , en su libro Guerra revolucionaria comunista , quien marcó (tarjó) al colectivo jujeño como perteneciente al campo cultural de las izquierdas; esta vez, el azote vino desde el poder militar. 




© Reynaldo Castro








Lavanderas del Rio Chico


“Paso ríos, paso fuentes,
siempre te encuentro lavando.
La hermosura de tu cara
El agua la va llevando” (Anónimo)



Pulsas el río;
tocas
su eléctrica materia transparente.
Y él la imagen devuelve, agradecido,
de tu rostro de greda adolescente.

Sus largos dedos de agua
te acarician.
Es árbol de cristal el que sustentas
y en ti se nutren sus raíces líquidas.

Cuando sacas tus ropas
nace el alba.
(Roja, azul, amarilla,
blanca...)

Y cuando las recojes,
el crepúsculo
tiende sólo de envidia
sus banderas moradas.

Regresas con tus huestes de colores.
Detrás de ti, la luz
desata sus fulgores.

Bates
el tambor ronco de la piedra,
como si convocaras a tu lado
todos los minerales de la tierra.

¿Es el tiempo
quien lleva tu hermosura?
¿Es su firme pulir,
su largo viento?

(El tiempo es duro, seco,
Desecha la blandura de la carne:
busca lo sustancial,
el hueso.)

O tal vez,
quien roba tu belleza es el esfuerzo;
el trajín cotidiano,
el sufrimiento.

Entre pálidas sábanas, enjuagas
tu color
y tu aliento.

Pero no... que es el agua.

Pero no... que es su espejo
quien se lleva cantando entre piedras
la corzuela en asombro de tus ojos
y el nocturno total de los cabellos.

Pero no... que es el río.

Pero no... que es el tiempo.

Pero no... que es el agua.

Pero no... es el esfuerzo...



“Paso ríos, paso fuentes,
siempre te encuentro lavando.
La hermosura de tu cara
El agua la va llevando”




©Andrés Fidalgo (1955)

Fuente: Novlengua