la rebelión consiste en mirar una rosa

hasta pulverizarse los ojos


Alejandra Pizarnik








“Y estamos marchando todavía en las calles

Con pequeñas victorias y grandes fracasos

Pero hay alegría y hay esperanza

Y hay un lugar para ti”

Joan Báez





Joan Baez & Martin Luther King Jr. / "Birmingham Sunday" by Richard Fariña










  Marcha de Washington



 Con  Bob Dylan

Con Bob dylan y Paul Stookey






Con  el escritor James Baldwin, (izquierda) 
y James Forman, 1965


Con  Harry Belafonte






 (letra en español e inglés)

Ven a mi lado y te cantaré una canción.
Voy a cantarte en voz tan baja,  que nada te podrá hacer daño.
El domingo en  Birmingham  la sangre corría como el vino,
Y los coros seguían cantando  Libertad.
Esa mańana fría de otońo  no hubo ojos que vieran el sol,
Y Addie Mae Collins fue la número uno.
En esa antigua iglesia Bautista no había necesidad de correr.
Y los coros seguían cantando  Libertad.
Las nubes eran grises y el viento de otońo soplaba,
Y Denise McNair elevó el número a dos.
El halcón de la muerte era una criatura que ellas conocían,
Y los coros seguían cantando  Libertad.
La iglesia estaba llena de gente, pero nadie pudo ver
Que  Cynthia Wesley era la número tres.
Sus oraciones y sus sentimientos nos avergonzarían a ti y a mí.
Y los coros seguían cantando  Libertad.
La joven Carole Robertson entró por la puerta
Y el número de las asesinadas subió a cuatro.
Ella pidió una bendición y no  pidió nada más,
Y los coros seguían cantando  Libertad.
El domingo en Birmingham  un ruido hizo temblar el suelo.
Y la gente de todo el mundo lo escuchó.
Porque nadie recuerda un sonido más cobarde.
Y los coros seguían cantando  Libertad.
El  hombre del bosque me preguntó
¿Cuántas moras negras crecen el Mar Azul?
Y yo le pregunté con lágrimas en los ojos
¿Cuántos barcos negros crecen  en el bosque?
El domingo ha llegado y el domingo se ha ido.
Y yo no puedo hacer mucho más que cantar una canción.
Voy a cantarte en voz tan baja,  que nada te podrá hacer daño.
Y los coros siguen cantando  Libertad.













 

Come round by my side and I'll sing you a song.
I'll sing it so softly, it'll do no one wrong.
On Birmingham Sunday the blood ran like wine,
And the choirs kept singing of Freedom.
That cold autumn morning no eyes saw the sun,
And Addie Mae Collins, her number was one.
At an old Baptist church there was no need to run.
And the choirs kept singing of Freedom,
The clouds they were grey and the autumn winds blew,
And Denise McNair brought the number to two.
The falcon of death was a creature they knew,
And the choirs kept singing of Freedom,
The church it was crowded, but no one could see
That Cynthia Wesley's dark number was three.
Her prayers and her feelings would shame you and me.
And the choirs kept singing of Freedom.
Young Carol Robertson entered the door
And the number her killers had given was four.
She asked for a blessing but asked for no more,
And the choirs kept singing of Freedom.
On Birmingham Sunday a noise shook the ground.
And people all over the earth turned around.
For no one recalled a more cowardly sound.
And the choirs kept singing of Freedom.
The men in the forest they once asked of me,
How many black berries grew in the Blue Sea.
And I asked them right back with a tear in my eye.
How many dark ships in the forest?
The Sunday has come and the Sunday has gone.
And I can't do much more than to sing you a song.
I'll sing it so softly, it'll do no one wrong.
And the choirs keep singing of Freedom.

©Richard Fariña