la rebelión consiste en mirar una rosa

hasta pulverizarse los ojos


Alejandra Pizarnik


Isabelle Huppert y Miou Miou: Entre Nosotras,/ Entrevista a Diane Kurys por Maruja Torres, El País, España, 1 de Mayo de 1984











Diane Kurys, directora de 'Entre nosotras', presenta su filme sobre una relación "mucho más que homosexual" / entrevista de Maruja Torres, El País (España), 1 de mayo de 1984





Entre nosotras es la historia de dos mujeres que no pueden vivir la una sin la otra y de sus separaciones matrimoniales. Y la del testimonio de una niña que presencia vaga, pero dolorosamente, el drama. Esa niña ha crecido, tiene hoy 34 años, se llama Diane Kurys y ha dirigido la película. "El amor entre estas dos mujeres es una relación mucho más que homosexual", dice la directora francesa, cuya película fue estrenada anoche en Madrid.Esta tercera película de Kurys le ha valido el Premio Georges Sadoul, el Premio de la Crítica del último festival de San Sebastián y la designación para el Oscar al mejor filme extranjero. A su madre, la mujer con la que vivió, y a su padre, a quien no volvió a ver jamás, dedica Diane Kurys su película. Diane posee una de esas raras bellezas serenas que parecen tener su raíz en algún escondrijo secreto del corazón. Durante nueve años fue actriz, y lo dejó.

"Ocurrió que sólo me daban papeles de criadita, de jovencita sin importancia. No había forma de prosperar, y me di cuenta de que había otras cosas que hacer. Supongo que escribir guiones me fue fácil, porque yo ya estaba metida en el mundo de la comedia, y como estaba acostumbrada a decir diálogos, me fue sencillo escribirlos. Lo demás, el sentido del ritmo, todo eso, debe ser como la música, cuestión de estar dotada o no".






El peso de la culpa

Antes de Coup de foudre -título original, Flechazo, que resume muy bien lo que ocurre entre Lena y Madelaine, las protagonistas- pensaba hacer una película sobre niños. Pero un día, el de su 32º aniversario, empezó a hablar con su madre -Lena- de sí misma, de su infancia, de lo que ocurrió. Y decidió hacer el filme."Al principio no sabía por qué la estaba haciendo. Ahora que está terminada, puedo analizarla. Alguien me dijo que, a menudo, los hijos de padres divorciados llevan el peso de la culpabilidad. Probablemente hice la película para desembarazarme de ese peso, para decir: así erais los adultos, esto es lo que hicisteis, cómo actuasteis, y no fue culpa mía. La segunda explicación, propia, es que durante años, después del divorcio, soñé con que volveríamos a ser una familia normal; pero eso nunca ocurrió, y de alguna manera he vuelto a poner a mis padres juntos, en imágenes, realizando el sueño de mi infancia".
Isabelle Huppert da vida a Lena, la burguesita de Lyon a quien resulta más difícil romper las convenciones. La gran Miou-Miou es quien da vida a Madelaine, una mujer que se adelanta a su tiempo.
Diane Kurys, Isabelle Huppert , Miou Miou





Dos miradas

Entre las dos surge algo que sólo los simples calificarán de lesbianismo; surge amor, o amistad más fuerte que el amor: "Tengo que creer en sentimientos como el que narro en mi película, porque es completamente cierto que existió. Yo lo viví. Madelaine compartió nuestra vida hasta su muerte, hace tres años. Mire, suele decirse que la amistad es el amor que dura, y puede que sea cierto. Pienso que el amor entre Madelaine y Lena no era una pasión homosexual... Era mucho más que eso. Durante el rodaje lo he entendido, y debo decir que con Isabelle Huppert jugábamos un poco a ello, jugábamos a Lena y Madelaine mientras filmábamos y después de acabar la película. Pero no es lo mismo"."Encontrar un reparto tan idóneo ha sido mi trabajo, es el trabajo del director. ¿Sabe?, si una misma se convence de algo, acaba por convencer al mundo entero. En cuanto a mi labor con ellos, cuanto mejores son menos tengo que dirigirles. Se trata de conducirles a un estado de disponibilidad y de peligro, y luego estar con los ojos y los oídos bien atentos. Hay entre un director y sus actores relaciones de seducción, sean hombres o mujeres. Entonces, esa mirada de Miou-Miou, que dice usted que marca al personaje, es el resultado de mi mirada hacia ella, el resultado de mi deseo, y eso vale igual para los otros intérpretes".

Le pregunto si se da cuenta que le será difícil hurtar su película a la etiqueta de feminista. "No he querido hacer un filme feminista en el sentido de combate, de las mujeres hemos hecho esto y lo otro. No, y me defiendo mucho de esa calificación. Sí; es posible que los hombres de mi película sean más débiles, sean como niños; pero que quede claro que he descrito a los hombres de una época determinada".

"Yo soy un producto de los años cincuenta. En tanto que tal mi personaje preferido es Madelaine. Ella es Ia activa, la mujer que se libera, la mujer artista, la mujer bohemia, que rechaza las convenciones; una mujer que rechaza las convenciones incluso cuando viste. Y es, al mismo tiempo, un ser frágil que se rompe, que se resquebraja. Soporta desde su juventud el drama de que le mataran al marido, y eso la hace vulnerable, pero al mismo tiempo vive aires de libertad. A Madelaine yo le debo el placer de la música, de la pintura, del arte... El placer, en definitiva".
Se alimentó de cine desde pequeña. Es una espectadora entregada, incondicional, que no entiende a la gente que no ve películas. Y no se queja del trabajo que tiene. "Dirigir cine... Cuando uno hace algo que le gusta, es muy difícil y muy fácil al mismo tiempo. En cuanto a la misoginia de la profesión, sé que existe, sé que la tradición antifeminista tiene un peso enorme; es cierto, pero debo decir que no la he sentido especialmente sobre mí. Yo actúo como si ese peso no existiese: es mi forma de luchar".



Maruja Torres
Madrid, 1 de Mayo de 1984
El País